“Ataque coordinado” con el fin de “perturbar la democracia” de Estados Unidos y una “batalla medieval” fueron algunas de las expresiones usadas este martes por legisladores y testigos de la asonada contra el Capitolio en enero pasado, durante la apertura de una comisión de investigación parlamentaria que suscita vivas polémicas en Washington.

“Sabemos que hay evidencia de un ataque planificado, coordinado. Sabemos que los hombres y mujeres que irrumpieron en el Capitolio querían descarrilar la transferencia pacífica del poder en este país”, señaló el legislador demócrata Bennie Thompson, presidente de la comisión de la Cámara de Representantes.

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Thompson abrió la audiencia de la comisión en un entorno muy politizado que amenaza con socavar los esfuerzos para comprender qué condujo a los incidentes del 6 de enero, cuando cientos de seguidores del expresidente republicano Donald Trump entraron por la fuerza al Capitolio y atacaron a agentes de la policía. Según el demócrata, se trató del ataque más violento desde que los británicos asaltaran la sede del legislativo estadounidense en 1814.

La legisladora Liz Cheney, la republicana de mayor rango en el comité y crítica abierta de Trump, advirtió a sus correligionarios sobre la importancia de las tareas: “Ningún miembro del Congreso debería ahora intentar defender lo indefendible, obstruir esta investigación o encubrir lo que sucedió ese día. Debemos actuar con honor y deber y en interés de nuestra nación”, dijo.

Durante su labor, los integrantes de la comisión reciben los testimonios, entre otros, de los policías atacados por los invasores, quienes recorrieron los pasillos del edificio buscando, por ejemplo, a la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, y trataron de impedir la certificación de la victoria de Joe Biden.

Golpizas, amenazas y racismo

La violenta insurrección dejó cinco muertos y decenas de policías resultaron heridos. “Parecía una batalla medieval. Luchamos mano a mano, centímetro a centímetro para evitar la invasión”, comentó Aquilino Gonell, un veterano del ejército estadounidense en Irak y uno de los tantos agentes uniformados que se presentaron a declarar ante la comisión del Congreso.

“Podría haber perdido la vida ese día, no una, sino muchas veces”, sentenció. De su lado, el oficial de la Policía Metropolitana de Washington, Michael Fanone, calificó la asonada de “brutal”. “Me agarraron, golpearon, paralizaron, todo mientras me llamaban traidor a mi país”, relató. “Me arrancaron la placa... Se apoderaron de la munición que estaba sujeta a mi cuerpo”, contó Fanone.

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Agregó que, tras ser atrapado y golpeado repetidamente, un atacante “se abalanzó repetidamente sobre mí e intentó quitarme el arma de fuego. Escuché gritos de algunos en la multitud, ‘toma su arma y mátalo con su propia arma’.”

Daniel Hodges, de la Policía Metropolitana de Washington, quien fue filmado aplastado contra el marco de una puerta y pidiendo ayuda a gritos recordó que “los terroristas (los invasores) tenían un muro de escudos que les habían robado a los oficiales, así como también garrotes robados”, aseguró.

Harry Dunn, un agente negro de la Policía del Capitolio, dijo haber sido objeto, junto a colegas, de insultos racistas. También indicó que los asaltantes “usaban todo tipo de armas” contra los efectivos.

Daño político

La bancada republicana de la Cámara de Representantes básicamente boicoteó la comisión al retirar a sus cinco candidatos la semana pasada después de que Pelosi tomara la inédita decisión de rechazar a dos de los nominados por el líder de la minoría, Kevin McCarthy. En lugar de formar un panel solo con demócratas, Pelosi nombró unilateralmente a dos republicanos: Liz Cheney y Adam Kinzinger.

Ambos son enérgicos críticos de Trump y votaron a favor de su juicio político en enero después de los disturbios. Ambos fueron censurados por su partido por negarse a respaldar las afirmaciones infundadas de Trump de que las elecciones fueron fraudulentas.

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Tanto Pelosi como otros miembros del Congreso querían formar una comisión bipartidista e independiente que investigara la revuelta y su origen, siguiendo el modelo de la que se encargó de la pesquisa tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Pero como a los republicanos les preocupa que la investigación les resulte políticamente dañina antes de las elecciones de medio mandato de 2022, y el propio Trump rechaza los cuestionamientos vinculados a los disturbios, el partido organizó sus esfuerzos en oponerse a la investigación.

Pulseada

Los republicanos del Senado bloquearon en mayo la formación de una comisión, argumentando que ya múltiples investigaciones habían alcanzado conclusiones sobre el motín y que los cientos de arrestos realizados ya arrojaron suficientes datos sobre lo sucedido.

Luego el partido buscó destruir la credibilidad de la comisión elegida por Pelosi, a quien McCarthy acusa de “jugar a la política” a medida que aumentan las tensiones partidistas en el Capitolio. “Nunca en la historia de Estados Unidos el presidente de la Cámara de Representantes había elegido a miembros de la otra parte, por lo que ellos están predeterminando lo que va a suceder” con la investigación, dijo McCarthy a periodistas el lunes.

También ridiculizó a Cheney y a Kinzinger al calificarlos como “republicanos Pelosi”, diciendo además que los dos candidatos republicanos que la líder demócrata había rechazado --los congresistas Jim Banks y Jim Jordan-- “tienen derecho” a participar en el panel.

Fuente: AFP.

Etiquetas: #EEUU#Capitolio

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