Más empresas familiares y microempresas se están viendo obligadas a cerrar a causa de la crisis que trajo la pandemia del COVID-19 en el país, una de ellas a quien le tocó el lunes dar el paso final en uno de sus locales estrella es El Estadero, que se despidió de uno de los emblemáticos shoppings donde abrió por 20 años.

Así posteaba en su cuenta personal de Twitter una de las hijas de los fundadores de la microempresa, Nathalia Garcette, que con palabras de impotencia le tocó comunicar la triste noticia para toda la familia y para los clientes que para luchar contra el virus se quedan en las casas, esperando a que todo mejore.

“20 años después, hoy cerramos una puerta más... nos despedimos de la gran Familia del Shopping Mariscal...Muchas gracias a todos nuestros clientes por tantos años de apoyo”, expresó en su posteo.

El Estadero es una microempresa familiar que tras 27 años de trabajo logró ganar un espacio importante en el mercado, en el segmento de venta de jugos, ensalada de frutas y frutas frescas tras estar presente en los principales shoppings de Asunción y alrededores. ¿Quién no se ha refrescado alguna vez con alguna de estas propuestas?

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Reconversión

Ahora le toca dar un paso al costado, ya que la situación se volvió insostenible para seguir manteniendo empleados y locales con la infraestructura que demanda el negocio. No obstante, podrán llegar hasta las casas con el servicio de delivery, para lo cual anuncian el contacto 0981-801333.

Así lo confirmó también María José Garcette, una de los tres hijos de la propietaria, Balbina Barni, quien habló con La Nación para manifestar lo triste de la situación, pero que aún así, están viendo la posibilidad de armar un pequeño local en lo que ahora es la casa de la mamá, en el barrio Villa Morra, sobre Quesada entre Torreani Viera y Monseñor Bogarín.

Tras 27 años en el mercado, la empresa familiar tuvo que cerrar 4 locales a causa de la pandemia. Foto: Gentileza.

La idea es mantener la marca, la gente ya conoce y cuyo cariño de los clientes se siente, para ello, tendrán que achicarse, trabajar siempre pero con menos infraestructura para seguir generando ingresos y volver a levantarse luego ni bien la crisis pueda superarse, alegó.

“Realmente este tiempo fue bastante triste para nosotros, porque ya veníamos con la recesión del año pasado, y este 2020 iniciamos bastante esperanzados, fue muy aspiracional al principio porque queríamos invertir para levantar más el negocio, con muchos proyectos, pero se vino la pandemia y nos arrasó porque todos nuestros locales estaban en los shoppings”, mencionó María José.

Pandemia lapidaria

Así se veían antes los locales, a más de los coloridos jugos y ensalada de frutas, siempre con muchos clientes. Foto: Gentileza.

Así, la pandemia fue lapidaria con ellos, al igual que muchas otras empresas y sectores, ya que tras los dos primeros meses, la facturación llegó cero por el eminente cierre de los centros comerciales, y empezaron a cerrar los dos primeros locales entre abril y mayo.

Aun así, la empresa tenía que mantener a los colaboradores del resto de los locales, así fue que se vieron desgarrados y tuvieron que adaptarse a la situación con la implementación del servicio de delivery, pero no era suficiente y no se llegaba al mismo ritmo de ventas.

Fue cuando buscaron alternativas, con las mencionadas ayudas crediticias anunciadas por el gobierno, herramientas que jamás ayudaron a la microempresa, ya que la burocracia excesiva los dejó sin acceso a créditos pese a hacer el esfuerzo de contar con toda la documentación requerida.

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Por el contexto, tuvieron que deslindarse de más del 50% de los colaboradores con el cierre de cuatro locales ya, para quedarse con unas 12 personas actualmente de cerca de 50 con quienes trabajaban en los centros comerciales. Hoy, y por el momento siguen en tres shoppings, uno en la zona de San Lorenzo y Fernando de la Mora, otro sobre Eusebio Ayala en el Km 5, y otro en el centro capitalino.

Inicios e historia

El Estadero nació en la ciudad de Paraguarí, como un pequeño negocio de venta de frutas iniciado por el señor José Garcette, quien falleció hace un año. Luego migró a la capital allá por el 2000 para ser parte de una feria agroecológica que sigue organizando el centro comercial que les abrió las puertas, invitados por el propio dueño que vio el potencial de negocio cuando aún eran una pequeña tienda.

Tras participar semanalmente en las ferias, fueron invitados a montar un espacio fijo, y así se forjaba El Estadero, que tuvo tan buena aceptación de la gente, con los jugos y frutas frescas o ensaladas que invitaban a una vida más saludable, y fue creciendo hasta llegar a contar con más de 8 locales, todos en los shoppings, por el concepto que se volvió una tradición el de pasar a refrescarse con un vaso de jugo o ensalada de fruta tras pasear por el centro comercial o al salir de supermercados.

“Esto de hecho es un golpe muy grande para nosotros, pero no nos asusta porque siempre tuvimos que trabajar con mis hermanos, desde pequeños que nos levantábamos de madrugada para alistar las frutas y traerlas en las ferias en Asunción, después ya ayudando en el negocio en la atención al público y todo lo que hacía falta”, agregó María José Garcette.

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