Luego de que se haya barajado nuevamente la posibilidad de pasar a una cuarentena total, los sectores económicos salieron al paso a sentar postura de que volver a una fase cero sería inviable. Al respecto, el presidente de la Cámara de Centros Comerciales del Paraguay (CCCPy), Jorge Mendelzon, aseguró que el país no tiene las condiciones para volver a un confinamiento estricto.
“No hay condiciones en este país para volver a encerrarnos. Se entiende la situación sanitaria, pero el país ya no da más”, expresó en contacto con la 650 AM.
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Encierro sería inviable
Si bien las autoridades sanitarias mencionaron que las probabilidades de ir a una cuarentena cero son bajas, más allá de la situación actual epidemiológica y la curva ascendente de pacientes en UTI, internaciones con cuadros graves y el pico de fallecidos que llegan a nuevos récord por COVID-19 positivo.
No obstante, los representantes de distintos gremios, comerciales preferentemente quienes fueron y volverían a ser los más afectados con el encierro, se adelantan y advierten de la catástrofe que puede llegar a ocasionar una nueva fase cero, y que los sectores necesitan continuar trabajando.
Por otro lado, el titular de la CCCPy manifestó que los shoppings están a disposición para colaborar con cualquier acción que pueda ayudar a combatir la crisis sanitaria, tal y como lo hicieron hace unos 20 días ante el Ministerio de Salud, a modo de que los centros comerciales sirvan como vacunatorios contra la influenza. Es así que puede ser muy probable que los shoppings también puedan ser habilitados como centros de vacunación contra el COVID-19 y que desde el gremio están a entera disposición para el efecto.
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Gremios productivos muestran desacuerdo con propuesta de licencia remunerada por cumpleaños
Gremios del sector productivo se pronunciaron en desacuerdo a la propuesta legislativa que plantea establecer un día de licencia remunerada por cumpleaños para trabajadores del sector privado y funcionarios públicos. Coincidieron en que si bien toda iniciativa orientada al bienestar de los trabajadores es valiosa, implicaría un aumento directo de los costos laborales para las empresas.
Desde el Centro de Importadores del Paraguay (CIP) indicaron a La Nación/Nación Media que el sector productivo entiende la mirada humanitaria y de beneficio al ámbito de las mejores relaciones laborales, pero se irían imponiendo más cargas y más costos al sector.
“Si queremos seguir vendiendo un país de buenos costos, que sea efectivo, y diferenciado a otros países, no deberíamos evitar caer en medidas populistas que no van en favor del sector laboral y van haciendo que las empresas se alejen de esos mercados”, comentó Iván Dumot, titular del CIT.
Añadió que este año el Poder Ejecutivo dictó el decreto que determina una cantidad adicional de feriados, reservándose la posibilidad de hasta tres feriados más que se pueden definir. “Todo eso va con costos al sector productivo, son días laborales que el sector tiene que pagar”, comentó.
Por su parte, desde la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (Cispy) señalaron que este tipo de propuestas debe analizarse desde su impacto real sobre el funcionamiento de las empresas y sobre la generación de empleo, y podría evaluarse como una práctica voluntaria dentro de las empresas, no como obligación generalizada.
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La implementación obligatoria de un día adicional de licencia remunerada implicaría un aumento directo de los costos laborales para las empresas. “Además, en sectores industriales y productivos, donde existen procesos continuos y tareas altamente especializadas, la ausencia de trabajadores en determinados puestos puede afectar cadenas de producción completas”, explicaron.
Detallaron que en el sector industrial la falta temporal de mano de obra calificada para tareas específicas puede generar interrupciones o ineficiencias en procesos productivos. En otros sectores, particularmente en servicios o en operaciones con equipos reducidos, podría implicar paradas o dificultades operativas.
La Cispy aseguró que la gran mayoría de las empresas son pequeñas y medianas, muchas de ellas microempresas, que ya operan con estructuras muy ajustadas. “Para muchas de estas empresas, la incorporación de nuevas obligaciones laborales puede resultar difícil de cumplir en la práctica”, afirmaron.
Las prioridades deben estar enfocadas en generar más empleo formal, promover la formalización laboral y fortalecer la competitividad de las empresas. Asimismo, las políticas públicas deberían orientarse a incentivar la creación de puestos de trabajo y no a introducir medidas que, aunque sean bien intencionadas, puedan terminar desincentivando la formalización.
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Volver de la Antártida
- Ricardo Rivas
- Periodista – Enviado especial
El Hércules C130 TC 64 sobrevoló el aeródromo de Marambio lenta y pesadamente. Lo escuchamos claramente. No conseguimos verlo. Cerca de un centenar y medio de ojos lo buscaron en el cielo gris muy oscuro.
“Nubosidad baja”, desde un par de días atrás anuncian las plataformas meteorológicas globales. Pronóstico cumplido. La invisibilidad de aquella máquina transformó el ánimo colectivo. Pero no fue suficiente para abandonar la esperanza, aunque la misma expectativa construimos justamente un día atrás cuando un intento de regreso se frustró. Pienso en ayer.
Que fue tan raro como este hoy porque en ningún momento fue de noche. ¡Qué extraño es todo esto! Decir que es como “un atardecer permanente” –como poéticamente lo describe Juan Gómez, vicecomodoro de la Fuerza Aérea Argentina, jefe de la Base Marambio– no parece suficiente para bajar el telón de cada día. Los motores de la enorme aeronave vuelven a escucharse.
El rugido mecánico parece llegar desde el invisible Mar de Weddel oculto por debajo del “mar de nubes”, como aquí se llama a esta condición climática. Una vez más el centenar y medio de ojos se clavan en el cielo. Lo patrullan. Silencio. Parece eterno. “Allá viene... lo veo!”. Parece suspendido en el aire.
Una estela de humo negro se desprende de cada uno de sus motores. La imagen crece vertiginosamente. Casi a ras del piso sobrevuela los primeros 400 metros de la pista cubierta por una fina capa de hielo y unos 4 centímetros de nieve. En el mismo tiempo que se posa sus motores rebajan al máximo sus revoluciones.
El comandante lo deja correr hasta cerca de los 900 metros. Se detiene. Advierto que detrás de mí, bajo la Bandera, al pie del mástil que la sostiene y le permite flamear, un grupo de jóvenes que finalizan la “invernada” se empujan y revuelcan sobre la nieve como algunos años antes lo habrán hecho en el momento en que finalizaron sus viajes cuando egresaron de la secundaria. Los percibo alegres, aunque no me parece que esa presunta alegría sea por partir. Son y se sienten antárticos y antárticas.
La aeronave no se mueve. El comandante procura saber si puede girar y transitar sobre piso firme. Con cuidado extremo gira para llegar hasta donde se detendrá para que desciendan algunas personas y subamos otras. Debemos hacerlo con rapidez.
La compuerta trasera se abre. Nos acomodamos lo mejor posible en el interior de un avión carguero. Los motores continúan encendidos. Silencio profundo. Respiraciones lentas. Ritmos cardíacos acelerados y ruidosos. Las pibas y los pibes se recuestan (acurrucan) sobre sus mamis. Miro y me pregunto... ¿por qué los traen para invernar en la Antártida en familia?.
EN VUELO
Los cuatro motores turbohélices aceleran al mango. El fuselaje vibra intensamente. Los SKUAS (como apodan a la y los pilotos de helicópteros con los que almorcé y cené cada uno de mis días siempre diurnos en la Base Marambio) me enseñaron que “cuando el vuelo se inicia todo está chequeado varias veces”.
También me aseguraron que “en 800 metros” el avión ganará altura “para volver a casa”. Cierro los ojos. Daniel Bertagno –hermano amigo, colega periodista y académico– gran compañero de viaje me codea. Hace un par de selfies.
El comandante suelta los frenos. Por las pequeñas ventanillas solo se ve el gris oscuro del cielo. Se escucha claramente cuando el hielo en la pista se quiebra y vuela en pedazos. Algo de nieve, también. Silencio extremo. La nariz del Hércules C130 TC 64 le apunta de lleno al cielo. Comienza a ganar altura. Estable. Solemne. Épico.
El piberío estalla en ovación. Alguna mamá lagrimea. Un chiquilín de 11 años deja su lugar. Me invita a choca puñitos. “¿Lo voy a volver a ver señor?”, me pregunta mirándome fijamente. Creo que la Antártida, tal vez, comienza a quedar atrás. ¿Será así?
En las entrañas de Heracles (Hércules) hijo de Zeus –dios supremo de los dioses el Olimpo, senior del cielo, del trueno y la justicia, también llamado “Padre de dioses y hombres”– regresa el silencio. Los cuatro motores ronronean parejos. Adormezco. En alguna dimensión transito la Antigua Grecia. Valoro a Hércules. Lo asumo como un rescatista de altísima gama como los que seguramente impulsan a los que vi entrenando en Marambio con clima extremo.
Tengo la convicción de que el nieto de Cronos y Rea nos llevará hasta Río Grande, donde el 15 de noviembre comenzó esta misión académica que devino en aventura tan inesperada como inevitable. T
al vez de eso también se trate vivir. Hasta unas pocas horas atrás los interrogantes iban por otros senderos. ¿Con quiénes y dónde brindaremos en las medianoches del 24 y el 31 de diciembre próximos? Sé que muchos y muchas de aquellas y aquellos que nos vieron partir porque finalizaron sus invernadas todavía piensan en ello.
Gera Gómez –el YD (yanki delta, en código de la Organización de Aviación Civil Internacional-OASI)–, jefe del aeródromo Marambio, deberá esperar para desayunar con su hija en Córdoba, Argentina. La niña y su papá entristecerán. Otros muchos y muchas también tendrán que esperar.
Las proyecciones climáticas pronostican que “no serán posibles las operaciones aéreas” por varios días. ¡Qué bajón! Daniel me despierta. Poco más de tres horas estuve en situación de ausencia. Llueve cadenciosamente en Río Grande. Una brisa helada obliga a recordar la Antártida. Aun así, nos reciben calidez.
“Bienvenidos, antárticos”, nos dice el comodoro Rober Romero. Nos abraza y ofrece acompañarlo con café caliente recién hecho. Se agradece y disfruta. Todavía deberemos volar unos 3 mil kilómetros para llegar a El Palomar (un aeropuerto militar en los alrededores de Buenos Aires) a bordo de otro Hércules.
LOS REGRESOS
Los regresos –vaya a saber por qué– siempre me parecen mucho más largos que los viajes de ida. Volver, siempre es incierto. Vivir es un viaje de ida permanente. El profe don Édgar Morin –palabra más, palabra menos– suele reivindicar la incertidumbre como una suerte de motor vital. Lo pienso y re-pienso.
Llega Maximiliano Magiaterra, el comandante conjunto antártico a bordo de otro Hércules. Nos abraza después de recibir los honores protocolares que corresponden a su cargo y jerarquía militar. “¡Bienvenidos, antárticos!”, repite como momentos antes lo hiciera su camarada dirigiéndose a nosotros.
Nos despedimos con el compromiso de reunirnos para cenar “el año que viene”. De nuevo estamos en la panza del Hércules. Nos sorprende que avanza la nocturnidad. En treinta y cinco días cerca del Polo Sur nos desacostumbramos a la noche que sigue a cada día. Ganamos altura. Entrecierro los ojos. Vuelvo a la Antigua Grecia.
El hijo de Hipnos y Pasitea –corporizado– avanza sobre mí irremediablemente. Morfeo se me acerca. Me atrapa. No resisto. Sé que cuenta con el respaldo de los Oneiros que obedecían fielmente a su madre.
Tal vez hayan pasado casi cinco horas de vuelo suave. En el momento que bajé del TC 66, es noche cerrada. Puse mis ojos en el cielo. Después de 36 días volví a la nocturnidad. Caminamos juntos hasta un recinto desprovisto de toda comodidad. Solo lo justo. Austero. Militares –hombres y mujeres– compañeros de viaje y de muchos de nuestros 35 días en la Antártida esperan órdenes. Un niño de unos 11 años se me acerca.
“Lo voy a extrañar, señor”, me dice mientras me abraza con fuerza. Me hace lagrimear. No puedo pensar con claridad. Mucho para recordar. Mucho para procesar… Para revisar. En el Cabify viajo en silencio. Mañana temprano avisaré a La Nación que estoy de regreso.
Es tarde. Cerca del mediodía más próximo volaré a nuestra casa... Hoy hace ocho días que regresé. La inmanencia antártica me invade. Las noches me quedan largas. Muy largas. No consigo dormir con continuidad. Con cada insomnio los recuerdos recientes me atropellan. Las consultas médicas, varias, solo tienen una respuesta coincidente. “Síndrome posantártico”, diagnostican. Es demoledor. Cansa. Confunde. Agobia.
Tengo la convicción y la necesidad de llamar a mi querido amigo-hermano, colega periodista y maestro Augusto dos Santos. Debo advertirle que muchas de las respuestas que le di cuando me entrevistó a distancia para “Expresso” no fueron las más adecuadas. Carecieron de precisión. Vestir de antártico como lo estaba entonces no fue suficiente para contestar con suficiencia.
No pocas veces la ignorancia nos induce a creer que sabemos de aquello que desconocemos. También quiero que sepa que hasta el pasado 15 de noviembre –cuando llegué a la Antártida– aquel continente para mí era un sueño más entre muchos que, como tantos otros, ya lo tenía en el largo listado de los incumplidos.
Por esa razón, querido Augusto, siento que antes de responderte debiera haberte advertido que como dicen que alguna vez dijo Woody Allen, “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.
Es posible también que Woody nunca lo haya dicho. Pese a todo, para este caso siento que con esa frase podría haber respondido a todas tus preguntas cuando quisiste saber qué hacía allí. Espero sepas comprender que, como vos y tu curiosidad natural devenida en oficio, tampoco lo tenía claro.
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El PLRA solo busca volver a las listas sábanas, afirma Eduardo González
El jefe de Gabinete de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Eduardo González, cuestionó que la propuesta del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) de utilizar papeletas para el cargo de intendente en las elecciones municipales del 2026 solo manifiesta la intención de la oposición de volver a las listas sábanas.
“Hay que decir las cosas como son, desde el momento en que se empezó a plantear ese tema de las máquinas, lo que ellos quieren hacer es de volver al sistema de listas sábanas, acá no hay otro objetivo que ese, y quienes más propusieron el desbloqueo, que con eso se rompía todo el Partido Colorado, que lo mejor para la democracia era el desbloqueo, fue la oposición, seguido de varios medios de comunicación que estaban con eso, y era para perjudicar al partido”, dijo el vocero colorado, este martes, al programa “Arriba hoy” de GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
También tildó al titular liberal, Hugo Fleitas, de irresponsable al tratar de instalar nuevamente ese sistema. “Me parece que es una total irresponsabilidad, me parece que hay una total ignorancia, pero viniendo del presidente del PLRA no me sorprende, este señor tantos disparates ya ha dicho en este tiempo, pero sí tiene el apoyo de un sector del PLRA”, criticó.
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González cuestionó que en las últimas elecciones, con el desbloqueo y la lista preferencial, no le favoreció a los partidos en la oposición, por lo que buscan nuevamente volver a las listas bloqueadas para la elección directa de candidatos.
“Ellos son los que vuelven a plantear, pero lo hacen tan burdamente. La primera vez que se utilizaron las máquinas de votación fue para las municipales del 2021. Acá el tema de las máquinas de votación no tiene otro objetivo más que buscar que se vuelva a las listas sábanas por parte de la oposición, y no tienen ni el coraje ni la valentía para plantearlo directamente”, refirió.
Para González, volver a las listas bloqueadas será “un retroceso, no se puede utilizar un sistema para un cargo y otro sistema para otro cargo, eso haría que sea un caos en el escrutinio y sería un inconveniente, que tampoco me extraña viniendo de ellos que quieren generar el caos”.
Por otra parte, manifestó que en las denuncias de supuestos fraudes en elecciones anteriores, en ningún momento se presentaron pruebas categóricas, reales y concretas para sostener que realmente se dieron las supuestas irregularidades.
“Acá, porque los resultados electorales no me favorecen tengo que seguir vulnerando el sistema, hasta que ellos tengan el resultado. No es el tema el sistema, hay que tener los votos y los votos no van a estar con ellos porque siempre plantean este tipo de disparates”, sentenció.
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Black Shopping Weekend, comprar más y gastar menos
Del 28 al 30 de noviembre tendrá lugar esta fiesta de descuentos imperdibles en todo el país. La iniciativa es impulsada por la Cámara de Centros Comerciales del Paraguay (CCCPy) e incluye a 22 centros comerciales adheridos.
Durante tres días, 22 centros comerciales habilitados ofrecerán descuentos y promociones imperdibles, en coincidencia con el reconocido Black Friday internacional, brindando a los clientes una oportunidad única para adelantar sus compras de fin de año.
El Black Shopping Weekend traerá también especiales de entretenimiento y contará con el apoyo de los bancos y entidades financieras más importantes que ofrecerán beneficios exclusivos a sus tarjetahabientes, potenciando aún más esta gran acción conjunta.
¿Cuáles son los centros comerciales adheridos de Asunción, Gran Asunción, Ciudad del Este, Encarnación y Pedro Juan Caballero? Mariscal, Paseo La Galería, Pinedo Shopping, delSol, Villamorra Shopping, Shopping Multiplaza, San Lorenzo Shopping, Fuente Shopping de Salemma, Shopping Mariano.
También se suman Mall Excelsior, Paseo Alameda, Paseo 1811, Century Plaza Lambaré, Paseo Vía Allegra, Plaza Madero, Plaza Norte, Estación Los Jardines, Distrito Perseverancia, Shopping Paris, Lago Shopping, Costanera Shopping y Shopping Dubai.
Este tradicional evento es posible gracias al auspicio de reconocidas marcas como Munich Ultra, Bancard y Honor.
Sus organizadores comentaron que con esta nueva edición, la Cámara de Centros Comerciales del Paraguay reafirma su compromiso de impulsar el movimiento comercial del país, ofreciendo experiencias únicas y beneficios reales a miles de consumidores que cada año esperan este gran fin de semana de descuentos.