Elon Musk se enfrentó el miércoles a un intenso interrogatorio en el juicio contra OpenAI, empresa desarrolladora de ChatGPT a la que acusa de haberle engañado al convertir un proyecto altruista en una máquina de generar beneficios. Su segundo día de declaración ante el tribunal federal de Oakland (California) fue tenso. Incluso el propietario de Tesla y SpaceX llegó a autodefinirse como “tonto” por prestar dinero para construir un proyecto sin ánimo de lucro.
Musk, que ayudó a cofundar OpenAI en 2015 junto con Sam Altman y otras figuras de Silicon Valley, ha pedido que se obligue a la empresa a volver a ser una organización puramente sin ánimo de lucro. También busca la destitución de Altman y del presidente de la empresa, Greg Brockman. “Sus preguntas no son sencillas. Están pensadas para engañarme”, se quejó Musk al abogado principal de OpenAI, William Savitt.
“Señor Musk, usted es un tipo inteligente. Le estoy haciendo preguntas que, en su mayoría, tienen una respuesta de sí o no”, replicó Savitt. Los abogados defensores pretendían desmontar la versión que Musk había construido durante el interrogatorio de su propio abogado. En horas de testimonio, Musk —que abandonó el proyecto en 2018— insistió en que le tomó por sorpresa la transformación de OpenAI en una importante empresa tecnológica con ánimo de lucro.
“Les di 38 millones de dólares de financiación prácticamente gratuita que luego utilizaron para crear una empresa con ánimo de lucro valorada en 800.000 millones de dólares. Literalmente, fui un tonto”, declaró Musk ante el tribunal el miércoles, antes de que comenzara el interrogatorio de los abogados de OpenAI.
La justicia de Estados Unidos recibió ayer miércoles siete demandas contra OpenAI en nombre de familias afectadas por un tiroteo en un pueblo canadiense en febrero. El gigante de la inteligencia artificial enfrenta críticas por su decisión de no haber informado sobre el uso perturbador de la cuenta de ChatGPT de Jesse Van Rootselaar, la mujer transgénero de 18 años que mató a ocho personas en su casa y una escuela.
OpenAI suspendió su cuenta en junio de 2025, pero afirmó que no informó a la policía canadiense porque no vio pruebas de un ataque inminente en el pueblo de Tumbler Ridge. Las demandas presentadas en un tribunal federal de Estados Unidos alegan que OpenAI decidió no denunciar a Van Rootselaar “porque informar de un caso significaría informar de miles”, según un comunicado del equipo legal.
También impugnan la afirmación de que la cuenta de ChatGPT de Van Rootselaar fue bloqueada. Sostienen que, cuando se cierra una cuenta por comportamiento peligroso, OpenAI indica a la persona cómo reanudar su uso, incluso con consejos sobre cómo eludir el período de suspensión de 30 días.
Según los informes, Van Rootselaar abrió una segunda cuenta de ChatGPT después de que le cerraran la primera. El equipo jurídico estadounidense dijo que está trabajando en coordinación con abogados canadienses que presentaron previamente una demanda contra OpenAI en nombre de la familia de Maya Gebala, una niña de 12 años gravemente herida en el tiroteo.
“Habrá más casos. En las próximas semanas, un equipo transfronterizo... presentará más de dos docenas de demandas en nombre de las víctimas del tiroteo masivo de Tumbler Ridge. Las demandas se presentarán en oleadas”, señalaron. Van Rootselaar mató a su madre y a su hermano en la casa familiar antes de dirigirse a la escuela secundaria local, donde asesinó a cinco niños y a un docente. La atacante se suicidó después de que la policía entrara en el edificio.
A principios de abril, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, se disculpó ante la comunidad de Tumbler Ridge y afirmó que “lamentaba profundamente que no hubiéramos alertado a las fuerzas del orden sobre la cuenta que fue suspendida en junio”. La empresa también señaló que, bajo sus políticas de seguridad actuales, las cuales se han revisado desde junio, la conducta de Van Rootselaar habría sido informada a la policía.
Fuente: AFP.