El déficit de lluvias que registra el suelo paraguayo, especialmente para los productores del campo, ya lleva aproximadamente 3 años, por lo que la siembra de soja que estaba prevista no se realiza sino después de unos meses, explicó el presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo.
En ese sentido, el representante del gremio señaló que ante esta situación es prematuro hablar sobre atrasos en la futura campaña, ya que recién entre setiembre y octubre existe mayor probabilidad de lluvias por lo que el suelo absorbe mayor humedad, lo que hace propicio para el inicio del cultivo.
“La situación actual de la falta de lluvia y de bajo nivel de nuestros ríos es muy similar a lo que ya se registró en el 1944, periodo en el que también fue muy duro para el campo y el comercio exterior”, señaló el titular de la UGP.
Te puede interesar: Buscarán medidas de mitigación para afrontar la sequía que afecta a los ríos
En cuanto a las cosechas, Cristaldo indicó que ya casi el 100% se realizó y la actividad principal se concentra en el transporte de los productos a los diversos puertos para su exportación, en su gran mayoría, mientras que el resto será procesado en el país.
Recordó que durante la campaña sojera 2020/2021 se logró cosechar poco más de 10 millones de toneladas. Consideró que es una cantidad demasiado importante y que apalancará gran parte de la economía mediante los ingresos que genera la buena campaña.
“En el informe que hemos publicado hace unas semanas se reveló que fue utilizada un total de 3.701.631 hectáreas como área de cultivo, cuyo rendimiento promedio fue de 2.728 kilos por hectárea”, manifestó el titular de la UGP.
Leé también: Piden extender a diciembre reducción de tasa del IVA, pero SET analizará en setiembre
Dejanos tu comentario
Modificación europea podría afectar envíos de biocombustibles, señala UGP
La Unión de Gremios de la Producción (UGP) manifestó su preocupación acerca de una normativa europea que establece la reducción progresiva hasta 2030 para el cómputo de biocombustibles derivados de la soja, la cual podría tener un efecto en las exportaciones hacia ese destino.
Se trata del borrador del reglamento delegado que mantiene la clasificación de la soja bajo el régimen de “alto riesgo” en materia de Cambio Indirecto del Uso del Suelo (ILUC), estableciendo una reducción progresiva hasta 2030 para el cómputo de biocombustibles derivados de esta materia prima dentro de los objetivos renovables de la Unión Europea (UE).
Desde el gremio indicaron que la UE fue históricamente un mercado relevante para este producto producido en Argentina y Paraguay, y por ello la imposibilidad de computar los biocombustibles dentro de los objetivos renovables europeos generaría un impacto estructural sobre el complejo sojero regional, alterando flujos comerciales consolidados y afectando la previsibilidad necesaria para la planificación productiva e industrial.
Además de las limitaciones metodológicas que presentaría la normativa Iluc y potenciales impactos económicos, también resulta clave considerar sus efectos sociales, particularmente en las implicancias en los ingresos de pequeños productores integrados en la cadena de valor de biocombustibles y la dinámica de desarrollo rural.
“La transición energética requiere señales regulatorias estables que promuevan inversiones de largo plazo”, mencionaron, agregando que este tipo de modificaciones que alteran sustancialmente la elegibilidad de productos ya integrados en cadenas comerciales consolidadas generan incertidumbre y afectan decisiones estratégicas de inversión.
Podés leer: Conajzar adjudicó a empresas las concesiones para la explotación de la quiniela nacional
Diálogo birregional
Argentina y Paraguay cuentan con marcos regulatorios ambientales propios, sistemas de monitoreo satelital, legislación forestal y políticas públicas orientadas a la sostenibilidad que evolucionan permanentemente. Por ello, señalaron que resulta imprescindible abrir un espacio de diálogo técnico birregional que permita revisar los supuestos metodológicos utilizados, incorporar información nacional actualizada y contemplar desempeños diferenciados.
Según la UGP, la principal preocupación radica en la metodología utilizada para determinar el nivel de riesgo asignado a la soja. “El cálculo del factor de expansión se construye sobre agregados globales. La activación del análisis se fundamenta en la expansión neta mundial del cultivo; sin embargo, el indicador de riesgo se determina a partir de la expansión bruta concentrada en determinadas regiones, sin distinguir adecuadamente entre países con crecimiento, estabilidad o reducción de superficie”, detallaron.
“Argentina y Paraguay presentan trayectorias diferenciadas en materia de expansión; nuestros países han experimentado incrementos significativos en la productividad sin una expansión proporcional de la superficie sembrada, lo que evidencia mejoras sustanciales en la eficiencia productiva, aspecto que no ha sido adecuadamente considerado en el modelo”, puntualizaron.
Lea más: Por primera vez, Paraguay participa en la Expo APRAS con empresas productoras de alimentos
Dejanos tu comentario
Lluvias previstas impulsan la recuperación de la soja y el maíz zafriña
La Unión de Gremios de la Producción (UGP) reportó que el avance de la campaña de los cultivos de soja y maíz zafriña se mantiene marcado por las variaciones climáticas, por lo que se prevé un impacto disparejo en las distintas zonas productivas. Se espera que las lluvias ayuden a recuperar las plantas que fueron sembradas de forma tardía.
“La falta de agua y las altas temperaturas durante la etapa de desarrollo vegetativo tuvieron un fuerte impacto en los cultivos de soja, que no alcanzaron el crecimiento esperado, por lo que se prevé una merma en los rendimientos”, indicaron en su más reciente informe.
Se espera que el pronóstico de lluvias para este fin de semana y las próximas contribuya a mejorar las condiciones, pero se proyecta una zafriña por debajo de los niveles normales, pues la campaña presenta una mala germinación; sin embargo, los cultivos continúan en proceso de recuperación. Para esta zafra la meta de los productores es alcanzar una siembra de 3,6 millones de hectáreas y superar las 11 millones de toneladas de producción.
Detallaron que en la zona de Alto Paraná la etapa de desarrollo varía según la fecha de siembra, con algunas parcelas que ya están iniciando la maduración de los granos, pero se verá como evolucionan hasta fin de mes cuando inicie la cosecha, aunque se registra ya muy poco margen para el crecimiento.
Igualmente en Colonia Yguazú, los cultivos no cumplieron con las expectativas iniciales, y señalaron que incluso hay productores que analizan la posibilidad de trillar parcelas muy dañadas y prepararlas para la siembra de trigo, teniendo en cuenta que las lluvias de las últimas semanas fueron muy variables según la zona y los niveles de agua.
Maíz y sorgo
Sobre el maíz, indicaron que las plantaciones también fueron afectadas, aunque en distinta medida, pero debido al estrés hídrico en etapas clave de desarrollo, el rendimiento se verá comprometido, principalmente en las siembras más tempranas.
“Actualmente, hay áreas con cultivos en etapa de llenado, otras en floración y algunas aún en crecimiento, según la fecha de siembra”, agregaron. A su vez, se registraron dificultades con insectos, pero los productores lograron controlarlos y actualmente enfocan sus esfuerzos en alcanzar el mejor rendimiento posible.
En cuanto al sorgo, este sufrió un fuerte ataque de plagas en Itapúa, lo que ocasionó resiembras y una inversión adicional en su manejo. Su desarrollo varía según las condiciones de cada parcela y si bien las lluvias recientes y previstas podrían favorecer una recuperación parcial en siembras tardías, el escenario general apunta a rendimientos por debajo de lo normal, puntualizaron desde el gremio.
Lea más: Pequeños comercios lideran el consumo masivo en Paraguay, según el MIC
Dejanos tu comentario
Producción de arroz muestra signo de mayor reactivación
El sector arrocero paraguayo comienza a mostrar signos de mayor reactivación, tanto en el avance de la cosecha como en la recuperación gradual de los precios internacionales, según reporte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El avance de la cosecha se sitúa en torno al 70 %. Si bien los rendimientos no alcanzan los niveles excepcionales del año pasado —favorecidos por condiciones climáticas óptimas—, los resultados se mantienen en márgenes positivos y dentro del promedio habitual.
Las proyecciones iniciales apuntan a un rendimiento nacional en torno a los 6.400 kg/ha, con una marcada variabilidad entre productores, según comentó Reinero Franco, representante de la Federación Paraguaya de Arroceros. Mientras algunos lotes alcanzan hasta 9.000 kg/ha, otros se sitúan en torno a los 5.000 kg/ha, reflejando la heterogeneidad propia de la campaña y de las condiciones productivas.
Leé también: Agricultura fue motor del crecimiento del PIB en 2025
Uno de los factores más alentadores proviene del mercado externo. Los precios internacionales, particularmente en Brasil (principal destino del arroz paraguayo), comenzaron a mostrar una leve recuperación. Si bien aún se mantienen por debajo de los picos registrados en el 2025, los valores actuales se aproximan a niveles más sostenibles frente a los costos de producción.
Durante enero, el mercado operó con escaso volumen de exportaciones y precios deprimidos, incluso por debajo de los 200 dólares por tonelada en arroz en cáscara. Sin embargo, hacia marzo se observa un mayor dinamismo, con el cierre de operaciones que se espera permitan sostener un flujo relevante de embarques entre marzo y abril.
Este repunte responde, en parte, a una menor producción esperada en Brasil que impacta en los stocks y genera condiciones más favorables para la recuperación de precios en la región.
Desafíos del sector
La UGP señala que el crecimiento del sector enfrenta desafíos estructurales. Uno de los principales es el desarrollo genético, clave para mejorar la productividad y competitividad. En los últimos años se lograron avances significativos, con la incorporación de nuevas variedades adaptadas a las condiciones locales y el acompañamiento de instituciones de investigación de la región.
Te puede interesar: Producción de soja crece con mayores rindes y consolida nuevos polos agrícolas
Asimismo, los altos costos de transporte hacia puertos de ultramar continúan afectando la competitividad del arroz paraguayo en mercados distantes, lo que obliga a optimizar la infraestructura y los procesos de exportación.
A pesar de estas limitaciones, las perspectivas son positivas. Se espera una mejora gradual en la productividad a nivel país, así como una expansión del área sembrada, impulsada por inversiones y los proyectos de largo plazo.
Dejanos tu comentario
Agricultura fue motor del crecimiento del PIB en 2025
El sector agrícola volvió a posicionarse como uno de los principales motores del crecimiento económico de Paraguay en 2025. Según el informe de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), el buen desempeño del campo fue determinante para la expansión del producto interno bruto (PIB), especialmente en el tramo final del año.
De acuerdo con los datos del Banco Central del Paraguay (BCP), el PIB registró un crecimiento interanual de 6,2 % en el cuarto trimestre de 2025, impulsado en gran medida por la actividad agrícola, que incluso superó el promedio general de la economía. Este resultado confirma el peso estructural del agro dentro del modelo económico paraguayo.
El dinamismo del sector estuvo estrechamente vinculado a la campaña agrícola 2024/2025, que mostró resultados positivos en varios rubros clave. En particular, se destacó una producción récord de maíz, junto con mayores niveles de cosecha en cultivos como trigo, arroz y algodón, lo que contribuyó a elevar los niveles de actividad.
Leé también: Galeano seguirá con la “economía de guerra” hasta que Peña designe nuevo ministro
La agricultura registró un crecimiento interanual de 20,8 % en el cuarto trimestre del año, acumulando una expansión de 10,5 % al cierre de 2025, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Este desempeño explica en gran medida el impulso que tuvo la economía en su conjunto.
No obstante, el informe también advierte que el crecimiento no fue uniforme en todos los segmentos. La soja mostró un comportamiento más moderado, mientras que la ganadería tuvo un desempeño dispar, lo que refleja que el resultado positivo estuvo concentrado en ciertos rubros específicos.
En el caso de las actividades ganaderas, forestales, pesqueras y mineras, se registró un crecimiento interanual de 3,9 % en el cuarto trimestre, acumulando un aumento de 6 % en el año. Dentro de este grupo, la ganadería presentó un resultado positivo impulsado por el mayor nivel de faena de cerdos y aves, así como por el aumento en la producción de leche y huevos. Sin embargo, este avance fue parcialmente compensado por una menor faena de bovinos.
Para la UGP, estos datos refuerzan la necesidad de seguir fortaleciendo las condiciones para el desarrollo productivo y comercial del sector primario.
Te puede interesar: MOPC y gremios de la construcción buscan salida a pagos pendientes