Las exportaciones totales en el acumulado, desde el mes de enero al mes de junio del presente año, alcanzaron un valor total de US$ 6.906,7 millones, 27,7% más teniendo en cuenta que durante el mismo periodo del año anterior los envíos fueron por un total de US$ 5.407,1 millones, según el informe de Comercio Exterior publicado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
En el desglose del documento se señala que las exportaciones registradas representaron el 76,3% del total de los envíos registrados durante el primer semestre. Los valores totales alcanzaron US$ 5.267,6 millones, superior en 32,8% al valor acumulado a junio del año anterior.
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En cuanto a las reexportaciones, las ventas registradas dentro de esta denominación fue de un total de US$ 1.253,1 millones, lo que representa un aumento del 34,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Las reexportaciones registradas hasta junio del presente año equivalen al 18,1% del total de las exportaciones.
Desde le BCP explicaron que el 5,6% de participación restante correspondió a otras exportaciones, que alcanzaron US$ 386 millones, 24,1% inferior al valor acumulado a junio del año anterior.
Importaciones y resultado comercial
El informe de Comercio Exterior del BCP indica que el mes de junio del año 2021, las importaciones totales alcanzaron US$ 5.663,1 millones, 0,1% mayor respecto al mismo periodo del año anterior.
Las importaciones registradas representaron el 95,4% del total, alcanzando un valor de US$ 5.399,9 millones, un 21,1% superior con respecto al valor a junio de 2020, mientras que las otras importaciones representaron el 4,6% restante, por un valor de US$ 263,2 millones.
La balanza comercial (exportaciones menos las importaciones) acumuladas durante el primer semestre del año registró un superávit de US$ 1.243,6 millones, mayor en US$ 552,7 millones con respecto al registrado en el mismo periodo del 2020.
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Comercio exterior paraguayo en transición, más importaciones y mayor inversión extranjera
El sector externo paraguayo está transitando desde un esquema dominado por flujos reales, caracterizado por la estacionalidad agroexportadora en los primeros trimestres del año y las importaciones en los últimos, hacia uno donde los flujos financieros empiezan a cobrar mayor relevancia en la economía.
El comercio exterior cerró febrero de 2026 con una balanza comercial deficitaria de aproximadamente USD 77 millones en términos acumulados, en un contexto en el que el ratio exportaciones/importaciones lleva tres años consecutivos por debajo de uno.
Si se analiza únicamente desde el lado de la balanza comercial, implicaría que la economía está creciendo por encima de lo que su capacidad exportadora puede sostener.
En un primer análisis, para el periodo 2014–2025 se observa que las importaciones crecieron sistemáticamente más rápido que la economía en una relación de 1,61 a 1 (elasticidad-ingreso anual de las importaciones). Esto implica que, en promedio, por cada 1 % que creció el PIB en dicho periodo, las importaciones lo hicieron a un ritmo de 1,61 %. Las proyecciones estiman un crecimiento económico del país para el 2026 en torno al 4 % y las importaciones alrededor al 2,7 %.
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Otra lectura relevante, surge de la composición de las importaciones. En particular, la participación de bienes de capital dentro del total importado pasó de 33 % en 2015 a cerca de 40 % en 2025, reflejando un proceso sostenido de inversión que acompaña el crecimiento de la economía. Lo que evidenciaría una composición de la canasta importadora hacia bienes de inversión.
En paralelo, la participación de los combustibles representó un 10 % en el 2025. Sin embargo, ante el escenario actual con precios internacionales del petróleo en torno y superiores a USD 100, y en un contexto donde la base importadora crece de manera sostenida, impulsada por la inversión y la demanda interna, un aumento en dichos precios podría transmitirse a través de mayores costos logísticos y del encarecimiento de bienes importados, trasladando el impacto hacia los precios internos.
Sin embargo, los flujos internacionales comienzan gradualmente a desacoplarse de la balanza comercial como su único determinante. En este contexto, lo que sostiene el balance de pagos en un escenario de exportaciones/importaciones por debajo de uno es la profundización de financiamiento externo de distinta naturaleza.
Por ejemplo, al tercer trimestre acumulado de 2025, el déficit de cuenta corriente alcanzó aproximadamente USD 902,5 millones, equivalente al 1,6 % del PIB. En el 2024, dicho déficit había alcanzado USD 1.521,7 millones, equivalente al 2,9 % del PIB. En este contexto, los flujos de los componentes de la cuenta financiera de la Balanza de Pagos se incrementaron en línea con dicho déficit. En particular, la inversión de cartera registró entradas netas en el 2024 por USD 854,5 millones (1,7 % del PIB de 2024), mientras que la Inversión Extranjera Directa (IED) alcanzó su mayor nivel desde 2018.
Entre dichos flujos, la Inversión Extranjera Directa (IED) neta muestra una tendencia de crecimiento aún incipiente en términos relativos, pero sostenida en el tiempo, pasando de 0,3 % del PIB en 2021 a 1,8 % en 2024, con perspectivas de mantener dicho nivel en el mediano plazo.
Entre los principales factores que sustentan dicha dinámica, el BID anunció financiamiento privado por aproximadamente USD 2.000 millones en sectores de energía, infraestructura y desarrollo forestal, que incluye proyectos de gran escala como Paracel en celulosa y Atome en fertilizantes verdes.
En síntesis, un mayor ritmo importador mantendría presión sobre la balanza comercial en el corto plazo. Por otro lado, el desarrollo del régimen de maquila y el desarrollo de proyectos de gran escala con capacidad exportadora tienen el potencial de diversificar gradualmente la canasta exportadora paraguaya, reduciendo su exposición a los shocks del sector primario. Lo cual, podría definir el perfil del sector externo paraguayo en los próximos años.
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Paraguay compite con Colombia, Costa Rica y Uruguay en servicios globales
Con USD 47 millones ya exportados y 4.000 empleos generados en 2025, la maquila de servicios comienza a transformar el perfil productivo paraguayo con más valor agregado y trabajo calificado.
La maquila paraguaya inicia una nueva etapa. A la tradicional fortaleza industrial que caracterizó al régimen durante años, ahora se suma con fuerza la prestación de servicios orientados a actividades como IT y desarrollo de software, BPO (call centers y back office), servicios administrativos y consultoría, todas bajo un modelo offshore enfocado a clientes internacionales. Esta ampliación, ya en 2025, perfila un cambio relevante en la manera en que Paraguay genera empleo, atrae inversiones y se posiciona en la economía global.
Roberto Finkelberg, presidente de la Cámara de Comercio Paraguayo Argentina, destacó que los primeros números acompañan esta transición. Las exportaciones de servicios bajo este régimen ya rondan los USD 47 millones en 2025 y generan alrededor de 4.000 empleos.
Sin embargo, el dato más significativo no es cuantitativo, sino cualitativo: se trata de puestos más calificados, con demanda de idiomas y habilidades tecnológicas, mejor remunerados y desvinculados de la dependencia del mercado interno, con fuerte proyección dentro del ámbito del Mercosur.
A diferencia de la maquila industrial, la de servicios requiere menor inversión inicial, no demanda grandes infraestructuras físicas y permite una implementación rápida y escalable. Esta característica facilita la llegada de inversión extranjera “liviana”, especialmente de empresas tecnológicas y de servicios que pueden instalar operaciones con mayor agilidad.
Algunas firmas globales ya operan en el país, como Alorica y Ápex América, y se espera que el nuevo marco regulatorio acelere la llegada de más actores. En este terreno, Paraguay comienza a competir con destinos consolidados como Colombia, Costa Rica y Uruguay, pero con una ventaja clave: costos significativamente más bajos.
El impacto también se proyecta en el comercio exterior. Actualmente, la maquila representa el 69 % de las exportaciones industriales del país. La incorporación de servicios, que no requieren importaciones físicas relevantes y generan mayor margen directo, podría potenciar aún más el valor agregado de las exportaciones y contribuir a la diversificación económica.
Paraguay suma, además, ventajas estructurales que favorecen este proceso: costos laborales competitivos, un régimen fiscal del 1 % sobre el valor agregado, estabilidad macroeconómica y una zona horaria alineada con Estados Unidos. Todo esto facilita su inserción en cadenas globales de servicios.
No obstante, el propio titular de la Cámara advierte sobre los desafíos. El principal cuello de botella no es fiscal, sino humano. Existe una necesidad de ampliar la base de talento con manejo de idiomas, fortalecer la infraestructura digital y profundizar la formación educativa orientada a estas nuevas demandas.
En ese contexto, la maquila de servicios aparece no solo como una ampliación del régimen existente, sino como el inicio de un modelo económico complementario, basado en el talento, el conocimiento y la exportación de valor agregado.
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Fiasul, la fábrica de hilos que tejerá la cadena textil
Por: Alba Delvalle
La firma proyecta una inversión inicial de USD 10 millones para instalar en el segundo semestre de este año una hilandería en Paraguay, con producción estimada de hasta 400 toneladas mensuales y la generación de 100 a 150 empleos en su primera etapa.
Paraguay sigue sumando señales concretas de su atractivo industrial, y esta vez con nombre propio. La brasileña Fiasul, una de las principales hilanderías del sur de Brasil, avanza en su proceso de instalación en el país con un plan que podría convertirse en una pieza clave para cerrar la cadena productiva del sector textil.
La compañía, con sede en Toledo, estado de Paraná, emplea actualmente a cerca de 950 personas y produce alrededor de 2.000 toneladas mensuales de hilo de algodón. El CEO, Rainer Zielasko, confirmó en exclusiva a FOCO que Paraguay está en el radar estratégico de expansión, impulsado por una combinación de factores que van desde costos competitivos hasta la creciente migración de clientes industriales hacia el país.
“El movimiento de nuestros propios clientes fue uno de los principales disparadores. Empresas como Lupo, que ya operan o están migrando a Paraguay, necesitan abastecimiento cercano, y esto nos obliga a acompañar ese proceso”, expresa.
La decisión no es improvisada, pues hace tiempo que la firma analiza el régimen de maquila y las condiciones productivas de Paraguay. Según el ejecutivo, el país reúne tres variables críticas para una industria intensiva como la hilandería: energía, mano de obra y costos operativos competitivos.
“El Paraguay ofrece ventajas muy claras. La energía es más accesible, hay disponibilidad de mano de obra joven y un entorno que permite ser más eficiente en costos. Cuando los empresarios brasileños vienen, muchas veces se sorprenden con lo que encuentran”, afirma.
La estrategia inicial del proyecto será progresiva, apuntando a una planta de menor escala, con una producción estimada de entre 300 y 400 toneladas mensuales, lo suficiente para testear el mercado y las condiciones operativas. “Nosotros siempre decimos: soñamos en grande, pero empezamos pequeños. La idea es instalar una unidad inicial, entender el funcionamiento local y, a partir de ahí, escalar”, remarca.
La inversión inicial rondaría los USD 10 millones, destinada a la instalación de una planta completa, con maquinaria nueva o semi nueva. El objetivo es construir desde cero una operación adaptada al entorno local, en lugar de trasladar equipos desde Brasil.
En términos de empleo, Rainer consideró arrancar las operaciones entre 100 y 150 puestos de trabajo, con potencial de expansión a medida que crezca la producción. Pero más allá de los números, el verdadero impacto del desembarco de Fiasul se traduce en la integración industrial.
Paraguay ya cuenta con producción de algodón, especialmente en el Chaco, con industrias de confección y tejido, y la idea es complementar esa cadena de valor con la hilandería. “Hoy Paraguay tiene algodón, tiene quienes fabrican prendas, y la hilandería es ese anillo que completa el circuito. Con eso, el país puede cerrar toda la cadena productiva textil”, explica empresario.
A la vez, esto permitiría reducir la dependencia de insumos importados, generar mayor valor agregado local y potenciar las exportaciones, no solo de materia prima o productos finales, sino de toda una industria integrada. Y es que el proyecto contempla el uso de algodón paraguayo como materia prima, lo que fortalecería aún más el ecosistema local.
“Vimos que el algodón paraguayo tiene muy buena calidad. Podemos tanto importar desde Brasil como abastecernos aquí, lo cual abre muchas oportunidades”, agrega.
En cuanto a la ubicación, la empresa aún evalúa alternativas. Si bien Alto Paraná aparece como una opción natural por su desarrollo industrial, el referente reconoce que otras zonas están ganando terreno. En particular, menciona a Pilar como una de las ubicaciones con mayor potencial.
“La ciudad tiene tradición textil, mano de obra con experiencia y una comunidad que vive de esa industria. Además, hay proyectos de infraestructura que pueden mejorar la logística, como la conexión con Argentina”, ahonda.
No obstante, hay un factor clave que definirá la decisión final: la calidad del suministro eléctrico. “Para una hilandería, la estabilidad de la energía es fundamental. No se puede trabajar con interrupciones o variaciones. Si eso se garantiza, Paraguay tiene todo para que el proyecto funcione”, advierte.
El cronograma es ambicioso pero concreto. La empresa espera completar los trámites y definiciones durante el primer semestre del año y, si las condiciones se alinean, iniciar la instalación de maquinaria en la segunda mitad del año.
El desembarco de Fiasul no solo responde a una estrategia empresarial individual, sino que refleja una tendencia más amplia: Paraguay como plataforma de expansión regional, y a partir de allí, la expansión hacia otros mercados como Argentina, Bolivia o incluso Estados Unidos, aprovechando acuerdos comerciales que tiene el país, y que lo vuelve más accesible.
En ese contexto, el proyecto de Fiasul también abre la puerta a un efecto multiplicador. La disponibilidad local de hilo puede impulsar el desarrollo de nuevas industrias textiles, desde pequeños talleres hasta grandes fabricantes, generando un ecosistema más dinámico, según Rainer.
“Una vez que se tiene el hilo, el resto de la cadena es mucho más fácil de desarrollar. Se pueden crear pequeñas industrias, generar empleo y diversificar la producción, es una base para muchas otras actividades”, sostiene.
La apuesta de Fiasul se posiciona como uno de los casos más claros del nuevo mapa industrial que empieza a configurarse en Paraguay: menos exportación de materia prima y más integración productiva.
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Hidrovía bajo monitoreo: ANNP refuerza control para garantizar navegación y comercio
El monitoreo permanente de la hidrovía del río Paraguay se consolida como una herramienta para sostener la seguridad y eficiencia del transporte fluvial, en un contexto donde la logística es determinante para el comercio exterior del país.
Desde el centro de control de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) informaron a través del ingeniero Benjamín Martínez que el sistema permite un seguimiento en tiempo real del comportamiento del río y del tránsito de embarcaciones.
Detalló que la plataforma integra información estratégica como niveles del río, batimetrías, posiciones de embarcaciones y condiciones de navegación, lo que facilita una gestión más precisa de la operativa fluvial.
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Uno de los puntos bajo observación constante es el Paso Bermejo, considerado una zona crítica debido a la acumulación de sedimentos, que impacta directamente en el calado y, por ende, en la navegabilidad de las embarcaciones.
Para mitigar estos riesgos, la ANNP incorporó herramientas tecnológicas como sensores, boyas inteligentes y sistemas de identificación automática (AIS), que permiten señalizar zonas de riesgo y brindar información en tiempo real a los capitanes.
Martínez, quien se desempeña como jefe de Dragado de la ANNP, destacó que estas innovaciones permiten anticipar situaciones complejas, optimizar las decisiones operativas y reducir los costos asociados a interrupciones o demoras en la navegación.
El fortalecimiento de este sistema no solo mejora la seguridad en la hidrovía, sino que también contribuye a garantizar la continuidad del tránsito de cargas, un factor clave para la competitividad logística del Paraguay.
En un país altamente dependiente del transporte fluvial para sus exportaciones, la eficiencia de la hidrovía del río Paraguay se posiciona como un eje estratégico para sostener el dinamismo del comercio.
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