En los últimos años la justicia ya condenó a varios agentes policiales, tras ser hallados culpables de persecuciones irregulares que en la mayoría de los casos terminó en graves heridas y secuelas producidas por los disparos realizados contra personas inocentes.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Richard Pereira, quien en el 2016 fue perseguido por agentes policiales que dispararon contra su rodado dejándolo gravemente herido, a consecuencia el joven quedó parapléjico. En ese sentido se presentaron imputaciones y acusaciones contra los responsables y en un juicio oral y público fueron condenados a 20 años de cárcel el suboficial Jhony Orihuela y a 11 años de pena privativa de libertad el comisario Jorge Zárate.

De acuerdo a los magistrados encargados de juzgar la conducta de ambos uniformados, el comisario Zárate fue hallado culpable por persecución de inocentes, simulación de un hecho punible, denuncia falsa y frustración de la persecución y ejecución penal.

Mientras que el suboficial Orihuela fue encontrado culpable de tentativa de homicidio doloso en calidad de autor y de persecución de inocente y simulación de hecho punible en calidad de coautor, debido a que fue él quien realizó el disparo contra Pereira. Ambos siguen cumpliendo su condena en la Agrupación Especializada.

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Otro caso

Otro caso similar es el del agente policial Narciso Cañete, quien fue condenado a 5 años de cárcel luego de ser juzgado en un juicio oral y público por disparar de forma irregular a un joven en Ciudad del Este. Igualmente, en el presente caso se había denunciado que el uniformado seguía prestando servicio en su momento en una comisaria del Área Metropolitana. Tras la denuncia, las autoridades policiales lo apartaron del cargo.

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