Por: Adelaida Alcaraz
Eventos internacionales, nuevas inversiones y la expansión hacia el interior abren una nueva etapa para el sector. Juan Danieri, presidente de la Asociación Industrial Hotelera del Paraguay (Aihpy), revela los ejes de su gestión y los planes de acción que apuntan hacia una industria más profesional, sostenible y conectada con los mercados globales.
Paraguay atraviesa un momento de mayor visibilidad internacional y crecimiento del turismo. ¿Cuáles considera que son sus principales oportunidades para que la hotelería se convierta en un actor estratégico del desarrollo económico?
Paraguay está ganando cada vez más visibilidad internacional, recibe nuevas inversiones, mejora su infraestructura y comienza a consolidarse como sede de grandes eventos. En 2025 recibimos más de 3,6 millones de visitantes internacionales, entre turistas y excursionistas, una cifra que confirma el crecimiento del destino.
A través del fortalecimiento institucional, la capacitación permanente, la innovación y digitalización, así como la representación nacional y articulación público-privada, ejes de mi actual gestión, queremos lograr una institución más cercana a sus socios, con presencia real en el interior del país y capacidad de defender técnicamente los intereses de toda la industria.
Para ello, estamos impulsando alianzas con gremios, universidades, organismos técnicos y autoridades nacionales. También buscamos generar espacios de formación y networking, fortalecer la categorización hotelera, promover reglas equitativas en el alojamiento y posicionar a la hotelería como una industria estratégica para el desarrollo nacional.
Los grandes eventos internacionales posicionan a Paraguay en el radar regional. ¿Cómo impactan estos encuentros en la industria hotelera y qué agenda será clave para sostener este crecimiento?
Tienen un efecto inmediato en la ocupación hotelera. En determinadas fechas, algunos establecimientos alcanzan niveles cercanos al 100 %, especialmente, aquellos ubicados próximos a centros de convenciones, estadios o sedes oficiales.
Pero el impacto va mucho más allá de las habitaciones. Un evento moviliza gastronomía, transporte, tecnología, montaje, comercio, operadores turísticos y servicios profesionales. Es una cadena económica completa.
Las reuniones anuales del BID realizadas en Asunción en marzo de 2026, por ejemplo, convocaron a autoridades económicas, empresarios y organismos internacionales, con una participación estimada de hasta 4.000 personas. Este tipo de encuentros demuestra que Paraguay tiene infraestructura y capacidad organizativa para recibir acontecimientos internacionales de primer nivel.
Uno de los grandes desafíos será transformar la realización de eventos en una política permanente. Entre los próximos hitos se destaca la segunda edición del WRC ueno Rally del Paraguay, que se desarrollará en Itapúa del 27 al 30 de agosto de 2026. La edición anterior recibió alrededor de 210.000 visitantes, de los cuales más de 51.000 fueron extranjeros.
Asunción y Ciudad del Este concentran gran parte del movimiento ejecutivo. ¿Qué regiones del interior muestran hoy mayor potencial y qué condiciones necesitan para consolidarse como destinos competitivos?
El interior está respondiendo muy bien cuando existen productos concretos, eventos y una promoción adecuada. Itapúa es hoy el ejemplo más visible por el rally, la temporada de verano, las playas y las Misiones Jesuíticas.
Alto Paraná combina el movimiento corporativo, comercial y de compras con atractivos naturales de gran valor. También vemos oportunidades importantes en el Chaco, Cordillera, Misiones y Paraguarí.
El desafío es que esa demanda no aparezca solamente durante feriados, vacaciones o grandes acontecimientos. Necesitamos desarrollar calendarios regionales, rutas gastronómicas, turismo de naturaleza, experiencias culturales y productos que puedan comercializarse durante todo el año.
Desde la Aihpy estamos fortaleciendo el trabajo con las asociaciones regionales porque no puede existir una hotelería paraguaya fuerte si el crecimiento se concentra únicamente en Asunción. Queremos una representación verdaderamente nacional.
La expansión de la infraestructura y la mayor conectividad abren nuevas oportunidades. ¿Qué destinos considera más atractivos para la inversión hotelera y qué tipo de desarrollos demanda hoy el mercado?
Vemos oportunidades muy claras en Itapúa, Alto Paraná, el Chaco y los departamentos próximos a Asunción que pueden desarrollarse como destinos de escapadas cortas.
Encarnación ya demostró que puede recibir turismo masivo y grandes eventos internacionales.
Ciudad del Este tiene un enorme potencial para evolucionar de un destino predominantemente comercial hacia una experiencia más completa, integrando naturaleza, gastronomía, compras y eventos. El Chaco puede convertirse en uno de los grandes productos de naturaleza y turismo de experiencias del Paraguay.
También hay oportunidades para hoteles boutique, posadas temáticas, ecoalojamientos, complejos de bienestar y establecimientos vinculados a experiencias rurales o culturales. No toda inversión tiene que ser un gran hotel; en algunos destinos el modelo correcto puede ser más pequeño, especializado y conectado con la identidad local.
Para descentralizar realmente la inversión necesitamos infraestructura, promoción, capacitación, seguridad jurídica y productos turísticos comercializables. El hotel no puede desarrollarse solo; necesita un destino funcionando a su alrededor.
La conectividad aérea y terrestre es un factor clave para la competitividad turística. ¿Paraguay cuenta hoy con una oferta suficiente para acompañar el crecimiento del sector o todavía existen desafíos pendientes?
Se avanzó, pero todavía no es suficiente. Al cierre de 2025, Paraguay contaba con 11 aerolíneas regulares y 17 rutas internacionales directas desde el aeropuerto Silvio Pettirossi. Es una mejora importante, aunque aún existe margen para ampliar destinos y frecuencias.
Necesitamos una política más agresiva de captación de rutas hacia mercados estratégicos como Brasil, Argentina, Chile, Perú, Estados Unidos y Europa. También requerimos mejores conexiones que faciliten la llegada de participantes a congresos y eventos internacionales.
Los acuerdos de cielos abiertos son positivos porque brindan mayor flexibilidad, pero una ruta no se sostiene solamente con voluntad institucional. Hace falta promoción conjunta, demanda empresarial y coordinación entre aerolíneas, hoteles, agencias y el Estado.
En conectividad terrestre también tenemos desafíos. Las rutas, terminales, señalización y transporte interno forman parte de la experiencia del huésped. No sirve lograr que el turista llegue al país si después encuentra dificultades para trasladarse entre destinos.
El perfil del huésped cambió. Hoy busca experiencias personalizadas, tecnología y sostenibilidad. ¿Cómo está respondiendo la hotelería paraguaya a esta nueva generación de viajeros?
El huésped actual compara precios en tiempo real, analiza comentarios, espera respuestas inmediatas y valora cada vez más las experiencias personalizadas. Ya no alcanza con ofrecer una buena habitación; hay que comprender por qué vino la persona, qué necesita y cómo podemos facilitarle la estadía.
Muchos hoteles están incorporando motores de reserva directa, sistemas de gestión más eficientes, comunicación automatizada por WhatsApp, check-in anticipado, herramientas de fidelización y análisis de reputación online.
También observamos un mayor interés por la sostenibilidad, con medidas como la reducción del consumo energético, la eliminación progresiva de plásticos, una mejor gestión de residuos, la compra a proveedores locales y un uso más eficiente del agua.
La inteligencia artificial, la automatización y el análisis de datos están transformando la industria global. ¿En qué etapa se encuentra la hotelería paraguaya en este proceso de transformación tecnológica?
La adopción tecnológica está avanzando, aunque a diferentes velocidades. Los hoteles de mayor tamaño y las cadenas internacionales ya utilizan sistemas avanzados de gestión, herramientas de revenue management, CRM, canales digitales y análisis de datos. En los hoteles independientes y del interior, el proceso es más gradual.
La IA empieza a utilizarse para responder consultas, preparar propuestas, analizar comentarios, optimizar campañas y anticipar períodos de mayor o menor demanda.
Todavía estamos en una etapa inicial, pero el crecimiento será muy rápido. Desde la Aihpy queremos acercar estas herramientas a todos los establecimientos porque la tecnología no puede ser un privilegio exclusivo de las grandes cadenas.
Los hoteles dejaron de ser espacios destinados únicamente al alojamiento y hoy buscan convertirse en centros de experiencias. ¿Cómo están evolucionando áreas como gastronomía, coworking y bienestar?
Los hoteles están dejando de ser espacios utilizados exclusivamente por quienes se hospedan. Cada vez más establecimientos abren sus restaurantes, terrazas, cafeterías, gimnasios y salones al público local. Esto permite que el hotel tenga vida durante todo el día y fortalezca su relación con la comunidad.
Los espacios de coworking y las áreas flexibles son especialmente importantes para viajeros corporativos, profesionales independientes y residentes que necesitan lugares cómodos para reunirse o trabajar. En paralelo, el wellness está ganando relevancia mediante gimnasios, spas, opciones saludables y experiencias orientadas al bienestar.
La gastronomía es una de las herramientas más poderosas. Muchas personas conocen un hotel primero por su restaurante, un desayuno, una terraza o un evento, y luego se convierten en huéspedes o clientes recurrentes.
Si proyectamos la industria hacia los próximos cinco años, ¿qué estándar de hotelería busca consolidar la Aihpy para que cada visitante se convierta en un embajador de Paraguay?
Queremos consolidar una hotelería moderna, profesional, sostenible y profundamente paraguaya. Buscamos incorporar estándares internacionales de gestión, tecnología, seguridad y servicio, pero conservando aquello que nos distingue: la cercanía, la calidez y nuestra manera genuina de recibir.
En cinco años queremos ver hoteles más digitalizados, trabajadores mejor capacitados, establecimientos formalizados, información estadística más precisa y destinos del interior con productos consolidados.
También queremos una competencia más justa, donde todo alojamiento comercial cumpla requisitos mínimos de seguridad, tributación y protección al consumidor. Nuestro objetivo final es que cada huésped sienta que Paraguay no solamente lo recibió bien, sino que lo sorprendió. Que vuelva, recomiende el país y se convierta en un embajador de nuestra hospitalidad.