El ministro de Hacienda, Óscar Llamosas, acompañado del viceministro de Economía, Roberto Mernes, y la directora de Política de Endeudamiento, Ana Osorio, recibió a un grupo de inversionistas internacionales. Foto: Gentileza
Inversionistas internacionales toman el pulso a autoridades económicas del país
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Para abordar la actual coyuntura del país y las perspectivas económicas con sus desafíos que plantean para lo que resta del año, autoridades de Hacienda mantuvieron una reunión con inversionistas internacionales. En el encuentro liderado por el titular de la cartera fiscal, Óscar Llamosas, acompañado del viceministro de Economía, Roberto Mernes, y la directora de Política de Endeudamiento, Ana Osorio, se recibió a un grupo de inversionistas internacionales integrados por representantes del Banco Jefferies, Wellington Management Group, MFS Investment Management, Prudential, Metlife, Eaton Vance Management y Farallon Capital Management.
En la reunión, los inversionistas demostraron interés en seguir invirtiendo en los títulos del país (bonos soberanos), señalando que en los últimos años las emisiones de Paraguay en el mercado internacional han sido bastante exitosas, aún en el contexto de volatilidad de los mercados, resaltando la confianza de los inversionistas.
Además, se mencionó acerca del impulso al mercado de emisión en moneda local. En relación al mercado interno, en 2023 el Gobierno se encuentra operando activamente, siendo el programa inicial de USD 63 millones, la cual recibió una respuesta muy positiva de inversionistas, por lo que se decidió aumentar en USD 50 millones adicionales, con lo que el citado programa de emisión local asciende a USD 113 millones.
Las economías de la región y del mundo se han desacelerado, ante un contexto de altas tasas de interés mundial, se pronostican reducciones en las tasas de crecimiento tanto para los mercados emergentes como para las economías en desarrollo.
En ese aspecto, hay que recordar que en el reciente reporte de Perspectivas Económicas Mundiales, el Banco Mundial prevé que la economía paraguaya crezca en torno al 4,8 %, lo que representa un recorte a la previsión del informe anterior en el que se esperaba un 5,2 % de aumento en el producto interno bruto (PIB). Esta nueva estimación refleja una baja de 0,4 puntos porcentuales y, pese a eso, se mantiene como uno de los que mayor crecimiento experimentará. Para el 2024 esperan una expansión del 4,3 % del PIB.
La consultora internacional Fitch Rating en su comunicado de prensa de mayo señala que el Paraguay tendría un crecimiento económico de 5,8 % para el 2023.
Clima de negocios
Un factor importante son los resultados que obtuvo Paraguay como país con clima de negocios favorable para las inversiones nacionales e internacionales. Es así que al segundo trimestre de 2023, nuestro país lidera el ranking de clima económico de América Latina según la encuesta del instituto brasileño de economía (fundación Getulio Vargas), en contexto en que la mayoría de los países sufrieron deterioro del indicador producto de las revisiones a la baja del crecimiento económico mundial.
Por otra parte, se resalta el impulso de la agenda de reformas estructurales, el cual está sustentado en el acuerdo técnico entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la República del Paraguay, denominado Instrumento de Coordinación de Políticas (PCI).
Prueba de los esfuerzos del Gobierno se ve en la calificación país de Paraguay, que con Moody´s y Fitch Rating se encuentra a un escalón del grado inversión y con Standard and Poor’s a dos escalones.
Paraguay actualiza su Política Nacional de Calidad para impulsar exportaciones y competitividad
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El gobierno avanza en la actualización de la Política Nacional de Calidad con el objetivo de fortalecer la competitividad de las empresas paraguayas, facilitar el acceso a mercados internacionales y generar mejores condiciones para atraer inversiones.
En ese marco, el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y la cooperación de la Unión Europea, llevó a cabo un taller de actualización y reorientación de esta estrategia nacional.
La iniciativa busca adaptar la política a los nuevos desafíos de la economía global, incorporando aspectos vinculados a la transformación digital, la innovación, la productividad y las exigencias de los mercados internacionales. El objetivo es que los productos y servicios paraguayos puedan competir en mejores condiciones tanto a nivel regional como global.
Durante la apertura del encuentro, el viceministro de Mipymes, Gustavo Giménez, destacó que la calidad se ha convertido en un factor determinante para el crecimiento económico. Señaló que producir con estándares más elevados permite mejorar la productividad, incrementar las exportaciones y atraer inversiones, además de fortalecer la imagen del país en el exterior.
“El desafío es producir mejor para exportar más, atraer inversiones y lograr que el mundo elija productos paraguayos”, expresó. Asimismo, valoró el respaldo de organismos internacionales como la ONUDI, que acompañan los esfuerzos del país para fortalecer su capacidad productiva y mejorar su inserción en mercados cada vez más competitivos.
Por su parte, Germana Topolovec, asesora de Cooperación de la Unión Europea en Paraguay, señaló que la calidad no debe entenderse únicamente como una característica de los productos, sino como una herramienta estratégica para el desarrollo.
Explicó que los sistemas de calidad impactan directamente en la actividad empresarial, la producción, las instituciones públicas y la capacidad de los países para generar crecimiento sostenible.
Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya, según Santiago Bertoni, actual asesor de la UGP. Foto: Ilustrativa
Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
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Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Foto: Pixabay/Ilustrativa
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
Puerto Casado, una ciudad con historia industrial que apuesta al desarrollo
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Puerto Casado (también conocido como Puerto La Victoria) es un municipio del departamento de Alto Paraguay, ubicado a 650 km de Asunción.
Durante gran parte del siglo XX, Puerto Casado vivió uno de los períodos de mayor prosperidad económica registrados en el interior del país. La empresa Carlos Casado instaló en la zona una poderosa industria dedicada a la extracción de tanino a partir del quebracho colorado, un producto altamente demandado por la industria mundial del cuero.
Según contó a La Nación/Nación Media el intendente Domingo Vera, la fábrica llegó a convertirse en el principal motor económico de la comunidad y empleó a gran parte de la población local. “La empresa ofrecía empleo estable, seguro social y una serie de beneficios que hicieron que muchas personas migraran hasta Puerto Casado en busca de oportunidades”, recordó.
La compañía llegó a poseer más de 6,5 millones de hectáreas en el Chaco paraguayo y desarrolló una infraestructura inédita para la época. Contaba con puertos, talleres, viviendas, servicios básicos y un ferrocarril de trocha angosta que se internaba hasta 145 kilómetros dentro del Chaco.
El poeta y compositor Emiliano R. Fernández trabajó en la zona como hachero de la empresa Carlos Casado antes de convertirse en una de las voces más representativas del Paraguay. Foto: Gentileza
Sin embargo, a finales de la década de 1980 el mercado internacional comenzó a sustituir el tanino por productos alternativos. La actividad perdió competitividad y los costos de producción aumentaron progresivamente. Finalmente, en 1995 la empresa cerró su planta industrial, marcando el fin de una etapa que había definido durante décadas la vida económica de la ciudad.
El cierre provocó una profunda transformación social. Muchos habitantes tuvieron que abandonar la ciudad y buscar nuevas nuevas oportunidades hacia otras regiones del país, especialmente al departamento Central, mientras otros optaron por permanecer y buscar alternativas de subsistencia.
Conservación ambiental
Tras la salida de la empresa taninera, gran parte de las tierras remanentes fueron adquiridas por grupos vinculados a la organización Moon. Actualmente, una parte importante de esas propiedades está destinada a proyectos de conservación de bosques y captura de carbono.
Uno de los programas más conocidos es Chaco Vivo, iniciativa orientada a la preservación de ecosistemas nativos y al desarrollo de actividades relacionadas con los mercados de créditos de carbono.
Sin embargo, la generación de empleo dista mucho de los niveles registrados durante el auge industrial. Mientras la antigua fábrica llegó a emplear entre 700 y 800 trabajadores de manera directa, actualmente los proyectos ambientales generan alrededor de 150 puestos laborales.
La ganadería constituye hoy una de las principales actividades económicas del distrito, acompañada por pequeños emprendimientos comerciales y de servicios.
Uno de los programas más conocidos es Chaco Vivo, iniciativa orientada a la preservación de ecosistemas nativos y al desarrollo de actividades relacionadas con los mercados de créditos de carbono. Foto: Gentileza
Guerra del Chaco
La importancia de Puerto Casado trasciende ampliamente el ámbito industrial. La ciudad fue uno de los principales centros logísticos de Paraguay durante la Guerra del Chaco.
Las instalaciones de la empresa Carlos Casado permitieron movilizar tropas, armamentos, alimentos y suministros hacia el frente de batalla. El ferrocarril construido originalmente para la explotación forestal se convirtió en una herramienta estratégica para el Ejército paraguayo.
Desde el puerto llegaban embarcaciones con materiales y soldados que posteriormente eran transportados hacia el interior chaqueño. Esa infraestructura permitió sostener las operaciones militares en una región caracterizada por las enormes dificultades de acceso y comunicación.
“Puerto Casado fue la base de gran parte de la operación logística del Ejército paraguayo. Sin esa estructura hubiera sido mucho más difícil sostener el esfuerzo de guerra”, señaló Vera.
La ciudad también mantiene vínculos con una de las figuras más emblemáticas de la cultura nacional. El poeta y compositor Emiliano R. Fernández trabajó en la zona como hachero de la empresa Carlos Casado antes de convertirse en una de las voces más representativas del Paraguay.
Desafíos
Hoy, el principal obstáculo para el desarrollo sigue siendo la falta de conectividad vial. Puerto Casado depende de una balsa para cruzar hacia la zona de Vallemí y mantiene una conexión de aproximadamente 90 kilómetros de camino de tierra hasta la ruta Bioceánica.
Durante períodos de lluvias, esos trayectos suelen volverse difíciles o incluso intransitables, limitando el acceso a servicios, mercados e inversiones. Para las autoridades locales, la construcción de caminos de todo tiempo representa una necesidad urgente para mejorar la calidad de vida de la población y aprovechar el potencial económico de la región.
Aunque la ruta Bioceánica está transformando el norte del Chaco, Puerto Casado todavía observa ese proceso desde cierta distancia. La ciudad se encuentra a unos 200 kilómetros de Carmelo Peralta, uno de los principales polos de crecimiento impulsados por el corredor internacional.
El ferrocarril construido originalmente para la explotación forestal se convirtió en una herramienta estratégica para el Ejército paraguayo. Foto: Gentileza
La expectativa es que futuras inversiones en infraestructura permitan conectar más eficientemente a la localidad con esa nueva dinámica económica.
Durante un evento organizado por el BID, el viceministro de Industria, Javier Viveros, afirmó que el desafío será fortalecer la competitividad del país para aprovechar el acceso a un mercado de más de 720 millones de consumidores. Foto: MIC
Destacan que el acuerdo UE-Mercosur abre oportunidades para ampliar las exportaciones paraguayas
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El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea representa una oportunidad para que Paraguay amplíe su presencia en mercados internacionales, siempre que logre fortalecer su competitividad y la articulación entre los sectores público y privado. Así sostuvo el viceministro de Industria, Javier Viveros, durante un evento organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde además se presentó un estudio sobre la competitividad y los desafíos para aprovechar este nuevo escenario comercial.
De acuerdo con información del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el análisis presentado identifica las áreas en las que Paraguay puede avanzar para obtener el máximo beneficio del acuerdo, mediante un trabajo coordinado entre el Estado, el sector privado y los distintos actores productivos.
“Este acuerdo representa una puerta de entrada al mercado europeo, pero somos nosotros, como Paraguay, quienes tenemos que entrar por esa puerta y aprovechar al máximo esta alianza que se ha formado entre el Mercosur y la Unión Europea”, expresó Viveros.
Mercado de alto potencial
El viceministro destacó, además, el alcance estratégico del acuerdo, al señalar que conecta al Mercosur con un mercado que concentra alrededor del 22 % del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y reúne a más de 720 millones de potenciales consumidores.
En ese contexto, sostuvo que el principal reto para el país será ejecutar acciones que fortalezcan la competitividad nacional y preparen a los sectores productivos para responder a las exigencias del mercado internacional.
Viveros remarcó la necesidad de generar condiciones para que las empresas paraguayas puedan capitalizar las nuevas oportunidades comerciales. Foto: MIC
Según recordó el MIC, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea fue firmado en Asunción el 17 de enero de 2026. Posteriormente, el Acuerdo Interino de Comercio entró en vigor de manera provisional el 1 de mayo del mismo año, durante la Presidencia Pro Témpore de Paraguay del bloque regional.
Desde el MIC señalaron que este instrumento constituye un paso estratégico para ampliar mercados, fortalecer la integración comercial y generar nuevas oportunidades para la producción nacional.