El rubro incluye tipo de bienes como las maquinarias y aparatos; los elementos de transportes donde están excluidos automóviles, jeeps y camionetas rurales; se pueden incluir a los implementos agrícolas y accesorios, entre otros. Foto: Gentileza.
Importaciones de bienes de capital crecieron 24,5% al mes de mayo
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La importación en concepto de bienes de capital fue de un total de US$ 1.728,2 millones durante los primeros cinco meses del presente año, según el informe de Comercio Exterior del Banco Central del Paraguay (BCP).
Los valores acumulados hasta el quinto mes representan un crecimiento del 24,5%, si se compara con el mismo periodo del 2020 cuando las compras fueron por un total de US$ 1.388,4 millones.
El informe señala que este tipo de bienes incluye las maquinarias y aparatos, los elementos de transportes, en los que están excluidos automóviles, jeeps y camionetas rurales; se puede incluir a los implementos agrícolas y accesorios, artículos de ferretería de hierro y de metales ordinarios, manufacturas de maderas y animales vivos.
El informe señala que entre enero y mayo se logró importar un total de 222,9 toneladas bajo el régimen de bienes de capital, cuya cifra equivale 37,9% más que el mismo periodo del año anterior, cuando la importación, del mismo concepto, fue un total de 161,6 toneladas.
Del informe del BCP se desprende que mediante las máquinas y aparatos se logró importar por un total de US$ 1.332,6 millones durante los cinco primeros meses del año; los elementos de transportes importaron por valor de US$ 277,2 millones y otras importaciones fueron por US$ 184,4 millones.
Importaciones totales
El informe de Comercio Exterior indica que al mes de mayo del año 2021 las importaciones totales alcanzaron US$ 4.607,3 millones, 18,2% mayor respecto al mismo periodo del año anterior.
Las importaciones registradas representaron el 95,3% del total, alcanzando un valor de US$ 4.389,2 millones, un 19% superior con respecto al valor a mayo del 2020, mientras que las otras importaciones representaron el 4,7% restante, por un valor de US$ 218,2 millones.
La iniciativa pone a disposición lazos, pulseras y accesorios inspirados en los colores rojo, blanco y azul, como una forma de celebrar las fechas patrias con identidad y compromiso con la producción nacional. Foto: Gentileza
Artesanas ofrecen creaciones patrias con técnicas tradicionales
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El Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) impulsa una propuesta especial con miras a las celebraciones de mayo, invitando a la ciudadanía a adquirir piezas únicas elaboradas por manos artesanas de distintas comunidades del país.
La iniciativa pone a disposición lazos, pulseras y accesorios inspirados en los colores rojo, blanco y azul, como una forma de celebrar las fechas patrias con identidad y compromiso con la producción nacional. Las creaciones incorporan técnicas tradicionales como el ñandutí y el ao po’i, además de trabajos realizados por artesanas de la comunidad Maká.
Desde la institución destacaron que cada pieza refleja historia, creatividad y saberes transmitidos de generación en generación, al tiempo que representa una oportunidad concreta para apoyar el trabajo de las artesanas y fortalecer la economía local.
En ese contexto, el IPA invita a la ciudadanía, así como a empresas e instituciones, a sumarse a esta propuesta mediante la adquisición de productos artesanales, como una forma de vestir los colores patrios y, a la vez, impulsar el desarrollo del sector.
Los pedidos pueden realizarse a través de WhatsApp al (0991) 740 833, mientras que para coordinar visitas de artesanas a instituciones o empresas, se encuentra habilitado el número (0986) 197 666, de lunes a viernes, en el horario de 07:00 a 15:00.
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Exportaciones crecen 12,8 % y superan los USD 4.600 millones a marzo
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Las exportaciones totales alcanzaron USD 4.615,2 millones al cierre de marzo de 2026, lo que representa un crecimiento del 12,8 % en comparación con los USD 4.092,4 millones registrados en el mismo periodo de 2025, según el informe de Comercio Exterior del Banco Central del Paraguay (BCP).
Este resultado confirma un inicio de año dinámico para el sector externo, con el agro como principal motor. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por las exportaciones registradas, que representaron el 69,2 % del total y sumaron USD 3.191,8 millones, con una expansión interanual del 19,7 %.
En contraste, las reexportaciones, que representaron el 26 % del total, alcanzaron USD 1.201,8 millones, mostrando un comportamiento prácticamente estable con una variación de apenas 0,1 % Por su parte, las otras exportaciones, con una participación del 4,8 %, registraron una leve caída del 1,6 %, situándose en USD 221,6 millones.
Uno de los puntos más relevantes del informe es el notable crecimiento del régimen de maquila, que sigue consolidándose como un pilar emergente dentro del comercio exterior. Los envíos bajo este esquema alcanzaron USD 368,5 millones, lo que implica un aumento del 36,1 % respecto al mismo periodo de 2025, reflejando un mayor dinamismo industrial y una creciente inserción en mercados internacionales.
En paralelo, el informe también muestra un aumento en las importaciones, que totalizaron USD 4.531,8 millones, un 11,7 % más que en el mismo periodo del año anterior. Las importaciones registradas concentraron el 97,6 % del total, con USD 4.423,6 millones y un crecimiento del 12,5 %, mientras que las otras importaciones cayeron 11,5 %. En términos de volumen, se observó un incremento del 10,6 %, lo que evidencia un mayor nivel de actividad económica.
Como resultado, el saldo del comercio exterior se mantuvo positivo, con un superávit de USD 83,5millones al cierre de marzo. Este dato refleja que, a pesar del aumento en las importaciones, el país logró sostener un balance favorable en su intercambio con el mundo.
En conjunto, el comportamiento del comercio exterior muestra una economía en expansión, con un notable impulso del agro y señales de mayor dinamismo industrial a través de la maquila, en un contexto donde el país logra mantener equilibrio en su balanza comercial.
El CEO de FDI, Mariano Sardáns, advierte que el alza del crudo beneficia a Brasil y Argentina, mientras Paraguay puede enfrentar presiones en logística e importaciones. Foto: Ilustrativa
Paraguay, entre oportunidades y riesgos ante el nuevo escenario energético global
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El actual shock de oferta en el mercado petrolero, con el Brent en torno a USD 110-115 por barril y riesgos de prolongación por el conflicto en el estrecho de Ormuz, está redibujando el equilibrio económico en América Latina. Según Mariano Sardáns, CEO de la gerencia de patrimonios FDI, Brasil y Argentina emergen como los principales ganadores, mientras Paraguay se ubica en una posición intermedia con vulnerabilidades claras.
En conversación con La Nación/Nación Media, Sardáns explicó que los países productores netos de energía capitalizan directamente el alza del crudo. Brasil, con una producción estimada entre 4,0 y 4,2 millones de barriles diarios en 2026, ya registra un superávit energético equivalente a cerca del 1,1 % de su PIB, mientras que cada incremento de USD 10 en el precio del petróleo le genera unos USD 4.000 millones adicionales.
Argentina, por su parte, consolidó su transformación energética con Vaca Muerta, alcanzando una producción de 810.000 barriles diarios y proyectando un superávit energético de entre USD 10.000 y USD 14.000 millones este año.
“Ambos países pasaron de ser vulnerables a convertirse en generadores netos de dólares en la región”, sostuvo Sardáns, al destacar que el ingreso adicional por exportaciones energéticas compensa con holgura los mayores costos en insumos agrícolas.
Suba del crudo podría presionar al agro paraguayo y encarecer la logística de exportación. Foto: Archivo
Para Paraguay, el escenario es más complejo. Si bien cuenta con ventajas estructurales, como generación eléctrica 100 % renovable a partir de Itaipú y Yacyretá, estabilidad cambiaria y un sector agrícola competitivo, su alta dependencia de combustibles importados lo expone a un impacto negativo en costos.
El país enfrenta un encarecimiento significativo en la importación de diésel y naftas, sumado a un aumento de los costos logísticos por su condición de país sin litoral. Según Sardáns, esto podría traducirse en incrementos de entre 15 % y 25 % en fletes fluviales y terrestres, afectando directamente la competitividad de las exportaciones, especialmente de soja y maíz, que representan más del 60 % de los envíos.
A esto se suma el encarecimiento de fertilizantes y maquinaria agrícola, lo que presiona los márgenes del sector productivo. “El impacto neto para Paraguay puede ser negativo, con inflación importada y pérdida de competitividad”, indicó, citando estimaciones de firmas internacionales.
No obstante, el analista destacó que el país mantiene “colchones” relevantes. Entre ellos, el récord proyectado de producción de soja, con 11,5 millones de toneladas en la campaña 2025/26, que podría beneficiarse de precios internacionales más altos. También resaltó la estabilidad del guaraní, considerado la moneda más estable de América Latina en 2025, con reservas internacionales cercanas al 22% del PIB.
En este contexto, Sardáns planteó una hoja de ruta para mitigar el impacto si el shock se prolonga. Entre las medidas prioritarias mencionó subsidios temporales focalizados a combustibles, reducción de impuestos, diversificación de proveedores mediante acuerdos con Argentina o Brasil, y el fortalecimiento de reservas estratégicas.
Paraguay se halla entre el impulso del agro y el freno de los combustibles caros. Foto: Archivo
Asimismo, subrayó la necesidad de impulsar eficiencia en el agro mediante financiamiento a tecnologías de menor consumo energético, así como acelerar el aprovechamiento de la energía de Itaipú para proyectos industriales y de exportación.
“El desafío es proteger al agro, que es el principal generador de divisas, sin comprometer la estabilidad macroeconómica”, afirmó.
En términos regionales, el análisis concluye que Paraguay se posiciona mejor que los importadores puros de energía, pero por detrás de Brasil y Argentina, que hoy capitalizan plenamente el ciclo alcista del petróleo. La duración del shock será determinante, ya que si se extiende más allá de seis meses, advierte Sardáns, el país deberá actuar con rapidez para evitar que la inflación y los costos erosionen su actual estabilidad económica.
Paraguay fortalece su base productiva con capital e inversión
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Aunque las importaciones superan a las exportaciones, los datos revelan una señal alentadora: el país está comprando más bienes de capital, atrayendo más inversión extranjera y sentando las bases de una nueva etapa productiva.
Los números del comercio exterior paraguayo cuentan una historia que, leída con atención, resulta más prometedora de lo que parece. A febrero de 2026, la balanza comercial muestra un déficit cercano a USD 77 millones y el ratio exportaciones/importaciones se mantiene por debajo de uno. Pero detrás de esa foto hay un proceso que habla de inversión, modernización y preparación para una nueva escala productiva.
Paraguay está importando, principalmente, maquinaria, tecnología y equipos. En la última década, la participación de bienes de capital en el total importado pasó del 33 % al 40 %. Esto significa que una parte creciente de los dólares que salen del país no se destinan al consumo, sino a fortalecer la capacidad de producir más y mejor.
Este cambio coincide con un flujo creciente de capitales que llegan desde el exterior. La Inversión Extranjera Directa pasó de representar el 0,3 % del PIB en 2021 al 1,8 % en 2024, el nivel más alto desde 2018. A esto se suman anuncios de financiamiento privado por alrededor de USD 2.000 millones para proyectos en energía, infraestructura y desarrollo forestal, junto a emprendimientos industriales de gran escala con perfil exportador.
En paralelo, el régimen de maquila y la diversificación productiva comienzan a ampliar la matriz exportadora más allá del agro, reduciendo gradualmente la dependencia de los ciclos climáticos y de precios internacionales.
Incluso el déficit de cuenta corriente, que en 2024 representó el 2,9 % del PIB, bajó al 1,6 % en 2025, sostenido por el ingreso de capital financiero y nuevas inversiones.
Lo que muestran estos indicadores es que Paraguay está atravesando una etapa de transición: de una economía que crecía al ritmo de sus exportaciones primarias, a otra que empieza a crecer impulsada por inversión, industria y financiamiento internacional.
Hoy el país importa más porque se está equipando para exportar distinto mañana. Y esa puede ser la señal más positiva de todas.