En un 2025 marcado por tensiones a nivel regional y con desaceleraciones económicas en países vecinos, como Brasil, el gran mercado de nuestros productos, Paraguay encontró en la maquila su motor más sólido que contribuye al crecimiento.
Con exportaciones en niveles récord, nuevas industrias instalándose y cientos de empleos formales que se han generado en los últimos años, el régimen volvió a demostrar por qué es una de las ventajas competitivas más potentes del país y uno de las columnas en la que se asienta parte de la dinámica económica que impulsa hacia arriba los números macros del país.
Este potencial ahora incluso cobra dimensión significativa con el reciente acuerdo de libre comercio firmado entre los cuatro países del Mercosur y los 27 que integran la Unión Europea, una coyuntura que pasa a constituirse como una gran oportunidad para el sector.
Esta expectativa sigue latente pese a que el acuerdo entró en una suerte de pausa, debido a que la justicia europea tendrá que valorar si el pacto firmado hace exactamente una semana en Asunción es compatible con la legislación de los 27.
Aún con este contratiempo, la ratificación del Congreso paraguayo –que podría darse las próximas semanas– permitirá la implementación, aunque más no sea de manera transitoria, de los aspectos comerciales que contiene el tratado de libre comercio.
De acuerdo a los datos oficiales del Viceministerio de Industria, las exportaciones bajo el régimen de maquila alcanzaron USD 1.309 millones al cierre de 2025, estableciendo un nuevo récord para este sistema productivo.
Durante el año, además, se aprobaron 22 nuevos programas de maquila, que implican inversiones cercanas a USD 50 millones y los segmentos de los envíos están claramente delimitados: autopartes, confecciones, aluminio, productos alimenticios y plásticos, mientras que en menor proporción se registraron exportaciones de productos químicos-farmacéuticos y alimentos para mascotas.
Al cierre de 2025, las exportaciones de las industrias maquiladoras representaron el 70 % de las manufacturas de origen industrial del país, confirmando el peso estratégico del régimen en la estructura productiva nacional.
Además, un factor importante es la empleabilidad del rubro: las maquiladoras generan más de 35.000 empleos directos, consolidándose como un motor de empleo formal, con un incremento interanual significativo y una fuerte participación femenina (cerca del 45%).
Con estos contundentes números son más que prometedores los pronósticos para el año 2026, que inició con la grata noticia del acuerdo con los europeos. Carina Daher, presidenta de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (Cemap), dijo que este es un paso trascendental hacia el viejo continente que es visto como la “puerta grande” para avanzar hacia una maquila 2.0, más tecnológica, más digital y mejor integrada a las cadenas globales de valor. Resaltó además que los productos hacia Europa ganarán mayor visibilidad y nuevos mercados más exigentes.
Las empresas del sector son conscientes de que hay que estar a la altura de las exigencias y para ello las maquiladoras deben apelar a una estrategia de modernización para tener condiciones de crecer y de competir en calidad con otros países.
El entorno de la maquila busca hacer una fuerte apuesta a una mayor capacitación, a la incorporación de maquinaria de última generación y acceso a tecnología de países más desarrollados, algo que será más viable con reglas de comercio más abiertas y estables.
Es por ello que los analistas económicos observan que lejos de ser un fenómeno coyuntural, los indicadores y las inversiones ya confirmadas de las empresas maquiladores proyectan un 2026 aún más dinámico, consolidando a Paraguay no solo como plataforma logística, sino como un verdadero polo industrial en el Cono Sur.
Todo eso sin afectar a la mayor economía latinoamericana y principal destino de las exportaciones paraguayas: Brasil. Con el gigante sudamericano el Paraguay ha recurrido a una estrategia más pragmática, pues antes que sacarle mercados busca complementarlo.
En definitivas, el régimen de maquila creció y se consolida –de cara acuerdos interbloques como con la Unión Europea y otros que puedan darse– como una ventaja competitiva estructural porque combina estabilidad macroeconómica del Paraguay, costos laborales competitivos, energía barata, y un marco legal previsible que da seguridad a la inversión extranjera.
Mientras países vecinos enfrentan alta presión fiscal, conflictividad laboral o inestabilidad regulatoria, Paraguay ofrece reglas claras y un esquema tributario simple que permite producir con eficiencia y exportar con valor agregado.