La recaudación mediante el Impuesto a la Renta Personal (IRP) fue de un total de G. 240.162 millones durante el primer semestre del presente año, lo que corresponde a una caída del 37,4% teniendo en cuenta que, en el mismo periodo de tiempo del año pasado, los ingresos por este tipo de impuesto fueron de G. 277.613 millones, según informe publicado por la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET).
Desde la cartera fiscal explicaron que el confinamiento por la cuarentena permitió operar solo mediante los sistemas digitales, ya que no se permitió el pago en ventanilla desde que fue emitida la Ley de Emergencia Sanitaria. Además de las medidas de las facilidades de pagos establecidos por la SET.
Desde la cartera tributaria explicaron que existe el registro de aproximadamente 148.000 contribuyentes dentro del IRP.
En cuanto a la recaudación acumulada, desde enero a junio de este año, se observó una caída del 17,8% con respecto al mismo periodo del año anterior, que fue de G. 7,60 billones. Durante el primer semestre de este año las cifras alcanzaron un total de G. 6,03 billones.
Medidas adoptadas
En el marco de las medidas adoptadas por el Gobierno mediante la cartera tributaria, se observa una alentadora señal de reactivación de la economía durante el mes de junio, ya que la SET recaudó G. 1,06 billones en efectivo y G. 62.293 millones en compensaciones con créditos fiscales, alcanzando así un total de G. 1,12 billones.
Considerando las facilidades de pago otorgadas por la SET y el acompañamiento del sector privado, se registró un incremento del 0,8% de los ingresos efectivos al cierre del mes de junio. Desde el Ministerio de Hacienda esperan que durante este segundo semestre del año, la economía vaya mejorando a medida que avancen favorablemente las disposiciones de la cuarentena inteligente.
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El piso congelado del IRP reduce el efecto real de los aumentos salariales
Mientras el salario mínimo volvió a incrementarse un 5 % para compensar parcialmente la inflación, el umbral de ingresos para tributar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) continúa fijado en G. 80 millones anuales desde 2020. La falta de actualización del mínimo imponible provoca el denominado “arrastre fiscal”, un fenómeno que incorpora cada vez a más trabajadores al régimen tributario sin que necesariamente haya mejorado su capacidad económica.
“Nada es seguro, excepto la muerte y los impuestos”. La célebre frase atribuida a Benjamín Franklin mantiene plena vigencia más de dos siglos después. En Paraguay, sin embargo, la realidad tributaria incorpora un elemento adicional que afecta silenciosamente a miles de asalariados: mientras los salarios se ajustan año tras año para acompañar la inflación, el ingreso mínimo para comenzar a tributar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) permanece inalterable desde hace seis años.
Desde el 1 de julio, el salario mínimo aumentó un 5 %, pasando de G. 2.899.048 a G. 3.044.000 mensuales. Como ocurre cada año, el reajuste busca preservar parcialmente el poder adquisitivo frente al incremento del costo de vida.
Sin embargo, el mínimo para quedar alcanzado por el IRP-Rentas y Prestación de Servicios Personales (IRP-RSP) continúa fijado en G. 80 millones brutos anuales, exactamente el mismo monto establecido para el ejercicio fiscal 2020.
Esta diferencia entre la evolución de los salarios y la inmovilidad del umbral genera un fenómeno ampliamente estudiado en economía pública denominado “arrastre fiscal” o bracket creep. Consiste en que la inflación y los aumentos nominales de los ingresos hacen que cada vez más personas ingresen al sistema tributario, aunque en términos reales mantengan prácticamente el mismo nivel de vida.
Zunilda Trinidad, consultora organizacional y especialista en proyectos de inversión y auditoría, explica que la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) no tiene atribuciones para modificar ese monto por decisión propia.
“El umbral de G. 80 millones está establecido por la Ley 6380/19. Su modificación requiere un cambio en el marco legal. A diferencia de la legislación anterior, la actual no contempla un mecanismo automático de actualización del mínimo imponible según la inflación”, señala.
En consecuencia, más que una decisión administrativa, la permanencia del umbral responde a la ausencia de una reforma legislativa que adapte el monto a la evolución de los precios.
Cada año el límite vale menos. Aunque nominalmente el mínimo imponible continúa siendo de G. 80 millones, su valor económico se redujo de manera importante desde 2020.
La inflación acumulada durante los últimos seis años disminuyó el poder adquisitivo de ese monto. Si el límite hubiera sido ajustado para mantener el mismo valor real que tenía cuando fue fijado, actualmente se ubicaría aproximadamente entre G. 105 millones y G. 108 millones, según la inflación acumulada del período.
En otras palabras, el umbral vigente conserva apenas alrededor del 76 % del poder adquisitivo que tenía originalmente.
Como consecuencia, numerosos trabajadores que únicamente recibieron incrementos destinados a compensar la inflación hoy superan el límite legal y deben inscribirse en el IRP, aun cuando su situación económica real prácticamente no haya cambiado. ¿Pierde poder adquisitivo el trabajador?
La consultora tributaria Cinthia Ayala Maciel, de Inversiones Paraguay, sostiene que el efecto debe analizarse desde dos perspectivas. En primer lugar, explica que el impacto directo del impuesto suele ser moderado.
“El IRP grava la renta neta y posee una estructura progresiva, con tasas del 8 % y del 10 %. Por ello, quien recién supera el umbral normalmente no enfrenta una carga tributaria elevada”, señala.
Sin embargo, considera que el aspecto más relevante está en los costos asociados al cumplimiento de las obligaciones tributarias.
“La inscripción en el registro, la presentación de declaraciones, la conservación de documentos respaldatorios y, en muchos casos, la contratación de un contador o de servicios de teneduría de libros representan gastos que son prácticamente iguales para quien apenas supera el umbral y para quien obtiene ingresos considerablemente mayores”, explica.
Ese fenómeno provoca que los costos administrativos tengan un peso proporcionalmente mayor sobre los contribuyentes de menores ingresos dentro del propio universo alcanzado por el impuesto.
Menor ingreso disponible. El efecto del arrastre fiscal no implica necesariamente una pérdida automática del poder adquisitivo, pero sí puede reducir el ingreso disponible de los trabajadores.
Una parte de los reajustes salariales destinados a compensar la inflación termina absorbida por el pago del impuesto y por los costos administrativos derivados de cumplir con las obligaciones tributarias.
Un ejemplo permite visualizar el fenómeno. Un asalariado que en 2020 percibía G. 78 millones anuales no estaba alcanzado por el IRP. Si durante los años siguientes únicamente recibió incrementos equivalentes a la inflación, hoy podría superar los G. 100 millones anuales sin haber experimentado una mejora significativa en su capacidad económica. Sin embargo, al mantenerse congelado el mínimo imponible en G. 80 millones, pasa a integrar el universo de contribuyentes.
Especialistas en política fiscal sostienen que este mecanismo modifica gradualmente la carga tributaria sin necesidad de elevar las alícuotas ni crear nuevos impuestos. Basta con que el mínimo imponible permanezca inmóvil mientras los salarios nominales continúan creciendo.
Mientras el salario mínimo sigue ajustándose para intentar preservar el poder adquisitivo de los trabajadores, el piso del IRP permanece congelado desde 2020. En ese contexto, cada nuevo reajuste salarial acerca a más paraguayos al régimen tributario, ampliando la base de contribuyentes mediante el denominado “arrastre fiscal”, un fenómeno que cobra cada vez mayor relevancia en un escenario de inflación acumulada y salarios en constante actualización.
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Cámaras de vigilancia podrían esclarecer misteriosa muerte del oriental en Trinidad
Las cámaras de vigilancia ubicadas en los pisos y alrededores del edificio podrían dilucidar la forma en que ocurrió la caída y posterior fallecimiento del ciudadano chino, en un hecho registrado en la madrugada de este viernes 7 de agosto en el barrio Trinidad, de Asunción.
El oriental falleció tras caer desde aproximadamente el piso 30 de un edificio ubicado en la zona de Santísima Trinidad. Según la policía que intervino en el lugar, el occiso no contaba con documentos y el cuerpo fue derivado a la Morgue Judicial para su identificación.
El comisario Carlos Silva, de la comisaría 12a. metropolitana, indicó que el caso es investigado, mientras agentes de Investigaciones y Homicidios analizan las imágenes del circuito cerrado para esclarecer lo ocurrido.
La pareja de fallecido, una brasileña identificada como Isadora de Proenca Braganholo Carvalho (29) vive en el piso 27. La mujer relató a los intervinientes que desconocía lo que había sucedido.
En el piso 30, donde vivía la víctima, la comitiva fiscal-policial encontró todas las puertas abiertas, todas las cosas revueltas y nadie estaba en el lugar.
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Dólar cierra la primera semana de agosto en su piso más bajo en 7 años: cotiza a G. 5.960
El mercado cambiario de Paraguay acaba de sellar una de sus semanas más impactantes en tiempos recientes. Este viernes 7 de agosto de 2026, el precio del dólar para los minoristas en las casas de cambio más importantes de la plaza experimentó una baja significativa.
Después de que el periodo semanal comenzara con precios de venta de G. 6.000, la moneda estadounidense se cotiza en este momento a G. 5.900 en la compra y a G. 5.960 en la venta, 40 puntos menos.
Esta disminución no es un acontecimiento aislado, sino la intensificación de una tendencia bajista que rompió el nivel psicológico de los G. 6.000 a finales de julio. En la semana actual, la paridad se mantuvo estable en G. 6.000 desde el viernes 31 de julio hasta el martes 4 de agosto, y después volvió a atravesar el soporte y descendió a G. 5.960 a la venta hacia el jueves y al cierre del viernes.
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Un piso histórico
Para hallar un caso previo en el que el billete verde se transaccionara con holgura por debajo de la barrera de G. 6.000 en el mercado minorista y de efectivo, tenemos que irnos atrás casi siete años, hasta el año 2019.
Desde ese momento, una mezcla de choques externos, presiones inflacionarias a nivel mundial e intervenciones del Banco Central de Paraguay (BCP) mantuvieron al dólar en niveles más altos o en un ciclo ascendente gradual.
La valorización relativa del guaraní, en comparación con la divisa de Estados Unidos, se debe a elementos globales y a fundamentos de la economía local. A nivel global, la tendencia del mercado ha estado determinada por el debilitamiento generalizado de la moneda estadounidense frente a las divisas emergentes.
En el ámbito doméstico, la política monetaria prudente, junto con el flujo de divisas que entran por medio de remesas del sector agroexportador, ha creado un exceso en la oferta de dólares que ejerce una presión hacia abajo sobre la cotización.
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Carne bovina: envíos superan los USD 1.124 millones pese a caída del 25 % en volumen embarcado
Las exportaciones de carne bovina alcanzaron 162.606 toneladas entre enero y julio de 2026, generando USD 1.124,4 millones en ingresos, de acuerdo con el informe del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa).
Si bien el volumen embarcado disminuyó respecto al mismo periodo del año pasado, la mejora de los precios internacionales permitió que el sector mantenga un elevado aporte de divisas a la economía.
En comparación con enero-julio de 2025, cuando Paraguay exportó 215.749 toneladas por USD 1.235,8 millones, los envíos registraron una caída del 24,6 % en volumen, equivalente a unas 53.143 toneladas menos.
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Sin embargo, la reducción en los ingresos fue considerablemente menor, de apenas 9 %, lo que evidencia el efecto positivo de la valorización de la carne paraguaya en los mercados externos.
El principal factor detrás de este comportamiento fue el aumento del precio promedio de exportación, que pasó de USD 5,73 por kilogramo en 2025 a USD 6,92 por kilogramo en 2026, el valor más alto de los últimos cinco años. Este incremento de más del 20 % permitió compensar gran parte de la menor oferta exportable.
La evolución de la serie confirma además una recuperación del negocio cárnico en términos de valor. En 2023, Paraguay exportó 182.221 toneladas por USD 880,9 millones, con un precio promedio de USD 4,83 por kilogramo.
En 2024, los embarques crecieron hasta 192.746 toneladas y los ingresos llegaron a USD 933,1 millones, mientras que el precio prácticamente se mantuvo en USD 4,84 por kilo.
El salto observado entre 2025 y 2026 refleja un cambio en la dinámica del mercado internacional. Aunque el país colocó menos carne en el exterior, el mayor valor pagado por cada tonelada permitió sostener la facturación por encima de los USD 1.100 millones, ubicando a 2026 como el segundo mejor resultado en ingresos para el periodo enero-julio desde 2022.
Con estos datos, se observa que la capacidad de acceder a mercados que pagan mejores precios y de posicionar la carne paraguaya como un producto de mayor valor agregado se consolida como un factor determinante para el ingreso de divisas del país.