Liz Coronel, embajadora paraguaya en España, afirmó que están organizando la repatriación de Beatriz Romero, la madre de los niños asesinados por un policía en Capiatá. No obstante, la representante diplomática dejó en claro que la venida de la madre es opcional para ella.
“Es un vuelo especial de repatriación que organiza el Gobierno con la empresa aerolínea Air Europa”, contó a Radio Universo Liz Coronel.
Esta comentó que se está organizando el vuelo para la señora, pero será ella quien decida si viene o no. En principio habría decidido regresar. Beatriz Romero tiene 21 años y es la expareja del oficial de Policía Isidro Casco, quien tras cometer el asesinato se quitó la vida.
“Pero si vuelve no sería ahora, porque es un vuelo que se preparó ya en el mes de junio”, contó Coronel, quien estima que su vuelta sería recién el 15 de julio. Tanto la embajada como los consulados están en comunicación con la madre de los chicos, quienes residían en el barrio San Miguel de Capiatá.
El crimen
Un agente de la Policía Nacional mató a cinco integrantes de su familia durante la madrugada de este viernes en la ciudad de Capiatá y posteriormente se suicidó. Hay otras dos personas heridas de gravedad.
Entre los asesinados están los suegros del uniformado, su cuñada, sus hijos de uno y dos años. El hecho ocurrió en el barrio San Miguel de la mencionada ciudad. El suboficial fue identificado como Isidro Casco Salinas, supuestamente adicto a las drogas y quien ya tenía denuncias en su contra por violencia familiar.
“Este señor constantemente venía amenazando que cometería este hecho. Los fallecidos son los suegros, la cuñada y los dos hijos del policía. Además, dos heridos de gravedad”, manifestó el comisario Silvino Cantero en comunicación con Universo 970 AM.
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Violencia en el fútbol: batalla campal en Luque deja un policía herido y un árbitro agredido
Una jornada que debía ser deportiva terminó en un episodio de violencia desmedida en la ciudad de Luque. Al finalizar un partido de la categoría reserva, disputado este domingo 21 de junio, se registró una batalla campal que dejó como saldo un agente de la Policía Nacional con una herida de gravedad y a un árbitro víctima de agresión física.
Según el informe preliminar de las autoridades, el incidente tuvo su génesis alrededor de las 13:00, cuando integrantes de ambos equipos iniciaron una pelea que rápidamente escaló de intensidad, involucrando a los simpatizantes presentes en las gradas.
El jefe policial interviniente detalló que, pese a los esfuerzos iniciales por controlar la situación mediante técnicas de persuasión, los efectivos fueron superados en número por la cantidad de personas involucradas.
En medio del tumulto, un uniformado resultó con una lesión en la cabeza que requirió ocho puntos de sutura, mientras que uno de los jueces del encuentro confirmó haber sido blanco de agresiones físicas durante el desorden.
Sin detenidos hasta el momento
A pesar de la magnitud de los disturbios, el procedimiento policial no arrojó personas aprehendidas. Los responsables del operativo señalaron que la escasez de personal frente a la multitud impidió realizar detenciones en flagrancia.
La víctima de la agresión ya ha formalizado la denuncia correspondiente.
Por su parte, la Policía Nacional adelantó que los antecedentes del caso serán remitidos al Ministerio Público para el inicio de las investigaciones pertinentes y la identificación de los responsables de este nuevo episodio de intolerancia en el fútbol regional.
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Educar es más ejemplo que discurso
Por: Adelaida Alcaraz
En un ecosistema empresarial que suele medir el éxito en términos de crecimiento, rentabilidad y expansión, Pedro Ayala propone una lectura más profunda: la del legado. Miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y líder de CPA Ferrere en Paraguay, nuestro protagonista pertenece a esa generación de ejecutivos que ya no separa con nitidez la vida corporativa de la personal. En su caso, la paternidad no es un capítulo paralelo a su carrera, es el eje que reordena su forma de entender el liderazgo, el riesgo y el éxito.
“Construir una empresa tiene mucho que ver con la autorrealización”, afirma Pedro Ayala, pero rápidamente amplía la idea hacia un territorio más íntimo: la familia. Allí, sostiene, el legado deja de ser una marca o una estructura organizacional para convertirse en algo más difícil de cuantificar y que se define en personas, valores y vínculos.
Padre de cuatro hijos -Arami, Mauri, Agus y Ale, de apenas cuatro meses- Pedro reconoce que la experiencia no inmuniza frente a la paternidad. Cada hijo, dice, vuelve a inaugurar el proceso. “Cada llegada trae nuevas emociones… la paternidad no se domina, se aprende todos los días”, enfatiza dejando entrever la idea de que la experiencia no elimina la incertidumbre, pero sí afina la sensibilidad.
En su recorrido, Pedro retoma una idea filosófica para describir la paternidad y la resumen en la idea de que nadie entra dos veces al mismo río. Así como las personas cambian, también lo hacen los padres. En ese marco, cada hijo encuentra una versión distinta de su padre, moldeada por la experiencia, pero también por las propias transformaciones internas.
Ese mismo principio, sostiene, se traslada al mundo corporativo. La estabilidad es más una ilusión que una condición. Equipos, contextos y decisiones están en permanente movimiento. En ese flujo, el liderazgo no puede ser rígido.
La paternidad, en ese sentido, opera como un entrenamiento emocional involuntario. Desarrolla paciencia, empatía, escucha y coherencia. “Las personas observan mucho más lo que uno hace que lo que uno dice”, resume.
El éxito más allá de los indicadores. Quizás uno de los desplazamientos más significativos en la mirada de Pedro tiene que ver con la noción de éxito. En el mundo empresarial, admite, suele medirse en resultados. Pero la paternidad introduce una métrica alternativa, menos visible y más persistente: la calidad de los vínculos.
“El éxito empieza a tener más que ver con la tranquilidad de conciencia”, asegura. No se trata de abandonar los resultados, sino de integrarlos en una visión más amplia, donde también importan las personas que se forman dentro de una organización y el impacto que esta genera en sus entornos familiares.
En esa línea, introduce una idea que tensiona la separación clásica entre lo profesional y lo personal, no existen compartimentos estancos. “Somos una sola persona durante todo el día”, afirma. Lo que ocurre en la casa influye en la empresa, y viceversa. El liderazgo, entonces, también se construye desde el equilibrio interno.
Riesgo, protección y responsabilidad. Si algo modifica la paternidad, según nuestro protagonista, es la relación con el riesgo. No lo elimina, pero lo reconfigura. La ambición sigue presente, pero aparece filtrada por una capa adicional de responsabilidad.
“No desde el miedo, sino desde la responsabilidad”, aclara. La diferencia está en que no se trata de volverse conservador, sino de entender que cada decisión tiene efectos que trascienden lo individual.
Esa conciencia introduce una nueva pregunta en la toma de decisiones. No solo qué es posible hacer, sino para qué y con qué impacto. El riesgo deja de ser un gesto individual para convertirse en una decisión con consecuencias extendidas.
Liderar personas, no solo equipos. En su rol profesional, Pedro reconoce una enseñanza directa de la vida familiar. Y es que detrás de cada persona hay una historia completa. Padres, hijos, preocupaciones, aspiraciones.
Esa mirada, lejos de suavizar el liderazgo, lo complejiza. Obliga a pensar en la empresa no solo como una estructura de objetivos, sino como un espacio de desarrollo humano. “Liderar no es solamente resolver problemas, sino formar y acompañar procesos”, señala.
En ese punto, la paternidad y el liderazgo convergen, pues ambos implican educar desde el ejemplo, no desde el discurso.
El legado. Cuando piensa en el futuro de sus hijos, él no habla de herencias materiales ni de trayectorias predeterminadas. Su idea de legado es más abierta. Consiste en dar herramientas, no caminos.
“Quiero que sean mejores que yo”, dice sin matices. La frase, que podría parecer simple, encierra una lógica potente. Y es que el éxito del padre se mide, en parte, por la capacidad de los hijos de superarlo.
Ese mismo criterio lo traslada a su rol profesional. El verdadero impacto de una organización no está solo en su desempeño presente, sino en lo que deja instalado para el futuro: cultura, talento y oportunidades.
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Ecuador: cuestionan presunto crimen de activista anticorrupción polaca
Organizaciones de derechos humanos de Ecuador refirieron el viernes que la activista polaca Monika Silva fue asesinada y descartaron la hipótesis de un supuesto suicidio, tras recibir el informe forense. Silva falleció hace una semana en el poblado costero de Montañita, en la provincia de Santa Elena (suroeste). Su cuerpo fue hallado dentro de su vivienda.
Apenas se conoció del deceso, el ministro de Interior, John Reimberg, dijo que había sido un suicidio e incluso mencionó que la activista anticorrupción había enviado un mensaje de despedida a su pareja. “Hoy con los informes periciales tenemos la certeza que estamos frente a una muerte violenta. Por lo tanto, se desmorona esta pretendida alusión de que había de por medio un suicidio”, dijo en una rueda de prensa virtual la abogada Lita Martínez, directora del CEPAM, una organización por los derechos de las mujeres.
El CEPAM junto al Comité Permanente por los Derechos Humanos (CDH) llevan el caso y acompañan a la familia de Silva, madre de dos niñas. La activista polaca denunciaba casos de corrupción, tráfico de tierras y afectaciones al medioambiente en los que estaban supuestamente implicados personas ligadas a la política local. Meses antes de su muerte había denunciado amenazas.
“A ella la asesinaron. Ese crimen no es único, hay que entenderlo como un contexto de, digamos, deterioro de las libertades”, señaló Billy Navarrete, del CDH. Los defensores de derechos humanos en Ecuador están “en condición de desamparo”, agregó.
Martínez señaló que la Fiscalía debe tomar en cuenta en su investigación el rol de activista anticorrupción de Silva y que además fue “víctima de violencia” de género.
“Los hechos que llevaron a la muerte de Mónica sin duda alguna están marcados por la intencionalidad, por la saña. Y creo que eso demuestra también que no fue un hecho aislado, sino premeditado”, dijo la directora del CEPAM. Dos peritos forenses argentinos participan como veedores en la investigación, por pedido del gobierno ecuatoriano.
Fuente: AFP.
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“El mayor legado que quiero dejarle es mi ejemplo”
Por: Adelaida Alcaraz
Acostumbrado a asumir riesgos y construir proyectos, Paulo Duarte enfrenta hoy el desafío más importante de su vida: formar a un hijo. En esta entrevista, el CEO de Broterra reflexiona sobre el legado, la familia y el Paraguay que espera ver florecer junto a una nueva generación.
Hace apenas una semana nació Octavio. Todavía es demasiado pequeño para entender el mundo que lo rodea. No sabe qué es una empresa, qué significa emprender o por qué su padre pasa horas pensando en proyectos, fábricas y futuros posibles, pero sin saberlo, ya cambió la vida de un hombre acostumbrado a convivir con los desafíos.
Paulo Duarte, CEO de Broterra, lleva años tomando decisiones difíciles. Como emprendedor aprendió a caminar sobre terrenos inciertos, a apostar cuando otros dudaban y a convertir ideas en realidades. Sin embargo, reconoce que ninguna experiencia se compara con la que vive hoy.
“Siento que toda la vida tuve que aprender a disfrutar de lo que me genera incertidumbre y emociones al mismo tiempo”, reflexionó. “Probablemente no tenga todas las respuestas para las preguntas que se me van a presentar como padre, pero el entusiasmo, la emoción y el amor que me generan son muy superiores a cualquier duda”, afirmó el CEO.
Y cuánta verdad hay en todo esto. Detrás del empresario que proyecta triplicar la capacidad industrial de Broterra para 2027, hay un hombre que acaba de descubrir que el desafío más importante de su vida no se mide en facturación, metros cuadrados ni balances; se mide en ejemplo.
La llegada de Octavio cambió su forma de entender el éxito. “Hace mucho tiempo aprendí que el éxito no es sinónimo de cosas materiales ni de cuentas bancarias llenas de dinero. El éxito es libertad, bienestar emocional, bienestar físico y poder compartir la vida con las personas que queremos”, aseguró.
Pero hay una enseñanza que desea transmitirle por encima de todas. “El éxito está en no abandonar, en continuar a pesar de que muchas veces no queremos o sentimos que ya no damos más”, sostuvo enseñando su filosofía de vida.
En un tiempo donde el mundo premia los resultados rápidos, Paulo apuesta por valores menos visibles, pero mucho más duraderos: disciplina, resiliencia, coherencia y humildad. “El mayor legado que quiero dejarle a Octavio es mi ejemplo. Que vea a una persona honesta, íntegra, coherente, que se juega por lo que sueña y por lo que cree”, confesó.
Con esto, Paulo no habla de herencias materiales sino más bien de carácter, valores y enseñanzas con valor real, aquellas que sobreviven a cualquier éxito empresarial.
Como padre reciente, también reconoce que la paternidad modifica la manera de liderar. “Nos obliga a convertirnos en mejores personas y mejores líderes. Me genera más hambre, más ganas de crecer y de ofrecerle todo lo mejor. Y no me refiero solamente a lo material, sino al tiempo, la reputación y el legado”, reflexionó.
Quizás por eso la llegada de un hijo también amplía la mirada sobre el país, ya que cuando Paulo habla de Paraguay, tras haber sido presidente de UIP Joven y de liderar proyectos de gran envergadura, imagina que el Paraguay que recibirá Octavio, no mostrará únicamente crecimiento económico. Significará orgullo, identidad y futuro.
“Espero que él encuentre un Paraguay integrado a la economía mundial, competitivo, prestigioso y del que pueda sentirse orgulloso. Un país que le genere autoestima por ser paraguayo y donde sienta la necesidad de ser protagonista de su construcción”, afirmó.
Su optimismo forma parte de una generación de empresarios que ve al Paraguay atravesando uno de los momentos más prometedores de su historia. Un país que atrae inversiones, desarrolla industrias, genera empleo y comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en los mercados internacionales.
Y mientras Octavio da sus primeros días de vida, Broterra también se prepara para una nueva etapa. La empresa acaba de regresar de un viaje por Asia y avanza en un ambicioso plan de expansión que contempla casi triplicar su capacidad industrial para 2027.
Pero incluso frente a semejante desafío, Paulo tiene claro cuál es el proyecto más importante. No está en una fábrica ni en una inversión, está en su casa, durmiendo en una cuna.
Para Paulo Duarte, la mayor obra que comienza hoy no es la próxima expansión de Broterra, es ayudar a formar a un niño que algún día pueda sentirse orgulloso del país que heredó y del ejemplo que recibió.