El popular streamer español Ibai Llanos fue el responsable de realizar la primera entrevista a Gerard Piqué tras su retiro del fútbol. El encuentro se dio ayer miércoles en horas de la noche, y la charla se transmitió en directo en el canal de Twitch del creador de contenidos de 28 años.
Ibai le preguntó al exjugador por qué decidió retirarse en noviembre. Piqué argumentó que fueron por muchas personas, que analizó en el transcurso de la temporada y afirmó que se situó en un punto complicado a nivel futbolístico. “Las sensaciones desde el inicio de la temporada, pues no fueron las mejores”, argumentó el exdeportista.
Además, fueron varios temas los que desarrollaron, más allá del retiro. Como, por ejemplo, la aspiración del exjugador de ser en un futuro el presidente del club Barcelona. “Ahora mismo no lo tengo en la cabeza, ahora mismo tengo ganas de hacer muchísimas otras cosas, pensar que disfruté muchísimo mi carrera futbolística durante muchos años, pero ahora tener la libertad de no estar cada día entrenando, me va a dar la oportunidad de centrarme en otras muchas cosas que quiero hacer”, expuso Piqué.
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Gerard además habló sobre la realidad del fútbol con respecto al público de adolescentes, puesto que afirmó que los jóvenes menores de 18 no tienen el mismo interés por el deporte en comparación con años anteriores. Asimismo, confesó qué regla cambiaría del fútbol. “Yo haría cambios muy radicales que la gente diría, ‘esto no podemos hacer así’”, puntualizó.
Afirmó que en la prórroga de un partido, sacaría a un jugador de cada equipo hasta que alguien meta un gol de oro, para definir el encuentro, por ejemplo. Incluso, sacaría la tanda de penales porque no tiene sentido para él que todos los integrantes del equipo accedan a esta opción, ya que no todos son buenos para este tiro que puede ser decisivo para ganar o perder un mundial, entre otros cambios más que planteó.
La charla tuvo una duración de una hora con más treinta minutos. Aparentemente, la expareja de Shakira decidió dar la exclusiva para Ibai, pues ambos comparten una amistad y son socios. Los colaboradores anunciaron, además, que este jueves lanzarán un proyecto. “Es algo muy gordo, algo que llevamos meses trabajando, es algo que involucra a streamers, pero no solo streamers, sino también hay alguna sorpresita por ahí, es algo relacionado con un deporte que conoces todos”, adelantó Piqué.
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Annecy 2026: Karla Castañeda y el exilio de los “niños cuervo”
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La animadora tapatía Karla Castañeda compite en la selección oficial del certamen francés más prestigioso del mundo con "Canción de Noche", una fábula en stop-motion sobre la ausencia, la migración y el perdón. Tras dos años de aislamiento en Zacatecas y su paso por el equipo de Guillermo del Toro, Castañeda desnuda los sacrificios de la animación independiente en Latinoamérica.
Detrás de cada segundo de magia en la pantalla, hay horas de oscuridad, soledad y tierra roja. Mientras la industria cinematográfica global voltea sus ojos hacia el Festival Internacional de Animación de Annecy —la meca indiscutida de la disciplina—, la mexicana Karla Castañeda llega a la exigente selección oficial con una obra que late con el pulso, el dolor y la resiliencia de su país.
Originaria de Guadalajara, Jalisco, Castañeda es una de las pocas voces latinoamericanas que logran colarse en la competitiva grilla de Annecy. Su nuevo cortometraje, Canción de Noche, es el resultado de dos años de encierro en un pequeño pueblo de Zacatecas, donde la naturaleza, un estudio artesanal y un equipo de apenas cuatro personas bastaron para crear una fábula oscura sobre la ausencia y la violencia.
La fantasía como espejo de una realidad hostil
Lejos de ser un simple ejercicio estético, Canción de Noche es una profunda crítica social envuelta en realismo mágico. La historia se sitúa en un pueblo donde la música es el alma de la gente, pero donde la sombra del exilio involuntario lo acecha todo.
“Es una historia sobre una madre y un hijo que se quedan solos cuando el padre tiene que irse a la frontera, al exilio, a buscar cómo mandar de comer a su familia”, explica la directora. “De pronto, en ese hogar lleno de música, llega la maldad. Yo los quise representar como los ‘niños cuervo’, que son esos ‘niños halcones’ de 10 o 12 años a los que los adultos les pagan para vigilar o hacer daño”.
El cortometraje no rehúye al dolor, pero tampoco cae en el panfleto. Cuando los “niños cuervo” le arrancan el corazón a la madre, el niño protagonista emprende un viaje de venganza que, en un giro magistral, desemboca en el perdón. “El niño levanta la máscara del otro niño, se da cuenta de que es un niño como él, que llora y tiene sentimientos. Decide perdonarlo, absolverlo, y se lleva a su madre en una barca tocando la tuba, de donde empiezan a salir mariposas. Es el legado musical, es la catarsis”, relata. A través de la fantasía de Canción de Noche, Castañeda logra universalizar el desgarrador fenómeno de las familias mexicanas fracturadas por la migración y la violencia.
Hacer animación en México: entre el serrucho y la cinta médica
Si la historia de Canción de Noche es conmovedora, su detrás de cámara es una epopeya de la artesanía latinoamericana. Para lograr los texturizados y escenarios del filme, Castañeda no recurrió a estudios gigantescos, sino a la geografía misma de Zacatecas, con el apoyo de la Secretaría de Cultura local y las bandas de viento del pueblo.
“Yo tenía que ir a cortar los árboles al cerro. Me llevaba mi serrucho, caminaba 40 minutos, y si se acababa la batería de mis herramientas, tenía que regresar. Agarraba tierra roja de costales, me subía a la maqueta y ponía los costales. Tenía muchísima alergia, pero todo el arte me lo tenía que levantar yo”, recuerda la animadora.
Esta realidad contrasta con los procesos de producción en Europa o Estados Unidos, donde los departamentos están fragmentados. “En México tienes que hacer todo solito. ¿Cómo solucionas esto? Pues con cinta médica, con hilo, cosiendo para que parezca una herida. Es cómo solucionarla en México, es la vida misma”, sentencia.
De Guillermo del Toro a los gigantes de Annecy
El talento de Castañeda no pasó desapercibido en la industria internacional. Tras años de trabajar de manera independiente y con apoyos del Imcine, llegó a colaborar en el Departamento de Arte y Diseño de Producción de Pinocho, la obra maestra stop-motion de Guillermo del Toro y Mark Gustafson, donde se encargó de las escenas más oscuras de la muerte y los conejos.
Esa conexión fructificó aún más: actualmente, Castañeda se encuentra coescribiendo junto a del Toro su primer largometraje, El gigante enterrado, un proyecto que mantiene en estricto secreto pero que describe como “muy lindo”.
Para Canción de Noche, la directora logró reunir a un equipo de ensueño que refleja el respeto que su obra ha ganado a nivel global. La música estuvo a cargo del español Fernando Velázquez (compositor de Lo imposible y Un monstruo viene a verme); el color fue tratado por Compadre 3; y los créditos fueron animados por la aclamada portuguesa Regina Pessoa. “Que un músico de esta talla haga la partitura para Canción de Noche, o ver a gente que yo admiro en el mismo programa... es muy lindo", confiesa con emoción.
La animación no es un “hobby”
A pesar de los elogios y de la alfombra roja de Annecy, Castañeda es enfática al defender la dignidad de su oficio, el cual suele ser subestimado por el público general. Para ella, cada proyecto es una forma de procesar el duelo, tal como lo hizo con sus anteriores trabajos Jacinta y La Noria.
“La gente me dice: ‘Qué flojera, qué paciencia’. Pero no es un hobby. Hay gente que dice ‘en mi tiempo libre quiero hacer animación’, y no, no es tu tiempo libre. La animación es algo muy serio, te tienes que tomar 24 horas, sábados y domingos. Trabajas en la oscuridad, es como estar en una mina”, advierte.
Tras dos años de aislamiento en Zacatecas, rodeada de ancianos, mujeres solas y la música de las bandas de viento locales, Karla Castañeda logró traducir el silencio y la tierra roja de México en nueve minutos de poesía visual. Con Canción de Noche, la animadora tapatía no solo compite por un premio en Francia; ofrece al mundo un abrazo cinematográfico a todas las madres que esperan, y a los niños que, incluso en la hostilidad, deciden aprender a tocar la tuba para que vuelvan las mariposas.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Annecy 2026: la animación china madura con “Tana”
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy, la alfombra roja se tiende sobre la hierba verde de los Alpes franceses, pero es en la oscuridad de las salas donde ocurre la verdadera magia. Allí, entre los títulos de la competición oficial, brilla con luz propia "Tana", la ópera prima del estudio chino Light Chaser Animation, codirigida por Ji Zhao y Ke Er Zhu. Durante la rueda de prensa tras la proyección, la dinámica de la dupla resultó tan reveladora como su película: mientras Ji Zhao asumió con vehemencia el papel de portavoz y visionario —reflejando la perspectiva paterna que defiende en el filme—, Ke Er Zhu intervino apenas un par de veces para clavar el puñal emocional de la trama, aportando la mirada de la hija.
«En realidad, es la primera película de nuestro estudio. Y ahora tenemos la suerte de haber sido seleccionados por Annecy. Estamos muy emocionados», confesó Ji Zhao al inicio del encuentro, visiblemente conmovido por el respaldo de la Meca de la animación. Sin embargo, el director no tardó en dejar claro que Tana no es una película para ser consumida en la soledad de una pantalla doméstica. «No se trata solo de lo visual. También se trata de lo que escuchas. Y tenemos una frase que dice: “Una vez que la música está aquí, siempre recordarás el momento”», explicó Zhao, defendiendo el cine como un espacio sagrado. «La mejor parte del cine es que te metes en una caja negra y quedas inmerso. Estás muy centrado en todo lo que te rodea. El sonido envolvente te ayuda a disfrutar, como si estuviéramos en una sala de conciertos. Tienes todo regresando hacia ti desde las diferentes paredes y techos. Esa es la idea».
Dos perspectivas, una misma obra
Preguntados por cómo funciona la codirección, la intervención de Ke Er Zhu fue tan escueta como certera: «Trabajamos juntas y decidimos juntas».
Zhao tomó el relevo para explicar la simbiosis de una década de trabajo conjunto y cómo sus propias vidas se filtraron en el guion. «Llevamos más de 10 años trabajando juntas. Hemos estado muy cerca y concentradas en diferentes partes. La mayoría de las veces, hablamos juntas. Discutimos, por supuesto. Todos los directores tienen diferentes puntos de vista», relató Zhao. «Pero creo que es bueno porque la película trata sobre un padre y una hija. Ella tiene la perspectiva de una hija... Pero ella tiene una hija. Yo tengo una hija. Así que yo tengo la perspectiva del padre. Ella tiene la perspectiva de la hija».
«Como en la película», sentenció brevemente Ke Er Zhu, cerrando el círculo de la metáfora.
Ese conflicto generacional es el corazón de Tana. En la trama, el padre es músico, pero se niega a que su hija siga sus pasos. Zhao contextualizó este choque desde la propia historia de la animación en su país: «Hace 10 o 20 años, no había industria de la animación en China en absoluto. Crecimos viendo animación japonesa y estadounidense. Cuando le decía a nuestros padres: “Voy a hacer animación”, decían: “Eso es algo para niños. ¿No podrías encontrar algo más serio?”». Sin embargo, el director celebra el cambio de los tiempos: «Los padres empiezan a apoyar a sus hijos para que hagan lo que realmente aman. La vida es dura. El trabajo es duro. ¿Por qué no hacer algo que amemos? Eso hará nuestra vida más fácil».
El silencio de la familia asiática
Si Zhao pone la voz de la experiencia y la industria, Ke Er Zhu pone el alma de la cultura oriental. Al ser interpelada sobre su momento favorito de la cinta, la codirectora ofreció una de las reflexiones más hermosas de la jornada, desgranando la idiosincrasia afectiva de Oriente:
«Mi momento favorito es Tana en el río Huangpu de Shanghái... Su padre ama su música. Porque para mí, escuché muchas cosas de mi padre, de otras personas. Pero él nunca me lo dijo», confesó Zhu, con la voz quebrada por la emoción. «Así que es la familia asiática. No estamos acostumbrados a decir “te quiero” o “me importas”. Todo está en las pequeñas cosas».
Esa música, que actúa como el verdadero lenguaje de ese amor no dicho, fue compuesta e interpretada por Anda Union, un grupo nativo de Mongolia Interior. Zhao recordó el encuentro fortuito que cambió el rumbo del proyecto: «La primera vez que los conocimos, fue en un lugar muy casual. Tocaron para nosotros. Hicieron un “jam”. Y en ese momento, éramos seis o siete personas sentadas ahí. Todos estaban llorando sin entender las palabras. Y eso, creo, nos inspiró a hacer algo. A hacer una película sobre esta música maravillosa pero muy poco conocida. Incluso en China continental, nadie los conoce. Quiero llevarla a una pantalla más grande».
La magia de lo onírico
La película está salpicada de secuencias oníricas donde la realidad se disuelve en fantasía visual. Para Zhao, esto es la esencia misma de su medio: «Creo que cuando escuchas una canción, tienes una imagen en tu cabeza... No tienes que entender ninguna letra o idioma, pero puedes sentir el flujo internacional, la melodía tocándote. Intento transformar la música en mi cabeza en algo visual para compartirlo con la gente... Eso es lo único que la animación puede hacer. Porque la animación puede mostrar algo que no es real».
Esa capacidad de evasión y madurez artística es el reflejo de un boom industrial sin precedentes. «Quizás hace 20 años, nadie veía animación china. No había ningún largometraje», recordó Zhao. «Pero la nueva generación me dijo: “Crecí con tu película White Snake“. Y dijeron que eso los inspiró. Quieren hacer animación desde entonces. Y ahora se están graduando. Es muy conmovedor para mí».
A diferencia de Francia, donde el CNC impulsa el sector, Zhao aclaró que en su país el motor es otro: «No es algo específico para ayudar a la animación... Para la animación, creo que ahora mismo, especialmente la animación 3D, es súper cara. Así que está más impulsada por el mercado. Consigues más taquilla y puedes tener la oportunidad de hacer la siguiente».
Antes de concluir, Ji Zhao lanzó un último y apasionado alegato en favor de la exhibición tradicional.
«Sé que esta película no es solo para el cine. No se trata solo de las imágenes. También es por lo que escuchas», zanjó Zhao, mirando a los presentes. «Por eso respeto el cine. Amo el cine. Por eso sigo haciéndolo. De otra manera podría hacer cortos para streaming online. Eso también puede expresarme. Pero sigo haciendo cine porque amo el formato. Amo el medio. Estoy realmente metido en el cine. Por eso, cuando hacemos la película, queremos que la gente tenga la mejor experiencia dentro de la sala. Así que pusimos mucho esfuerzo».
Ke Er Zhu, desde su discreción, solo asintió con una última y cómplice palabra: «Entiendo». Un broche de oro para una película que, precisamente, trata sobre todo lo que se entiende sin necesidad de ser pronunciado.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Annecy 2026: Alberto Vázquez, el maestro de la “antifábula” animada
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El cineasta español Alberto Vázquez presentó su nueva obra en el prestigioso festival francés de Annecy. En entrevista exclusiva, desmenuzó su particular universo donde animales tiernos esconden crisis sociales, sarcasmo y una visión del mundo que no busca la condescendencia de los Óscar, sino la emoción genuina a través del contraste.
El Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy es, por derecho propio, la meca de los creadores que mueven los hilos de la ilusión fotograma a fotograma. Allí, entre los pinos y las aguas del lago francés, volvió a brillar el universo mordaz y conmovedor de Alberto Vázquez. Con su película ya estrenada en España hace ocho meses y preparándose para su desembarco en Francia y Estados Unidos, el cineasta disfruta de lo que él mismo define como “una tercera vida” de su obra.
Pero más allá del foco de atención que impone el festival, Vázquez se tomó un momento para desgranar su filosofía creativa. La suya es una obra donde la ternura es solo un caballo de Troya para hablar de las miserias humanas, un espacio donde la animación demuestra estar lejos de ser un género infantil para consolidarse como un lienzo infinito para la crítica social.
El caballo de Troya de los “animalitos”
Cuando se le consulta sobre si la animación posee un pasaporte más fácil para la internacionalización que el live action, Vázquez lo tiene claro. Su estética, que bebe de las fábulas clásicas y del anime más “cute”, esconde una estrategia narrativa deliberada.
“Yo trabajo con esta estética cartoon un poco universal, de animalitos. Me recuerda un poco a los inicios del Disney más clásico, recuerdo un poco las fábulas. Entonces, ese tipo de personajes no tienen un tiempo ni un lugar definido. O sea, es como pertenece un poco a la universalidad", explica el director. Y añade: “Tú si ves esta peli, decorado, no sabes bien de dónde es, no sabes bien si es española. O sea, no tiene nada que digas tú, es en español, igual es sentido del humor. O no sabes si es francesa, o americana, o japonesa”.
Sin embargo, detrás de esos ojos grandes y cabezones hay una intención mucho más profunda y contrastante. “Son figuras aparentemente dulces. Son animales bonitos para contar historias tristes, por así decirlo. Entonces, me interesa ese contraste entre lo cómico y lo triste. Personajes que hagan reír y llorar al mismo tiempo”, confiesa.
Esta dualidad funciona como una trampa para el espectador desprevenido: “También funciona un poco como un caballo de Troya”, en el sentido de que mucha gente, muchas familias, niños, adolescentes, o chavales, van a ver estas películas, pensando que son una película de humor gamborro... y luego se encuentran con una película bastante triste.
Megacorporaciones, máscaras sociales y la “antimoraleja”
Lejos de los bosques idílicos, el mundo que pinta Vázquez es un reflejo distópico de nuestra contemporaneidad. “Las temáticas que trata son bastante contemporáneas. Megacorporaciones controlan nuestra vida, superficialidad en las relaciones”, señala.
La crítica a la sociedad del espectáculo y la precariedad económica están presentes en cada trazo. “Muchas veces la película habla de eso. La sensación de que estamos todos los días actuando, ¿no? O tenemos un rol en nuestra familia, con nuestros amigos. El trabajo se ve muy claramente. La máscara que llevas, social”, reflexiona.
El retrato que hace de sus protagonistas es despiadado pero empático. Por todo ello, Vázquez no duda en calificar su obra como una “antifábula”. “Sabes que las fábulas tienen moraleja. Bueno, pues esta tiene una antimoraleja. Crea al espectador un mensaje que puede ser contradictorio o puede ser no positivo para él. O sea, al final es una película bastante cínica y bastante sarcástica, irónica, un sentido del humor un poco negro”, sentencia.
Los animadores como actores y un proceso de 12 años
Trasladar este mundo irreal y abstracto a la pantalla requiere de un equipo monumental. “Al final, si juntas todo el equipo, son 200 personas”, revela. El tiempo de producción suele ser de cuatro años, pero la gestación de esta historia en particular ha sido una maratón de 12 años.
“En el año 2012, yo hice una serie de historias cortas de cómic que publiqué en varias revistas. Y luego la salteó al cortometraje. Hice un cortometraje en el 2016-2017, y también estuvo aquí [en Annecy]. Unos años después, conocí al coguionista de esta película, se llama Xavi Manuel, y juntos empezamos a desarrollar un proyecto de serie de animación para adultos... Eso no fue adelante, y entonces dijimos, si llevamos trabajando en esto un año, todas estas ideas las hacemos en un largo. Al final, esta película tiene un proceso de 12 años“, rememora.
En este largo camino, el personaje de Arnaud, a quien “vimos en un corto, y ahora está en el largo”, se convierte en el hilo conductor. Y para darle vida, Vázquez tiene una premisa inquebrantable sobre su equipo: “Los animadores son los actores”.
Lejos de los Óscar
La entrevista deriva inevitablemente hacia el elefante (o el unicornio) en la habitación: la industria y los premios. Sus películas, marcadas por un humor negro y una crudeza visual, parecen estar diseñadas para ser “anti-Óscar”.
“Las películas estas son unas películas un poco anti-Oscar a veces. Son muy sarcásticas, muy oscuras, muy crueles a veces. No son películas familiares, son películas muy oscuras. A mí me gusta la oscuridad”, defiende el cineasta.
“La gente paga por ser asustada. Tiene un público, la oscuridad”, argumenta. “No son películas fáciles. Son películas un poco crueles. Unicorn Wars es una película muy violenta. Ultra violenta, yo diría. Son películas que no son para todos los públicos, pero tienen su público".
Para Vázquez, cambiar de registro sería traicionar su propia esencia artística. “Yo hago lo que hago, lo he hecho siempre. Es una visión artística del mundo”, subraya, lanzando una comparación con Lars von Trier.
Mientras la comunidad internacional de animación lo abraza en las calles de Annecy, Vázquez reafirma su compromiso con una visión intransferible. “La animación es un medio maduro. Se puede contar todo tipo de historias”, concluye.
Lejos de buscar la condescendencia de los premios mainstream, el español sigue demostrando que el dibujo animado es, en sus manos, un bisturí perfecto para diseccionar las sombras del alma humana.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Violencia en el fútbol: batalla campal en Luque deja un policía herido y un árbitro agredido
Una jornada que debía ser deportiva terminó en un episodio de violencia desmedida en la ciudad de Luque. Al finalizar un partido de la categoría reserva, disputado este domingo 21 de junio, se registró una batalla campal que dejó como saldo un agente de la Policía Nacional con una herida de gravedad y a un árbitro víctima de agresión física.
Según el informe preliminar de las autoridades, el incidente tuvo su génesis alrededor de las 13:00, cuando integrantes de ambos equipos iniciaron una pelea que rápidamente escaló de intensidad, involucrando a los simpatizantes presentes en las gradas.
El jefe policial interviniente detalló que, pese a los esfuerzos iniciales por controlar la situación mediante técnicas de persuasión, los efectivos fueron superados en número por la cantidad de personas involucradas.
En medio del tumulto, un uniformado resultó con una lesión en la cabeza que requirió ocho puntos de sutura, mientras que uno de los jueces del encuentro confirmó haber sido blanco de agresiones físicas durante el desorden.
Sin detenidos hasta el momento
A pesar de la magnitud de los disturbios, el procedimiento policial no arrojó personas aprehendidas. Los responsables del operativo señalaron que la escasez de personal frente a la multitud impidió realizar detenciones en flagrancia.
La víctima de la agresión ya ha formalizado la denuncia correspondiente.
Por su parte, la Policía Nacional adelantó que los antecedentes del caso serán remitidos al Ministerio Público para el inicio de las investigaciones pertinentes y la identificación de los responsables de este nuevo episodio de intolerancia en el fútbol regional.