Si bien todos los aceites están repletos de grasas y calorías, su composición química y sus efectos sobre la salud pueden ser muy diferentes. Con tantas clases disponibles en el mercado, ¿cómo saber cuál es el mejor a la hora de cocinar y si se debería evitar alguno?
En los últimos tiempos, se ha desplazado el aceite de girasol para introducir opciones supuestamente más “benévolas” como, por ejemplo, el aceite de coco. No obstante, lejos de lo que se cree, este ingrediente tiene un alto contenido en grasas saturadas y ningún estudio puede respaldar que se trata de un “superalimento” para la salud, según análisis de la Universidad de Harvard, replicados por la prensa internacional.
El aceite de coco también puede aumentar los niveles de colesterol perjudicial, que están relacionados con las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares. Tampoco está exento de convertirse en grasa mal acumulada dentro del organismo, por lo que no siempre es la mejor alternativa.
Lea también: ¿Cada cuántos días se debe lavar el cabello para su crecimiento?
Lo mismo sucede con el aceite de oliva, que tiene fama de ser el más saludable de los aceites vegetales. Si bien puede mejorar el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativa, solo es especialmente beneficioso cuando no se cocina, pero incluso bajo cocción tiene un porcentaje muy alto de ácidos grasos monosaturados.
De ahí que, entre la gran variedad, se recomienda optar por un aceite más bajo en grasas saturadas. Lo mejor siempre es consultar con un profesional de la nutrición para determinar cuál se adapta mejor a las necesidades y exigencias alimentarias particulares.
Te puede interesar: ¿Por qué duelen las articulaciones cuando llueve? La ciencia tiene la respuesta
Dejanos tu comentario
Estudio científico confirma la presencia de una superbacteria
Un estudio genómico realizado en Paraguay revela la expansión y resistencia de una bacteria que se está expandiendo.
Un estudio científico realizado en Paraguay encendió señales de alerta en el ámbito de la salud pública al confirmar la presencia y caracterización del Staphylococcus aureus, resistente a la meticilina (SARM), una de las denominadas “superbacterias” asociadas a infecciones graves y de difícil tratamiento.
La investigación, desarrollada por Rosa Guillén, Claudia Salinas y colaboradores en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Asunción (IICS-UNA), permitió construir el primer mapa genómico del SARM que afecta a pacientes pediátricos en el país, un avance clave para la vigilancia epidemiológica. El hallazgo más relevante fue la identificación de tres complejos clonales predominantes: CC30, CC5 y CC8, familias genéticas que muestran capacidad de adaptación y resistencia a múltiples antibióticos.
RESISTENCIA
Según el estudio, estas cepas presentan resistencia a la penicilina, mientras que la resistencia a otros antimicrobianos continúa en aumento, lo que reduce progresivamente las opciones terapéuticas disponibles.
Actualmente, fármacos como la vancomicina siguen siendo eficaces en casos graves, aunque los especialistas advierten que el margen de acción es cada vez más limitado.
La investigación remarca que este tipo de infecciones puede derivar en cuadros clínicos severos como neumonía, osteomielitis y sepsis, con especial impacto en poblaciones vulnerables, entre ellas los niños.
El trabajo científico representa el primer estudio genómico de SARM en Paraguay, un paso considerado fundamental para fortalecer los sistemas de vigilancia y detección temprana de la resistencia antimicrobiana, tanto a nivel nacional como regional.
Dejanos tu comentario
Paraguay buscará consolidarse como potencia agroindustrial con el acuerdo Mercosur–UE
El titular de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), Raúl Valdez, destacó las oportunidades del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ya que nuestro país actualmente ya se encuentra cumpliendo estándares europeos.
“Europa históricamente fue un comprador de soja paraguaya para sus plantas de procesamiento. Así también, el aceite de soja es un producto muy importante enviado de Paraguay a Europa”, comentó en el programa Arriba Hoy, emitido por canal GEN/Nación Media.
Además de mirar las cuestiones o la coyuntura política, mencionó que hay que mirar para adentro. “Tenemos que tomar decisiones que nos permitan aprovechar al máximo o no esta oportunidad que tenemos. Si realmente queremos convertirnos en una potencia agrindustrial o ser un agoexportador”, detalló.
Actualmente, la UE es comprador del 30 % de harina de soja paraguaya y cumple con requisitos del bloque que le permite ser competitiva. “Sin embargo, en los últimos años, debido a reglamentaciones internas de la UE, el aceite de soja perdió preferencias arancelarias y el poroto de soja tuvo un ingreso limitado”, señaló.
Valdez comentó que hay dos vías importantes a considerar, por un lado: el acuerdo, comercialmente es una oportunidad histórica de acceso a un mercado con las más altas exigencias, y por el otro que tiene el poder adquisitivo más elevado.
A su vez, dijo que el sector agro paraguayo tiene ventajas competitivas relacionadas con las condiciones que se exigen en comparación con los grandes vecinos.
“Ya son varios años o décadas que estamos trabajando en lo que es deforestación cero. Las empresas tienen trazabilidad, nos encontramos trabajando en sistemas de georeferencias, relacionados con los medios de trabajo”, relató.
En ese contexto, señaló que el acuerdo Mercosur–UE no solo representa un beneficio comercial, sino una herramienta para recuperar competitividad en un mercado de alto poder adquisitivo.
Asimismo, aseguró que los productos con mayor valor agregado son los que tienen mejores perspectivas en la Unión Europea, por lo que desde Cappro impulsan una agenda de agroindustrialización, orientada a alimentos procesados, proteínas animales y biocombustibles.
Lea más: Nueva Alborada: piscicultura aguarda impulso para ampliar su escala productiva
Dejanos tu comentario
Industria aceitera procesa 600.000 toneladas de granos al año y 98 % corresponde a soja
Por Melissa Palacios
Paraguay hoy es un importante productor mundial de harina y aceite de soja. La industria aceitera nacional produce alrededor de 600.000 toneladas de aceite por año y el 98 % del procesamiento corresponde a la soja, aunque también se industrializan otros granos como canola y girasol en menor escala.
En esta entrega de Sepa más, Raúl Valdez, titular de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), conversó con La Nación/Nación Media para conocer a fondo este importante rubro que este 2025 ya superó los niveles de procesamiento de los últimos cinco años.
Esto confirmó la fortaleza y resiliencia del rubro, a pesar de las complejas condiciones comerciales que se tienen a nivel global, empezó diciendo el representante del gremio. Si bien se produce principalmente aceite de soja, también se tienen otros aceites en menor proporción.
La producción nacional se comercializa en dos formatos: uno de ellos es el aceite crudo, utilizado en industrias y destinado a la exportación, que es la materia prima principal para producción de biodiésel de aceite de soja a nivel regional. Mientras que en menor proporción se encuentra el aceite refinado y envasado, destinado al consumo familiar.
Leé más: Sonia Tomassone: “Hay mucho futuro en la producción de granos y de todos los derivados”
Los tres departamentos líderes en producción aceitera son Alto Paraná con 2,65 millones de toneladas, Itapúa con 1,7 millones de toneladas, Canindeyú con 1,5 millones, según datos de la campaña 2023/24.
Envíos por USD 1.400 millones
Como país exportamos aceite, harina y cascarilla de soja por valores que pueden superar los USD 1.400 millones anuales, dependiendo de los precios internacionales y del nivel de procesamiento. Sin embargo, el potencial es aun mucho mayor, destacó Valdez.
Las principales procesadoras de oleaginosas están agrupadas en la Cappro. Son 10 las empresas que elaboran aceite: ADM, Bisa, Bunge, Caiasa, Cahpsa, Cargill, Copagra, LDC, Merco y Oleaginosa Raatz.
“En conjunto, representan prácticamente toda la capacidad industrial instalada para la producción de aceites y derivados en Paraguay”, dijo. En cuanto al capital de las mismas, sostuvo que existe una combinación de capital local y extranjero.
Sin embargo, enfatizó que una vez instalada la inversión física, la agroindustria es 100 % paraguaya, porque genera empleo, paga impuestos y desarrolla cadenas enteras dentro del país.
Empleos
“La agroindustria genera miles de empleos directos e indirectos en todo el país, incluyendo procesamiento, logística, seguridad, calidad, mantenimiento y servicios”, aseveró Valdez. Agregó que con ella se generan empleos de calidad con un mayor efecto multiplicador sobre la economía local, impulsando demanda de bienes y servicios, transporte, energía, metalmecánica y construcción.
Asimismo, recalcó que las industrias de procesamiento de soja son un pilar de la economía nacional que generan divisas, impulsan el desarrollo rural y ayudan a estabilizar los precios para los productores durante todo el año, reduciendo su dependencia de mercados volátiles. El rubro tiene un fuerte impacto en otras cadenas como la avícola, porcina, piscícola, láctea, biodiésel y alimentos balanceados.
Proyecciones para el cierre de año
Las perspectivas para el final de año son muy positivas, ya que hasta octubre las aceiteras lograron procesar cerca de 3.000.000 de toneladas de soja, superando todos los registros desde 2020.
“El 2025 estaría entre los mejores años para la agroindustria paraguaya, consolidando al país como un actor industrial relevante en la región”, añadió Valdez sobre el sector que genera divisas, impulsa el desarrollo rural y ayuda a estabilizar los precios para los productores durante todo el año, reduciendo su dependencia de mercados volátiles.
Por último, el presiente de la Cappro dijo que las principales dificultades que enfrenta el sector son las distorsiones fiscales debido a faltas de políticas claras para el procesamiento de la soja a nivel local.
Le siguen las situaciones logísticas, ya que al depender de condiciones hidroclimáticas se pueden encarecer los envíos. Y por otro lado, se tienen desventajas de índole estructural en comparación con países vecinos de gran escala que cuentan con políticas e incentivos que priorizan el agregado de valor a través de la industrialización local.
Dejanos tu comentario
Amenaza silenciosa: en apenas 8 años hallan 50 % más microplásticos en el cerebro humano
Si le preguntáramos a las personas quién es John Hyatt, el 99 % no sabría la respuesta, sin embargo su trabajo que en principio fue revolucionario, hoy día se convierte en una silenciosa amenaza a la salud de la población mundial y los ecosistemas. El fue quien en 1860 inventó el celuloide, lo que daría pie a que años más tarde, en 1907 apareciera el primer plástico sintético.
Desde el siglo pasado los científicos comenzaron a advertir sobre el peligro que representan los microplásticos, que con prisa y sin pausa se introducen en el cuerpo humano.
Según el medio RT, un estudio publicado en la revista Nature Medicine reveló altas concentraciones de microplásticos acumulados, particularmente en el cerebro. Los investigadores analizaron muestras de tejido hepático, renal y cerebral de 24 personas fallecidas en 2024 y las compararon con muestras de 28 personas fallecidas en 2016.
Los resultados revelaron que la cantidad de pequeños fragmentos de plástico en el cerebro aumentó un 50 % en comparación con muestras tomadas en 2016, de 3.420 microgramos a 4.763 microgramos por gramo de tejido. Mientras que, en el hígado la concentración media aumentó de 141,9 microgramos a 465,3 microgramos por gramo de tejido.
Diferentes tipos de plástico
Siguiendo con las preguntas, tampoco la mayoría de la población sabría reconocer el significado de esta fórmula química: (C2H4)n, sin embargo es la composición del polietileno, con los que se fabrican botellas de agua y vasitos desechables. Fue el plástico más común hallado en el cerebro, de entre otros 12 distintos tipos de plásticos encontrados en las muestras de la corteza frontal.
“Los microplásticos tienden a acumularse en las células grasas de la capa aislante de mielina del cerebro, que envuelve las neuronas y ayuda a regular la transmisión de señales, lo que podría explicar las mayores concentraciones en el cerebro”, indica el informe.
, utilizó microscopía electrónica e infrarroja especial para determinar con mayor precisión las cantidades de plástico, ya que métodos de microscopía convencionales, normalmente solo detectan partículas mayores de cinco milímetros.
Otros estudios han detectado también microplásticos en la sangre, los pulmones, los intestinos y la placenta.
Matthew Campen, quien dirige el equipo de investigadores de la Universidad de Nuevo México, aseguró que la tasa de acumulación en nuestros cuerpos refleja la creciente cantidad de desechos plásticos en el planeta. “Esto realmente cambia el panorama. Lo hace mucho más personal”, sostuvo.
“Empezamos a pensar que quizás estos plásticos obstruyen el flujo sanguíneo en los capilares”, opinó Campen, y agregó que probablemente “estos nanomateriales interfieran con las conexiones entre los axones [una parte de las células nerviosas] en el cerebro. También podrían ser una semilla para la agregación de proteínas involucradas en la demencia”, conjeturó.
Según el experto, la mayoría de los microplásticos en el cuerpo se ingieren a través de los alimentos, especialmente la carne, ya que su producción comercial tiende a concentrar los plásticos en la cadena alimentaria.