El carismático periodista y presentador radial y televisivo Luis Bareiro disparó duramente contra el presidente de la República, Mario Abdo Benítez. Lo trató de pelotudo, imbécil e idiota, por mantener a Eduardo Petta al frente del Ministerio de Educación y Ciencias y perder el año lectivo.
“No podés improvisar en la cartera de Educación. Será tu pastor religioso, orarán juntos, se arrodillarán en el baño a rezar, no sé qué es lo que hacen, no podés seguir perdiendo el tiempo”, ironizó Bareiro.
Desde su programa “Va con onda”, el comunicador arremetió duramente contra el mandatario por desmeritar a la educación en lugar de aprovechar la pausa a raíz de la pandemia del COVID-19.
“Sos un gran pelotudo Marito, por desaprovechar un año así para hacer un cambio en educación, y sos un mentiroso y un farsante, porque te pasaste hablando de lo importante que era para vos la educación, y la mandaste al mazo, a la mierda, por una obsesión personal con un tipo que ha destruido lo que podía haber sido la comunicación para poder hacer una reforma educativa realmente”, expresó.
Sostuvo que personas competentes e idóneas para reformar la educación como Luis Ramírez, vicepresidente de Instituciones Privadas del Paraguay, son designadas a la “recepción” (freezer). Porque no son de la confianza del enfermo que es Petta, que desconfía de todo el mundo, un tipo que se pasa intrigando y vos Marito sos un pelotudo por mantenerlo, por tu obsesión estúpida de mantener esto”, continuó.
El conductor remarcó que la suspensión de clases pudo haber sido una ocasión propicia para dar lugar a una reforma educativa. “Perdiste un año que pudo haber sido clave para hacer una transformación educativa y el imbécil sos vos, el idiota en esta historia, sos vos”, lanzó.
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El periodista argentino Macaya Márquez va por su 18.° Mundial a los 91 años
Desde Suecia 1958, el fútbol cambió en términos tácticos, tecnológicos y económicos. Sin embargo, hubo una constante: la presencia del periodista argentino Enrique Macaya Márquez, que en Norteamérica 2026 alargará a 18 su récord de coberturas mundialistas. A sus 91 años, la trayectoria del hombre que más ha cubierto Copas del Mundo enlaza los tiempos de la radio y la TV en blanco y negro con la hiperconectividad actual.
La salud obliga a la leyenda del periodismo deportivo de Argentina a una presencia mediática más acotada, pero él no pensó en perderse el torneo que comenzó el jueves en México, Estados Unidos y Canadá. “Siento como si tuviera una obligación de hacerlo”, reconoce en una entrevista con la AFP antes de viajar ayer viernes hacia Estados Unidos para seguir la suerte de la Albiceleste como comentarista de DirecTV, DSports y DSports Radio.
“No sé cuánto más va a ser, pero de todas maneras este que tengo a mano voy a tratar de aprovecharlo”, dice el hombre reconocido por la FIFA en 2022 como “el periodista con más coberturas mundialistas”. Aunque en más de siete décadas cultivó un estilo que le impide ser el protagonista, Macaya habla sobre el primer Mundial de Pelé, su amigo de infancia Alfredo Di Stéfano, los encontronazos con Diego Maradona y su mirada sobre cómo cambió el fútbol.
Cobertura milagrosa
Macaya, cuya voz también ha llegado a otros países sudamericanos, tenía apenas 23 años cuando Radio Belgrano de Buenos Aires lo envió como parte de un pequeño equipo a cubrir el Mundial de Suecia. Desde entonces, tuvo asistencia perfecta.
Viajar hacia el país escandinavo no fue tarea sencilla. El reportero récord recuerda que llegó “milagrosamente” en múltiples tramos de avión, tren y ferry.
“Con un (Douglas) DC-7. Aviones que tenían que hacer escalas en todos lados prácticamente, porque no había forma de llegar, no había autonomía”, rememora. “Salí por Dakar, fui a Italia (...), después Dinamarca y el sur de Suecia para llegar a Malmö. Una cosa absolutamente desconocida”.
Aquella Copa del Mundo vio nacer el mito de Pelé, que con 17 años llevó a Brasil a ganar su primera Copa.
“Era un jugador con una gran capacidad física, más allá de otros elementos que tienen que ver con lo técnico”, señala Macaya, que asegura que en ese momento no era “tan fácil” saber que se convertiría en uno de los más grandes de la historia.
Di Stéfano, “el mejor”
El mejor de la época era Alfredo Di Stéfano, aunque el argentino que brillaba en el Real Madrid nunca pudo participar en la cita máxima del fútbol.
“Yo vivía a 50 metros de la casa de Alfredo. Cuidaba un puesto de diarios y Alfredo venía a leerlos ahí. Después me llevaba a su casa y jugábamos a la pelota. Era mayor que yo. Y era el ídolo después”, relata Macaya.
Por cuenta de esa historia de infancia común en las calles del barrio de Flores, en Buenos Aires, tal vez sea el único con quien no puede ser neutral.
“Para mí fue el mejor. Y en comparación con lo que confrontaba en ese momento, fue el mejor. Pero bueno, yo también tenía una amistad con Di Stéfano que podría traicionar mi opinión”, dice.
El podio de jugadores del siglo XX, ha dicho Macaya en distintas ocasiones, lo completa Maradona. Pero prefiere no hablar de La mano de Dios al abordar la brillante actuación individual del Diez para ganar 2-1 a Inglaterra en los cuartos de final de México 1986.
“Se hizo de ese gol toda una historia que no corresponde”, dice, en una opinión controvertida entre los argentinos que ven en esa picardía un acto de justicia tras la Guerra de Malvinas de 1982.
Maradona le dio la razón
Macaya solo deja de lado su habitual sobriedad al contar la vez que el Pelusa le “dio la razón”. Fue en mayo de 1994 cuando, tras cruces en los medios, Diego pidió una reunión, convocó a una cámara y dijo que el periodista estaba en lo correcto.
Un gesto que no le deparó a otros reporteros. “A nadie. Fantástico, increíble”, dice con una sonrisa.
Desde Suecia 1958, para Macaya los mundiales ahora “generan lo que generan por una inversión económica”.
El propósito de la FIFA de conquistar el mercado estadounidense ha enfrentado críticas por el alto costo de los ingresos y el nuevo formato mundialista de 48 participantes. “El juego evolucionó en algunos aspectos y por la propia evolución, parece contradictorio, frenó otras”, agrega Macaya.
Fuente: AFP.
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Mario Abdo reniega de la unidad, mientras referentes llaman al abrazo republicano
El expresidente de la República Mario Abdo Benítez, una vez más demostró sus nulas intenciones de obtener la unidad en la Asociación Nacional Republicana (ANR), al señalar que no le interesa el abrazo republicano, lo que significa la unión entre los colorados. Mientras, otros referentes llamaron a trabajar juntos desde las primeras horas de la votación.
“Yo no me voy a abrazar con quienes yo tengo… aparte no hace falta, yo nio ya estoy jubilado”, comenzó diciendo el exmandatario en conversación con medios, alegando que él debe mostrar coherencia y evitar juntarse con la gente de la que habló en campaña.
“Yo no tengo enemistad con nadie, lo que pasa es que yo creo que el coloradismo tiene que construir siempre un proyecto coherente y decir de todo en campaña y después vernos juntos en un palco, es como que la gente también te cuestiona, ¿dónde está tu coherencia?”, agregó, entre otras cosas.
Afirmó, además, que si trabaja por el partido lo hará aparte. “Yo no quiero estar sentadito al lado de ellos”, afirmó al ser consultado sobre el movimiento Honor Colorado, el más importante en la actualidad en la ANR.
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Referentes sentaron postura de unidad
Referentes del Partido Colorado sentaron postura sobre la unidad que debe imperar en la nucleación política. Entre ellos Horacio Cartes, Santiago Peña, Pedro Alliana, Camilo Pérez y hasta Arnaldo Samaniego llamaron a la concordia dentro de la nucleación política.
De esta manera, Abdo nuevamente demuestra que está remando contra la corriente ante las voces que claman por un partido unido de cara a los próximos desafíos electorales, las municipales y las generales de 2028.
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No se cansan de hacer el ridículo los fallidos profetas de la política
Los que escriben en los medios de comunicación donde trabajan desde la perspectiva del propio deseo y no de las evidencias que proporcionan el análisis sistemático de los hechos o la reflexión racional con criterios lógicos tienen mayor riesgo de despeñarse en el ridículo, porque las predicciones antojadizas, sin fundamentos, se contraponen radicalmente a lo que finalmente acontece. Pero al que arremete con desordenada pasión en contra de los pronósticos de la realidad y pretende deliberadamente imponer sus direccionadas narrativas poco o nada le importan los resultados de sus sesgados comentarios, porque sabe que no pagará –al menos, por ahora– tributo a sus descaradas patrañas o inventos para engañar. Podemos decir que sus perversos procedimientos ya rayan con el desorden mental a causa de sus exaltadas emociones.
Los más fanáticos promotores de esta criminal actitud que lesiona los principios más elementales del periodismo fueron, durante varios tramos de este periodo democrático, clientes del Estado, en un espurio maridaje con los gobiernos de turno. Estos sobornos encubiertos estaban disfrazados de avisaje fiscal o espacios pagados por las autoridades, generalmente desde los ministerios con más recursos, con preferente predilección hacia las entidades hidroeléctricas binacionales, donde el chorro era más generoso y sin control. No es raro, por tanto, que algunas empresas y sus trabajadores y trabajadoras de la prensa tengan una conveniente amnesia para enjuiciar la corrupta administración –la más corrupta de toda la historia reciente– de Mario Abdo Benítez. Y, por el contrario, fustiguen con inigualable saña al expresidente de la República Horacio Cartes y al actual mandatario, Santiago Peña, quien llegó al Palacio de López de la mano del líder del movimiento Honor Colorado, el sector interno más poderoso de la Asociación Nacional Republicana.
Los más recalcitrantes detractores del actual titular de la Junta de Gobierno de la ANR, siguiendo las órdenes de sus inescrupulosos patrones, viven prisioneros de sus artificiales escenarios, pedaleando cuesta arriba para convencer a un público que les ha perdido el respeto y la confianza, restando toda credibilidad a sus publicaciones en cualquiera de sus formatos. Algunos, incluso, llegaron a formar parte de instituciones públicas al lado del tenebroso ministro de Hacienda de entonces, Benigno López, hermano de madre de Abdo Benítez. Un dúo que dejó al país al borde del colapso financiero y el descalabro administrativo, con deudas millonarias con empresas farmacéuticas y de construcción, teniendo a estos periodistas como aliados. En el caso específico de los emprendimientos viales, se ejecutaron obras que no tenían fuentes de financiamiento, siendo su principal responsable quien fuera ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Arnoldo Wiens, fracasado aspirante a la Presidencia de la República, y quien ahora quiere volver a intentarlo sin pudor alguno, a pesar de que carga sobre sus espaldas un largo prontuario de hechos punibles a raíz de obras sobrefacturadas (como la famosa “pasarela de oro”) y licitaciones amañadas. A los que debemos añadir el proceso que actualmente enfrenta por lesión de confianza y destrucción intencional de los trabajos del metrobús, que fueron llevados adelante durante la época de Cartes.
Las internas simultáneas de los partidos y movimientos políticos para elegir a los candidatos que los representarán en las elecciones municipales del 4 de octubre, a la par de despertar incurables rencores, de nuevo son aprovechadas para desparramar las tilinguerías más inverosímiles con aires de apodícticas premisas. Los mismos fanfarrones de siempre, que mañana –con la costumbre propia de los gatos– enterrarán su mala fe sin ningún remordimiento. Ignoran los imprescindibles códigos de ética que dieron forma, proyección y solidez a la profesión periodística. Utilizan sus medios para alcanzar sus fines egoístas y mezquinos. Ahora mismo decretan la debacle del movimiento Honor Colorado y pronostican negros nubarrones para los comicios de octubre, como si ellos fueran determinantes –de cumplimiento inexcusable y obligatorio– para las presidenciales de 2028. No se cansan de este ejercicio de onanismo mental en el cual se regodean, aunque, como ya ha ocurrido, continuarán elucubrando fuera del tarro, esparciendo los efluvios de sus divagues sobre la tapa cerrada del inodoro. Hay que admitir que es admirable que no se cansen –reiteramos– de hacer el ridículo. Como cuando denuncian ataques a la libertad de expresión porque el Ministerio Público investiga a un banco por lavado de dinero. Banco ligado a un diario. Conociendo sus antecedentes, las tapas de los diarios de mañana dependerán de los resultados de las elecciones de hoy para agrandar sus letras o minimizarlas. Son tan predecibles como despreciables.
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Asesinan a un periodista en Colombia, el segundo en un mes
Un periodista colombiano fue asesinado el sábado en la frontera de Colombia con Venezuela luego de que otro comunicador muriera al ser atacado por guerrilleros hace casi un mes, informó la Defensoría del Pueblo, organismo público que vela por los derechos humanos.
Por lo menos 170 reporteros han sido asesinados en Colombia desde 1977, según la ONG Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).
En medio de frustradas negociaciones de paz y cuando restan dos meses para que concluya su mandato de cuatro años, el presidente Gustavo Petro afronta una crisis de seguridad con atentados, masacres de civiles y ataques a la fuerza pública.
Cristian Herrera, quien integraba el consejo directivo de la FLIP, fue asesinado en la ciudad limítrofe de Cúcuta (noreste).
Un sicario que se movilizaba en una motocicleta baleó al comunicador, quien falleció cuando era trasladado a un hospital, según medios locales.
“La violencia vuelve a golpear al periodismo en Colombia”, señaló la Defensoría del Pueblo en un comunicado difundido por la red X.
Agregó que Herrera “dedicó su trabajo a informar sobre temas relacionados con impunidad, crimen organizado, corrupción y la situación del Catatumbo”, una región también limítrofe con Venezuela donde se producen cruentos enfrentamientos entre guerrillas.
El periodista, quien antes había sido amenazado, contaba con medidas de protección del gobierno que “no lograron evitar su asesinato”, indicó la Defensoría.
En mayo fue asesinado el comunicador Matro Pérez, de 25 años, por guerrilleros en Antioquia (noroeste), un convulso departamento golpeado por la minería ilegal.
“En menos de un mes, el país ha perdido dos voces del periodismo regional en contextos marcados por la violencia y la presencia de grupos armados ilegales”, apuntó la entidad.
La FLIP dijo por X que Herrera “había denunciado recientemente hechos de corrupción y problemáticas de orden público” en Cúcuta.
- Fuente: AFP
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