Christian Kennedy
Director de London Import
Si buscan en Google algo como “los elefantes según los artistas europeos en la Edad Media”, probablemente van a ver varias de las interpretaciones más diversas y poco precisas de un animal de esa época. Si quieren divertirse más, fíjense también en las interpretaciones de tigres, leones y otros animales “exóticos”.
Esto pasaba principalmente porque estos artistas nunca habían realmente interactuado ni visto a estas “bestias”, sino que eran más bien relatos de soldados, viajeros u otros. Entonces, intentando interpretar esas descripciones, los resultados eran lo que vemos hoy en día plasmados en libros de historia. Sumando a la fantasía gráfica, otro relato dentro de este desconocimiento era que los elefantes eran “enemigos mortales de los dragones”. Como nadie en esos espacios combinaba conocimiento del animal más habilidades artísticas suficientes, lo que salía era aceptado como la realidad. Hoy, con mayor conocimiento, nos queda más que claro que hay una alta imprecisión en estas interpretaciones.
Asimismo pasa hoy en día con muchas cosas. Vivimos en un mundo hipercomunicado donde la información viaja más rápido que su validación. Muchas veces consumimos información sin corroborar si proviene de fuentes con el conocimiento suficiente para guiarnos. Sumemos a eso algo que ya tomamos como normal, medio broma, medio en serio, como fuentes de hechos o verdades:
- “Vi en TikTok”.
- “Me apareció en Instagram”.
- “Le pregunté a ChatGPT”.
- O el famoso: “La tía que compartió en Facebook”.
En las empresas pasa exactamente lo mismo. Muchas veces tenemos que tomar decisiones sobre mercados, clientes, procesos o negocios que nunca terminamos de conocer de verdad. Entonces aparecen nuestros propios elefantes medievales: conclusiones construidas sobre relatos, presentaciones, resúmenes o interpretaciones de terceros. La IA puede potenciar ese problema. Cuando nos relajamos y entregamos nuestro criterio, buscamos una respuesta en vez de las preguntas correctas. Dejamos de validar porque el formato parece profesional. Y así, la IA puede incrementar esa sensación de creer conocer a ese elefante que nunca vimos.
Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar esto? Hoy tenemos el mundo en nuestras manos con la tecnología, y el principal motor de búsqueda es la curiosidad.
- Ser responsables en admitir que no tenemos el conocimiento suficiente como para hacer algo sin la ayuda necesaria o sin la investigación necesaria. Primero con nosotros mismos y después con los demás.
- Si decidimos avanzar, recurramos a todas las fuentes con más conocimiento sobre el tema a nuestro alcance, antes y durante nuestro desarrollo del tema. Pueden ser colegas, jefes, mentores o, inclusive, de ser necesario, extraños que sepamos que podrían ayudarnos.
- Si vamos a utilizar la IA, cuestionemos cada punto que nos trae dudas considerando el nivel de nuestro conocimiento, ya que la falta de experiencia nos puede hacer creer que algo es verdad o está correcto por nuestro desconocimiento.
“No puedes esperar progresar en áreas donde no has puesto empeño” (o has tomado acción). Esta frase se le atribuye a Epiceto y nos dice justamente que tenemos que trabajar en algo, conocerlo, para poder crear progreso real en ello.
Se puede iniciar algo sin conocimiento total, pero no se puede considerar un trabajo terminado si no estamos buscando aprender y mejorar cada cosa que se nos presenta en el camino, y así, con más conocimiento, dibujar nuestro elefante de la mejor manera posible.