Ciudad del Este. Agencia Regional.
La sala penal de la Corte Suprema de Justicia ratificó la condena de 27 años de prisión para el pastor evangélico Inocencio Ramón Denis Torres, de 72 años, por el abuso sexual de diez niñas de la comunidad indígena Aché, asentadas en uno de los municipios de Alto Paraná.
La abogada Noelia María Núñez, quien representó a las familias afectadas informó a La Nación/Nación Media que se trasladará hasta la comunidad para informar personalmente a familias afectadas sobre la resolución de la Corte Suprema de Justicia.
“Es importante hablar personalmente con ellos para leerles la resolución de la corte Suprema de Justicia, para que sepan que el proceso judicial finalmente terminó y también para que estén más tranquilos”, dijo Núñez.
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Consultada sobre el temor en las familias afectadas, refirió que aún persiste porque los seguidores del pastor les siguen amenazando. Durante largos años, el pastor Denis Torres recorrió las comunidades nativas de la zona, con supuestas actividades evangélicas.
La defensora de los Aché, manifestó que sigue existiendo quienes lo apoyan y forman parte de su equipo de seguidores. Según sostuvo, a través de esos seguidores hicieron llegar amenazas a las familias durante el proceso judicial.
“Con ellos hay que dejar bien claro los alcances de la sentencia y recién con el contacto visual se pueden convencer de lo que resolvió la máxima instancia judicial”, sostuvo la abogada.
Recordó igualmente todo el calvario que pasaron con sus niñas violentadas y luego las numerosas trabas en el proceso judicial que las hizo ir una y otra vez al Palacio de Justicia a lo largo de estos años. El caso se conoció a finales de 2019, cuando una profesora de la comunidad pudo observar y a partir de allí se hizo el seguimiento.
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Miel sostenible transforma a comunidad aché de Alto Paraná
En el marco de la reciente Expo Santa Rita, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) expuso en su estand la experiencia de un producto único: miel de alta calidad y pureza, elaborada por la comunidad Aché. “Cada frasco representa más que miel: es identidad, esfuerzo y una apuesta concreta al desarrollo local con enfoque ambiental”, destacaron.
Célica Tayjangui, lideresa de la comunidad aché de Puerto Barra (Alto Paraná), destacó el acompañamiento del Mades, que hoy permite mejorar la producción, incorporar nuevas cajas y fortalecer el trabajo con más conocimiento y organización. Gracias a este proceso, la producción de miel sigue creciendo y generando oportunidades reales para la comunidad.
A través del programa de Impacto de Sistemas Alimentarios, Uso de la Tierra y Restauración (FOLUR, por sus siglas en inglés), impulsado por el Mades, la comunidad presenta su producción de miel natural, cuyo valor beneficia directamente a las familias de la comunidad, fortaleciendo su economía y sus medios de vida sostenibles.
Reconocimiento
El Gobierno del Paraguay, a través del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), recibió un reconocimiento en el marco de la Expo Santa Rita 2026, una distinción que pone en valor la presencia institucional, el acercamiento con la ciudadanía y el impulso de una agenda ambiental cada vez más cercana a la gente.
Bajo el liderazgo del ministro Rolando De Barros Barreto, este reconocimiento refleja el compromiso de seguir construyendo un Paraguay donde la producción, el crecimiento y la protección de nuestros recursos naturales avancen de manera equilibrada y sostenible. Este logro también pertenece a cada persona que visitó el stand del Mades, participó, consultó, aprendió y decidió sumarse a una causa que nos involucra a todos.
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Chupa Pou: la resiliencia e innovación de una comunidad aché en su 45.º aniversario
- POR CÉSAR PALACIOS
- Comunicador y estudiante de Antropología Social
- cespala@gmail.com
En mi carrera he tenido el privilegio de observar de cerca las transformaciones que ocurren en comunidades indígenas, donde la historia, la cultura y la modernidad se entrelazan de maneras profundas y a menudo inesperadas. Esta semana, mientras la comunidad aché de Chupa Pou celebra su 45.º aniversario, me siento inspirado por la resiliencia y la capacidad de adaptación que han demostrado, y que en muchos sentidos desafían los pronósticos más pesimistas de hace décadas.
Chupa Pou, fundada en 1979 en la cuenca del río Jejuí Guasu, es un testimonio viviente de la supervivencia contra viento y marea. Los aché, como tantas otras comunidades indígenas en América Latina, han enfrentado horrores inimaginables, desde el genocidio hasta el despojo sistemático de sus tierras. Recuerdo haber leído los informes sobre cómo, en la década de 1970, la población aché fue reducida a solo 360 personas, un número que, para muchos, presagiaba la extinción cultural de una comunidad rica y vibrante. Sin embargo, la historia que se cuenta hoy es muy diferente.
La comunidad aché no solo ha sobrevivido, sino que ha prosperado. Su población se ha duplicado y, lo que es aún más importante, ha abrazado la modernidad sin renunciar a su identidad. Encuentro particularmente significativo que la comunidad haya decidido dar un paso audaz hacia la innovación educativa mediante la creación de una universidad tecnológica en la región.
En una reciente visita a Chupa Pou fui testigo de uno de los avances más emocionantes en la comunidad: la llegada de tablets donadas por Puentia, con la colaboración del Mitic. La escena era conmovedora. Niños, adolescentes y adultos se reunieron en el Colegio Técnico Agropecuario Aché Kreyby y la Escuela 5788 Kreybu para aprender a usar estas herramientas tecnológicas. Marciano Chevugui, un líder juvenil de la comunidad, se dirigió al grupo con palabras que resonaron profundamente en mi corazón: “Sin tecnología, no podemos avanzar”.
Los líderes comunitarios han anunciado ambiciosos planes para establecer una universidad tecnológica sostenible en la región. Los jóvenes aché ya no tendrán que abandonar sus tierras para obtener una educación de calidad. En cambio, esta universidad promete ser un punto de encuentro donde la tecnología y las tradiciones indígenas puedan coexistir y fortalecerse mutuamente. La posibilidad de ofrecer becas a estudiantes indígenas y abrir las puertas a estudiantes no indígenas mediante el pago de cuotas es un modelo que, además de ser inclusivo, refleja una visión madura y estratégica del desarrollo.
Estas tablets no son solo dispositivos; son ventanas al mundo, medios a través de los cuales los jóvenes aché pueden acceder a una educación global sin perder de vista sus raíces. La investigación de su historia, la comunicación con sus ancestros y el aprendizaje sobre el mundo más allá de sus tierras son ahora posibles de maneras que antes solo se podían soñar.
Este movimiento hacia la tecnología, sin embargo, no es un simple abandono de lo tradicional en favor de lo moderno. Es un ejemplo de cómo la cultura aché puede evolucionar y adaptarse, integrando nuevas herramientas mientras preserva su esencia. Eduardo Álvarez, director de Puentia, explicó que la entrega de estas tablets es parte de un compromiso más amplio con la inclusión y la transformación en comunidades indígenas. Su trabajo, al igual que el de muchos otros que han apoyado a Chupa Pou, es un recordatorio de lo que se puede lograr cuando se trabaja en alianza con las comunidades, respetando sus necesidades y aspiraciones.
A medida que celebro junto con la comunidad este 45.º aniversario, me encuentro reflexionando sobre lo que significa el verdadero desarrollo. No se trata solo de infraestructuras o de estadísticas económicas. El desarrollo real es el que permite a las personas vivir de manera plena y significativa, enraizadas en su cultura y al mismo tiempo abiertas al mundo. Los aché de Chupa Pou nos enseñan que la verdadera innovación no es una amenaza a la tradición, sino un medio para hacerla más fuerte, más relevante, y más capaz de sostenerse en el tiempo.
Chupa Pou es hoy un faro de esperanza, no solo para otras comunidades indígenas en Paraguay, sino para todos aquellos que creemos en el poder de la resiliencia humana. Mientras miro hacia el futuro con ellos, veo una comunidad que sigue avanzando, con paso firme y decidido, hacia un mañana lleno de promesas.
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Abuso a niñas aché: defensor del pueblo visitó el Juzgado de CDE
Ciudad del Este. Agencia Regional.
Ante los reiterados reclamos de la Asociación PAS por la dilación del proceso por abuso de niñas de la comunidad nativa aché, de Naranjal, Alto Paraná, el defensor del pueblo, Miguel Ángel Godoy, visitó hoy el Juzgado Penal N° 7 de Ciudad del Este, a cargo de la magistrada Zunilda Martínez. Fue para informarse del caso y del porqué ya se suspendió en siete oportunidades el juicio que empezó en diciembre del 2021.
El expediente tiene que ver con el proceso al pastor evangélico Inocencio Ramón Denis Torres (70), quien habría abusado de varias niñas indígenas. El caso empezó cuando una docente se percató de que algo pasaba con una de sus alumnas y denunció el hecho ante el Ministerio Público. A partir de allí se descubrió otros diez casos de niñas de entre 5 y 7 años que están en el expediente.
La denuncia fue formulada en noviembre del 2019 y el fiscal que presentó la acusación fue Orlando Quintana, pero quien lleva adelante hoy la investigación es el fiscal de Santa Rita, José Silguero. “Vine a verificar cuál es la situación procesal de este caso en función a la defensa de los derechos de las niñas y de los pueblos originarios. Nos percatamos de que la última suspensión fue ante la ausencia del traductor designado por el Poder Judicial, quien no vino porque no tenía para su combustible”, explicó Godoy.
Indicó que entiende al tribunal, ya que no puede hacer un juicio que luego puede declararse nulo. En cuanto a las demás suspensiones, dijo que se debieron a recusaciones, además de las restricciones por la pandemia del coronavirus. “Es tolerable que por pandemia o por recusaciones haya suspensiones, lo que no es tolerable es que por falta de combustible un funcionario no realice el auxilio requerido”, remarcó.
“Al Ministerio de la Niñez le buscamos nosotros”
La abogada Alice Monges es querellante en el caso junto con su colega de Asunción Noelia Núñez. Además, como activista de la Asociación PAS impulsa la campaña para que haya justicia en el caso que afecta a las niñas de la comunidad aché. La misma indicó que jamás recibieron un acompañamiento del Ministerio de la Niñez ni un llamado de la Oficina Regional en Ciudad del Este en todo este tiempo y que fueron ellos quienes se comunicaron con la ministra para concretar una reunión el próximo martes.
Monges sostuvo que el lunes estuvieron como organización en la Comisión de Asuntos Indígenas del Congreso Nacional para solicitar la intervención de la Defensoría del Pueblo, de Derechos Humanos, del Indi, del Ministerio de la Niñez, para una contención psicológica a las víctimas y lo que como institución puedan hacer para prestar atención al caso.
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Detienen en Italia a exmilitar uruguayo por desaparecidos del Plan Cóndor
El ítalo-uruguayo Jorge Troccoli, excapitán de navío, condenado a cadena perpetua en Roma por la desaparición y muerte de opositores en el marco del Plan Cóndor perpetrado por las dictaduras del Cono Sur en las décadas de 1970 y 1980, fue detenido este sábado en el sur de Italia, informaron fuentes judiciales.
“Troccoli ha sido detenido y se encuentra en la cárcel de Fuorni, Salerno, en el sur de Italia”, aseguró a la AFP la abogada Alicia Mejía, quien representa a algunas de las víctimas del represor sudamericano en el juicio adelantado en Roma.
El viernes, la Corte de Casación de Roma confirmó la sentencia definitiva a cadena perpetua para 14 represores sudamericanos, entre ellos a Troccoli, quien reside desde hace varios años en Italia.
“Mi cliente se iba a entregar. Estaba esperando el resultado de una serie de exámenes médicos por algunas patologías que padece desde hace tiempo. La víspera estuvo en el hospital de Battipaglia para hacerse unos exámenes. Pero esta mañana, tras ser dado de alta, varios agentes se lo llevaron al cuartel y luego a la cárcel”, explicó a la agencia italiana de noticias AGI, su abogado, Francesco Saverio Guzzo.
“La detención de Troccoli demuestra que el Estado ejecuta las sentencias”, comentó Jorge Ithurburu, presidente de la organización de defensa de los derechos humanos 24Marzo. “Troccoli aún no ha contado dónde están los cuerpos de sus víctimas, todavía puede”, pidió Ithurburu.
El excapitán de navío, de 72 años, fue procesado en Italia por la desaparición y muerte de 25 personas, entre ellas 20 ciudadanos uruguayos –para lo cual el Estado de Uruguay dio su autorización– y 5 ítalo-uruguayos.
Se trataba de un grupo de militantes de izquierda de varias tendencias, que se reunieron entre diciembre de 1977 y enero de 1978 en Argentina, para formar un frente común de lucha contra la dictadura en Uruguay (1973-1985).
Tras ser detenidos ilegalmente fueron sometidos a atroces torturas y probablemente arrojados al mar en los temidos “vuelos de la muerte”. Cuatro de ellos fueron trasladados a Uruguay para ser interrogados en centros de tortura, de donde desaparecieron.
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La ejecución de la sentencia contra Troccoli llegó al término de ocho años de proceso y numerosas audiencias, durante las cuales comparecieron testimonios, expertos, familiares y compañeros de detención de las víctimas.
En total 21 militares y policías de Uruguay, Bolivia, Perú y Chile, responsables de intervenir en operativos militares pactados entre las dictaduras sudamericanas para secuestrar y ejecutar a los disidentes, fueron procesados y condenados en el 2019.
A excepción de Troccoli, todos fueron condenados en ausencia. La Corte de Casación confirmó el viernes la sentencia definitiva sólo para 14 de ellos, debido a la muerte de varios.
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Tres exmilitares chilenos, colaboradores del régimen militar de Augusto Pinochet, condenados también en ese proceso, declinaron presentar recurso ante el tribunal supremo, por lo que la sentencia se volvió definitiva también para ellos.
Fuente: AFP.