Elisa Ferreira Da Costa Perán
Trust Family Office
En nuestra cultura, muy paraguaya, y probablemente también en otros países o culturas, aunque lo desconozco, hay una realidad; muchas veces nos cuesta comunicarnos y expresarnos abiertamente. Decir lo que pensamos y hablar de temas incómodos no suele ser prioridad; sin darnos cuenta, preferimos evadir ciertas conversaciones. Y una de ellas es el dinero dentro de la vida de pareja o la familia en sí. Esto impacta directamente en la vida financiera y, eventualmente, podría generar problemas en nuestro relacionamiento.
Sabemos, por experiencias de nuestros allegados o incluso propias, que los temas relacionados al dinero son sensibles y muchas veces causan conflictos en las relaciones. Solemos asumir que la falta de dinero es lo que genera tensiones. Sin embargo, en muchos casos, no es la falta de dinero, sino la falta de conversación. Y esto puede derivar en algo más profundo: la infidelidad financiera.
Indagando en internet sobre información estadística al respecto, encontré un artículo publicado en el Journal of Financial Therapy (Volumen 9, Issue 1, 2018), que menciona un estudio realizado por la National Endowment for Financial Education (NEFE, 2010). Este estudio señala que el 76 % de las personas encuestadas indicó que la infidelidad financiera dañó su relación, y alrededor de un 10 % afirmó que esta situación incluso terminó en divorcio. Además, uno de cada diez participantes reconoció haber mentido sobre sus ingresos o deudas, y el 35 % consideró que ciertos aspectos de sus finanzas debían mantenerse privados frente a su pareja.
Muchas personas evitan hablar de dinero porque, en ciertos casos, incomoda, genera diferencias o puede derivar en discusiones, especialmente cuando no se trabaja una conversación adecuada. También influyen las creencias que cada uno tiene respecto a estos temas. Sin embargo, no conversar y no llegar a acuerdos -aunque genere incomodidad- no elimina el problema, solo lo posterga y, en algunos casos, puede empeorarlo. Por eso es importante traer a la mesa estos temas que, como vimos, son fuente de conflictos y tensiones en las parejas.
En Trust Family Office, nos tocó trabajar con varias parejas donde cada uno maneja su dinero por separado, sin una planificación ni objetivos en común como familia o pareja. No conocen el ingreso ni los gastos del otro, e incluso distribuyen ciertos gastos inequitativamente. Esta forma de convivir puede funcionar en el corto plazo, pero a la larga el problema puede aparecer, especialmente ante situaciones como una mala inversión, acumulación de deudas, disminución de ingresos de una de las partes, la llegada de hijos con gastos más elevados, problemas de salud u otras situaciones que pueden surgir en la vida.
Con el dinero no se trata de ser excesivos con el control hacia el otro sobre sus gastos, gustos u objetivos, sino de construir un conocimiento mutuo. Se trata de generar conversaciones profundas y sinceras, intercambiar pareceres y encontrar un punto medio entre los objetivos de la familia y, muy importante también, los objetivos personales de cada uno.
Muchas veces, al no hablar estos temas desde el inicio, es donde se desencadenan problemas a futuro. Esto puede reflejar no solo una falta de planificación, sino también una falta de confianza dentro de la relación. Porque, aunque se suponga que debería haber entendimiento y objetivos en común, si la base financiera no está bien cimentada, puede terminar afectando otras áreas de la relación, que con el tiempo pueden deteriorarse.
En algunos casos, se puede ser precavidos y construir desde el inicio. En otros, nos toca acompañar el proceso. Como Family Office, nuestro rol es ayudar a ordenar estas conversaciones para que el camino sea, en lo posible, más claro, cómodo y sólido.