Hoy el día está como para disfrutar de un exquisito bocado y por eso te traemos la receta del cheesecake de fresa, un postre clásico que nunca falla, ya que es una de las propuestas dulces más requeridas por grandes y pequeños. Es fácil de preparar, pero requiere un poco de paciencia.

Esto para evitar que la masa tenga grietas y por eso hay que hornearla a baño María, y no hay que sacarla del horno inmediatamente, más bien apagar el horno y dejar enfriar dentro. Lo mejor es que una vez que el cheesecake se haya enfriado por completo, lo refrigeres un par de horas o toda la noche.

Los ingredientes necesarios son: 915 gramos de queso crema (a temperatura ambiente), 1 taza de azúcar, 1 cucharada. de maizena, 1 pizca de sal, media taza de crema entera, 1 cucharadita de jugo de limón, 1 cucharada de vainilla, 4 huevos, 1 ¾ de galletitas María (molidas), 1 barrita de manteca (derretida), 2 tazas de fresas limpias (cortadas por la mitad), media taza de agua, y media taza de azúcar.

Preparación

Para elaborar la base, precalentar el horno a 180ºC/350ºF, engrasar un molde de fondo. En un tazón grande colocar las galletitas (molidas) y agregar la manteca (derretida). Mezclar bien con un tenedor, tiene que parecer harina mojada (se puede agregar más manteca si es necesario).

Colocar en el molde y esparcir, y luego presionar firmemente con el fondo, de manera que quede liso y compacto la base. Hornear de 5 a 7 minutos, o hasta que tenga un muy ligero toque de dorado. Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

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Para preparar el relleno, colocar el queso crema a temperatura ambiente (debe estar muy suave al tacto, si hace frío se puede pasar desenvuelto por el microondas unos 5 a 10 segundos) y batir a velocidad media hasta que quede suave y liso.

Luego agregar el azúcar, la maizena y batir bien, agregar la crema, el jugo de limón y los huevos uno a uno, seguir batiendo hasta que este cremoso y liso (se recomienda utilizar una espátula para que se mezclen bien todos los ingredientes).

El topping se puede agregar cuando este listo para comerse.

Molde listo para servir

Forrar el molde con aluminio y colocar una tira larga de papel aluminio sobre la superficie de trabajo y luego poner otra tira por encima para formar una cruz. Colocar el molde con la base horneada en el centro del papel aluminio y forrar bien el molde, doblando los bordes del papel para asegurarse que no queden agujeros por donde pueda entrar el agua.

Preparar una cacerola de borde alto más grande que el molde para hacer el baño María. Colocar el relleno de cheesecake por encima de la base y poner el molde (ya bien forrado) dentro de la cacerola preparada. Llenar con agua caliente hasta donde el agua no sobrepase el papel aluminio.

Hornear el cheesecake hasta que tenga una apariencia firme. Los lados se inflarán ligeramente y el centro puede aún bailar un poco como gelatina. Si aparecen ligeros toques dorados, ya está listo. Apagar el horno y abrir ligeramente la puerta. Dejar el cheesecake dentro por una hora.

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Transferir el cheesecake, todavía dentro del molde, a una rejilla y dejar enfriar por completo, pasar al refrigerador para enfriar al menos 2 horas más o idealmente toda la noche. Y ya casi llegando al final, preparar el topping, poner el agua y el azúcar en una cacerola mediana y calentar a fuego medio (sin hervir), hasta que el azúcar se disuelva por completo. Agregar las fresas y cocinar a fuego bajo hasta que el jugo se reduzca casi por completo. Dejar enfriar totalmente.

Para servir: sacar el cheesecake del molde y pasarlo a un plato. Agregar el topping justo antes de servir. Tip: se pueden guardar ambos por separado en el refrigerador y solamente agregar el topping cuando esté listo para comerse. Incluso se puede servir el topping por rebanada.

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