La economía circular es una actividad que desde hace un tiempo empezó a hacer ruido en la región y a nivel local, por tener un gran potencial en la reutilización de ciertos productos terminados en varias industrias.
Al hablar de reutilización o reciclaje, no solamente puede serlo en el plástico, el textil o el de alimentos, sino también a partir de chatarras cuyos componentes son altamente potenciales para la actividad de la economía circular.
En ese sentido, desde la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex) destacan la actividad de la empresa de capital brasileño Pioneiro Ecometales SA, asentada en el distrito de Colonia Yguazú, departamento de Alto Paraná, con una planta dedicada al reciclaje de batería usada y procesadora de plásticos.
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La misma empezó a operar en el país desde el 2019, con la inauguración de su planta de reciclaje de baterías, para la obtención de plomo y posterior exportación a mercados internacionales. Actualmente genera mano de obra para 30 personas de la zona.
Economía circular
Es así que trabajando la chatarra la firma produce unas 15 toneladas diarias de plomo a base de las baterías usadas, aplicando así la economía circular con la reutilización de una materia prima a través del reciclaje y volviéndolo a ingresar a la cadena de suministros.
Al ser una empresa atendida por la unidad posinversión de la Rediex, destacan a la vez que sus insumos se logran a partir del carbón de cubiertas recicladas y virutas de acero, un desperdicio abundante en tornerías y empresas siderúrgicas.
Pero conformes con el reciclaje de baterías y cubiertas, reutilizan además el aceite de motor, así como el plástico que es obtenido a partir de las baterías viejas, que también es exportado y reutilizado como materia prima para la fabricación de nuevas baterías, según indicaron desde Rediex, organismo dependiente del Ministerio de Industria y Comercio (MIC).
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Grupo Yaguarete conquistó la Expo con su apuesta circular
La distinción al mejor stand en Sostenibilidad Ambiental de la Expo se la llevó el Grupo Yaguarete que invitó a los visitantes a descubrir cómo el papel, el cartón y los embalajes forman parte de la vida cotidiana y que pueden integrarse al ciclo productivo.
El Grupo Yaguarete anunció que fue galardonado con el premio al mejor stand en Sostenibilidad Ambiental de la Expo Paraguay 2026, un reconocimiento que celebra su compromiso con la sostenibilidad, la innovación y el desarrollo del país.
La premiación se realizó en el Centro de Convenciones de la ARP en una ceremonia que reunió a autoridades nacionales y referentes de los principales sectores productivos del país quienes constataron que la propuesta presentada llevaba la economía circular a su propia construcción.
Para el diseño del stand se recuperaron y reutilizaron materiales empleados en la edición anterior de la Expo, que fueron reacondicionados y transformados para asumir nuevas funciones. De esta manera, el espacio no solo comunicó circularidad, sino que también la puso en práctica.
El stand, ubicado en un punto estratégico, ofreció a los visitantes una experiencia única. Bajo el concepto “La forma de todas las posibilidades” partió de una idea simple. Y es que detrás de una bolsa, una caja o una hoja de papel existe una cadena de personas, procesos y soluciones que permite proteger, transportar, comunicar y volver a transformar los materiales para generar nuevo valor.
El recorrido incluyó estaciones dedicadas a las distintas soluciones desarrolladas por el Grupo, experiencias participativas para familias y visitantes, un espacio orientado a la economía circular y una instalación colaborativa denominada
“La ciudad sostenible”, en la que cada persona pudo aportar una pieza para construir colectivamente una ciudad hecha de cartón.
La propuesta buscó mostrar a Grupo Yaguarete como un ecosistema industrial que integra reciclaje, producción, embalajes, logística y soluciones sostenibles para diversos sectores productivos.
“En nuestro stand, buscamos que cada visitante experimente cómo la innovación y la sostenibilidad son, en la práctica, nuestra verdadera forma de hacer empresa”, explicó Andreas Neufeld, presidente y gerente general del Grupo Yaguarete.
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Paraguay no tiene un problema de residuos: tiene una oportunidad industrial circular
Por Mauricio Solalinde *
Cada junio, el Mes del Ambiente nos invita a reflexionar sobre los desafíos ambientales que enfrenta el país. Sin embargo, hablar de economía circular en Paraguay ya no debería limitarse únicamente a una conversación ambiental o de responsabilidad social empresarial. Hoy, la circularidad es también una conversación económica, industrial, social y financiera. Es una oportunidad concreta para transformar residuos en materias primas, informalidad en empleo digno, costos ambientales en competitividad y cadenas fragmentadas en plataformas productivas de escala nacional.
Durante mucho tiempo, el reciclaje fue visto como una actividad marginal, asociada principalmente a la gestión de residuos y al trabajo invisible de miles de recicladores. Esa mirada ya quedó corta. Paraguay cuenta con más de cuatro décadas de experiencia reciclando papel, cartón, plásticos, vidrio, metales ferrosos y no ferrosos, y hoy empieza a sumar nuevos sectores como neumáticos fuera de uso y residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Esto confirma que la economía circular ya no es una promesa futura: es una industria en funcionamiento.
Los números son contundentes. Según datos consolidados por la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay, en 2025 las industrias vinculadas al ecosistema circular generaron un aporte general al fisco de USD 116 millones, exportaciones por USD 200 millones e inversiones por USD 167 millones. Además, reciclaron 215.000 toneladas de materiales y evitaron aproximadamente 240.000 toneladas de CO₂. Estos indicadores muestran que cada tonelada recuperada no solo evita disposición final, sino que activa logística, empleo, industria, comercio exterior, innovación y recaudación.
El impacto social también es significativo. La cadena circular genera alrededor de 7.000 empleos directos en industrias, involucra a 25.000 recicladores de base y beneficia indirectamente a unas 130.000 personas. A esto se suma un proceso gradual pero decisivo de formalización: 7.500 proveedores formalizados con RUC y factura, y 4.000 proveedores bancarizados al cierre de 2025. En un país donde la informalidad sigue siendo uno de los principales desafíos del desarrollo, la economía circular ofrece una vía concreta para integrar productivamente a miles de personas.
Pero los grandes números solo cuentan una parte de la historia. La economía circular también se construye en el territorio, hogar por hogar, empresa por empresa y barrio por barrio. Iniciativas como Mi País Sin Residuos muestran que la recuperación de materiales puede convertirse en una plataforma colaborativa de transformación cultural, logística y productiva. Nacida como una experiencia piloto de recolección diferenciada en Asunción, la iniciativa evolucionó hacia una propuesta con presencia en múltiples ciudades, articulando hogares, empresas, escuelas, recicladores de base, asociaciones y centros de acopio. Sus resultados permiten dimensionar el potencial de escalar modelos de separación en origen y logística reversa: más de 20.000 toneladas de materiales recuperados, más de USD 1.700.000 movilizados para fortalecer el ecosistema, 175 recicladores capacitados y fortalecidos, asociaciones formalizadas y más de 20.000 personas sensibilizadas. Este tipo de experiencias demuestra que la economía circular no empieza únicamente en una planta industrial; empieza también cuando el ciudadano separa, cuando el reciclador accede a mejores condiciones y cuando el material encuentra una ruta formal hacia la industria.
Paraguay tiene, además, ventajas competitivas reales. En algunas cadenas, como metales y PET, el país ya demuestra niveles importantes de recuperación e industrialización. El caso del PET es especialmente relevante: inversiones industriales como Circular PET permiten producir y exportar resina reciclada de grado alimenticio, habilitando un modelo donde una botella posconsumo puede volver a convertirse en materia prima para nuevos envases. En papel y cartón, la expansión de capacidades industriales locales fortalece una cadena con fuerte arraigo nacional. Y en vidrio, nuevas inversiones muestran que Paraguay puede aprovechar su matriz eléctrica renovable para agregar valor industrial con menor huella ambiental.
Estos ejemplos demuestran algo fundamental: el residuo, cuando encuentra industria, deja de ser un pasivo ambiental y se convierte en insumo productivo. La economía circular permite sustituir importaciones, generar exportaciones, reducir emisiones, mejorar eficiencia de recursos y crear empleo. Es, en esencia, una política de competitividad.
Pero la circularidad no ocurre sola. Necesita datos, reglas, inversión y coordinación. Uno de los hitos más importantes de los últimos años fue el desarrollo de diagnósticos y hojas de ruta que permitieron analizar flujos de materiales, sectores industriales y oportunidades de valorización. Esta información ayuda a pasar de la intuición a la evidencia. Si queremos diseñar políticas públicas, instrumentos financieros y modelos de negocio circulares, primero debemos saber dónde están los materiales, quién los recupera, qué industria los transforma y qué valor económico se pierde cuando terminan enterrados, quemados o exportados sin mayor agregación de valor.
En este sentido, la creación del Grupo Impulsor de Economía Circular mediante el Decreto N.º 5509/2026 marca un punto de inflexión institucional. La economía circular deja de ser solamente una agenda de proyectos aislados y empieza a consolidarse como política pública, con directrices para diseñar e implementar una Estrategia Nacional de Economía Circular. Este proceso, construido con participación de más de 70 actores del sector público, privado, académico y de la sociedad civil, puede ordenar la transición desde un modelo lineal hacia uno circular, definiendo sectores prioritarios, metas e indicadores comunes.
El principal eslabón pendiente sigue siendo la formalización. Miles de recicladores y pequeños centros de acopio cumplen una función ambiental esencial, pero todavía operan con baja productividad, escaso acceso a crédito, poca trazabilidad y condiciones laborales frágiles. Esto no solo es un problema social; también es una limitación económica. Sin formalización, la industria pierde volumen, calidad y previsibilidad. Sin financiamiento, las MiPymes recicladoras no pueden invertir en prensas, camiones, balanzas, infraestructura, seguridad ni tecnología. Sin trazabilidad, el país no puede demostrar plenamente el impacto ambiental y económico de lo que recupera.
Por eso, el siguiente salto de la economía circular paraguaya debe ser financiero. Necesitamos que la banca pública, las cooperativas, las instituciones financieras y los fondos de inversión miren al reciclaje como un sector productivo con flujos reales, activos, clientes, contratos y potencial de crecimiento. La inclusión financiera de recicladores y centros de acopio puede transformar profundamente la cadena: mejorar ingresos, aumentar volúmenes recuperados, reducir intermediaciones ineficientes y profesionalizar el abastecimiento de materias primas secundarias.
La oportunidad es enorme. Paraguay aún tiene un potencial estimado de USD 42 millones en materiales reciclables que podrían recuperarse y volver a la economía. Existe margen para movilizar crédito verde hacia MiPymes circulares y para atraer inversiones de infraestructura en plantas de clasificación, reciclaje, logística, trazabilidad y transformación industrial. La economía circular puede convertirse en una plataforma de competitividad para un país que necesita diversificar su matriz productiva, agregar valor local y responder a las nuevas exigencias ambientales de los mercados internacionales.
El Mes del Ambiente debe servirnos para cambiar la pregunta. No alcanza con preguntarnos qué hacemos con la basura. Debemos preguntarnos qué industria, qué empleo, qué financiamiento y qué competitividad estamos dejando de construir cuando tratamos como residuo lo que puede ser recurso.
Paraguay tiene una oportunidad circular subcapturada. Ya cuenta con recicladores, centros de acopio, industrias, datos, políticas iniciales, cooperación internacional, energía renovable y demanda de materias primas. El desafío ahora es ordenar esa energía dispersa en una estrategia nacional: formalizar, financiar, invertir, medir y escalar.
Porque en las manos equivocadas, los materiales son basura. Pero en las manos correctas, son recursos, empleo, industria y futuro.
*Bio del autor: Mauricio Solalinde es Ingeniero Civil, Experto Sectorial en Economía Circular con experiencia de 7 años diseñando y desarrollando Proyectos de Circularidad Corporativa.
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Producción sostenible será un elemento diferencial de la economía paraguaya, destaca UIP
El presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, reafirmó el compromiso del sector industrial con la producción sostenible, la innovación y la economía circular durante el lanzamiento de la Semana de la Sostenibilidad. Duarte explicó que la UIP trabaja desde hace más de una década en la promoción de estos conceptos, con el objetivo de concienciar al sector productivo y avanzar hacia nuevos modelos de desarrollo.
“La producción sostenible será un elemento diferencial de la economía paraguaya”, afirmó durante el lanzamiento. En ese sentido, comentó que desde hace más de diez años la UIP adoptó una agenda enfocada en concienciar sobre la importancia de la producción sostenible, impulsando también la innovación y la circularidad de los procesos productivos. Agregó que actualmente existen importantes referentes del sector que demuestran que Paraguay avanza en ese camino.
Como ejemplo, relató que hace dos semanas, junto con integrantes del gremio, visitaron una industria con 116 años de trayectoria, donde pudieron constatar que los principios de la producción sostenible y la economía circular ya formaban parte de su modelo de trabajo desde hace más de un siglo. “Nos demuestra dónde están hoy, lo cual es una muestra clara de que estamos en el camino correcto, por encima de las exigencias de los consumidores que buscan productos sostenibles y proteger el medio ambiente”, expresó.
Asimismo, valoró la realización de la Semana de la Sostenibilidad y remarcó la importancia de que el sector de la construcción forme parte de esta agenda. Recordó que la construcción integra el sector secundario de la economía y sostuvo que debe continuar evolucionando hacia modelos más sostenibles.
Dijo que actualmente existen industrias paraguayas distribuidas en distintos puntos del país que producen materiales destinados a la construcción sostenible. Estas experiencias reflejan el potencial que tiene la industria nacional para responder a las nuevas demandas del mercado.
A su vez, mencionó que cerca del 70 % del plástico PET que llega al mercado es recolectado y mediante el trabajo conjunto entre las empresas recolectoras, las industrias que producen preformas y las que utilizan ese material lograron consolidar un modelo asociativo que continúa creciendo y fortaleciendo la economía circular.
Por último, destacó que desde el gremio se seguirá abogando por la producción sostenible, la economía circular y la innovación a fin de que se consoliden como factores diferenciales en el desarrollo de la industria y de la economía paraguaya.
Este viernes en la sede de la UIP se anunció la Semana de la Sostenibilidad que se realizará en Paraguay por primera vez con una agenda a desarrollarse del 21 al 25 de septiembre. Reunirá a empresas, industrias, organismos internacionales, instituciones públicas y privadas, profesionales y representantes de la academia para debatir los principales desafíos y oportunidades vinculados al crecimiento sostenible del país.
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Grupo Yaguarete convierte la economía circular en una experiencia inmersiva
¿Qué ocurre con una caja de cartón cuando deja de cumplir su función? Para Grupo Yaguarete, ese no es el final del proceso, sino el comienzo de uno nuevo. Bajo el concepto “La forma de todas las posibilidades”, la empresa transformó su presencia en la Expo Py ARP 2026 en una demostración tangible de cómo funciona la economía circular cuando deja de ser una teoría y se convierte en un modelo industrial.
El propio stand de la empresa es la primera evidencia. Gran parte de su estructura fue construida a partir de materiales utilizados en la edición anterior de la feria, que fueron recuperados, reacondicionados y rediseñados para cumplir nuevas funciones. Así, la infraestructura se convierte en el primer mensaje: la circularidad no solo se comunica, también se practica.
La propuesta fue presentada durante la Noche Yaguarete, un encuentro que reunió a autoridades, colaboradores y aliados estratégicos para compartir la visión del grupo sobre el futuro de la industria, basada en la innovación, la sostenibilidad y el aprovechamiento eficiente de los recursos.
A lo largo del recorrido, los visitantes descubren que detrás de una hoja de papel, una caja o un embalaje existe una cadena de procesos que integra reciclaje, producción, logística y desarrollo industrial para devolver valor a materiales que normalmente serían descartados.
El espacio incorpora estaciones interactivas dedicadas a las distintas soluciones desarrolladas por el grupo, experiencias para toda la familia y una instalación colaborativa denominada “La ciudad sostenible”, donde cada visitante aporta una pieza de cartón para construir colectivamente una ciudad, simbolizando cómo las acciones individuales pueden convertirse en soluciones de impacto colectivo.
La experiencia busca ampliar la percepción tradicional de la compañía. Más allá de producir papel y cartón, Grupo Yaguarete se presenta como un ecosistema industrial que integra toda la cadena de valor: desde la recuperación de materiales hasta la fabricación de nuevos productos y soluciones de embalaje para diversos sectores productivos.
“La circularidad es nuestra esencia y la sostenibilidad es nuestro motor. Llevamos décadas transformando el papel y cartón en desuso en nuevos productos y generando valor para las personas y el país. En nuestro stand buscamos que cada visitante experimente cómo la innovación y la sostenibilidad son, en la práctica, nuestra verdadera forma de hacer empresa”, afirmó Andreas Neufeld, presidente y gerente general del Grupo Yaguarete.
La participación en la Expo Paraguay 2026 coincide con un momento simbólico para la empresa, sus 48 años de trayectoria, período en el que consolidó uno de los modelos de economía circular más relevantes del país, impulsando el reciclaje industrial, la generación de empleo y el desarrollo de soluciones sostenibles.
Más que exhibir productos, Grupo Yaguarete apuesta por mostrar una forma diferente de entender la industria: una donde los residuos vuelven a convertirse en materia prima, la innovación redefine los procesos y la economía circular deja de ser una tendencia para consolidarse como una ventaja competitiva capaz de generar valor económico, ambiental y social.