La Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la Unión Europea, anunció este miércoles la creación de una oficina de expertos, economistas y abogados para regular el uso de la inteligencia artificial en los países del bloque.
Esta oficina se propone fomentar “el desarrollo, la implementación y el uso futuro de inteligencia artificial de manera que fomente la innovación, y los beneficios sociales y económicos”, anunció la Comisión. Este grupo especializado estará compuesto por 140 personas, informó la Comisión.
Después de una larga y difícil negociación, la UE aprobó este año una ambiciosa legislación que determina las normas de utilización de la inteligencia artificial. El reglamento había sido lanzado en 2021, pero se decidió revisarlo ampliamente por lo populares que se volvieron las herramientas de inteligencia artificial generativa como ChatGPT.
El comisario europeo de mercado Interno, Thierry Breton, afirmó que la Comisión impulsará “un ecosistema europeo de IA (inteligencia artificial) innovador, competitivo y respetuoso de las normas y valores de la UE”. Por su parte, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, Margrethe Vestager, indicó que la oficina actuará en contacto con la comunidad científica para garantizar que la IA “nos sirva como seres humanos y defienda nuestros valores”.
Las empresas tendrán que adaptarse a esta ley sobre IA para 2026, pero las reglas que cubren modelos generativos, como ChatGPT, se aplicarán 12 meses después de que la ley sea oficial. El anuncio se produjo el mismo día en que los auditores de la UE criticaron a la Comisión por no invertir lo suficiente en IA para alcanzar los objetivos trazados por el bloque en esta materia.
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Fuente: AFP
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Poder Ejecutivo promulgó acuerdo con la Unión Europea
A través de sus redes sociales, el mandatario paraguayo destacó que hace 35 años atrás, Asunción fue la cuna del Mercosur y hoy vuelve a ser protagonista con la promulgación de esta ley.
El presidente de la República, Santiago Peña, promulgó este lunes la ley que aprueba el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, consolidando un paso histórico para la inserción internacional del país y habilitando una nueva etapa de oportunidades para la producción, la inversión y el empleo.
A través de sus redes sociales, el mandatario paraguayo destacó que hace 35 años atrás, Asunción fue la cuna del Mercosur y hoy vuelve a ser protagonista con la promulgación de esta ley, que abre una nueva etapa de enormes oportunidades para el Paraguay y la región.
El mandatario destacó que los productos paraguayos podrán ingresar con mejores condiciones al mercado europeo, ampliando el potencial exportador de sectores estratégicos.
Al mismo tiempo, se facilitará el acceso a tecnología, maquinaria e insumos provenientes de Europa a menores costos, fortaleciendo la competitividad de la industria nacional.
“Nuestros productos van a ingresar a uno de los mercados más grandes del mundo y facilitamos la llegada de tecnología, maquinaria e insumos europeos a menores costos. Desde el Gobierno del Paraguay sabemos que este es el camino, integrar estrategias para atraer inversiones, impulsar la competitividad y generar más empleo para todos los paraguayos”, expresó a través de sus redes sociales.
El presidente Peña sostuvo que esta decisión forma parte de una visión clara de desarrollo, orientada a integrar al Paraguay a las grandes dinámicas del comercio.
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Inteligencia artificial y educación: el desafío urgente de Paraguay
La irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito educativo instaló un debate cada vez más visible, aunque todavía insuficiente en profundidad. La doctora Sofía Scheid sostuvo que la discusión, más que tecnológica, es pedagógica y política, y advirtió que Paraguay enfrenta una decisión que no puede seguir postergando.
En medio de posturas contrapuestas, Scheid explicó que el sistema educativo corre el riesgo de quedar atrapado en una falsa dicotomía, entre quienes consideran a la inteligencia artificial una amenaza y quienes la promueven como una solución universal. “El problema no es la tecnología, sino la falta de una estrategia que la oriente”, afirmó.
La especialista señaló que la inteligencia artificial ya está presente en las aulas, no por decisión estatal, sino por el uso cotidiano de los estudiantes. En ese sentido, indicó que el sistema educativo está actuando de manera reactiva y tardía, sin liderar el proceso de transformación que ya está en marcha.
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Scheid remarcó que el eje del problema no es la herramienta en sí, sino la ausencia de una estrategia pedagógica sólida. Según explicó, la evidencia internacional demuestra que la incorporación de tecnología, sin cambios en la enseñanza, no genera mejoras en los aprendizajes. “La tecnología solo funciona cuando está integrada a un modelo educativo con docentes formados, objetivos claros y evaluación real”, precisó.
En el caso de Paraguay, la doctora advirtió que existe una falta de política nacional que ordene la incorporación de tecnología en el aula. Esto genera un escenario desigual, donde el acceso depende de iniciativas aisladas o de las condiciones individuales de estudiantes y docentes.
Asimismo, subrayó que este vacío contribuye a ampliar las brechas educativas, ya que no todos los estudiantes acceden a las mismas herramientas. Incluso, añadió que en muchos casos la tecnología no está siendo utilizada con un enfoque centrado en el aprendizaje.
Ante este panorama, Scheid afirmó que el debate sobre si utilizar o no inteligencia artificial en educación ya quedó superado. “El verdadero desafío es construir una política pública integral que regule su uso con criterios claros”, expresó.
Entre los ejes principales, mencionó la necesidad de priorizar el aprendizaje por sobre la herramienta, fortalecer la formación docente, garantizar infraestructura adecuada, evaluar resultados y establecer marcos éticos para el uso de datos.
Finalmente, la especialista enfatizó que la transformación educativa no depende exclusivamente de la tecnología, sino de la capacidad del sistema para redefinir cómo se enseña y cómo se aprende. “Paraguay no necesita más tecnología en las aulas, necesita mejores aprendizajes. Y la inteligencia artificial solo tiene sentido si logra producirlos”, concluyó.
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Inteligencia artificial y educación: avanzar con criterio nacional
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Pocas discusiones condensan hoy el problema del desarrollo como la relación entre inteligencia artificial y educación. Allí convergen la disputa por el capital humano del futuro, la capacidad de los Estados para gobernar la aceleración tecnológica, la defensa de la soberanía cultural y la posibilidad de que nuestros sistemas educativos dejen de correr detrás de los cambios vertiginosos de la época.
Para países como el nuestro, esta cuestión es un tema que exige un debate nacional de forma urgente, porque de la forma en que ingresemos en esta transformación dependerá la calidad de nuestra formación, así como el tipo de inserción productiva y cultural que el país logre construir.
Como señalan Reimers, Azim, Palomo y Thony en su libro Artificial Intelligence and Education in the Global South: A Systems Perspective, publicado por Springer Nature en 2026, la inteligencia artificial puede ampliar capacidades pedagógicas, aliviar cargas docentes, producir materiales contextualizados, personalizar apoyos y hacer más eficiente la gestión del sistema en el denominado “Sur Global”.
Sin embargo, sus potencialidades positivas se pueden materializar si y solo si su adopción se articula con estrategias públicas de conducción, formación docente, evaluación y adaptación a contextos concretos.
Por citar algunos ejemplos del trabajo mencionado, en el Uruguay, el centro de innovación educativa con tecnología Ceibal contribuyó a ordenar la discusión regional con marcos para enseñar inteligencia artificial y para enseñar con inteligencia artificial, subrayando que el punto no es el dispositivo aislado, sino su integración pedagógica y ética.
En Brasil, Nova Escola desarrolló una herramienta accesible por WhatsApp que permitió a más de 15.000 docentes generar más de 63.000 planificaciones, reduciendo tiempos de preparación y ampliando apoyos para la práctica docente.
En Mali, la iniciativa RobotsMali utilizó IA para producir más de 180 libros infantiles en lengua bambara en menos de un año, mostrando que la innovación también puede servir para fortalecer lenguas y contextos locales, no solo para importar contenidos ajenos.
A las experiencias anteriores debemos sumar un aporte fundamental para nuestra realidad. Se han documentado casos en los que la baja conectividad y otras carencias de infraestructura tecnológica no bloquean la posibilidad de innovar.
Iniciativas como Kolibri, que utiliza un modelo diseñado para funcionar sin internet, junto con Artificial Intelligence in Education Unplugged en Brasil, han logrado resultados comparables en escuelas rurales y urbanas. Estos ejemplos demuestran que los contextos de conectividad restringida ofrecen vías legítimas para integrar estas herramientas con un criterio de inteligencia y equidad.
Los autores sostienen que la integración de estas estrategias debe estar anclada en los contextos locales. En el caso del Paraguay, el desafío trasciende la mera adaptación a las tendencias globales. Nuestra realidad nacional exige una incorporación soberana de la inteligencia artificial fundamentada en el criterio propio y en el resguardo de la identidad cultural.
Resulta indispensable atender a los sesgos algorítmicos y promover la alfabetización digital para asegurar que el proceso responda a las necesidades del entorno. Estas condiciones evitarán que la adopción de soluciones externas imponga modelos extraños a nuestras lenguas y a nuestro proyecto de país.
Abordar con seriedad la inteligencia artificial en el ámbito educativo requiere distanciarse tanto de las posturas apocalípticas como de los entusiasmos eufóricos. No alcanza con repetir advertencias terminales sobre el dominio tecnológico, como plantea Éric Sadin en L’intelligence artificielle ou l’enjeu du siècle, donde observa en la IA una forma de desplazamiento progresivo de lo humano por la racionalidad técnico-industrial.
Asimismo, conviene evitar la celebración acrítica de cada innovación como una promesa automática de emancipación, como ocurre en el Techno-Optimist Manifesto de Marc Andreessen, que presenta el avance tecnológico como fuente casi intrínseca de crecimiento, bienestar y expansión de la vida.
Entre la desconfianza absoluta y la fe ciega en la tecnología, hay un espacio más difícil, pero fecundo. Se trata del lugar de la conducción pública, del discernimiento pedagógico y de la deliberación nacional sobre qué usos deben promoverse, cuáles deben regularse y qué límites son necesarios para alcanzar un objetivo de bien común.
Ese punto obliga, además, a romper con cierto “pedagogismo dominante” que durante años degradó la discusión educativa, sustituyendo contenidos por consignas metodológicas vacías.
La inteligencia artificial puede ayudar a personalizar la enseñanza, pero no puede convertirse en un nuevo pretexto para licuar la exigencia intelectual. El Paraguay requiere una modernización ambiciosa que sea fuerte en ciencias, historia, lengua y formación del juicio crítico.
La inteligencia artificial abre la posibilidad de superar la estructura lancasteriana de la enseñanza, en la que una misma secuencia, el mismo ritmo y la misma explicación se implementan para grupos heterogéneos. Es posible trascender esa uniformidad sin renunciar a la escuela como institución pública fundamental. Las nuevas herramientas favorecen la existencia de apoyos diferenciados, materiales con distintos niveles de complejidad, retroalimentación más frecuente y un seguimiento más fino de trayectorias.
Además, pueden reposicionar la autoridad del docente y redefinir su centralidad, ya que el educador deja de ser un mero facilitador de contenidos homogéneos, para convertirse en un mediador intelectual, curador de materiales, intérprete del contexto, corrector de errores y orientador cívico del aprendizaje.
La incorporación de la inteligencia artificial a la educación paraguaya ya es un hecho, su uso ha sido introducido de la mano de estudiantes y docentes, pero sin mayores guías ni reflexiones institucionales sobre su implementación. Por ello, es urgente establecer un criterio nacional que permita fortalecer la alfabetización crítica y la revisión de los perfiles curriculares en función de un proyecto de desarrollo del país. La cuestión de fondo ya no es si Paraguay debe o no ingresar a esta agenda; el dilema central radica en la forma en que se integrará a ella. El país debe decidir entre actuar como un consumidor de soluciones ajenas o consolidarse como una nación capaz de conducir la tecnología según sus propias necesidades históricas, fortaleciendo con ello su identidad, su democracia y su proyecto común de desarrollo.
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Ejecutivo alista reglamentación de la reforma del transporte público para finales de marzo
La ministra de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), Claudia Centurión, dijo que para finales del presente mes de marzo se prevé la reglamentación de la reforma del transporte público en el área metropolitana, cuya finalidad es la modernización del servicio con tecnologías innovadoras y modelos de gestión sostenibles, priorizando el bienestar de los usuarios.
La ley impulsada por el gobierno de Santiago Peña fue promulgada el pasado 7 de enero y para su aplicación es necesaria la reglamentación. “Durante este mes estamos sacando el decreto reglamentario de la ley y consecuentemente ya realizaremos los llamados para la compra de la nueva flota y la licitación de la primera unidad funcional”, dijo, tras descartar la suba del precio del pasaje a pesar de la presión de los gremios de transportistas.
La reforma del transporte público apunta, mediante el fortalecimiento del sistema, a brindar a los ciudadanos un servicio más seguro, accesible y confiable, con mejores tiempos de viaje y mayor previsibilidad.
“Esto no solo se trata de una renovación de la flota, acá estamos muy comprometidos con la renovación de la infraesctrutura del departamento Central, Asunción y gran Asunción. De qué sirve tener un hermoso bus si no se tiene condiciones de rodamiento acorde, por ello es que el gobierno de Peña realiza una inversión histórica en la infraestructura urbana”, dijo Centurión a los medios de comunicación.
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Lo que establece la norma
La ley estipula que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) será el encargado de elaborar, proponer y ejecutar las políticas y disposiciones del Ejecutivo, referente a las obras públicas y el transporte. Por otra parte, declara como imprescindible el servicio del transporte público metropolitano de pasajeros, y como tal, las empresas deben garantizar su prestación continua y regular.
Además, la normativa establece que las concesiones del servicio de transporte público metropolitano de pasajeros se deberán otorgar por medio de un contrato y previa licitación pública.
Igualmente, detalla que los buses no podrán contar con más de 15 años de antigüedad, y que el contrato de prestación de servicios tendrá una duración máxima de 15 años y una mínima de 7 años, con el fin de buscar dar seguridad a los operadores para planificar inversiones y mantenimiento.
La ley impulsa la creación de un fideicomiso a ser administrado por la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) para el financiamiento del servicio de transporte público y que tendrá a su cargo la administración de los siguientes recursos: billetaje electrónico, los recursos del fondo de promoción de transporte eléctrico, las multas aplicadas, la rentabilidad de las inversiones y operaciones del fiduciario, los créditos programados dentro del presupuesto del MOPC, entre otras fuentes de financiamiento.
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