El próximo martes, la artista Jazmín del Paraguay lanzará la canción denominada “Ñemboki”, segundo adelanto de su próximo disco llamado “Bailemos polka”. La música fue compuesta por la joven pedrojuanina en coautoría con su padre, Óscar Sanabria.
En tanto que el videoclip dirigido por “Humbertiko” se estrenará también este 24 de mayo a las 20:00 por el canal oficial de YouTube de la artista como en todas las plataformas digitales. “Ñemboki” mantiene la esencia de nuestra música, con sonidos festivos, que son el fondo para una lírica que se compone por el “japurahéi jajeroky”.
Además de contar con la colaboración de destacados artistas nacionales como el baterista Luis Chaparro, la Banda de la Policía Nacional bajo la dirección del maestro Óscar Barreto, Óscar Sanabria en acordeón, guitarras y bajo eléctrico, también cuenta en la producción musical con el destacado Sergio Cuquejo.
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La historia de la canción se desarrolla en el espíritu festivo del San Juan, Jazmín nos cuenta que nació la inspiración en un viaje con su padre camino a Pedro Juan, ella quería una canción que suene en las fiestas de San Juan y al señor Óscar, rápidamente se le vino la idea del ñemboki, que significa coqueteo.
Por su parte el padre y productor acompaña la carrera de Jazmín desde sus inicios. Señaló que planean sacar más canciones en el transcurso del año. “El desafío sigue siendo no parar, construir, crear, salir para adelante”, dijo.
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“Para nosotros la identidad no es repetir siempre lo mismo”: Andrés Selich de Kita Pena
Andrés Selich, vocalista del grupo, compartió las ideas y detalles que envuelven al último material de la banda.
Kita Pena vuelve a marcar presencia con novedades sonoras. En los últimos días lanzó “110/220”, su más reciente trabajo discográfico, un EP que consta de 4 canciones y un interludio, del cual ya se conoció un avance a fines de 2025, que fue mundial.
La banda, con cerca de una década y media de vida, se mantiene vigente en la producción y propuesta, dialogando con nuevas sonoridades, apoyándose un poco más en las letras y poniendo al ritmo, al clima sonoro y al humor siempre como pilares de su música. Este material, que es el sucesor oficial de “ Casi nada de lo que nos enseñaron sirve para sonreír y otras fábulas” (2018), fue producido por Marcelo Soler, mezclado por Carlos Dentice y masterizado por María Triana Mastering.
Andrés Selich, uno de los cantantes de la banda, conversó con La Nación sobre este lanzamiento, sobre la búsqueda y la dinámica que llevó a la materialización de este proyecto, que amplia horizontes del grupo, pero desde un territorio que le es propio.
–¿Por qué el nombre “110/220” y el formato de EP para este nuevo lanzamiento?
–El nombre aparece por la idea de cambiar de energía. Nos gustaba esa imagen de poder enchufarnos en lugares distintos, pasar por otros climas, probar otras intensidades, pero seguir siendo la misma corriente. El EP tiene bastante de eso. Hay canciones que vienen de momentos distintos, algunas más luminosas, otras más introspectivas, pero todas conviven dentro de una misma búsqueda. Sentíamos que no hacía falta esperar a tener un disco largo para mostrar este momento. Estas canciones tenían algo en común y el formato EP nos permitía decirlo sin estirarlo de más.
–¿Cómo la banda se va apropiando de lo nuevo para el siguiente trabajo? ¿Qué temores les genera eso respecto a la identidad que ya tienen?
–Todos en la banda escuchamos mucha música y eso inevitablemente se filtra. Nos gusta probar, jugar con climas distintos, ver hasta dónde puede ir una canción.
Creo que experimentar también hace que todo sea más divertido. La clave está en que eso nuevo no entre como disfraz. Tiene que pasar por la banda, por nuestra forma de tocar, de cantar y de decir. Ahí recién se vuelve nuestro. El miedo a perder identidad puede aparecer, pero también sería raro cuidar tanto una forma que termine volviéndose una jaula. Para nosotros la identidad no es repetir siempre lo mismo, sino seguir reconociéndonos aunque cambiemos de energía.
DEJAR UNA IDEA
–El clima sonoro, un humor determinado y las letras tienen un rol muy destacado ¿Trabajan eso de manera consciente o solo sale?
–Creo que primero aparece. Hay un temperamento de la banda que sale bastante naturalmente: cierta forma de mirar, de no ponerse solemne, de mezclar algo sensible con algo más cotidiano. No sé si lo llamaría humor en el sentido de hacer reír, sino más bien una manera de pararse frente a las cosas. Después sí hay un trabajo consciente. Escuchamos si ese clima sostiene la canción, si la letra entra en ese mundo, si algo sobra o si se vuelve demasiado explicado. A veces una canción necesita más luz, otra necesita más rareza, otra pide ser más directa. Nos interesa que las canciones tengan algo para decir, pero que no pierdan cuerpo. Que no se vuelvan discurso. Que puedan dejar una idea, pero también moverte un poco.
–¿Cómo trabajaron las letras en esta producción? ¿Pertenecen a alguien en particular y se cuida eso o lo piensan colectivamente, se aceptan correcciones?
–Las letras siempre vienen de alguien. De una mirada, de una frase, de una incomodidad o de una necesidad puntual. Pero para que una letra llegue a Kita Pena tiene que tener la capacidad de representar a todos de alguna manera. No significa que todos hayan vivido exactamente lo mismo, sino que todos puedan reconocer algo ahí y defenderlo como propio. Una canción puede nacer de una experiencia personal, pero si queda encerrada solamente en eso, le cuesta crecer.
En la banda se cuida mucho esa primera voz, pero también se acepta que la canción pida cambios. A veces una palabra cambia todo. A veces una frase que parecía importante no entra. Lo lindo es cuando algo que empezó en una persona termina encontrando una forma que todos podemos cantar.
CAMBIO DE ENERGÍA
–¿Dentro de qué procesos está la banda?
–Estamos en un proceso de encontrar una nueva forma de movernos. Kita Pena tiene muchos años, muchas etapas y muchas vidas adentro. No sentimos que estemos empezando de cero, pero tampoco queremos funcionar en automático. Este EP nos agarra en un momento de cambio de energía, justamente. Con ganas de seguir haciendo música, pero también de entender cómo se comparte hoy, cómo se sostiene una banda y cómo se conecta con la gente después de tanto tiempo. Capaz estamos en un proceso de reconexión: con las canciones, con la banda y con una versión nueva de nosotros.
–¿Cómo Kita Pena, que tiene ya muchos años como grupo humano, vive, piensa y discute el mundo actual, sea desde la música, el mercado local, el sistema de difusión concentrado en plataformas, etc.?
–Es un momento raro para hacer música. Hoy una canción también tiene que sobrevivir al scroll. Eso puede ser cansador, porque además de hacer música tenés que pensar cómo lograr que alguien se detenga un rato a escucharla. Las plataformas abrieron puertas, eso es real, pero también concentraron mucho la atención. Hay más música que nunca, pero no necesariamente más escucha. Una canción puede estar disponible en todo el mundo y al mismo tiempo perderse en dos segundos entre mil cosas.
En Paraguay hay mucho talento y mucha gente haciendo cosas con identidad, pero todavía cuesta sostener circuitos, espacios y hábitos de escucha. Entonces uno va aprendiendo a moverse en ese paisaje sin traicionar lo que hace. Comunicar más, sí. Adaptarse, también. Pero sin convertirse en una banda que existe solo para alimentar el algoritmo.
–Si bien no se plantean como dando consejos, hay algo de invitar con sus letras a búsquedas más interiores y/o verdaderas. ¿Qué son esas verdades y cómo hacen ese trabajo ustedes?
–No sé si pensamos las canciones como consejos. Nos interesa más que funcionen como lugares donde uno pueda reconocerse un poco. Hay preguntas que vuelven en este EP: cómo dejar de preocuparse por todo, cómo cambiar de ambiente cuando algo te apaga, cómo volver a creer sin tener todo resuelto, cómo cortar una cadena antes de repetirla. Son cosas simples de decir, pero difíciles de hacer. Capaz la búsqueda va por ahí. No tanto en encontrar una verdad enorme, sino en animarse a mirar algunas cosas de frente. A veces una canción no te resuelve nada, pero te acompaña mientras tratás de ordenar un poco el ruido. Y eso, para nosotros, ya vale bastante.
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Canción de John Denver de 1971 se convierte en el himno no oficial de EE. UU.
“Take Me Home, Country Roads” de John Denver, una canción folk de 1971, se convirtió en el himno no oficial de Estados Unidos en el Mundial, entonado por decenas de miles de personas al final de los partidos de esta selección anfitriona. Mientras los festejos por los 250 años de Estados Unidos organizados por el presidente Donald Trump atraen a multitudes partidistas, los estadios del Mundial se llenan de aficionados unidos por una canción asociada a un país menos polarizado.
“Todos pueden cantarla en armonía”, comentó Drew Bastinelli, que viajó desde Oregón para asistir a las celebraciones del 4 de julio en Washington. Para Doug Hartmann, profesor de sociología en la Universidad de Minnesota, el atractivo radica en la manera en que evoca “una época más amable y más sencilla, con menos conflicto y división”.
La Federación de Fútbol de Estados Unidos había incluido el tema en una lista de canciones propuesta a la FIFA para emitir después de los partidos. También figuraban “Livin’ on a Prayer” de Bon Jovi, y “Sweet Caroline” de Neil Diamond. “Buscábamos canciones que fueran representativas de artistas estadounidenses y que también sirvieran para que la multitud cantara a coro”, dijo el portavoz de la selección de Estados Unidos, Michael Kammarman.
La ejecutiva del Mundial 2026 Amy Hopfinger eligió finalmente la canción de Denver para cerrar la victoria estadounidense por 2-0 sobre Australia el 19 de junio. Apenas sonaron las primeras notas, el canto del público, de 66.925 espectadores, acalló los altavoces.
La escena se repitió tras el triunfo ante Bosnia y Herzegovina el 1 de julio, que clasificó a Estados Unidos para los octavos de final. Ese partido registró una audiencia récord de 33,5 millones de televidentes en el país. “Soy argentino al 200 %”, pero “cuando esa canción empieza a sonar en el estadio, es imposible no cantarla”, afirmó el DT de la selección estadounidense, Mauricio Pochettino.
“Simbólicamente importante”
Esa reacción se llama “efervescencia colectiva”, explicó Jeffrey Montez de Oca, profesor de sociología en la Universidad de Colorado en Colorado Springs. “Cuando uno canta en un estadio con miles de otras personas, se siente parte de algo más grande”, dijo. “Es similar a una experiencia religiosa”. La selección de fútbol estadounidense representa el abanico de la inmigración en ese país.
“La diversidad del equipo, y la fuerza que esta diversidad genera, es simbólicamente importante en medio de un momento de fuerte reacción política en Estados Unidos en torno a derechos y libertades básicos”, señaló Jules Boykoff, profesor de ciencias políticas en la Pacific University.
El clásico de John Denver ya trascendió los partidos de la selección estadounidense. Los organizadores la utilizan durante el torneo incluso cuando el equipo anfitrión no está en la cancha. Para muchos aficionados, se ganó un lugar en la cultura futbolística del país.
“A todo el mundo le encanta esa canción”, dijo Andy Byford, un inglés en St. Petersburg, Florida, que la cantó después del partido Inglaterra-Ghana. Corearla es “una experiencia clásica estadounidense”, aseguró.
Fuente: AFP.
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Cielo Ámbar presentó su “Crónicas de un naufragio”
El material cuenta con ocho canciones que se desenvuelven entre el pop, el rock y el indie.
“Realmente hacemos música para producir esas cosas nosotros, música que nos haga expresar en nuestras melancolías, nuestras alegrías, no es tanto que busquemos que el público sienta algo, porque o si no vamos a privarnos, de repente, de algunas cosas a nivel compositivo”, explica Hugo González, quien junto a la cantante Aslin Prieto, Racco Bazán y Josemi Peralta lanzaron en los últimos días “Crónicas de un naufragio”, el primer álbum de larga duración del proyecto que comparten: Cielo Ámbar. “Hoy en día ya no jugamos más con eso, ya no nos metemos más en la cabeza el qué dirán o si va a gustar o no, hacemos nomás ya”, señala.
“La banda inició como un proyecto solista mío en el 2020, al principio iba a ser un proyecto solista en el que yo usaba el seudónimo de Cielo Ámbar. Después de sacar varios singles decidí formar la banda y en 2023, hice un EP con Aslin Prieto, que es la cantante”, narra Hugo, líder y bajista del proyecto.
Después de 6 años de mucho trabajo y búsquedas, Cielo Ámbar da un siguiente paso y presentó ya su nuevo material que cuenta con ocho canciones, siendo el corte de difusión “Crónicas de un naufragio”, que cuenta también con un video clip.
PROFUNDIDAD PERSONAL
“Este corte nuevo, ‘Crónicas de un naufragio’, lo elegimos más que nada, porque fue una producción artística hecha en conjunto con Miki González de Villagrán, y es un tema que tiene mucha profundidad personal. La canción la escribí yo y trata de esas situaciones que se suelen dar entre personas en diferentes tipos de relaciones”, explica el músico.
Esta es la canción con la que abre el disco, y contó con la producción artística de Miky González Merlo, de Villagrán. El tema muestra a la banda desde un lado diferente que se podría describir como más oscuro. Entre las influencias de la banda citan a Babasónicos, Tan Biónica, Maná y Soda Stereo, entre los latinoamericanos. También tenemos influencia de música en inglés, como Post Malone, Daft Punk, Depeche Mode, The Killers, etc.
SODA
El álbum, que cuenta con una versión de “Persiana americana” de Soda Stereo, se desarrolló entre el pop, el rock y el indie. “La versión de Soda salió por una cuestión de generar contenido nomás que estábamos haciendo los sábados. Acabamos temas acústicos nuestros y algunos covers y ‘Persiana americana’ pegó. Nos sentíamos muy cómodos con la tonalidad de cómo le salía a Aslin, y decidimos probar una versión extendida, y la incluimos en el álbum”, agregó.
Cielo Ámbar ya cuenta con un importante recorrido en la comunidad musical de Asunción, manteniendo su estilo y echando mano a su versatilidad que le ha abierto puertas a festivales como el Rock al Puerto donde compartieron escenario con artistas como Dillom y La Bersuit.
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Jazmín del Paraguay: “Estamos apostando a lo que yo, como artista, quiero contar”
Con “Por todas”, su nuevo corte, celebra el poder de las mujeres que la rodean.
“Cuando hablo de mujeres que me rodean, estoy hablando de mi familia, estoy hablando de las mujeres en mi grupo de amigas, estoy hablando de las mujeres que escucho, de todas las mujeres que caminan conmigo. Entonces, ‘Por todas’ nació así, tiene mucha sinceridad porque va desde el alma y tiene identidad. Hablé desde mí, y eso es lo que resonó”, comenta Jazmín del Paraguay al hablar sobre el origen de su nuevo tema promocional, “Por todas”, un adelanto de su próximo material discográfico que verá la luz en agosto próximo.
Se trata de una canción dentro del género de la música paraguaya que tiene a Jazmín como compositora, a su padre Óscar Sanabria como coautor, y a Luigi Manzoni como productor. “Este disco no va a buscar probar nada, lo que realmente busca es ser supersincero, superverdadero, desde el lado de la madurez.
Estamos apostando a lo que realmente yo, como artista, quiero contar, también desde mi lado de mujer. Entonces, de por ahí, va, va por ahí”, dice la joven cantautora a La Nación del Finde.
EL NUEVO PROYECTO
Jazmín del Paraguay es una joven figura de la escena nacional que transitó su carrera desde la niñez hasta su actual joven madurez, con presencias en festivales, conciertos y discos grabados. “Estamos como medio en la recta final del proceso creativo del nuevo material, sin contar esta canción que ya se lanzó. En cuanto al disco en general, entramos el mes que viene a grabar de una vez todas las sesiones”, cuenta.
“El álbum tiene a la mujer como protagonista. El proyecto es una mujer que maduró también, o sea, yo, en cuanto a lo profesional, como personal. Hay una madurez, entonces, no va desde un lado político, sino más bien de celebración en cuanto al poder femenino y desde esa madurez”, agrega. “Por todas” ya se encuentra disponible en todas las plataformas de música.