La Mesa Paraguaya de la Carne Sostenible (MPCS), luego de haber realizado la premiación Campeones de la Sostenibilidad 2022, en su segunda edición, para reconocer a los productores que acompañan prácticas sostenibles, los destaca con un espacio exclusivo en el que los propios ganaderos compartieron unas palabras para conocer más sobre el arduo trabajo del sector.
En esta ocasión, se destaca al productor de la Cooperativa Chortitzer, Campeón de la Sostenibilidad, Jacob Penner, propietario de Rancho 2 en la zona Alto Paraguay (Chaco), quien con el apoyo de su esposa e hijo desarrolló un sistema productivo adaptado y eficiente basado en la aplicación de tecnologías y utilización eficiente de maquinarias e implementos agrícolas.
Su gestión también incluye la previsión de condiciones climáticas adversas, adaptación a las condiciones de suelo y clima existente en su área, logrando así los resultados económicos positivos, además de cumplir con las leyes sociales y ambientales.
Adquirir experiencias
“Lo que hacemos en este establecimiento es engorde, y entre un grupo de productores nos apoyamos para adquirir experiencias de todos, porque más ojos también ven más necesidades o cualquier cosa que debemos mejorar”, expresó en un material audiovisual de la MPCS.
El mismo cuenta con 20 años de trayectoria en el rubro, trabajando en unas 460 hectáreas de pastura y 598 cabezas de ganado actualmente, y, entre algunos desafíos que tienen que enfrentar, mencionó que por el lugar donde se encuentran necesariamente deben contar con algún sistema de captación de agua, uno de los elementos fundamentales luego del forraje, para la sobrevivencia en el establecimiento a modo de no quedar amenazados durante 9 o 10 meses sin lluvias, dijo.
De esta manera, la MPCS premió al productor ganadero por su labor en la adopción de prácticas sostenibles de producción de carne bovina en Paraguay, de acuerdo a los Principios y criterios del Sistema de Autoevaluación de Ganadería Sostenible (SAGAS).
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Índice de Precios al Productor registró variación del 0,1% en julio
El Banco Central del Paraguay (BCP) dio a conocer su informe sobre el Índice de Precios del Productor (IPP) correspondiente al mes de julio, en el cual indicó una variación mensual del 0,1 %, superior al -0,2 % observado en el mismo mes del año pasado.
La tasa de variación acumulada se ubicó en -0,7 %, por debajo del 2,0 % registrado en el mismo periodo del 2025, mientras que la variación interanual fue de -1,5 %, lo que representó una disminución frente al crecimiento del 4,6 % observado en julio del igual periodo anterior.
Con respecto a los productos nacionales, el informe detalla que la variación mensual fue de 0,2 %, inferior al 0,4 % registrado en el mismo mes de 2025. En consecuencia, en el séptimo mes del año la tasa acumulada se ubicó en -1,1 %, por debajo del 3,6 % del mismo periodo del año anterior. La variación interanual de este segmento fue de 0,0 %, inferior al 7,0 % observado en julio de 2025.
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Sobre la agrupación de productos importados, la variación mensual de julio de 2026 fue de -0,1 %, por encima del -1,2 % registrado en el mismo mes de 2025. La variación acumulada al séptimo mes del año se ubicó en 0,1 %, siendo superior al -0,2 % registrado en el mismo periodo del año anterior, por su parte, la variación interanual fue de -4,5 %, inferior al 1,4 % observado en julio de 2025.
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Incidencias
Según la banca matriz, el IPP registró en julio una variación negativa por sexto mes consecutivo. El resultado se explicó principalmente por las incidencias negativas de la sección nacional de productos de la agricultura y horticultura, y en cuanto a los importados, en los artículos metálicos, maquinarias y equipos, bienes transportables no metálicos y alimentos, bebidas y tabaco, textiles y productos de cuero.
En tanto, predominó la contribución negativa de los productos importados en el resultado interanual global; no obstante, este efecto estuvo atenuado por la incidencia positiva de los productos nacionales, gracias a los bienes transportables no metálicos, otros productos manufacturados, animales vivos, alimentos, bebidas y tabaco, textiles y productos de cuero.
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La DNIT trabaja en la incorporación de IA para fortalecer controles
La administración tributaria incorporará inteligencia artificial para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y optimizar los controles. El proyecto, financiado por el BID y ejecutado en cinco años, apunta a que las nuevas capacidades estén plenamente operativas hacia 2030.
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) prepara un salto tecnológico en su sistema de fiscalización. La institución trabaja en la incorporación de herramientas de inteligencia artificial (IA) para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y mejorar la focalización de los controles tributarios.
El proyecto cuenta con USD 30 millones de financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y tendrá un período de ejecución de cinco años. Actualmente se encuentra en proceso de implementación y, de acuerdo con lo explicado por el titular de la DNIT, Óscar Orué, la previsión es que las nuevas capacidades estén plenamente operativas hacia 2030.
La apuesta llega en un momento en que la administración tributaria gestiona volúmenes cada vez mayores de información y recursos. Entre enero y julio de 2026, la DNIT acumuló una recaudación de G. 25,8 billones, 2,1% por encima del mismo período de 2025, equivalente a G. 523.403 millones adicionales.
De la gestión de riesgos al control masivo. La DNIT ya utiliza sistemas de gestión de riesgos y mecanismos de intercambio de información para construir perfiles de contribuyentes. Sobre esa base determina las acciones de control.
La siguiente etapa será incorporar IA para ampliar esa capacidad de análisis. El objetivo es que la tecnología permita procesar grandes volúmenes de información, encontrar patrones y contribuir a una selección más precisa de los controles.
La institución ya había planteado en su planificación la incorporación de tecnologías como inteligencia artificial y big data para potenciar la capacidad de control, análisis de datos y gestión de riesgos de cumplimiento.
Una inversión con horizonte 2030. Los USD 30 millones representan una inversión de largo plazo en las capacidades tecnológicas de la administración tributaria. La ejecución se extenderá durante cinco años y las nuevas herramientas tienen como horizonte de plena operatividad el año 2030.
El proyecto forma parte de una transformación más amplia orientada a facilitar el intercambio de información, fortalecer los mecanismos de control y avanzar hacia procesos más eficientes y basados en datos.
El cambio apunta, en definitiva, a que la DNIT pueda aprovechar mejor la información que ya genera y recibe para gestionar los riesgos tributarios y focalizar sus controles.
La inteligencia artificial pasa así de ser una herramienta de innovación a convertirse en parte de la infraestructura con la que la administración tributaria busca gestionar una economía cada vez más digital y un universo creciente de información.
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Agricultor chaqueño demuestra el potencial de la producción de cebolla nacional
Con una producción que alcanza las 90 hectáreas de cebolla en el Chaco, Herbert Hiebert Falk se consolida como uno de los productores que apuestan por el crecimiento de la horticultura nacional. El buen rendimiento obtenido en esta campaña y la demanda del mercado reflejan el potencial que tiene el cultivo cuando se combina inversión, tecnología y un manejo adecuado de la producción, señala el boletín de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Actualmente, el productor inició la cosecha de las primeras cinco hectáreas, aunque en los próximos días prevé intensificar los trabajos para avanzar sobre el resto de la superficie cultivada. “En total tengo 90 hectáreas de cultivo de cebolla. En esta primera cosecha sacamos cinco hectáreas, pero este fin de semana vamos a aumentar la cosecha”, explicó.
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Los rendimientos obtenidos evidencian la magnitud del emprendimiento. “Cada hectárea llena una carreta de 33.000 kilos de cebolla y, por lo general, cosechamos entre dos y tres carretas por hectárea”, señaló Hiebert Falk, quien destacó que la campaña presenta resultados muy positivos tanto en productividad como en calidad.
La producción tiene como principal destino el Mercado de Abasto, además de otros comercios del país. “Comercializo mi producción principalmente en el Mercado de Abasto y también en otros comercios locales. Me va muy bien y este año la producción es bastante rentable; estamos contentos y tenemos el apoyo del Senave y del Ministerio de Agricultura”, afirmó.
El caso de Herbert Hiebert Falk refleja la capacidad de los productores nacionales para abastecer el mercado con cebolla cultivada en Paraguay. La escala de producción alcanzada, sumada al acompañamiento técnico de las instituciones públicas, demuestra el crecimiento que viene experimentando el sector hortícola y el aporte que realiza a la seguridad alimentaria, la generación de empleo y el desarrollo económico del país.
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Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
- Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
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“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
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Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
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En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
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