El cantante colombiano Sebastián Yatra vibró con miles de personas en la Secretaría Nacional de Deportes (SND - Arena), ayer domingo. Entre los asistentes, se encontraba una pequeña fanática de Yatra que fue con la ilusión de cumplir el sueño de estar cerca del intérprete de “Traicionera”.
Fue su madre, Dalma Páez, quien a través de su cuenta de Twitter contó cómo fue que Yatra cumplió el sueño de su hija de 6 años, Ainhoa. “Así llegábamos al concierto, teníamos un fuerte presentimiento de que sería nuestra noche”, escribió Páez acompañado de una imagen donde se ve a su hija con un cartel que decía: “¿Me subís al escenario? Soy Ainhoa y tengo 6 años”.
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Al relato adjuntó varios videos donde se la ve coreando con mucha alegría todas las canciones del colombiano. En una de ellas, Yatra comenzó a entonar el tema “Dharma”, fue cuando no pudo evitar ver a la niña e inmediatamente le prestó el micrófono, ella, entre lágrimas, hizo un dúo con el reguetonero. No le bastó con que canten juntos, además la subió al escenario y terminaron bailando juntos el mismo tema.
En otro tuit, Dalma recordó mediante un video cómo su hija cantaba desde muy chica las canciones del artista, y con emoción aseguró que los “sueños se cumplen”. “Ainhoa canta las canciones de Yatra desde muy pequeña, cuando tenía 3 años ya había ido a la Expo. De cantar en el baño y con un cepillo de micrófono pasamos a ser dúo de Yatra. Los sueños se cumplen”, finalizó.
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Bajo las murallas de Carcasona, Ludovico Einaudi convierte el silencio en un acontecimiento
El compositor italiano inaugura el mes de julio en el Festival de Carcassonne con un concierto agotado en el Théâtre Jean-Deschamps, donde el minimalismo encontró un escenario tan monumental como íntimo.
- Por David Sánchez, desde Carcasona (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay conciertos que dependen del espectáculo. Otros, del repertorio. Y unos pocos consiguen algo más difícil: que miles de personas permanezcan en un silencio absoluto. Eso ocurrió este miércoles en el Théâtre Jean-Deschamps, el auditorio al aire libre encajado entre las murallas de la ciudad medieval de Carcasona, donde Ludovico Einaudi ofreció uno de los recitales más esperados del Festival de Carcassonne.
El cartel de “completo” llevaba semanas colgado. A las 21.45 horas, con unos quince minutos de retraso sobre el horario previsto, el pianista italiano apareció sobre un escenario desnudo, acompañado por su conjunto habitual. No necesitó grandes artificios para captar la atención de un público entregado desde la primera nota. Bastó un piano, una iluminación cuidadosamente diseñada y un repertorio construido a partir de esa mezcla tan reconocible de repetición, emoción contenida y melodías que parecen suspendidas en el tiempo.
No es casual que Einaudi sea hoy uno de los compositores vivos más escuchados del planeta. Con más de dos décadas de carrera internacional, miles de millones de reproducciones en plataformas digitales y teatros agotados en Europa, América y Asia, el músico turinés ha conseguido algo excepcional: sacar la música instrumental del circuito estrictamente clásico para convertirla en un fenómeno de masas. Su obra ha llegado a millones de personas gracias al cine y la televisión. Sus composiciones forman parte de bandas sonoras de películas como Intocable (2011), el éxito francés que dio la vuelta al mundo; Nomadland, de Chloé Zhao, ganadora del Óscar a la mejor película; The Father, protagonizada por Anthony Hopkins; This Is England, de Shane Meadows; o Insidious, entre otras producciones. A ello se suman numerosos documentales, anuncios y series que han convertido piezas como Nuvole Bianche, Experience o Una Mattina en auténticos himnos contemporáneos.
El concierto formaba parte de la gira internacional de The Summer Portraits, el álbum publicado en 2025 con el que Einaudi continúa explorando ese territorio donde la música clásica dialoga con el cine, el pop ambiental y la electrónica más sutil. Tras Carcasona, el músico continuará una gira que recorrerá Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Reino Unido y Norteamérica, consolidando una presencia internacional que pocos compositores europeos contemporáneos pueden igualar.
La estructura del recital fue sencilla y eficaz. Tras un primer bloque con toda la formación, Einaudi permaneció solo al piano durante varias piezas, en algunos de los momentos más intensos de la noche. Más adelante volvió a reunirse con el resto del conjunto para desarrollar un tramo final de creciente intensidad emocional.
El repertorio alternó composiciones recientes con algunas de las obras que han convertido al italiano en uno de los compositores vivos más populares del mundo. I Giorni, Una Mattina, Nuvole Bianche, Experience o Run aparecieron entre un programa que el público recibió casi como si se tratara de un repertorio de canciones populares, pese a tratarse de música instrumental.
Uno de los aspectos más cuidados de la velada fue la iluminación. Lejos de buscar un despliegue tecnológico, el diseño acompañó el carácter hipnótico de la música mediante cambios muy precisos. En un momento concreto, el escenario se tiñó completamente de rojo, generando una atmósfera envolvente que transformó el espacio. Más adelante, aparecieron sobre el escenario círculos y puntos creados con focos, como pequeñas luces suspendidas en la penumbra, evocando un mar de velas. No se trataba de un único efecto, sino de distintas propuestas visuales que dialogaban con la música sin imponerse a ella. La luz nunca competía con la música; la respiraba.
También destacó la complicidad entre los músicos. Dos de los solistas, especialmente el violinista y el violonchelista, recibieron las mayores ovaciones cuando Einaudi fue presentando uno por uno a los integrantes del grupo. En ese momento, el compositor convirtió al público en parte del espectáculo, invitándolo a marcar distintos ritmos con las palmas mientras cada músico recibía su reconocimiento.
Entre los momentos más emotivos de la noche destacó la participación de un joven guitarrista y teclista del conjunto: Leo Einaudi, el hijo de Ludovico, que lo acompaña en esta gira y que compartió protagonismo con Einaudi en una de las piezas más delicadas del recital, reforzando el carácter íntimo y casi familiar que impregnó buena parte del concierto.
Tras abandonar el escenario, regresó para ofrecer un último bis, recibido con el público ya completamente en pie.
Un festival de referencia bajo una fortaleza única
La elección de Carcasona no es casual. Desde hace más de setenta años, el Festival de Carcassonne, nacido en 1957, se ha consolidado como una de las grandes citas culturales del verano francés. Cada mes de julio, la ciudad recibe a decenas de miles de espectadores con una programación que combina música, teatro, danza, ópera, humor y espectáculos familiares.
Por sus escenarios han pasado algunas de las figuras más importantes de la música internacional: Elton John, Sting, Deep Purple, Santana, Bob Dylan, Leonard Cohen, Joe Cocker, Norah Jones, Lang Lang, Robbie Williams, Texas, Simple Minds o Zaz, además de los principales artistas franceses de las últimas décadas. Esa combinación de grandes nombres internacionales con una programación muy diversa ha convertido el festival en uno de los acontecimientos culturales más prestigiosos del sur de Francia.
Pero el verdadero protagonista sigue siendo el escenario. El Théâtre Jean-Deschamps se encuentra en el interior de la Cité de Carcassonne, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997. Sus casi tres kilómetros de murallas y sus 52 torres conforman uno de los conjuntos medievales mejor conservados del mundo y uno de los monumentos más visitados de Francia, con más de cuatro millones de visitantes al año.
La ciudad ha servido de inspiración para novelas, videojuegos y producciones audiovisuales gracias a una imagen que parece detenida en el tiempo. Sus murallas han acogido rodajes de películas como Robin Hood: Prince of Thieves y diversas producciones históricas, mientras que su silueta ha inspirado escenarios de ficción medieval y fantástica. Caminar por sus calles empedradas al caer la tarde supone hacerlo por uno de los conjuntos monumentales más espectaculares de Europa.
Quizá por eso la propuesta de Einaudi encontró aquí un marco difícilmente mejorable. Su música siempre ha evitado el exceso. No busca el virtuosismo como exhibición, sino como vehículo para la emoción. En un tiempo en el que muchos conciertos compiten por ofrecer más pantallas, más efectos y más volumen, el compositor italiano continúa defendiendo justamente lo contrario: que unas pocas notas bien colocadas todavía pueden mantener a miles de personas completamente inmóviles.
Y bajo el cielo abierto de Carcasona, entre murallas que llevan más de ocho siglos observando la historia pasar, ese silencio terminó siendo el verdadero protagonista de la noche.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Puerto Casado, una ciudad con historia industrial que apuesta al desarrollo
Puerto Casado (también conocido como Puerto La Victoria) es un municipio del departamento de Alto Paraguay, ubicado a 650 km de Asunción.
Durante gran parte del siglo XX, Puerto Casado vivió uno de los períodos de mayor prosperidad económica registrados en el interior del país. La empresa Carlos Casado instaló en la zona una poderosa industria dedicada a la extracción de tanino a partir del quebracho colorado, un producto altamente demandado por la industria mundial del cuero.
Según contó a La Nación/Nación Media el intendente Domingo Vera, la fábrica llegó a convertirse en el principal motor económico de la comunidad y empleó a gran parte de la población local. “La empresa ofrecía empleo estable, seguro social y una serie de beneficios que hicieron que muchas personas migraran hasta Puerto Casado en busca de oportunidades”, recordó.
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La compañía llegó a poseer más de 6,5 millones de hectáreas en el Chaco paraguayo y desarrolló una infraestructura inédita para la época. Contaba con puertos, talleres, viviendas, servicios básicos y un ferrocarril de trocha angosta que se internaba hasta 145 kilómetros dentro del Chaco.
Sin embargo, a finales de la década de 1980 el mercado internacional comenzó a sustituir el tanino por productos alternativos. La actividad perdió competitividad y los costos de producción aumentaron progresivamente. Finalmente, en 1995 la empresa cerró su planta industrial, marcando el fin de una etapa que había definido durante décadas la vida económica de la ciudad.
El cierre provocó una profunda transformación social. Muchos habitantes tuvieron que abandonar la ciudad y buscar nuevas nuevas oportunidades hacia otras regiones del país, especialmente al departamento Central, mientras otros optaron por permanecer y buscar alternativas de subsistencia.
Conservación ambiental
Tras la salida de la empresa taninera, gran parte de las tierras remanentes fueron adquiridas por grupos vinculados a la organización Moon. Actualmente, una parte importante de esas propiedades está destinada a proyectos de conservación de bosques y captura de carbono.
Uno de los programas más conocidos es Chaco Vivo, iniciativa orientada a la preservación de ecosistemas nativos y al desarrollo de actividades relacionadas con los mercados de créditos de carbono.
Sin embargo, la generación de empleo dista mucho de los niveles registrados durante el auge industrial. Mientras la antigua fábrica llegó a emplear entre 700 y 800 trabajadores de manera directa, actualmente los proyectos ambientales generan alrededor de 150 puestos laborales.
La ganadería constituye hoy una de las principales actividades económicas del distrito, acompañada por pequeños emprendimientos comerciales y de servicios.
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Guerra del Chaco
La importancia de Puerto Casado trasciende ampliamente el ámbito industrial. La ciudad fue uno de los principales centros logísticos de Paraguay durante la Guerra del Chaco.
Las instalaciones de la empresa Carlos Casado permitieron movilizar tropas, armamentos, alimentos y suministros hacia el frente de batalla. El ferrocarril construido originalmente para la explotación forestal se convirtió en una herramienta estratégica para el Ejército paraguayo.
Desde el puerto llegaban embarcaciones con materiales y soldados que posteriormente eran transportados hacia el interior chaqueño. Esa infraestructura permitió sostener las operaciones militares en una región caracterizada por las enormes dificultades de acceso y comunicación.
“Puerto Casado fue la base de gran parte de la operación logística del Ejército paraguayo. Sin esa estructura hubiera sido mucho más difícil sostener el esfuerzo de guerra”, señaló Vera.
La ciudad también mantiene vínculos con una de las figuras más emblemáticas de la cultura nacional. El poeta y compositor Emiliano R. Fernández trabajó en la zona como hachero de la empresa Carlos Casado antes de convertirse en una de las voces más representativas del Paraguay.
Desafíos
Hoy, el principal obstáculo para el desarrollo sigue siendo la falta de conectividad vial. Puerto Casado depende de una balsa para cruzar hacia la zona de Vallemí y mantiene una conexión de aproximadamente 90 kilómetros de camino de tierra hasta la ruta Bioceánica.
Durante períodos de lluvias, esos trayectos suelen volverse difíciles o incluso intransitables, limitando el acceso a servicios, mercados e inversiones. Para las autoridades locales, la construcción de caminos de todo tiempo representa una necesidad urgente para mejorar la calidad de vida de la población y aprovechar el potencial económico de la región.
Aunque la ruta Bioceánica está transformando el norte del Chaco, Puerto Casado todavía observa ese proceso desde cierta distancia. La ciudad se encuentra a unos 200 kilómetros de Carmelo Peralta, uno de los principales polos de crecimiento impulsados por el corredor internacional.
La expectativa es que futuras inversiones en infraestructura permitan conectar más eficientemente a la localidad con esa nueva dinámica económica.
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La cantante argentina Dandára llega el sábado al Pum Clack
La fiesta Pum Clack, creada por Marcelo Soler, celebrará su tercer aniversario el sábado 20 de junio en Vöudevil Venue (Mariscal Estigarribia 1017 casi EE. UU.), a partir de las 22:00, reafirmando su propuesta enfocada en el soul, hip hop, r&b, neo soul, funk, boggie, etcétera. Las entradas anticipadas cuesran G. 50.000 y pueden adquirirse al 0981 204-924 (solo WhatsApp).
Para esta edición aniversario, la propuesta contará con la participación especial de la artista argentina Dandára, una de las referentes emergentes del R&B en su país y la región. Con un disco, un EP y varios singles que incluyen colaboraciones importantes como: Dante Spinetta, Rama Molina, Cindy Cats, entre otros. Su música recorre sonidos ligados al R&B, soul y neo soul, entre otros géneros.
También formarán parte de la grilla los artistas residentes de la fiesta: Missmaella, Giusseppe, Ross, Marcelo Soler, Rodrigo Quintás y Diego Colmán, en un show con formato popurrí que reúne canciones de cada artista, atravesando géneros como el hip hop, R&B, neo soul y pop, entre otros.
Como broche de oro, la noche contará con un DJ set en vinilos de la mano del gran Mario Ferreiro, referente de la cultura del país, responsable y testigo de numerosos eventos fundamentales para la escena cultural paraguaya. Su selección musical recorrerá sonidos como el Soul, R&B, funk y disco.
Desde hace tres años, Pum Clack viene consolidándose como un espacio de difusión musical y cultural en Paraguay y Argentina, combinando sets de DJs y presentaciones en vivo, generando un punto de encuentro para artistas y amantes de estos géneros.
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La increíble historia del hombre que revivió la ilusión de todo un país
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Archivo / Gentileza
Aunque nunca jugó en primera e incluso pensó en abandonar la dirección técnica, Gustavo Alfaro estará al frente de una selección por segunda vez consecutiva en un Mundial. Aquí un repaso por la vida y obra del hombre que ilusiona a la Albirroja y a todo un país.
La locutora irrumpe al aire con energía de programa matinal de radio: “¡Saben que lo que más se vende en Areguá son las alcancías del profe Alfaro, los “Alfaritos…!”, dice y explica que se consiguen a 50 mil guaraníes y que los “alfareros” no dan abasto y las risas y voces se mezclan en comentarios sobre el Mundial, las expectativas, en la espera del contacto con los enviados, yendo al corte que vende televisores.
El fenómeno, más allá de la felicidad que aportó la clasificación, tiene mucho que ver con la capacidad motivadora de Alfaro, algo que construyó en el tiempo, desde el joven futbolista, el empecinado técnico del fútbol de ascenso en la Argentina, su llegada a primera división, su paso por Boca Juniors y el salto final a ser técnico de selecciones.
Ahora sueña con dar junto a la Albirroja el paso más grande de su carrera. “Nosotros tenemos que pasar de ser un equipo que amenaza de contragolpe a un equipo que tiene letalidad de contragolpe, que va a definir de contragolpe”, dice Alfaro tras el último amistoso y anticipa una figura táctica que tomará forma definitiva en los tres partidos de la fase de grupos.
Un hombre que, con trabajo, enciende una ilusión, una constante en su vida. Gustavo Alfaro nació en Rafaela, Santa Fe, y le dicen Lechuga, porque de joven su cabellera encrespada se parecía a un atado de hojas de la hortaliza.
LIDERAZGO INNNATO
Cuenta Miguel González, periodista del portal Rafaela Noticias, que el actual técnico de la Albirroja era volante central, número 6 en nuestro país, 5 en la Argentina. “Siempre fue caudillo, líder dentro de la cancha, más bien rústico, no era un creativo. Era más de marca, despliegue, de estar apoyando. Esporádicamente llegaba al gol, pero hizo goles importantes, siempre era el que hablaba, ponía la cara, el capitán”, describe. “Flaquito, parecía endeble, pero era aguerrido como jugador, mucha marca, estaba en todos lados, gran líder”, agrega.
Jugó en Sportivo Norte y Villa Alvear de Chaco y entre los años 84 al 93 jugará en el Atlético de Rafaela en una carrera en la que “pega el salto del amateurismo al profesionalismo en el 89”, cuenta el colega. “Juega un torneo que le permite clasificarse al ascenso Nacional B, actual primera nacional, y él fue el capitán, caudillo, referente principal, porque se había formado en el equipo y era un técnico dentro de la cancha, era muy profesional, serio, estudioso”, memora.
Perseguir ese ascenso era como un sueño impensable para un club de una ciudad mediana que tenía una liga local de poco más de 10 equipos, pero lo hicieron, ganaron un regional provincial y clasificaron al nacional. “Arranca como futbolista, desde las formativas, se hace capitán del equipo y es el referente que logra ascender”, resume.
Néstor Clivati, de radio El Espectador de Rafaela, confirma lo anterior: “Lo sigo desde el 89 cuando consiguió el ascenso con el Atlético”, cuenta. Desde Miami, donde cubre en estos días la participación de Argentina en el Mundial, cuenta que mantiene una buena relación con Alfaro, que sus familias son amigas y que también estará atento a la suerte de Paraguay en el torneo.
De su liderazgo apunta que “viene de su personalidad, de joven, era la voz cantante, el que ponía el umbral del temperamento y siempre tuvo buena comunicación con los compañeros y el entorno. Tiene un aire intelectual, pero se debe a su formación, que fue importante”.
DISYUNTIVA
Alfaro contó en primera persona que debió elegir entre su carrera universitaria o seguir su pasión por el fútbol: “Mi camino empezó cuando tenía 28 años, después de dejar la carrera de Ingeniera Química a falta de diez materias para el título. La decisión fue muy difícil de entender por mis padres. Años antes había llegado a un acuerdo con ellos para pausar mis estudios y dedicarme al fútbol por completo. Fue cuando llegamos con Atlético de Rafaela al Nacional B. En una categoría así, ya tienes que entrenar todos los días, sin tiempo para enfocarte en los estudios u otros asuntos. “Déjenme hacer esto que es lo que soñé toda mi vida. Porque ingeniero puedo ser a los 40, pero futbolista no”, les dije. Y ellos aceptaron”, apuntó en el sitio Coaches Voice (La voz de los técnicos).
Sigue contando el profe: “Entonces jugué tres años y medio, y después me retiré. Ya me había sacado el gusto por jugar. Pero al volver a la ingeniería no cumplí con mi parte del trato con mis padres: terminar la carrera.
Ahí sentí que la pasión por la ingeniería se había muerto y había nacido mi verdadera pasión, que era la que tenía de chico cuando soñaba con los domingos del fútbol de primera división. Como no lo había alcanzado como jugador, sí quería hacerlo como entrenador de un equipo de primera.
Debió pasar diez años en segunda división para poder hacer realidad la ilusión de poder disfrutar el privilegio de estar en primera, pero llegó. Por eso digo siempre a mis jugadores –también a mis hijas– el valor de perseguir los sueños. Lamentablemente mis padres ya no estaban con vida para poder verlo hecho realidad”, narró. Quizá de la ingeniería le venga el afán de mantener el orden y las estructuras en sus equipos.
CONDUCTOR DE GRUPOS
Más tarde, dice González: “Asciende, juega en el profesionalismo, comienzan a codearse con el futbol nacional, cuando se retira, pasa a ser el técnico del equipo y en su cuerpo técnico hasta hoy está Carlos González, que jugaba de 8 a su lado en Atlético Rafaela y Sergio Chiarelli, que es el preparador físico de sus equipos, era también del club y se conocen desde chicos”, cuenta.
Clivati agrega que “Claudio Cristofanelli lleva 20 años con ellos. Habla muy bien de él, saber rodearse y mantener el equipo en el tiempo”. Entiende que allí está una de las claves de su desarrollo: “Esa química que logra en los vestuarios viene de la que él generó en su cuerpo técnico y sus ayudantes. Si bien es notorio el caso de Paraguay, no es la primera vez que despierta un grupo, ya lo hizo con otros planteles en otras campañas, no es infalible, pero sus jugadores siempre destacan esa empatía que logran él y su cuerpo técnico que lo respalda”.
Dirigiendo Atlético Rafaela en su primera experiencia, cuenta González que “estuvo a punto de ascender a la primera, llegó a jugar definitorias con Estudiantes de La Plata, donde el capitán era Juan Sebastián Verón”, apunta.
Después pasa a Olimpo de Bahía Blanca, Belgrano, Quilmes y en un tiempo más consigue llegar a dirigir en primera división y disputa la Copa Sudamericana con Arsenal de Sarandí. “Es todo mérito suyo, porque no era un tipo de Buenos Aires que crece codeado con los más grandes, viene del fútbol del interior, de una liga provinciana”, destaca.
SEGUNDO MUNDIAL
Alfaro lo cuenta así: “Por eso, después de dirigir a Boca, sentí que lo que tenía que hacer en Argentina estaba cumplido…Yo he estado en cuatro mundiales seguidos, desde Alemania 2006 a Rusia 2018, trabajando para una televisión de Colombia. Antes de cada partido, miraba abajo desde la posición de la cabina de televisión y me fijaba en los seleccionadores y siempre me hacía las mismas preguntas: “¿Por qué yo no estoy ahí? ¿Qué me falta para dirigir en un Mundial?”.
Clivatti recuerda que “pensó en dejar de dirigir después de Boca, que fue traumático para él, pero después hace un quiebre positivo y pasa de ser entrenador de seleccionados”. Primero en Ecuador (2020-22), con el que fue a Catar, luego Costa Rica (2023-24) y finalmente Paraguay. Con 63 años cumplidos el 14 de agosto pasado, tendrá su segunda experiencia mundialista consecutiva.
González apunta: “Desde siempre fue un conductor de grupo, líder, un tipo preparado, estudioso, formado, lector de muchos temas. No solo estudia el fútbol, sino también las cosas cotidianas, no es que vende humo”. Señala que “su familia tenía una pequeña industria metalúrgica que quebró en una época difícil, creo que de autopartes, no viene de un hogar de carencias, y el equipo del que es referente es del centro de la ciudad. Al Atlético le dicen la Crema es un club importante en lo social”.
Entiende que es un emblema de Rafaela, “una ciudad con poder adquisitivo que sobresalió en la región y en el país. Tiene una idiosincrasia de gente que provino en gran medida de la inmigración italiana que dio empuje y desarrollo, e instaló fábricas de caramelos, colchones, lácteos, frigoríficos, etc.”.
El Atlético de Rafaela administra además el autódromo de la ciudad, reconocido internacionalmente, al punto de que “los autos de las 500 millas de Indianápolis corrieron aquí en el 71 y allí en ese predio está el centro de entrenamiento que tiene el complejo de canchas e instalaciones del fútbol”.
UN REFERENTE EN SU COMUNIDAD
Perfila a Alfaro como “un muchacho de clase media que aprovechó oportunidades y que trabajó duro. No sé si soñó lo que le dio el fútbol” y comenta que “es muy reconocido y querido en la ciudad como un referente de fútbol en el mundo, no viene muy seguido, pero cuando lo hace suele dar charlas a los juveniles y se lo escucha con respeto”.
Clivati agrega que “es una figura admirada por sus valores, su compromiso, tiene una identificación con Atlético, pero lo quieren en general. Hace muchos años se fue de la ciudad donde quedan algunos familiares”.
A la hora de trazar un perfil, apunta que “es una persona presente, es amigo de los amigos, es afectuoso, tiene siempre buena memoria emotiva y creo que en dosis se nota cuando puede llegar a un grupo de profesionales”.
Agrega que “si repasas sus declaraciones, las matiza con alguna riqueza conceptual, con hechos que tienen que ver con el jugador persona y es un recurso que lo hace un entrenador distinto, que llega al jugador y le toca la fibra más íntima, lo que le agrega valor a su liderazgo como jefe de grupo”. En diciembre de 2025, lo homenajearon en la fiesta del deporte en su Rafaela natal.
UNA CAMISETA ESPECIAL
“Fue una experiencia impresionante, el profe Alfaro me trató como su hijo, me sentí como un niño chiquito al que su papá le da un abrazo”, cuenta Ignacio Villalba Denis, el dibujante guaireño que pinta camisetas biográficas de futbolistas y personalidades destacadas.
Comenta que esperó media hora en la portería de la APF en Ypané “hasta que escuché la radio que decían ‘déjenle pasar a Ignacio Villalba’. La seguridad era tremenda y cuando logré entrar vi la locura que genera el profe, porque cuando él salió incluso hasta los que trabajan todos los días allí se acercaron para tomarse una foto con él”, recuerda.
“Fue superamable supercorrecto, tenía un aura y me puse muy nervioso, fue tan lindo y emocionante. Me hicieron un video los de la Albirroja y ahí le dije a Alfaro que esto es por todos los paraguayos, por lo que nos devolviste y cuando vio el cuadro se le iluminaron los ojos. Casi se me escapan algunas lágrimas y me abraza el profe y me dice ‘muchísimas gracias, voy a llevarme a un recuerdo muy bonito de Paraguay’”, concluye.