El reciente electo presidente del Consejo de Delegados de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), Hugo Idoyaga, resaltó que Paraguay tuvo grandes avances en su sistema sanitario, por lo que debería prepararse para un siguiente paso, que es el levantamiento gradual de la vacunación contra la fiebre aftosa.

“Paraguay experimentó una importante evolución en el ámbito sanitario animal y de exportación de productos cárnicos, con una transparencia y formalismo en su sistema de control. Ahora, debe ir preparándose para el levantamiento gradual de la vacunación, tal y como lo vienen haciendo países vecinos, especialmente Brasil”, expresó en entrevista para la Asociación Rural del Paraguay (ARP).

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Hugo Idoyaga, presidente del Consejo de Delegados de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). Foto: Archivo.

Apuntar a la certificación

Con relación a la liberación de Brasil, Idoyaga mencionó que durante la última sesión general de la OIE, varios Estados del citado país fueron certificados como “libres de fiebre aftosa sin vacunación”, que además es un canal de tránsito para productos paraguayos en circunstancias especiales.

Esto, teniendo en cuenta que es un importante destino para las exportaciones de productos cárnicos nacionales, por lo que se vuelve inminente caminar por los mismos pasos para acceder al estatus de “país libre de fiebre aftosa sin vacunación”.

Idoyaga alertó que de no considerarse lo planteado, será muy probable que se presenten dificultades para la internación y/o tránsito de animales y productos de origen animal, principalmente si otros estados de Brasil como los limítrofes acceden al estatus de libre de aftosa sin vacunación, indicó. No obstante, reconoció que Paraguay avanzó con pasos importantes en dicho aspecto, como en la disminución de los periodos de vacunación y el retiro de una cepa de la vacuna.

Pero aclaró que la decisión de dejar de vacunar no significa solo el hecho de levantar la jeringa, sino que hay aspectos muy importantes que deben ser considerados. Por lo que asumir tal decisión significará necesariamente un cambio de paradigma tanto en el sector político, público, ganadero y seguramente inversiones importantes, por ende, se deben iniciar las discusiones al respecto y apuntar a un estatus o certificación única para todo su sistema de producción, subrayó.

“Hay que considerar la composición de productores, que aproximadamente un 15% es propietario de casi el 85% del hato bovino nacional, con un alto nivel de implementación de tecnología, lo cual facilitará el proceso, pero también existe un 85% de pequeños productores que precisan entender y asumir la decisión”, acotó.

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Debilidades del sistema

Por último, el titular del Consejo de Delegados de la OIE explicó que una de las debilidades del sistema sanitario nacional, que ha recibido cuestionamientos de las auditorías internacionales, es el doble y hasta un triple estándar sanitario, es decir que tiene sistemas de certificación diferenciados para determinados mercados.

Y es en este aspecto que se debe también apuntar a contar con un solo estándar sanitario de certificación, lo que significará que tanto el consumidor nacional e internacional accedan a productos originados bajo un mismo régimen de producción y de atención e higiene sanitaria, precisó.

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