La Mesa Paraguaya de la Carne Sostenible (MPCS), luego de haber realizado la premiación Campeones de la Sostenibilidad 2022, en su segunda edición, para reconocer a los productores que acompañan prácticas sostenibles, los destaca con un espacio exclusivo en el que los propios ganaderos compartieron unas palabras para conocer más sobre el arduo trabajo del sector.
En esta ocasión, se destaca al productor de la Cooperativa Chortitzer, Campeón de la Sostenibilidad, Jacob Penner, propietario de Rancho 2 en la zona Alto Paraguay (Chaco), quien con el apoyo de su esposa e hijo desarrolló un sistema productivo adaptado y eficiente basado en la aplicación de tecnologías y utilización eficiente de maquinarias e implementos agrícolas.
Su gestión también incluye la previsión de condiciones climáticas adversas, adaptación a las condiciones de suelo y clima existente en su área, logrando así los resultados económicos positivos, además de cumplir con las leyes sociales y ambientales.
Adquirir experiencias
“Lo que hacemos en este establecimiento es engorde, y entre un grupo de productores nos apoyamos para adquirir experiencias de todos, porque más ojos también ven más necesidades o cualquier cosa que debemos mejorar”, expresó en un material audiovisual de la MPCS.
El mismo cuenta con 20 años de trayectoria en el rubro, trabajando en unas 460 hectáreas de pastura y 598 cabezas de ganado actualmente, y, entre algunos desafíos que tienen que enfrentar, mencionó que por el lugar donde se encuentran necesariamente deben contar con algún sistema de captación de agua, uno de los elementos fundamentales luego del forraje, para la sobrevivencia en el establecimiento a modo de no quedar amenazados durante 9 o 10 meses sin lluvias, dijo.
De esta manera, la MPCS premió al productor ganadero por su labor en la adopción de prácticas sostenibles de producción de carne bovina en Paraguay, de acuerdo a los Principios y criterios del Sistema de Autoevaluación de Ganadería Sostenible (SAGAS).
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Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
- Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
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“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
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Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
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En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
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Tras 45 años de trabajo, productor de Benjamín Aceval abastece al programa Hambre Cero
Después de 45 años dedicados a la producción hortícola, José Noel Chávez logró consolidarse como proveedor del programa Hambre Cero, al tiempo que abastece con productos frescos a las comunidades de Benjamín Aceval y Villa Hayes, en el departamento de Presidente Hayes.
El productor, que cultiva lechuga, zapallito, acelga, remolacha, cebollita y mandioca, destacó el crecimiento alcanzado a lo largo de más de cuatro décadas de trabajo, basado en la constancia y la apuesta por la agricultura familiar como medio de sustento y desarrollo.
Uno de los momentos que marcó este proceso fue la visita del presidente de la República, Santiago Peña, a su finca a comienzos de este año. Según relató, ese encuentro representó un importante impulso para continuar trabajando por el fortalecimiento de su unidad productiva y el bienestar de su familia.
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José Noel Chávez es cliente del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) desde hace 35 años, entidad cuyo financiamiento le permitió incorporar un sistema de riego automático, un motocultor y un motocarro, herramientas que contribuyeron a mejorar la eficiencia de la producción y ampliar su capacidad de trabajo.
Además de fortalecer su actividad agrícola, el productor señaló que el crecimiento de su emprendimiento hizo posible que sus hijos completaran sus estudios universitarios, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de toda la familia.
Desde el Crédito Agrícola de Habilitación destacaron que historias como la de José Noel Chávez reflejan el impacto del financiamiento productivo en el desarrollo de las familias rurales, el fortalecimiento de la agricultura familiar y el impulso a productores que hoy contribuyen al abastecimiento de programas sociales como Hambre Cero, además de proveer alimentos frescos a sus comunidades.
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Ande obtiene la calificación más alta en Nivel de Madurez Optimizado, entre 400 empresas públicas
La Administración Nacional de Electricidad (Ande) obtuvo la calificación más alta en el Nivel de Madurez Optimizado, destacándose entre más de 400 empresas públicas evaluadas.
Este importante reconocimiento refleja el compromiso institucional con la eficiencia, la transparencia y la mejora continua en sus procesos de gestión.
La excelente calificación alcanzada posiciona a la estatal como una de las entidades líderes, obteniendo 4,01 puntos en la evaluación del sistema de control interno realizada por la Contraloría General de la República y la Auditoría General del Poder Ejecutivo.
Este histórico resultado constituye un motivo de orgullo institucional y refleja el firme compromiso de la Ande con la transparencia, la mejora continua, la eficiencia en la gestión y el fortalecimiento permanente de su Sistema de Control Interno, señalaron autoridades del ente.
Con este importante reconocimiento, la Ande se posiciona como referente de excelencia en la administración pública paraguaya, consolidando una gestión moderna, responsable y orientada a brindar servicios cada vez más eficientes y de mayor calidad a toda la ciudadanía.
Destacaron que este logro sin precedentes en el país fue posible gracias al trabajo en equipo, al compromiso y a la dedicación de los funcionarios administrativos y operarios técnicos, quienes, con profesionalismo y vocación de servicio, contribuyen diariamente al fortalecimiento y crecimiento de la institución.
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Plan forrajero mejora la productividad láctea
La implementación del Plan Forrajero muestra resultados concretos en eficiencia productiva, disponibilidad de alimento para el ganado y fortalecimiento del sistema lechero, con impacto directo en ingresos rurales y abastecimiento del mercado.
El Plan Forrajero implementado en el departamento de Caaguazú comienza a mostrar resultados que van más allá de la asistencia técnica, demostrando mejores condiciones de producción, mayor disponibilidad de alimento para el ganado y fortalecimiento del sistema lechero local.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), se enmarca en una estrategia de mejora de la producción forrajera como base para sostener y escalar la producción pecuaria, especialmente en pequeños y medianos productores.
En términos productivos, el acceso a forrajes de mejor calidad permite mejorar la alimentación del hato lechero. Esto impacta directamente en la productividad, estabilidad de la producción durante el año y reducción de costos de alimentación, uno de los factores más sensibles del sector.
El efecto más inmediato del plan se observa en la cadena lechera, con más estabilidad en la oferta de leche, mayor previsibilidad productiva, y mejores condiciones para la comercialización.
Esto resulta clave en un sector en el que la alimentación del ganado representa una de las principales limitantes para sostener volúmenes constantes a lo largo del año.
Más allá del resultado puntual en Caaguazú, el Plan Forrajero se inserta en una lógica más amplia, fortalecer la base productiva del país desde la agricultura familiar.
El enfoque apunta a que pequeños productores puedan mejorar su productividad sin depender exclusivamente de factores externos como el clima o la estacionalidad de los pastos.
En términos estructurales, este tipo de intervenciones tiene un efecto directo en la competitividad del sector agropecuario, mejorando la eficiencia en la producción de leche y carne, reduce pérdidas por déficit alimentario del ganado, fortalece la estabilidad del ingreso rural y aporta a la seguridad alimentaria.
En conjunto, se trata de una mejora silenciosa pero estratégica en la base productiva del país. El Plan Forrajero deja de ser una iniciativa puntual para convertirse en un componente clave de la estrategia de productividad agropecuaria.
En Caaguazú, los resultados ya empiezan a reflejarse en la práctica, con más alimento, más estabilidad productiva y una cadena lechera más fortalecida.
El desafío ahora será escalar este modelo y sostener su impacto en el tiempo, para consolidar un sistema productivo más eficiente y resiliente a nivel país.