El pasado sábado 1 de mayo se llevó a cabo el evento denominado Be Yoga Day, que tuvo lugar en los jardines del Gran Hotel del Paraguay. Durante la jornada se realizaron diversas modalidades de yoga, además de disfrutar de charlas, masaje ayurvédico, reflexología, reiki, ferias y música en vivo.
El yoga es unión y en esta ocasión las mejores escuelas de yoga de Asunción se fusionaron para ofrecer diferentes herramientas de fortalecimiento y sanación física y emocional para mejorar la calidad de vida de sus seguidores.
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“Esta jornada nace con el fin urgente que tenemos en estos días de promover la salud y aplicar el yoga en la búsqueda de soluciones a los grandes problemas del mundo de hoy; para esto necesitamos comenzar por nuestro cuerpo-mente-espíritu, es ahí donde radica nuestro poder”, expresó Marimar Colmán, organizadora del evento.
Esta filosofía ofrece una amplia y variada propuesta en cuanto a modalidades y en la ocasión la concurrencia tuvo la oportunidad de poner en práctica acompañada de reconocidos instructores como Ashtanga Yoga, a cargo de Andrés Benítez Aguilar; Raja Yoga se encargó Antoine Ducrot y en Kundalini Yoga estuvieron Paola Tami y Marimar Colmán.
Mientras que en Power Yoga encabezó Juanchi Echeverry; Yoga Fitness bajo las instrucciones de Paola Santarelli; Vinyasa Yoga con Dominique Fragnaud; Hatha Yoga con Natalia Martínez y Diana Riveros; Sadhana Acuariano por María Silvia Corbeta y Giannina Friedmann e Isha Judd Yoga a cargo de Nicole Huber.
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Be Yoga Day se desarrolló en un ambiente al aire libre, fue abierto a todo público, pero contó con un limitado número de personas, además de tener en cuenta el distanciamiento social y las medidas sanitarias correspondientes vigentes.
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El filósofo alemán Jürgen Habermas falleció a los 96 años
El filósofo alemán Jürgen Habermas falleció a los 96 años de edad, informó el sábado a AFP una portavoz de su editorial, Suhrkamp Verlag. Habermas murió en Starnberg, en el sur de Alemania, según información proporcionada por su familia. Fue el intelectual alemán más influyente de su generación, involucrado en todos los grandes debates de la posguerra y considerando a Europa como el único remedio frente al auge de los nacionalismos.
En sus últimos años dedicó su tiempo a promover un proyecto federal europeo, con el fin de evitar que el Viejo Continente cayera nuevamente, como en el siglo XX, en las rivalidades nacionalistas. A lo largo de su vida vinculó filosofía y política, pensamiento y acción. Su autoridad moral le valió múltiples reconocimientos internacionales.
Después de haber sido voz de la protesta estudiantil alemana en los años 1960, treinta años más tarde se convirtió en objetivo de críticas al denunciar los riesgos de un “fascismo de izquierda” para el estado de derecho.
En 1989 criticó las modalidades de la reunificación alemana, guiadas principalmente por las exigencias del mercado y que hacían del Deutsche Mark (el marco alemán) su estandarte. Nacido el 18 de junio de 1929 en Düsseldorf, Habermas fue incorporado a las Juventudes Hitlerianas, aunque era demasiado joven para participar activamente en la guerra. Durante su adolescencia quedó profundamente marcado por el colapso del nazismo.
Fuente: AFP.
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Sigue un ciclo de talleres gratuitos de bienestar y arte
Un ciclo de ocho talleres de bienestar y arte para la comunidad, que inició el pasado 6 de diciembre y sigue con actividades los días sábado 13, domingo 14, sábado 20 y domingo 21 de diciembre, se desarrollarán en el local de la Iniciativa Creer para Crear, ubicado en Capitán Alfonso del Puerto 1165, en el barrio Sajonia de Asunción.
Incluye propuestas de yoga integral y yoga del sonido, la músicoterapia, la expresión corporal, expresión libre y artística, en sus diversas formas, tendientes al autoconocimiento personal: experimentación lúdica, experimentación sonora, expresión plástica, relajación y meditación, expresión creativa a través del arte.
Todos los talleres, que son parte del proyecto denominado “Integrando a una comunidad: bienestar y arte para todos y todas”, incluyen un primer momento de una sesión de yoga integral y luego se incluye un estilo de arte participativo y relajante. Se recuerda que la participación es libre y gratuita.
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“Las empresas que entienden la mente humana lideran mejor los cambios”
La motivación es central para el cerebro, ya que en general, quiere subsistir, sobrevivir y cuando está motivado está dispuesto a hacer cosas que de otro modo no haría, afirmó a La Nación/Nación Media, Nicolás José Isola, filósofo y coaching en liderazgo.
Por eso, el especialista sostuvo que las empresas que logren entender la mente humana, podrán liderar mejor los cambios que se están atravesando con la tecnología.
“Lo que estoy viendo en las compañías es que muchos líderes no son conscientes de cómo las tecnologías, en diferentes ámbitos, están impactando en el talento y en el foco de las personas para desarrollar su trabajo. Y ese foco es absolutamente crucial, porque cuando una persona está dispersa, es menos productiva y menos eficiente en todo lo que hace”, dijo.
También expuso que es necesario comprender que el cerebro no cambia todo el tiempo y que muchas empresas piden a sus empleados un cambio constante. Puso como ejemplo que una persona va a dormir al mismo lugar continuamente y no cambia de casa ni pareja.
En el mundo corporativo, por eso, no se entiende qué significa “un cambio”. “Un buen líder debería hospedar esos temores, hacerse cargo de esas situaciones y preguntar: “¿Qué te pasa con este cambio? ¿Hasta dónde estás dispuesto a ir?”, refirió.
Tecnología y cambios
Respecto al uso de la tecnología, Nicolás Isola expuso que es como un ascensor, que te ayuda a llegar con más facilidad y rapidez, pero cuyo uso prolongado atrofiaría las piernas. Por ende, usar escaleras es fundamental para seguir escalando y creciendo como personas en todas las áreas.
“Creo que el mercado laboral va a cambiar muchísimo. Pero lo que más me preocupa es cuánto vamos a cambiar nosotros, nuestro nivel de soledad, de aislamiento. La conexión humana va a seguir siendo crucial”, aseguró.
Para el filósofo, una conversación donde dos personas se miran fijamente es una necesidad natural en el ser humano, porque somos seres gregarios, que buscan conectarse y vivir en comunidad, nunca aislados.
Incluso, contó que en algunos países hay bares donde se paga por un abrazo, además del caso de Japón, donde existen locales donde la gente paga para acariciar mascotas porque eso mejora el bienestar.
“Incluso hay adultos mayores que cometen delitos para ir a la cárcel y poder conectarse con otros. Eso habla de nuestra necesidad de contacto. Si lo entendemos, podemos traccionar hacia una sociedad más humana. Ser más humanos y conectar más es crucial”, expresó.
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Cambios generacionales
Consultado sobre cómo entender el cerebro de las generaciones nuevas, nacidos entre 1995 y 2005, que están marcando un nuevo rumbo en el ámbito laboral, señaló que la motivación detrás de esto podría ser: el gran deseo de bienestar.
“Esta gente cambia porque hay una gran insatisfacción, pero también un gran deseo de bienestar, y eso es buenísimo. Como líderes, tenemos que entender primero que el esfuerzo es necesario. El problema es que los jóvenes no quieren esforzarse, tal vez haya que explicar algo más de la vida: que no todo es tan simple ni tan fácil”, mencionó.
Finalmente, Isola aseveró que el ser humano creció aprendiendo a esperar, y que la vida sigue siendo lenta, tal como un embarazo que dura 9 meses. Insistió en que hay procesos que necesitan tiempo y es importante entenderlo.
Nicolás José Isola es filósofo, master en educación y PhD. Es coach ejecutivo, especialista en storytelling y desarrollo humano. Vive en Barcelona, es columnista de opinión y management en el diario La Nación (Argentina), Folha de São Paulo y Meio & Mensagem (Brasil), El País (España) y Expansión (México).
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Nietzsche, Camus y la cuestión del sentido de la vida
- Gonzalo Cáceres
- Fotos: Gentileza
La búsqueda del sentido de la vida toma fuerza en tiempos de crisis existencial, angustia y desesperanza, por lo que estudiar a Friedrich Nietzsche y a Albert Camus parece una suerte de provocación vital. Estos grandes pensadores nos obligan a mirar al abismo, sí, pero también nos invitan a encender una luz.
Desde Platón hasta el advenimiento del cristianismo, el pensamiento occidental afirmó que la vida, toda la existencia, encuentra la razón de ser en algo superior: un mundo ideal/divino, un Dios eterno y omnipresente, una verdad universal.
Sin embargo, en el siglo XIX, Nietzsche irrumpe como un rayo que destruye estos supuestos y anuncia algo radical: “Dios ha muerto”.
Pero esta “muerte” no es un “triunfo” del ateísmo ni una visión vacía, sino la herida misma en el corazón del hombre moderno. No es que Nietzsche acabe con Dios; es la cultura moderna la que, al abrazar la ciencia y la razón, desvirtuó viejas creencias. Pero Nietzsche advierte sobre el vacío, un peligroso vacío (el nihilismo). Si no hay más verdad absoluta, ¿para qué vivir?
Nietzsche llama a Platón el gran “calumniador de la vida” y acusa al cristianismo de ser una “moral de esclavos” que glorifica la debilidad, el sacrificio y la sumisión. Para él, estas ideas nacen de la incapacidad de aceptar la vida en esplendor (con su dolor, su injusticia y su caos).
POSIBILIDAD CREADORA
El pensador alemán transforma esta catástrofe en una posibilidad creadora. La vida, en su crudeza, en su devenir constante, es para él lo único real, el centro de todo. Pero esta vida no posee un sentido explícito: hay que crear un sentido. Aquí surge la idea del Übermensch, el superhombre, no como un ser superior por naturaleza, sino como aquel que tiene el coraje de afirmar la vida.
El superhombre no espera salvación ni justificación: baila sobre el abismo. Nietzsche desprecia las explicaciones consoladoras. La religión, la moral tradicional, incluso la filosofía que busca (o impone) verdades, son para él síntomas de debilidad, intentos de huir del sufrimiento inherente a la existencia. En cambio, propone una ética del coraje y la afirmación, condensada en el “eterno retorno” (vivir como si uno tuviera que repetir su vida una y otra vez, idéntica en cada detalle).
EL ABSURDO
Un siglo más tarde, Albert Camus recoge ese desafío, pero lo transforma y lo dota de un fondo novedoso al abordar la pregunta más radical: si la vida no tiene un objetivo, si el universo es indiferente a lo que somos, ¿vale la pena seguir viviendo?
El referente existencialista se nutre de un enfoque más comprensivo y parte del reconocimiento del absurdo (el choque entre el deseo humano de sentido y el silencio irracional del mundo) y asume directamente que el universo no ofrece respuestas a la experiencia humana. Tal cual suena, tal cual es.
Pero en lugar de ceder ante la desesperación (le dedicó ríos de tinta a la compresión del suicidio), el franco-argelino propone una rebelión: no afirmar la vida a ciegas, como Nietzsche, sino sostenerla en plena conciencia del sinsentido.
En el célebre mito de Sísifo, el hombre empuja una roca cuesta arriba sabiendo que caerá y, sin embargo, no se rinde, sino que lo acepta. Este acto de conciencia es su victoria y su grandeza.
LIMITACIÓN HUMANA
Hay un matiz esencial entre ambos pensadores. Nietzsche, motivado por la fuerza creadora del individuo, sueña con una transformación radical de la humanidad. Su tono es trágico y heroico. Camus, en cambio, es más contenido (y ético). Es decir, no se trata de convertirse en superhombre, sino de vivir y realizarse con dignidad dentro de los límites humanos.
Donde Nietzsche afirma, Camus resiste. Donde Nietzsche busca transfigurar el mundo, Camus se aferra a su belleza (a lo efímero). Ambos, sin embargo, coinciden en que el sentido de la vida no está dado, sino que debe cimentarse desde el coraje y la lucidez.
Porque tal vez, como diría Nietzsche, quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo. Y si ese porqué no viene del cielo ni de los textos sagrados, habrá que buscarlo (o crearlo) en la tierra misma: en la amistad, en el arte, en el riesgo, en el amor, en las distintas situaciones, a pesar de todo.
La vida no tiene sentido, salvo el que nosotros le damos. No hay un significado inscrito o por revelarse en la inmensidad. Y dar sentido no es descubrir, sino crear, como el artista que pinta sobre un lienzo en blanco. El sentido es una tarea.
Como afirma Camus, uno puede crear significado (en la vida) a través del propósito y esta ecuación nos llevará a estar satisfechos con nuestra existencia, a experimentar lo que se conoce como felicidad.