El expresidente y principal líder de la oposición de centro-derecha en Argentina enfrentará el proceso en libertad, pero el juez prohibió su salida del país. Foto: AFP.
Mauricio Macri, expresidente de Argentina, procesado por espionaje
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El expresidente de Argentina Mauricio Macri (2015-2019) fue procesado por supuestamente haber ordenado espiar ilegalmente, cuando era jefe de Estado, a familiares de los 44 marinos fallecidos en el hundimiento del submarino militar ARA San Juan en 2017, resolvió este miércoles el juez a cargo de la investigación.
Macri fue acusado de realizar “acciones de inteligencia prohibidas en carácter de autor, en virtud de haber posibilitado la producción de tareas de inteligencia ilegal, haber generado las condiciones para que se pudieran llevar a cabo, almacenado y utilizado datos sobre personas”, según el fallo de 174 páginas del juez federal Martín Bava.
El expresidente y principal líder de la oposición de centro-derecha en Argentina enfrentará el proceso en libertad, pero el juez prohibió su salida del país y le embargó 100 millones de pesos (unos 943.000 dólares al cambio del día), de acuerdo a la resolución.
“He dicho que es una persecución política que termina en esto que ya todos sabíamos”, reaccionó Macri ante la prensa en Chile, donde se encontraba al enterarse de su procesamiento, durante una visita en su calidad de presidente de la Fundación Fifa.
Para Luis Tagliapietra, abogado querellante y padre de uno de los tripulantes fallecidos, el fallo del juez “es contundente, muy claro, muy preciso”. “Siento mucho cansancio, estoy agotado, son cuatro años de lucha y todavía nos queda mucho camino por delante. Es un paso importante que dimos, pero falta mucho todavía”, expresó Tagliapietra a la AFP.
El exmandatario argentino anticipó que apelará la decisión del juez de Dolores (200 km al sur) ante la Cámara Federal de Mar del Plata. Al ser convocado a declaración indagatoria, el pasado 3 de noviembre, Macri se negó a responder preguntas y se limitó a defender su inocencia en un escrito presentado ante el juez, a quien había intentado, sin éxito, recusar en dos ocasiones.
“No espié a nadie, yo nunca mandé en mi gobierno espiar a nadie. Jamás vi ningún informe de ningún familiar del ARA San Juan ni de ningún otro buque”, dijo Macri en el escrito.
Otros procesados
La querella sostiene que los familiares de los militares fallecidos en el hundimiento del ARA San Juan fueron objeto de escuchas telefónicas y otras interceptaciones por parte de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el año en que buscaron conocer la suerte de la embarcación y de los marinos.
Durante el gobierno de Macri “nos han mentido desde el primer día sobre lo que ocurrió con nuestros hijos. Nos han demonizado, nos han atacado, nos han espiado. Esa red de espionaje fue muy completa, nos han infiltrado, seguido, filmado, fotografiado. Las peores prácticas de la represión ilegal, salvo la violencia física”, afirmó Tagliapietra.
El submarino ARA San Juan, un TR-1700 de fabricación alemana con 66 metros de eslora, desapareció en noviembre de 2017 con 44 personas a bordo cuando hacía el trayecto de Ushuaia (3.200 km al sur) al de Mar del Plata (400 km al sur de Buenos Aires).
La nave hundida fue hallada un año más tarde, a 900 metros de profundidad, con ayuda de las marinas de otros países. La querella sostiene que el lugar del hundimiento había sido detectado mucho antes.
En su fallo, el juez consideró que a “tenor de la información reunida, la intencionalidad expresa y la sistematicidad de los documentos analizados en esta causa, permiten afirmar que esa producción de inteligencia ilegal tenía un destinatario: Mauricio Macri”.
“En todos los documentos se ve la matriz ideológica y la causa motivacional que llevó a la AFI a producir esa información”, añadió. Macri es el doceavo procesado en esta causa, por la que también están imputados los entonces jefes de los servicios de inteligencia, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani.
“Con la cantidad de procesados que hay, nosotros vamos a solicitar que se agrave la figura a asociación ilícita y con ella pedir la prisión preventiva de los procesados”, anticipó Tagliapietra. Las causas del hundimiento se investigan en otro expediente en un juzgado de la ciudad de Caleta Olivia.
El ARA San Juan con sus tripulantes sobre cubierta antes de zarpar desde la Base Naval Mar del Plata, donde se aloja el Comando de la Fuerza de Submarinos
Lo que nunca conté cuando desapareció el submarino ARA San Juan
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Ricardo Rivas
Periodista
X: @RtrivasRivas
“Reza por ellos y ella”, respondió aquel submarinista cuando lo llamé para preguntarle sobre “el San Juan”. No voy a escribir su nombre. No. Lo llamaré como aludimos a él entre amigos cuando comparte sus historias bajo el agua.
Marko es un tipo increíble. Es un hombre de mar, aunque desde algunas décadas dejó atrás sus tiempos de intensa actividad embarcado. Alguna vez, junto a él abordé un submarino. Tampoco diré en qué puerto fue. Quiero cuidar su presente porque aquello que dejó atrás, su historia personal como “marino de guerra”, pese al paso del tiempo, siempre vuelve. ¿Qué recuerdo de aquel ingreso subrepticio al sumergible? No mucho. Aunque admito que la estrechez de los lugares comunes me impresionó. Pero aquella impresión fue como supe cómo se respira en un submarino.
“Es muy necesario ahorrar el consumo de oxígeno y de aire comprimido…”, comenzó a explicar un veterano. Voz suave y pausada. “La respiración debe ser profunda, con un ritmo constante y lenta. El aire es preciso gestionarlo con el diafragma.
Como quienes practican el yoga, se debe combinar la respiración abdominal con la torácica y la clavicular para maximizar la oxigenación”, añadió con serenidad. “Solo así podrás dejar atrás –en el muelle– el estrés, aumentarás tu capacidad pulmonar y conseguirás centrarte sobre tu eje para que tu mente esté en total equilibrio con tu cuerpo”, indicó.
Viajé con la memoria hasta una lejana clase de asanas. Tal vez hubiera poco más de siete metros entre un lado y el otro de la embarcación diseñada para que no pueda ser detectada. Hacia el frente y a mis espaldas me pareció estar en un largo tubo interrumpido por una sucesión de pesadas puertas.
“La respiración yóguica que les propongo, para quienes quieren saber más, tiene como objetivo maximizar el intercambio de gases dentro de la nave para reducir la acumulación de dióxido de carbono en este espacio, no solo disminuir el estrés, como ya les dije, sino reducir la frecuencia cardíaca para bajar al mínimo el consumo de aire”.
Los cuatro acusados: Luis López Mazzeo, extitular del Comando de Adiestramiento; Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos; Héctor Alonso, exjefe del Estado Mayor del Comando de Submarinos, y Hugo Correa, exjefe de Operaciones
LA PRUEBA
Aquellas palabras aún resuenan una y otra vez en mis oídos. “El estado actual de la unidad es operativo con una profundidad limitada a 100 metros, una velocidad autoimpuesta a máxima etapa 3 y como importante la indiscreción del ruido de la línea de eje al momento de parar máquinas”. La voz sonó clara. La sala de audiencias se conmovió. El silencio devino en murmullo.
El comandante Pedro Martín Fernández –con esas treinta y nueve palabras– describió ante sus superiores cuál era el estado operativo del submarino ARA San Juan un día de abril de 2017, siete meses antes de que la nave desapareciera de los radares.
Los familiares del comandante Fernández se estremecieron cuando escucharon esa voz que –aunque lo desean como nunca antes– ya no pueden escuchar. Desconocían de esa grabación cuya escucha, como elemento de prueba, fue presentada por la defensa del capitán de navío Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos que, en esta causa, está imputado junto con el exjefe del Comando de Adiestramiento, Luis López Mazzeo; el exjefe del Estado Mayor del Comando Submarinos, Héctor Alonso, y el exjefe de Operaciones Hugo Correa.
Tres informantes muy sólidos me aseguran que estos tres últimos acusados tampoco sabían. A los cuatro la Fiscalía los acusa porque, al parecer, “incumplieron y omitieron sus deberes para con el alistamiento, mantenimiento y control operativo del submarino y, justamente por esas conductas, se produjo un estrago culposo agravado”.
Los jueces Mario Gabriel Reynaldi, Luis Alberto Giménez y Enrique Baronetto, integrantes del Tribunal Oral Federal de Río Gallegos –que deberán decidir– recibieron las objeciones de fiscales y querellantes por la inesperada escucha. “Las familias no fueron advertidas”, argumentan. “Fueron emocionalmente afectadas”. También denunciaron que “no se preservó debidamente la información militar sensible que la prueba contiene”.
¿Estaba en condiciones de navegar el ARA San Juan? Aquel viernes 17 de noviembre de 2017, en el inicio de la nocturnidad, como rumor, en Mar del Plata –poco más de 1.720 kilómetros al sur de mi querida Asunción– se escuchó por primera vez que “desapareció el ARA San Juan”. En un par de horas aquella inquietante novedad comenzó a circular desde el puerto. Aunque en voz baja, el ARA San Juan estaba en boca de todos y todas. Sin embargo, en la tele o en la radio no se decía nada.
El cielo estaba color gris plomo. Clima inclemente. Tempestad. Pese a que la finalización del invierno estaba a la vuelta de la esquina, la meteorología era severa con la ciudad enclavada en la costa bonaerense. El Atlántico Sur, cuando sopla rugiente la sudestada, es de temer. Mar del Plata estaba en silencio profundo. El celu estallaba. Colegas periodistas desde países vecinos y redacciones lejanas querían saber, saber y saber. No tenía para responder.
Fuentes gubernamentales, navales y de la sociedad civil relacionadas con la Armada no aportaron nada. Pero… algo ocultaban o, peor aún, no sabían cómo decir lo que no querían que estuviera pasando o que... hubiera pasado. ¿Se perdió contacto con el ARA San Juan? ¿Emitió una llamada de emergencia? ¿Está desaparecido? “No tengo nada para decirte”.
¿El submarino está en una misión de patrullaje? “No puedo responder a esa pregunta. Se trata de información sensible, secreta. ¡Podría afectar la seguridad nacional!”, escuché una y otra vez. Misterio de Estado. Un grupo de personas en el portón de acceso a la Base Naval Mar del Plata, donde se aloja la fuerza de submarinos, también querían saber. Un oficial naval se acercó para invitarlos a pasar. “Solo familiares”.
Quedé con mis ojos clavados en las espaldas de quienes, sumidos en la angustia, con paso apresurado, silenciosos, marchaban en procura de respuestas. Las luces en el interior de la capilla Stella Maris, a unos pocos metros del acceso a esa unidad militar, estaban encendidas. Después de varios intentos vuelvo a dar con Marko. “Comenzó el operativo de búsqueda”, me dice.
Eliana María Krawczyk, la primera mujer submarinista en Sudamérica, capitana de corbeta posmortem, tripulante del ARA San Juan. Su perro, Comando, la esperó en el muelle hasta su último aliento. Luego, se cuenta en el puerto de Mar del Plata, fue inhumado con “honores militares”
OTROS SUBMARINOS
Por varios pescadores sabemos que la meteorología en el mar es pésima. Los que todo lo saben y lo recuerdan –apostados allí solo como curiosos– parlotean. Las angustias crecen con cada recuerdo. “El 12 de agosto de 2000 el submarino Kurks, de la armada rusa, durante un ejercicio de combate en el mar de Barents, después de dos explosiones se hundió con 118 tripulantes…”. Alguien sollozaba.
La vigilia se extendía. Otro recordó que el 22 de mayo de 1968, el submarino nuclear norteamericano Scorpion, con 99 submarinistas a bordo, dejó de comunicarse con su base. Un día antes fue el último contacto registrado cuando se encontraba en inmersión a unos 90 kilómetros de las Islas Azores. El memorioso charlatán hizo silencio.
Un informante clave, horas más tarde, me confidenció que varios sensores hidroacústicos reportaron anomalías desde las Islas Canarias, desde Terranova y desde la Argentina. Luego supe que, en abril de 2021, cincuenta y tres marinos a bordo del KRI Nanggala-402 se perdieron para siempre a unos 100 kilómetros de la costa de Bali. Alguien que salió del interior de la Base Naval Mar del Plata para mezclarse entre quienes buscábamos información. Lo rodeamos. Dejó trascender, en voz muy baja, que a las 7:15 del 15 de noviembre, el capitán de fragata Pedro Martínez Fernández, mientras navegaban sumergidos a 432 kilómetros de la costa, a la altura del Golfo de San Jorge reportó que el “ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías n.° 3 ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barra de baterías. Baterías de proa fuera de servicio al momento en inmersión propulsando con circuito dividido. Sin novedades de personal. Mantendré informado”.
Ocho días antes habían zarpado desde el puerto de Ushuaia. “No me comprometan”, pidió el portavoz anónimo con los ojos vidriosos. ¿Dónde está el San Juan?, era el interrogante único en una ciudad que sabe de qué se trata el mar. Lo ama y respeta. Navegantes, pescadores, buzos, nadadores, surfers… El 25 de octubre de 2017 el submarino San Juan con sus cuarenta y cuatro tripulantes dejó este puerto por última vez. Despedidas, adioses, promesas de regreso, de volver pronto… Como viajero que siempre gusta de viajar sé que partir no siempre es irse. Tampoco es querer y poder volver. Mucho menos, decir adiós.
El ARA San Juan, como cada vez que se lanzaba al mar, las primeras millas las navegó en la superficie. Quienes estábamos entonces cerca de la costa lo vimos pasar frente al Cabo Corrientes. Algunos pescadores saludaban. La falta de dragado obligaba a los buques a navegar cerca de la costa hasta donde las avenidas Colón o Pedro Luro se sumergen. Allí viran a estribor en busca de aguas profundas. Esa derrota cumplió el sumergible.
A OCHO AÑOS
¿Qué se sabe del San Juan, dónde está… qué pasó, Marko?, pregunté una vez más al submarinista amigo. “Reza por ellos y ella”, repitió. Como en el primer momento me quedó la convicción de que sabía más de lo que podía (o quería) decir. La consulta era a la vez la pregunta que –consternados– se hacían en la entrada de la Base Naval Mar del Plata familiares, amigos, amigas de los tripulantes de la embarcación desparecida.
También era la demanda de las y los periodistas que cubríamos la tragedia que nadie confirmaba formalmente. “Buscar un sumergible es muy difícil. Muy complejo”, dijo un experto en el uso del sonar (sigla en inglés de Sound Navigation And Ranging) destinado en un buque de superficie con muchos años de servicio.
“Los submarinos están diseñados para no ser detectados. Son cazadores invisibles”, precisó. Un pescador, en la triste madrugada del día después de la desaparición del ARA San Juan, a tres periodistas nos contó, con lágrimas en los ojos, que “Comando, como cada vez que Eliana (Krawczyk, primera oficial naval y submarinista en Latinoamérica) y sus compañeros partían, la acompañó hasta el muelle primero, hasta la planchada después y, con los primeros movimientos de los remolcadores con los que los prácticos guiaban aquel barco de guerra hasta el canal para salir del puerto marplatense, con sus ojos fijos en el caso del sumergible. Te partía el alma…”, agregó.
¿Comando? Sí, un perro callejero que se encariñó con la submarinista del San Juan. “Algunas veces se zambullía y con esfuerzo, nadaba a la par de la embarcación, intentaba abordarla para luego emprender el regreso al muelle donde se quedaba hasta el regreso. Seguro que está allá, en el muelle…”, especuló. Imposible verificarlo. Nadie podía ingresar en la Base Naval Mar del Plata.
Dos fuentes del más alto nivel que aún se desempeñan en organismos multilaterales –en la madrugada del 18 de noviembre, unas pocas horas después de la desaparición del ARA San Juan– que trabajan en la Organización del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO), por WhatsApp off the record, me informaron que se había registrado “una explosión en la zona donde navegaba” el submarino argentino. ¿Hay certezas? “Sí.
Los sensores desplegados en las Islas Crozet, de Francia; en la Isla Ascensión; y, en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte lo reportaron. Algunos analistas estiman que la anomalía registrada se produjo aproximadamente a un kilómetro de profundad”. Con esa información consulté numerosas fuentes locales. Civiles y militares. Negaron. Desmintieron.
“¡Es imposible!”, enfáticamente respondieron algunos de los consultados. El 23 de noviembre, el capitán de fragata Enrique Balbi confirmó formalmente que aquella organización detectó “un evento anómalo, corto y consecuente con una explosión/implosión” en la zona por donde se encontraba el sumergible. Tiempo después el instrumental instalado en el buque Seabed Constructor (cinco Autonomous Underwater Vehicle - AUV) confirmó aquellos datos off the record que recibí desde Viena.
Los restos del ARA San Juan estaban (y están todavía) “unos veinte kilómetros al norte del punto estimado donde se produjo la explosión/implosión a unos 900 metros de profundidad”. ¿Por qué no se informó antes? “Comunicar en tiempos de crisis y de angustias sociales, bajo presión, no es sencillo”, argumenta este miércoles una fuente sólida y confiable. ¿Y, por qué se demora tanto el juicio oral para establecer responsabilidades y sancionar a los culpables cuando todo parece estar tan claro? “La justicia tiene sus tiempos”, responde.
Ocho años pasaron desde la tragedia. Volví al puerto cuando el juicio se inició en Río Gallegos. Un viejo suboficial retirado de la marina de guerra me contó que “en noviembre de 2018, murió Comando. Se quedó en el muelle esperando a la capitana Eliana…”, dijo con angustia. Sentí que no hablaba conmigo.
“Dicen que un tumor en el estómago lo mató. Pero algunos pescadores supersticiosos precisan que expiró cuando los AUV del Seabed Constructor encontró al San Juan en el fondo del mar. En un bar cercano al puerto se comenta que un tal Julián Trejo, oficial de la Fuerza Aérea que conoció de cerca la historia de amor entre Eliana y Comando, discretamente, lo enterró en algún lugar con honores militares”.
En el momento en que el ARA San Juan desapareció –el 17 de noviembre de 2017–, las estaciones hidroacústicas de la Organización del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares instaladas en las Islas Crozet y Ascensión, entre otras, registraron “un evento anómalo, corto y consecuente con una explosión/implosión” en la zona donde navegaba
El juicio a cuatro exoficiales de alto rango de la Armada acusados del hundimiento del submarino ARA San Juan, en Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, el 3 de marzo de 2026. Foto: Walter Díaz/AFP
“El submarino ARA San Juan estaba en condiciones de navegar”, sostiene militar en juicio
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El submarino argentino que implosionó en 2017 con 44 tripulantes estaba en condiciones de navegar, declaró ante el tribunal uno de los exoficiales acusados en el juicio que intenta esclarecer por qué sucedió la mayor tragedia de la Armada, sin certezas de hallar respuesta. El submarino perdió contacto luego de reportar un desperfecto eléctrico y un principio de incendio cuando navegaba de regreso a su base en Mar del Plata, al sur de Buenos Aires, desde Ushuaia, en el extremo sur de Argentina.
Los restos de la nave fueron hallados un año después a 900 metros de profundidad y 500 kilómetros de la costa luego de una búsqueda internacional que mantuvo en vilo al país. “El submarino cumplió las normas y los requisitos establecidos. Es falso que no estaba en condiciones de navegar”, afirmó ayer miércoles Claudio Villamide, excomandante de la fuerza de submarinos a cargo del “ARA San Juan”, al declarar ante un tribunal en Río Gallegos, 2.500 km al sur de Buenos Aires.
Villamide es uno de los cuatro exoficiales juzgados en el proceso que comenzó el martes sin la presencia de ninguno de los familiares de las víctimas, 43 hombres y una mujer. Al igual que los otros acusados, afronta cargos por incumplimiento y omisión de deberes y estrago culposo, con penas de entre 1 a 5 años de prisión.
En la audiencia respondió preguntas del tribunal y de la querella. El jueves el juicio proseguirá con la indagatoria al resto de los acusados. Luego comenzarán a declarar los más de 90 testigos, en un proceso que se estima se extenderá hasta mediados de año.
Hipótesis y dudas
En la apertura del proceso, la fiscalía expuso que el hundimiento “no se debió a un hecho fortuito, sino que fue un desenlace previsible por el estado de la unidad, que hizo posible el naufragio”. Villamide rechaza esta teoría. “El buque estaba en condiciones de navegar en seguridad, contaba con sus cajas de herramientas y manuales necesarios, elementos de seguridad y de escape”, insistió el exoficial destituido por un tribunal de guerra en 2021 debido al caso.
En una extensa exposición técnica, el exoficial admitió que el submarino presentaba una treintena de desperfectos reportados por escrito a lo largo de la cadena de mando, pero que ninguno de ellos le impedía navegar con seguridad.
“Hay cuestiones de las que no habló y son los puntos débiles: cuando hizo el detalle de cómo fueron los llamados de aquella madrugada, no dijo que en dos oportunidades el capitán (del submarino) le preguntó dónde está la flota de superficie. Esa pregunta es importante porque lo que querían saber es cuánto tardaban en llegar”, dijo a la AFP la abogada querellante Valeria Carreras.
La hipótesis de la fiscalía es que el fallo de una válvula de la tubería de refrigeración permitió el ingreso de agua al compartimento de baterías, lo que provocó un incendio y luego la implosión del aparato.
El “ARA San Juan” tenía una restricción de inmersión a 100 metros por tener pruebas pendientes luego de cumplir reparaciones.
Villamide declaró que “está comprobado que la implosión se produjo a los 550 metros de profundidad. Es una prueba de que el buque no se había inundado y el casco y las válvulas estaban en buen estado”, concluyó.
“Las familias de los tripulantes continúan atravesando este proceso con enorme entereza, pero también enfrentando lo que perciben como intentos de minimizar responsabilidades”, expresaron mediante un comunicado.
Pericia clave
El abogado defensor del exoficial, Juan Pablo Vigliero, expresó a la AFP que confía “absolutamente en una absolución” de su defendido, al destacar que el juicio carece de pruebas “esenciales” para llegar a una condena.
“Acá murieron 44 personas, se hundió una nave militar del Estado argentino y no hay pericia mecánica, es insólito. El problema es que ahora no se puede hacer porque el submarino quedó a 900 metros de profundidad, sería tan grave como querer reflotar el Titanic”, afirmó.
El defensor señaló que esa circunstancia favorece su estrategia de defensa, y por extensión la de los demás acusados.
“La realidad con toda justicia es que al día de hoy no se sabe qué pasó, por qué se hundió y se fue a pique más allá de una situación de colapso”, dijo.
Las dudas razonables pueden dejar a los familiares con las manos vacías de justicia y respuestas.
El juicio tendrá audiencias cuatro días consecutivos cada dos semanas. Río Gallegos, una de las capitales provinciales menos pobladas de Argentina, alberga el proceso con relativa indiferencia. A las puertas del juzgado una pequeña bandera con los rostros de los 44 tripulantes fallecidos en la tragedia es la única referencia al caso.
Argentina registra en 2025 su menor nivel de inflación en 8 años: 31,5 %
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La inflación en Argentina en 2025 fue de 31,5 %, su nivel más bajo en ocho años, informó este martes el instituto público de estadísticas (Indec).
En diciembre los precios aumentaron 2,8 %, siguiendo una tendencia al alza que comenzó en junio, cuando el índice marcaba 1,6 %.
Pero el resultado global del año fue el menor desde 2017, cuando la inflación se ubicó en 24,8 % durante el gobierno de Mauricio Macri.
Se trata de una buena noticia para el presidente Javier Milei, conocido globalmente por su draconiano ajuste fiscal y su empeño en recortar el gasto público para frenar el alza desbocada de precios que ha acosado históricamente a los argentinos.
“El programa de estabilización basado en el superávit fiscal, el estricto control de la cantidad de dinero y la capitalización del Banco Central seguirán siendo los pilares para continuar con el proceso de desinflación”, escribió en la red X el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, al festejar la cifra como un “logro extraordinario”.
“Toto, el más grande”, escribió escuetamente Milei al repostear el comentario de su ministro.
En diciembre de 2023, al asumir el mando, Milei devaluó el peso argentino más de 50% y encendió la “motosierra” con la que redujo gastos y congeló presupuestos.
Así consiguió cerrar 2024 en 117,8 % de inflación, casi la mitad del 211,4 % que se se registró el año anterior
El senador Dionisio Amarilla instó a Miguel Prieto y su entorno político a rectificar rumbos para la construcción de la alternancia en el 2028. Foto: Archivo
CDE: Amarilla advierte al prietismo que sin el PLRA será difícil retener el poder en el 2026
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El senador y líder del movimiento Diálogo Azul, Dionisio Amarilla, se pronunció sobre la persecución política orquestada por el prietismo en la Municipalidad de Ciudad del Este, contra funcionarios simpatizantes del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).
“Tanto MiguelPrieto, Daniel Pereira Mujica y el senador Rubén Velázquez, que son los rostros visibles de Yo Creo, deben entender que en la política, en los negocios, en los círculos de gente que piensa en grande y que mira al futuro, los acuerdos se cumplen y la palabra empeñada se respeta”, sostuvo en una entrevista con La Nación/Nación Media.
Actualmente, la administración de Daniel Pereira Mujica, brazo derecho del destituido intendente Miguel Prieto, desvinculó a más de 100 trabajadores adherentes a la centenaria agrupación tradicional, de acuerdo con las denuncias realizadas por el sector político de la concejal María Portillo.
“Diálogo Azul ve con suma preocupación la desvinculación intempestiva de afiliados al PLRA afectados al servicio de la municipalidad. Instamos a Daniel Mujica a reconsiderar lo actuado en aras de un futuro promisorio y de éxitos para la sectores que buscamos la alternancia en el 2028. Prudencia, paciencia y templanza”, requirió Amarilla.
El parlamentario acotó: “Si queremos construir de vuelta la victoria en octubre próximo habría que diálogo mediante superar el impasse que existe entre la dirigencia liberal, la que tiene votos y el sector de Yo Creo”.
Según las denuncias, las desvinculaciones laborales afectaron principalmente a los contratados antiguos, nombrados e incluso a mujeres embarazadas y madres en periodo de lactancia.
”Las elecciones presidenciales están muy lejanas aún, pero no existe el 2028, sin un 2026 exitoso, es por eso que tenemos que cuidar ese resultado que se dio en Ciudad del Este en noviembre pasado, donde la victoria fue apabullante y querría yo que en el 2028 también la victoria de un representante de los sectores que buscan la alternancia se dé de la manera en que se dio en Ciudad del Este”, dijo el legislador.
Amarilla siguió argumentando que “si no nos ocupamos de mantener a todos con el mismo entusiasmo, entonces esto puede generar que repita la historia de siempre, terminadas las elecciones los números favorecen al signo político que hace rato está en la función de gobierno en lo que respecta a la administración central. Es por eso que llamo a la cordura y a revisar lo actuado, pero es cuestión de entender muy bien la responsabilidad que tenemos sobre nuestras espaldas”.
Señaló también: “es muy peculiar y particular que el político viva en una nube de pedos y probablemente la victoria todavía no la esté asimilando como corresponde el intendente Pereira Mujica y se haya contagiado muy rápido de esa peculiar manera de vincularse con la gente, pero ojalá supere esa amnesia de que pronto llegarán otros desafíos electorales, yo no digo que no volverán a ganar, pero les será mucho más difícil si no le tienen al PLRA de aliado”.