En ocasión del Día del Idioma Guaraní, que se celebra el próximo 25 de agosto, el autor de esta nota presenta algunas de las particularidades distintivas de esta lengua nativa que nos identifica, nos cohesiona y nos hace únicos a los paraguayos.
- Por Arnaldo Casco Villalba
- arnaldo.casco@nacionmedia.com
- Fotos: Archivo
El guaraní –un idioma ancestral nativo de América que supo capear grandes desafíos en su historia y lograr salir airoso al punto de seguir siendo la lengua mayoritaria de toda una nación– es hablada en varios países, declarado idioma oficial de Estados y regiones, con un arraigo profundo en la cultura de varios pueblos, pero muy especialmente en el territorio de Paraguay, donde se constituye en un elemento fundamental de nuestra identidad nacional.
Se suele escuchar que los guaraníes no construyeron grandes monumentos, pirámides, ciudades, etc., dando a entender que se trata de una civilización inferior en comparación con otras, incluso de la región. Pero ¿cuál es la verdadera esencia de la civilización guaraní? En esta era del caos, de mucho ruido y poco contenido, de una casi desorientación del hombre, ¿qué prácticas humanas heredadas de la cultura guaraní pueden echar luz y mostrarnos caminos certeros para vivir y convivir en armonía en estos tiempos?
Es importante señalar que para la cultura guaraní, el ayvu, la palabra (el lenguaje humano) lo es todo. Por ello, los estudiosos definen a los guaraníes como la “civilización de la palabra”. Muy especialmente para los mbyá guaraní, la palabra no se diferencia del alma humana, sino que juntas forman una misma esencia (palabra-alma), que es la que encarna el ser humano cuando nace.
Este quizás ha sido uno de los motivos para la conservación de la lengua nativa. Los guaraníes tenían suficiente razón para aferrarse a su lengua ya que, si esta era desplazada y reemplazada por un idioma foráneo, significaría la pérdida del alma misma, teniendo en cuenta su condición de sacralidad, es decir, palabra-alma tiene el mismo significado profundo para la cultura guaraní.
EL PY’A Y LA SABIDURÍA GUARANÍ
Una palabra que evidencia la amplitud, la profundidad y la sabiduría de la cultura guaraní es el py’a (que se traduce al español como “estómago”), un término que a su vez se convierte en raíz para varias otras palabras en guaraní y que demuestran, por un lado, la riqueza lingüística de la lengua y, por el otro, la profunda sabiduría que posee la cultura guaraní al anticiparse varios siglos a la ciencia occidental para revelarnos cuán importante es el estómago (el py’a) en el estado de ánimo, sentimiento, pensamiento, etc., del ser humano.
Por citar algunas de las palabras construidas desde py’a, y que tienen que ver con el sentimiento, pensamiento, estado de ánimo de la persona, tenemos el: py’amongeta (pensar); py’aguasu (valentía, coraje); py’aju (miedoso, cobarde); py’akangy (sensible); py’aguapy (paz, sosiego, tranquilidad); py’apy (preocupación); py’ako’õ (rencor, resentimiento); py’akyrỹi (cosquilleo de gozo); una hermosa expresión es py’akuaa (que significa “comprender o sentir lo que el otro siente; tener empatía”); py’apochy (sentir enojo); py’arory (alegría, gozo), etc.
LAS PECULIARIDADES LINGÜÍSTICAS
De manera muy resumida, quiero presentarles algunas de las peculiaridades lingüísticas que distinguen al guaraní y hacen que sea una lengua expresiva, musical, que guste al oído escuchar su buena pronunciación y de qué manera llega al alma cuando es bien usada.
Si miramos solo el alfabeto de la lengua, haciendo un contraste con el español, el guaraní posee 33 letras y ninguna de ellas es muda, ante el español que posee 27 y el caso de las letras mudas como la h o la u luego de la g. Como sabemos, el español tiene cinco vocales, ante el guaraní que posee 12 en total, y aquí encontramos una de las grandes diferencias, porque, fonéticamente hablando, son las vocales las que aportan sonidos a las palabras y, en ese sentido, el guaraní supera por más del doble al español.
Otra de las particularidades del guaraní es su condición de nasalidad. Casi la mitad de su alfabeto son letras nasales, un total de 14 de las 33. Esto le da un sonido muy peculiar a la hora de combinar entre la oralidad y la nasalidad entre una palabra y otra, incluso dentro mismo de la palabra entre una sílaba y otra, aportando una musicalidad única en la pronunciación.
Así tenemos palabras totalmente nasales como g̃uaig̃ui, g̃uarã, ñemoneĩ, nomonéi, ñañoñañuã, etc.; o totalmente orales como kururu, karape, chokokue, kakuaa, etc. O su combinación perfecta de la oralidad y la nasalidad entre una sílaba y otra, como es el caso de akãhatã.
Otros sonidos particulares del guaraní son las letras y, su versión nasal ỹ, y el puso, la consonante que interrumpe brevemente el sonido entre las vocales. Como ejemplo tenemos el caso donde en una misma palabra aparecen estas tres letras: y’ỹ (que significa “falta/ausencia de agua”).
Se pueden seguir apuntando varias otras características que hacen único al guaraní pero, tal como reza el dicho, para muestra basta un botón. Lo más importante que podemos hacer hoy como paraguayos es celebrar el hecho de haber sido herederos de una lengua ancestral, además de seguir difundiendo su uso en las actuales y próximas generaciones.