Uno de los alimentos más tradicionales es la chipa y como rubro de producción se convirtió en una actividad válida para muchos emprendedores, quienes el próximo fin de semana tendrán un espacio para lucirse con sus preparados en una actividad prevista en la Costanera de Asunción.
Se trata del “Festival de la Chipa – El Sabor de la Tradición al Mundo”, que se realizará el sábado 6 de agosto en horario de 14:00 a 19:00, específicamente en Turista Roga, y busca congregar a las mejores chiperías del país para dar sabor y cultura al primer fin de semana de agosto.
Hay que mencionar que es un evento abierto al público, con acceso libre y gratuito, y busca ser una alternativa para la tarde del sábado, de modo a acercarse en familia o con amigos para saborear la tan apreciada chipa paraguaya en su máximo potencial de la mano de las mejores chiperías del país.
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Espacio de interacción
La actividad es encarada con el fin de generar espacios de interacción sociocultural y gastronómico que fomenten la tradición, el consumo, ingresos económicos para los participantes, además de preservar el valor de este alimento tradicional a más de contribuir y potenciar el desarrollo de esta actividad comercial e industrial incluso, de muchas familias paraguayas.
Es por ello que el festival contará con la participación de populosas chiperías como María Ana, Leticia, Hijas de Feliciana, Abibel, Po’icho, La Catedral de la Chipa, Hermanos Veron, Don Pipo, Chipa Tía, entre otras más de todo el país.
La iniciativa es encarada por la Compañía de Desarrollo y de Industrialización de Productos Primarios SA - CODIPSA, y cuenta con el apoyo de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) y la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), instituciones que hacen extensiva la invitación al público en general para disfrutar de dicha experiencia gastronómica que apoya la cultura y preserva las tradiciones.
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Mipymes sostienen el empleo en Paraguay: casi 8 de cada 10 trabajadores dependen del sector
Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) continúan consolidándose como el principal sostén del mercado laboral paraguayo. Al cierre del segundo trimestre del 2026, este segmento concentró el 80 % de la población ocupada, lo que significa que 8 de 10 trabajadores desarrollan sus actividades productivas en este sector, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Estas cifras reflejan el peso estructural que tienen las mipymes en la economía paraguaya, no solo por su participación en la actividad empresarial, sino también por su capacidad para absorber mano de obra y generar oportunidades de ingreso en todo el territorio nacional.
El informe muestra que las microempresas continúan siendo el mayor empleador del país, al concentrar el 66,2 % de la población ocupada. A este grupo le siguen las pequeñas empresas, con una participación del 9,2 %, y las medianas empresas, con el 4 %.
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En contraste, las grandes empresas reúnen alrededor del 20,7 % de los trabajadores, una participación considerablemente menor respecto al amplio tejido empresarial conformado por las mipymes.
Los datos también evidencian una expansión sostenida del empleo en los últimos años. Según el INE, la cantidad de personas ocupadas pasó de 2.751.394 en 2017 a 3.267.192 en el segundo trimestre del 2026, lo que representa un incremento de 515.798 trabajadores en nueve años, equivalente a un crecimiento acumulado del 19 %.
Este comportamiento confirma que el mercado laboral paraguayo ha mantenido una trayectoria de crecimiento, con las mipymes desempeñando un papel determinante en la incorporación de nuevos trabajadores.
Al respecto, especialistas coinciden en que el segmento enfrenta importantes desafíos para consolidar su desarrollo. Entre ellos se destacan el acceso al financiamiento, la incorporación de tecnología, el aumento de la productividad y la formalización de los negocios, factores considerados fundamentales para elevar la competitividad y mejorar la calidad del empleo.
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Más de 400 productos serán ofertados en comercios desde el 1 de agosto
Del 1 al 16 de agosto, más de 400 productos serán ofertados en diferentes puntos de venta del país, a través de la segunda edición de la campaña Ahorrá Py. El anuncio de la campaña se realizó este viernes en la sede del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y es impulsada por la Cámara de Comerciantes Mayoristas y Minoristas del Paraguay (Comampar).
Según detallaron, la campaña reunirá a más de 100 marcas disponibles en los comercios asociados, con productos de la canasta básica y de consumo cotidiano. Al respecto, el vicepresidente de la Comampar, Miguel Tolces, destacó que la misma busca generar un impacto directo en la economía de los hogares, al mismo tiempo que impulsa el movimiento comercial y fortalece al sector formal.
Los consumidores podrán acceder a descuentos y promociones en una amplia variedad de productos de uso cotidiano, entre ellos arroz, azúcar, aceite, fideos, yerba mate, harina, lácteos, bebidas, artículos de limpieza, productos de higiene y cuidado personal, además de otras categorías esenciales para los hogares.
“Ahorrá Py busca acompañar a los hogares en un momento en que cuidar el presupuesto es cada vez más importante, pero también busca generar movimiento económico, fortalecer a nuestros comercios y demostrar la capacidad de nuestro sector para trabajar unido y responder a las necesidades de la gente”, mencionó.
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Para facilitar la identificación de las ofertas, los comercios participantes contarán con distintivos de la campaña que señalarán los productos incluidos en la campaña y permitirán a los consumidores reconocer fácilmente las promociones disponibles.
“Esta nueva edición reúne el esfuerzo de nuestros comercios, proveedores y más de 100 marcas, que decidieron sumarse para ofrecer los productos de la canasta básica y de consumo cotidiano con precios accesibles para las familias paraguayas”, señaló Tolces.
Asimismo, resaltó que la campaña representa una articulación entre la Comampar sus comercios asociados, empresas proveedoras, marcas nacionales e internacionales y las instituciones públicas que acompañan la iniciativa.
Con esta nueva edición buscarán consolidarse como una iniciativa que acerca oportunidades de ahorro a las familias paraguayas y al mismo tiempo, fortalece el comercio formal y promueve una mayor articulación entre los diferentes actores de la cadena comercial, puntualizó.
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La camiseta de Pelé en la final de 1958 se vende por 4,9 millones de dólares
La camiseta que Pelé vistió en la final del Mundial de 1958, cuando con apenas 17 años conquistó su primera Copa del Mundo con Brasil, fue subastada este jueves en Nueva York por 4,9 millones de dólares, anunció Sotheby’s.
“O Rei” protagonizó aquella final ante Suecia con dos goles en la victoria de Brasil por 5-2, en el estadio de Estocolmo, después de haber marcado también en la semifinal contra Francia, ganada por el mismo marcador.
La camiseta que Pelé vistió en aquella final de 1958 fue un regalo del propio jugador a su compañero de equipo y amigo Dida.
La prenda permaneció durante décadas en la familia de Dida, antes de pasar a un museo y ser subastada por primera vez en 2004, por un monto que no fue revelado.
Vendida después de diez pujas entre cinco postores, a un comprador cuya identidad no fue divulgada, la camiseta se convirtió en la segunda más cara del mundo, según precisó Sotheby’s.
El récord de 9,3 millones de dólares sigue perteneciendo a la camiseta que Diego Maradona vistió el 22 de junio de 1986 en Ciudad de México, durante el mítico duelo de cuartos de final contra Inglaterra.
Argentina ganó aquel partido del Mundial por 2-1 gracias a dos goles legendarios del astro argentino: la Mano de Dios y el considerado Gol del Siglo.
- Fuente: AFP
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Fotografías de arte rupestre paraguayo: 5 mil años de historia en exposición
La una por mantener vivos signos de hace más de 5 mil años, la otra por revelarlos, por ello se llama la muestra “La piedra y la luz”. Son imágenes tomadas hace 15 años en el marco de un estudio prospectivo en el que el fotógrafo Fernando Allen trabajó haciendo registro. Las inscripciones, las huellas de ancestros de 5 mil años exponen sus misterios en el emblemático centro europeo del arte prehistórico, el Museo de Altamira, en España.
- Por Jorge Zárate
- Jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Hasta el 18 de octubre se puede asistir en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, a la muestra “La piedra y la luz” del fotógrafo compatriota Fernando Allen. El espacio, situado en la localidad de Santillana del Mar, Comunidad Autónoma de Cantabria, España, es uno de los centros de investigación y estudio de arte prehistórico más importantes del mundo. Allí se protege la historia de célebre Cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad, mediante una réplica exacta donde se muestran dibujos de más de 36 mil años, que se inscriben entre los más antiguos de la tierra.
De allí la importancia de mostrar el arte rupestre del Amambay y el Guairá en ese sitio emblemático. Las imágenes que se exponen se obtuvieron cuando Allen acompañó un estudio de los arqueólogos del Museo de Altamira. Ese equipo estuvo encabezado por el entonces director del centro, José Antonio Lasheras, fallecido en 2016, y realizó un completo estudio del arte rupestre de la región Oriental.
En la tarea realizada hace 15 años, Allen fue fotógrafo y colaborador local del equipo e hizo prospección y documentación junto a los investigadores españoles. Así mientras registraba los pedidos científicos, fue buscando distintas tomas de acuerdo a las diferentes intensidades de luz que le daban las jornadas.
Estas magnéticas imágenes presentadas en un especial soporte textil y en gran tamaño, ahora pueden disfrutarse en esta muestra elogiada por medios españoles.
Comentó el Museo de Altamira: “Las personas que poblaron esta región hace milenios nos dejaron signos inscritos en piedra, grabados en abrigos rocosos o en rocas aisladas que usaron como lienzo. Ahí plasmaron su pensamiento simbólico, expresión de su subconsciente colectivo. Hoy en día este arte supone un enigma, ya que el código que permitía descifrar su significado se perdió en algún momento a lo largo de sus miles de años de historia.
Con este proyecto, el fotógrafo Fernando Allen trata de arrojar luz sobre el arte rupestre de Paraguay, no para descifrar su significado, sino para hacernos sentir de alguna forma los secretos que albergan estas piedras”.
AQUÍ LA CHARLA DEL EXPOSITOR CON NACIÓN MEDIA:
–El Museo de Altamira es referencia en el arte prehistórico. ¿Qué sensaciones te deja estar exponiendo allí?
–Supongo que es un honor para mí, tanto en lo personal como en el plano artístico y cultural. La muestra pone en cartelera internacional al arte rupestre del Paraguay, lo cual significa visibilizar el arte prehistórico presente en varias regiones de nuestro país, como el Amambay y el Guairá.
–Contanos por qué elegiste el original soporte textil para tus imágenes ¿Tiene que ver con lo táctil?
–Sí, tiene mucho que ver con lo experiencia táctil, ya que las telas reproducen de manera muy particular las texturas y contrastes de las piedras que son el soporte de las inscripciones rupestres. Además de ello, la impresión por sublimación sobre textiles ofrece una sensación tridimensional que al papel le cuesta. Por todo esto, propuse a la dirección del Museo que las obras puedan ser tocadas, como si se tratara casi de una piel adornada con antiguos tatuajes. El diseño expositivo, a cargo de Elefante Mental, lo planteamos en base a estas configuraciones, para aprovechar al máximo las posibilidades expresivas del soporte. Las fotos, que son enormes modificando ex profeso la escala de las inscripciones originales, están montadas sobre una base de espuma fina que permite al tacto una sensación suave, como la de tocar la superficie de una piel.
–¿Qué devoluciones te van dando los que visitan la muestra?
–La propuesta conceptual en general, ha sido muy bien recibida por el público. Esperamos que durante los 4 meses que dura la muestra, el retorno siga siendo positivo.
–Acompañaste al equipo científico que estudió este arte rupestre. ¿Recordás algunas conclusiones de ese estudio?
–En palabras de la directora del Museo de Altamira, Pilar Fatás Monforte: “Este trabajo fue posible gracias a la colaboración entre especialistas españoles y paraguayos, unidos por un objetivo común: descubrir, documentar, conservar, investigar y difundir este valioso patrimonio cultural.
Hasta entonces, el arte rupestre paraguayo era prácticamente desconocido en el ámbito científico y, además, estaba rodeado de interpretaciones erróneas dentro del propio país, donde su origen y autoría se atribuían, de forma infundada, a la época vikinga.”
–¿A qué grupo étnico se adjudican los signos?
–De manera genérica, a grupos de cazadores - recolectores que poblaban estas regiones. Recordemos que la datación realizada por los técnicos del Museo de Altamira, registran una antigüedad mayor a 5.200 años antes del presente. Las clasificaciones por grupos étnicos tal como las conocemos hoy, comenzaron a utilizarse en tiempos más recientes.
–¿Qué recordás de aquellos días en que registraste estos grabados?
–Al realizar estas fotografías a lo largo de varios años, sentí siempre la conmoción de saberme en lugares extraordinarios. “Solo en los sitios en que se ha cometido un hecho tremendo, merodean fantasmas” (Sigfried Krakauer, “La fotografía”). Los he sentido (o quizás, presentido) en todos estos espacios, cada vez que he trabajado en ellos. Fantasmas de personas, jaguares, aves, bosques, aromas, murmullos y fogatas prehistóricas iluminando inimaginables rituales permanecen aún, delicadamente, en estos sitios. Fragmentos de aquellas expresiones sensibles que han sostenido un vasto universo simbólico, son hoy frágiles vínculos a ese pasado. Lo saben sus actuales guardianes, los Paí Tavyterã, quienes resguardan estos santuarios de la memoria para proyectarlos al futuro, junto con las claves que contienen el origen del mundo. Esta exposición está dedicada a ellos.
-–Tenés también importantes colaboradores en esta muestra.
–Sí, es muy importante mencionar que la muestra incluye la participación de la diseñadora Ofelia Aquino (cuya marca profesional es Ofelia Otello), con quien hemos desarrollado 3 piezas textiles que tienen un espacio propio en el montaje de la exposición. Estas 3 piezas han sido diseñadas y confeccionadas por Ofelia utilizando diferentes tipos de textiles previamente impresos con fotografías de arte rupestre de mi autoría. En palabras de Ofelia: “Del mismo modo en que los grabados ancestrales fueron trazados por la mano sobre la superficie de la piedra, cada una de las piezas textiles fue construida mediante técnicas de amasado y drapeado realizadas manualmente. Un gesto que recupera la huella del hacer, donde la mano actúa como herramienta de inscripción y transformación de la materia, estableciendo un diálogo entre el acto ancestral de grabar la piedra y el proceso contemporáneo de modelar el textil”.
–¿La podremos ver en Paraguay en algún momento?
–Me encantaría, pero dependerá de lograr el apoyo necesario para hacerla posible.
MENSAJES DE MÁS DE 5 MIL AÑOS
“Por un sistema de datación absoluta y de radiología hemos obtenido la fecha más antigua para este tipo de arte, en todo el continente”, dijo el arqueólogo José Antonio Lasheras durante la presentación del estudio en el que se tomaron las fotografías que componen la muestra de Allen.
En aquel mayo de 2012 se entregó a la Secretaría de Cultura (SNC) el Informe Final del “Plan de Registro y Realización del Inventario Nacional del Patrimonio Arqueológico Pre-cerámico y del Arte Rupestre en la Región Oriental del Paraguay”.
El equipo recorrió todos los sitios con inscripciones en los cerros del Amambay, a orillas del Aquidabán, del arroyo Ypané y del arroyo Yguasu, también los ubicados en la zona más norte de ese departamento cerca del Parque Nacional de Cerro Corá, algunos dentro del propio parque y otros en sus alrededores y un sitio aislado en el Ybyturusu, cerca de Villarrica, en el sitio de Ytororo y en el sitio de Ita Letra, que es conocido desde hace años.
Lasheras, fallecido en 2016, era director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira-España al momento de la realización del trabajo y al comentar sobre la tarea expresó: “En Brasil no está bien datado, no se conoce bien la cronología de este tipo de arte de signos grabados”, para recordar que en Argentina los arqueólogos piensan que los grabados más antiguos pueden ser de hace 4 mil años, cuando mucho. “Nuestra fechación es de 5.202 años. La tenemos asociada a la industria lítica, que es la más antigua del continente”.
Siguiendo con la idea expuso: “Creemos que quizás en Amambay, se generó un discurso, unas ideas que se acompañaban de unos signos, que esos signos se ordenaron aquí y luego se extendieron por todo el continente, y esta es una aportación muy importante que en este momento hace Paraguay a la Prehistoria del continente”.
Otro dato relevante en la consideración del arqueólogo fue que “además hay que pensar que esa fechación se obtuvo en el cerro sagrado de los Paí Tavyterã, en Jasyka Vendá, el Cerro Guasu, donde ellos saben que Dios creó el mundo y creó la humanidad, que todo se originó allí; entonces, que los arqueólogos descubramos ahora que algo quizá tuvo su origen allí, nos sorprende a nosotros, pero no sorprende a los Paí, que ya lo sabían que todo tuvo allí su origen”, consideró.
CÓMO SE HIZO
“La piedra y la luz” reúne a artistas, investigadores y técnicos de Paraguay y España en una experiencia inmersiva, cuenta Fernando Allen. Se incluyen Apykas, asientos ceremoniales realizados por la artista Silvia Arce de la Comunidad Paĩ Tavyterã de la localidad de Ita Guasu, en Amambay.
También reproducciones de arte rupestre realizadas por los especialistas Alfredo Prada Freixedo (del Museo de Altamira) y Anabel Panzuela Rodríguez (de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Cataluña). La exposición se apoya en textos elaborados en conjunto por el crítico de arte Ticio Escobar, Pilar Fatás y Alfredo Prada.
Las fotos pasaron al textil mediante el sistema de impresión por sublimación en los laboratorios especializados de la firma DLife en Asunción. El guion expositivo, la identidad visual y la gráfica de sala estuvieron a cargo del estudio paraguayo Elefante Mental, integrado por Javier Palma, Lucas González, Jimena Riso y Natalia Villar.
La impresión final, logística de sala y montaje en los pabellones de Cantabria fueron ejecutadas por la empresa Serisan Comunicación Gráfica, bajo la coordinación general de la plataforma NEXO.
La gestión institucional estuvo bajo la coordinación de Pilar Fatás Monforte y Adela González Arroyuelo con el apoyo del Ministerio de Cultura de España en alianza con el Museo de Altamira.