Adriana Castillo, Corporate Finance Manager de Basa Capital, explica por qué el verdadero desafío está en entender la salud financiera del negocio antes de asumir nuevas deudas.
En el mundo empresarial existe una idea casi automática y es que cuando faltan recursos o aparece una oportunidad de crecimiento, la solución pasa por conseguir más financiamiento, pero esa lógica puede convertirse en uno de los errores más costosos para una organización.
Cada vez más especialistas coinciden en que el crecimiento sostenible no depende únicamente del acceso al crédito, sino de la capacidad de una empresa para comprender, organizar y optimizar los recursos que ya tiene.
Para las medianas empresas y los emprendimientos en expansión, este suele ser un inconveniente ya que confunden un problema de gestión financiera con una supuesta falta de capital. El crédito no siempre es la respuesta.
Según Adriana Castillo, Corporate Finance Manager de Basa Capital, muchas compañías llegan en busca de recursos cuando el verdadero problema está dentro de la propia organización. “Muchas veces, las empresas llegan buscando financiamiento cuando, en realidad, lo que necesitan es entender mejor su situación financiera”, aseguró.
La especialista explicó que solicitar un préstamo sin un diagnóstico previo equivale a intentar resolver un síntoma sin conocer la enfermedad. Es frecuente encontrar empresas rentables, con buenas ventas e incluso con utilidades positivas, que enfrentan constantes problemas de liquidez simplemente porque los tiempos de cobro y de pago no están alineados.
En otras palabras, el negocio genera dinero, pero no en el momento en que lo necesita.
La importancia de hacer primero un diagnóstico. Antes de pensar en nuevos créditos, la empresa debería responder preguntas básicas: ¿Dónde se generan los descalces de caja?
¿Hay recursos inmovilizados que podrían utilizarse mejor? ¿Las deudas están estructuradas de acuerdo con el ciclo del negocio? ¿Se está pagando de más por financiamientos innecesarios?
Responder estas preguntas permite construir una estrategia financiera mucho más eficiente y sostenible.
Tres pilares para fortalecer las finanzas. Desde Basa Capital sostienen que una gestión financiera sólida se apoya en tres grandes ejes.
1. Gestionar la liquidez con inteligencia: No todo el dinero que permanece en una cuenta corriente está realmente “trabajando”. Muchas empresas mantienen importantes montos inmovilizados para afrontar salarios, aguinaldos o impuestos futuros. Sin embargo, existen instrumentos del mercado de capitales que permiten obtener rendimientos diarios sin perder liquidez. El objetivo es que incluso el dinero que espera ser utilizado genere valor para la empresa.
2. Diseñar una estructura financiera acorde al negocio: No todas las empresas funcionan igual. Una industria, una empresa agrícola o una firma de servicios tienen ciclos completamente distintos. Por eso, uno de los errores más frecuentes consiste en financiar inversiones de largo plazo con créditos de corto plazo, generando una presión permanente sobre la caja. La clave está en alinear los plazos de las obligaciones financieras con los tiempos reales de generación de ingresos.
3. Mirar más allá del sistema tradicional: El financiamiento bancario ya no es la única alternativa. El desarrollo del mercado de valores permite acceder a nuevas herramientas, diversificar las fuentes de financiamiento y estructurar soluciones más flexibles según las necesidades de cada empresa.
Esto abre oportunidades para compañías que buscan crecer sin depender exclusivamente del crédito tradicional.
Del día a día a la estrategia. El gran cambio ocurre cuando las finanzas dejan de ser un problema cotidiano y pasan a convertirse en una herramienta de planificación.
Una empresa que conoce con precisión su flujo de caja, administra eficientemente su liquidez y estructura correctamente sus obligaciones no solo reduce costos financieros, sino que también mejora su capacidad para atraer inversores y acceder a nuevas oportunidades de crecimiento.
En ese escenario, el financiamiento deja de ser una salida de emergencia para transformarse en una decisión estratégica.
La verdadera fortaleza está puertas adentro. Para Adriana, el mayor desafío de las empresas paraguayas no pasa únicamente por conseguir recursos, sino por desarrollar una gestión financiera más sofisticada. “Antes de buscar dinero afuera, conviene entender qué está ocurriendo dentro de la empresa”, reiteró.
Y es que muchas veces el problema no es la falta de capital, sino la forma en que se administra.
Cuando la casa está ordenada, el acceso al financiamiento deja de ser una preocupación para convertirse en una oportunidad de crecimiento.