Una semana después de una nevada histórica, una gran parte de España, empezando por Madrid y su región, todavía trabajaba para deshacerse de la nieve y el hielo dejados por la tormenta y la ola de frío glacial posterior.

El jolgorio de las batallas de bolas de nieve y los paseos en esquí por las calles de la capital se convirtió en inquietud por el riesgo de accidentes y la factura que dejan estos fenómenos a una economía ya devastada por el COVID-19, así como la impaciencia con las autoridades para que limpien las calles y carreteras todavía bloqueadas.

Las consecuencias de la nevada se vieron agravadas por una ola de frío que dejará temperaturas nocturnas de entre -10 y -20ºC en gran parte del interior de la península Ibérica hasta el miércoles, alertó la agencia meteorológica española AEMET.

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Aunque las principales carreteras ya reabrieron al tráfico, todavía hay perturbaciones para la circulación en 349 carreteras, indicaron las autoridades.

En Madrid, numerosas aceras estaban todavía cubiertas este viernes por una espesa capa de nieve endurecida por efecto de las heladas. Casi un tercio de todas las calles (30,3%) han sido despejadas, según el Ayuntamiento de Madrid.

Muchas calles secundarias, especialmente las alejadas del centro y de las principales arterias de comunicación, todavía eran difícilmente practicables para los peatones, pese a la movilización de vecinos con palas y de militares para retirar la nieve y el hielo.

Las escuelas y universidades de la región, que debían reabrir el lunes, no lo harán hasta el miércoles, anunció el gobierno regional, que reclamó al ejecutivo central declarar Madrid como zona catastrófica para ayudar a cubrir el coste de los muchos desperfectos ocasionados.

El ayuntamiento capitalino, dirigido por la oposición conservadora del Partido Popular, estimó en 1.400 millones de euros los daños causados por la tormenta Filomena.

El gobierno central del socialista Pedro Sánchez decidió esperar a terminar de evaluar los daños antes de pronunciarse sobre esta cuestión, indicó el ministro de Transporte, José Luis Ábalos.

En lo que respecta al tráfico aéreo, el aeropuerto de Madrid-Barajas, que estuvo cerrado el fin de semana anterior, operaba este viernes el 90% de los vuelos previstos.

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Tres de los principales museos de la capital -el Prado, el Thyssen-Bornemisza y el Reina Sofía- anunciaron por su parte su reapertura el próximo lunes tras cerrar por la nevada.

Fuente: AFP.

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