Al cierre del año 2022 el sector arrocero registró números positivos observando el incremento del 18,6% en los envíos, según informaron desde la Cámara Paraguaya de Industriales de Arroz (Caparroz). La exportación paraguaya de arroz de enero a diciembre del 2022 ascendió a un total de 1.116.068 toneladas de base cáscara, mientras que en el 2021 se habían embarcado 908.600 toneladas.
Respecto al ingreso de divisas, totalizaron US$ 301.505.500, lo cual contó con un 12% más de diferencia respecto al año anterior cuando se contabilizaron US$ 267.023.035 y casi 2% más que el ingreso del año 2020 que alcanzó los US$ 297.363.121. En tanto, en el mes de diciembre, se registraron salidas al exterior de 50.382 toneladas que representaron US$ 15.556.610.
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En cuanto a los destinos del grano, se contabilizaron 31 países, siendo Brasil el principal mercado del arroz paraguayo, el cual recibió 1.116.068 toneladas de base cáscara, ocupando además el primer lugar del ranking de volumen de arroz pulido exportado, con 302.194 toneladas. Le siguieron Chile, Israel, Canadá, El Salvador, Lituania, Guatemala, Costa Rica, Bulgaria, Perú, Estados Unidos, Italia, entre otros.
Sostuvieron que en el periodo pasado, los precios de exportación se mantuvieron estables en el Mercado Común del Sur (Mercosur), un mercado externo bastante activo y afirmaron que los envíos de la región continuarán abriéndose espacio en Centroamérica. No obstante, señalaron que de acuerdo al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) la perspectiva global para 2022/23 estima suministros ligeramente más bajos, menos consumo, mayor comercio y existencias finales ligeramente reducidas.
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Carne paraguaya avanza en gestiones para ganar espacio en EE. UU. y más mercados
El sector cárnico se encuentra trabajando hace varios años con la Cancillería Nacional en una estrategia de apertura de mercados y negociaciones para mejorar la posición de la carne paraguaya en todo el mundo, para que no solamente se amplíe la capacidad de exportación a EE. UU. sino también a todos los destinos.
Así lo explicó el gerente general de la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC), Daniel Burt, quien comentó que el sector trabaja en mejorar el posicionamiento de la proteína roja en cada uno de los mercados. Esto, teniendo en cuenta que recientemente el sector ganadero, en el marco de una visita a la representación diplomática de los Estados Unidos, solicitó cuota propia para Paraguay, para la exportación de carne bovina al mercado estadounidense, ya que actualmente comparte una cuota de terceros países de 52.005 toneladas.
“Estamos trabajando hace mucho tiempo sobre esta cuestión, para que no sea solamente en Estados Unidos”, comentó en comunicación con La Nación/Nación Media.
Burt detalló que Paraguay exporta proteína a casi 90 mercados, pero aclaró que todos los años existen variaciones por las condiciones comerciales, que “varían año a año por cuestiones climáticas, económicas, financieras, sanitarias”.
Detalló que constantemente se apunta a colocar la carne paraguaya en las mejores condiciones posibles. “Hay muchísimos factores que entran en esa dinámica. Entonces, lo que nosotros queremos es eliminar todas las barreras sanitarias. Queremos habilitar todos los mercados. Tener las mejores condiciones comerciales posibles”, subrayó.
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Apuntan a expandirse
Burt aseguró que se espera que Paraguay abra una oportunidad nueva en Europa mediante el Tratado de Libre Comercio y continuar buscando otras oportunidades desde el Mercosur. Una de las expectativas también es expandir la presencia de Paraguay en Asia, por ejemplo, “donde no tenemos una historia de mucho comercio y donde existe una gran oportunidad en el sudeste asiático para las proteínas paraguayas”.
De esta manera, a su criterio, se irá valorizando nuestra producción para generar mayor ingreso de divisas, mayor empleo, inversión en industrias y también fortalecer el campo y hacer crecer el hato ganadero. Sumado a ello, desarrollar también el sector porcino y agrícola, que tienen muchísimo potencial.
Burt aseguró que el futuro es muy auspicioso, sobre todo si se trabaja de manera coordinada, profesional e inteligente. Acerca de los precios, indicó que están altos, ya que la demanda internacional crece constantemente y también algunos proveedores, especialmente en el caso de Estados Unidos, están con problemas de oferta, lo cual ocasiona que suban los valores.
Mayor valorización
El gerente general de la CPC enfatizó que la carne paraguaya se está valorizando más en el mundo y ganando reputación. “Volvimos a números más normales. El año pasado vimos números muy altos en volúmenes especialmente, y en faena. Y este año está volviendo un poco la normalidad”, acotó.
Si bien no se consume la carne de la misma manera en todos los países, por ello, para que sea un negocio robusto se debe tener muchos mercados abiertos, de manera a poder colocar todos los cortes y los subproductos derivados del animal en los mercados que más paguen.
México, próximo mercado
El sector espera poder habilitar el mercado de México este año. “Al habilitar ese mercado ya tendríamos solamente Japón y Corea como los dos pendientes, son los mejores mercados abiertos para la carne paraguaya”, explicó a LN/NM. Por último, destacó que se espera contar con la noticia oportuna de la apertura del mercado de Taiwán para el pollo.
Según el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), al cierre del primer trimestre del año, Chile fue el principal comprador de carne vacuna paraguaya con 23.385 toneladas exportadas por valor de USD 157.720.240. En segundo lugar está Israel, con 10.976 toneladas por USD 80.901.590, mientras que el tercer puesto lo ocupó Estados Unidos, que adquirió 12.111 toneladas de carne bovina por un monto de USD 65.679.421.
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Paraguay fortalece su base productiva con capital e inversión
Aunque las importaciones superan a las exportaciones, los datos revelan una señal alentadora: el país está comprando más bienes de capital, atrayendo más inversión extranjera y sentando las bases de una nueva etapa productiva.
Los números del comercio exterior paraguayo cuentan una historia que, leída con atención, resulta más prometedora de lo que parece. A febrero de 2026, la balanza comercial muestra un déficit cercano a USD 77 millones y el ratio exportaciones/importaciones se mantiene por debajo de uno. Pero detrás de esa foto hay un proceso que habla de inversión, modernización y preparación para una nueva escala productiva.
Paraguay está importando, principalmente, maquinaria, tecnología y equipos. En la última década, la participación de bienes de capital en el total importado pasó del 33 % al 40 %. Esto significa que una parte creciente de los dólares que salen del país no se destinan al consumo, sino a fortalecer la capacidad de producir más y mejor.
Este cambio coincide con un flujo creciente de capitales que llegan desde el exterior. La Inversión Extranjera Directa pasó de representar el 0,3 % del PIB en 2021 al 1,8 % en 2024, el nivel más alto desde 2018. A esto se suman anuncios de financiamiento privado por alrededor de USD 2.000 millones para proyectos en energía, infraestructura y desarrollo forestal, junto a emprendimientos industriales de gran escala con perfil exportador.
En paralelo, el régimen de maquila y la diversificación productiva comienzan a ampliar la matriz exportadora más allá del agro, reduciendo gradualmente la dependencia de los ciclos climáticos y de precios internacionales.
Incluso el déficit de cuenta corriente, que en 2024 representó el 2,9 % del PIB, bajó al 1,6 % en 2025, sostenido por el ingreso de capital financiero y nuevas inversiones.
Lo que muestran estos indicadores es que Paraguay está atravesando una etapa de transición: de una economía que crecía al ritmo de sus exportaciones primarias, a otra que empieza a crecer impulsada por inversión, industria y financiamiento internacional.
Hoy el país importa más porque se está equipando para exportar distinto mañana. Y esa puede ser la señal más positiva de todas.
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Comercio exterior paraguayo en transición, más importaciones y mayor inversión extranjera
El sector externo paraguayo está transitando desde un esquema dominado por flujos reales, caracterizado por la estacionalidad agroexportadora en los primeros trimestres del año y las importaciones en los últimos, hacia uno donde los flujos financieros empiezan a cobrar mayor relevancia en la economía.
Según datos proporcionados por Puente Casa de Bolsa, el comercio exterior cerró febrero de 2026 con una balanza comercial deficitaria de aproximadamente USD 77 millones en términos acumulados, en un contexto en el que el ratio exportaciones/importaciones lleva tres años consecutivos por debajo de uno.
Si se analiza únicamente desde el lado de la balanza comercial, implicaría que la economía está creciendo por encima de lo que su capacidad exportadora puede sostener.
En un primer análisis, para el periodo 2014–2025 se observa que las importaciones crecieron sistemáticamente más rápido que la economía en una relación de 1,61 a 1 (elasticidad-ingreso anual de las importaciones). Esto implica que, en promedio, por cada 1 % que creció el PIB en dicho periodo, las importaciones lo hicieron a un ritmo de 1,61 %. Las proyecciones estiman un crecimiento económico del país para el 2026 en torno al 4 % y las importaciones alrededor al 2,7 %.
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Otra lectura relevante, surge de la composición de las importaciones. En particular, la participación de bienes de capital dentro del total importado pasó de 33 % en 2015 a cerca de 40 % en 2025, reflejando un proceso sostenido de inversión que acompaña el crecimiento de la economía. Lo que evidenciaría una composición de la canasta importadora hacia bienes de inversión.
En paralelo, la participación de los combustibles representó un 10 % en el 2025. Sin embargo, ante el escenario actual con precios internacionales del petróleo en torno y superiores a USD 100, y en un contexto donde la base importadora crece de manera sostenida, impulsada por la inversión y la demanda interna, un aumento en dichos precios podría transmitirse a través de mayores costos logísticos y del encarecimiento de bienes importados, trasladando el impacto hacia los precios internos.
Sin embargo, los flujos internacionales comienzan gradualmente a desacoplarse de la balanza comercial como su único determinante. En este contexto, lo que sostiene el balance de pagos en un escenario de exportaciones/importaciones por debajo de uno es la profundización de financiamiento externo de distinta naturaleza.
Por ejemplo, al tercer trimestre acumulado de 2025, el déficit de cuenta corriente alcanzó aproximadamente USD 902,5 millones, equivalente al 1,6 % del PIB. En el 2024, dicho déficit había alcanzado USD 1.521,7 millones, equivalente al 2,9 % del PIB. En este contexto, los flujos de los componentes de la cuenta financiera de la Balanza de Pagos se incrementaron en línea con dicho déficit. En particular, la inversión de cartera registró entradas netas en el 2024 por USD 854,5 millones (1,7 % del PIB de 2024), mientras que la Inversión Extranjera Directa (IED) alcanzó su mayor nivel desde 2018.
Entre dichos flujos, la Inversión Extranjera Directa (IED) neta muestra una tendencia de crecimiento aún incipiente en términos relativos, pero sostenida en el tiempo, pasando de 0,3 % del PIB en 2021 a 1,8 % en 2024, con perspectivas de mantener dicho nivel en el mediano plazo.
Entre los principales factores que sustentan dicha dinámica, el BID anunció financiamiento privado por aproximadamente USD 2.000 millones en sectores de energía, infraestructura y desarrollo forestal, que incluye proyectos de gran escala como Paracel en celulosa y Atome en fertilizantes verdes.
En síntesis, un mayor ritmo importador mantendría presión sobre la balanza comercial en el corto plazo. Por otro lado, el desarrollo del régimen de maquila y el desarrollo de proyectos de gran escala con capacidad exportadora tienen el potencial de diversificar gradualmente la canasta exportadora paraguaya, reduciendo su exposición a los shocks del sector primario. Lo cual, podría definir el perfil del sector externo paraguayo en los próximos años.
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Producción de arroz muestra signo de mayor reactivación
El sector arrocero paraguayo comienza a mostrar signos de mayor reactivación, tanto en el avance de la cosecha como en la recuperación gradual de los precios internacionales, según reporte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El avance de la cosecha se sitúa en torno al 70 %. Si bien los rendimientos no alcanzan los niveles excepcionales del año pasado —favorecidos por condiciones climáticas óptimas—, los resultados se mantienen en márgenes positivos y dentro del promedio habitual.
Las proyecciones iniciales apuntan a un rendimiento nacional en torno a los 6.400 kg/ha, con una marcada variabilidad entre productores, según comentó Reinero Franco, representante de la Federación Paraguaya de Arroceros. Mientras algunos lotes alcanzan hasta 9.000 kg/ha, otros se sitúan en torno a los 5.000 kg/ha, reflejando la heterogeneidad propia de la campaña y de las condiciones productivas.
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Uno de los factores más alentadores proviene del mercado externo. Los precios internacionales, particularmente en Brasil (principal destino del arroz paraguayo), comenzaron a mostrar una leve recuperación. Si bien aún se mantienen por debajo de los picos registrados en el 2025, los valores actuales se aproximan a niveles más sostenibles frente a los costos de producción.
Durante enero, el mercado operó con escaso volumen de exportaciones y precios deprimidos, incluso por debajo de los 200 dólares por tonelada en arroz en cáscara. Sin embargo, hacia marzo se observa un mayor dinamismo, con el cierre de operaciones que se espera permitan sostener un flujo relevante de embarques entre marzo y abril.
Este repunte responde, en parte, a una menor producción esperada en Brasil que impacta en los stocks y genera condiciones más favorables para la recuperación de precios en la región.
Desafíos del sector
La UGP señala que el crecimiento del sector enfrenta desafíos estructurales. Uno de los principales es el desarrollo genético, clave para mejorar la productividad y competitividad. En los últimos años se lograron avances significativos, con la incorporación de nuevas variedades adaptadas a las condiciones locales y el acompañamiento de instituciones de investigación de la región.
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Asimismo, los altos costos de transporte hacia puertos de ultramar continúan afectando la competitividad del arroz paraguayo en mercados distantes, lo que obliga a optimizar la infraestructura y los procesos de exportación.
A pesar de estas limitaciones, las perspectivas son positivas. Se espera una mejora gradual en la productividad a nivel país, así como una expansión del área sembrada, impulsada por inversiones y los proyectos de largo plazo.