El dibujante y comunicador del Grupo Nación, Toni Roberto, con más de 30 años de experiencia en el arte, este año se consagró como la imagen de la Noche de las Galerías 2021. Lo logró con su concepto “El arte une la noche y el día”, que está plasmado en un dibujo que recrea lo que buscaban los organizadores del encuentro.
“Hicimos muchísimas pruebas y tiene una pequeña historia de lo que es “El arte une la noche y el día”, que busca mostrar el concepto de que La Noche de Galerías ya no es solo por las noches”, dijo muy contento en contacto con La Nación.
Afirmó que teniendo en cuenta la pandemia del COVID-19, que vino un poco a cambiar todos los encuentros y entre ellos a la noche de las galerías, que el año pasado fue en formato virtual, por lo que ya no solo se puede hacer de noche. “Dejó de ser de noche, ahora es de día y noche”, apuntó.
Destacó que se presentó ante la Asociación de Galerías de Arte del Paraguay (Asgapa) para presentar el concepto y que este fue muy apreciado, por lo que fue elegido para ser plasmado. “El concepto tiene el mismo valor que el dibujo terminado”, refirió.
Toni apuntó que más allá del tiempo que dure hacer el dibujo o la obra, lo más importante siempre será el concepto y lo que pensás antes de hacer. “El pensamiento toma protagonismo más allá del hecho estético consumado o el cuadro terminado, ja’e chupe”, manifestó.
En otro momento, destacó que este año se convirtió en la cara del encuentro, pero que él no participará del proyecto. “Este año no expongo como artista. Este año soy la comunicación del encuentro. La figura es mi concepto”.
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Mensaje para los jóvenes artistas
Por último, indicó que cuando hace algo meramente estético, “yo le digo a los jóvenes artistas que lo estético solo no sirve de nada si no hay un concepto claro hacia dónde ir. Saber hacia dónde ir, pensar y después hacer. Eso se logra con el paso del tiempo y el tiempo hace que madure la obra”, concluyó.
Desde la fecha, el concepto de Toni es la carta de invitación y la imagen visible de la Noche de Galerías, que se desarrollará desde el 16 al 30 de setiembre en 14 galerías asociadas al Asgapa. “Será la séptima edición y este año con indicaciones del Ministerio de Salud volverá a ser presencial”, comentó con nuestro medio Lilian Ojeda, presidenta de Asgapa.
Explicó que este año se volverá en horario más flexible para evitar cualquier tipo de aglomeración, pero que el día 16 de septiembre como apertura estarán de 15:00 a 21:00, en simultáneo. “También estaremos presentes en las plataformas virtuales y desarrollaremos conversatorios formativos”, detalló.
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Premio Asgapa
Desde la asociación buscan nuevas voces para la crítica de arte, por lo que lanzaron un concurso. Los participantes deberán elegir como objeto de análisis, comentario o reseña crítica una de las muestras inauguradas y habilitadas del 16 al 30 de septiembre de 2021, en el marco de Noche de Galerías 2021.
La fecha límite de entrega de los textos será el viernes 8 de octubre hasta las 20:00. Para postular también hay que llenar un formulario que estará disponible a partir de la apertura de Noche de Galerías. Las consultas sobre el concurso podrán ser dirigidas al correo asociaciongaleriaspy@gmail.com.
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El astronauta de antes y la vieja antena
¿Una inspiración que llega desde el espacio? Pase y lea esta increíble asociación que hace Toni Roberto entre el cosmos, una antena y su abuelo materno, al cumplirse siete años de este entrañable espacio de historias nostálgicas denominado Cuadernos de Barrio.
- Por Toni Roberto
- tonirobertogodoy@gmail.com
En 1966 terminaba toda una historia familiar con la venta de 17 hectáreas sobre la misma ruta PY01, km 21, Posta Yvyraro. Su destino: la construcción de una alta antena para la legendaria Radio Nacional del Paraguay, compra hecha por el Estado por un decreto del 23 de julio de 1966.
Con esa adquisición la emisora lograría un alcance inigualable en todo el Paraguay, Sudamérica y el mundo debido a la privilegiada geografía de esa zona en las afueras de Asunción. Terminaba un sueño ganadero que habían empezado mis abuelos varias décadas antes en una de las tierras, campos o estancias muy cercanas a la capital, junto a la de su vecino, el antiguo ganadero Antenor Soloaga, lugar donde viviera su nieto Antenor Ruffinelli hasta los años 90 del siglo pasado.
RECUERDOS DESDE EL ESPACIO
Todos estos recuerdos vienen desde el espacio. ¿De dónde? Sí, como suena, desde el espacio. A partir del proyecto Artemis, un viaje alrededor de la Luna, después de exactamente cincuenta años, el hecho me llevó directamente a mi biblioteca a buscar el libro de Chony Calderón sobre la historia de Radio Nacional del Paraguay y una leyenda espacial vinculada a ella.
El alcance de Radio Nacional del Paraguay llegó muy lejos. A finales de los años 50, EE. UU. desarrolló una importante carrera espacial. En uno de esos viajes por el infinito, un astronauta sintonizó una radio con una melodiosa música; a la vuelta del recorrido, preguntó dónde quedaba Paraguay y dijo que había escuchado esa frecuencia desde un lejano país del sur.
En todos aquellos años, luego en los 60 y en las siguientes décadas del siglo XX,
muchísimos oyentes de todo el mundo enviaban cartas y tarjetas, reportando el programa escuchado, hasta la fecha, hora y día de la emisión en la radio.
LA POSTAL DEL RANCHO PARAGUAYO
En su enciclopédico libro, Chony Calderón publica muchas de esas postales de otras épocas, que también llegaban desde distintos lugares del Paraguay, muchas de ellas convirtiéndose en verdaderas obras, como la enviada por el oyente Nino Fleitas que rezaba: “En este día tan especial, Día Mundial de la Amistad, le auguro los mejores éxitos en sus actividades personales y reciba por siempre la bendición del altísimo y la Virgen Azul de Caacupé”. Firmado en Acahay, el 30 de julio de 1993.
La postal adornada por un rancho típico del Paraguay, pareciera una pieza contemporánea de arte actual, una especie de instalación en un reducido espacio de papel, merecedor de un lugar en el más encumbrado de los museos.
EL SUEÑO DE POSTA YVYRARO, KM 21
Tal vez el sueño del abuelo en Posta Yvyraro de la vieja ruta 1, de seguir con aquel campo con muchas vacas que poseía un arroyo cristalino en su límite norte, no prosperó, pero sirvió su geografía para llegar desde astronautas, hasta aquella joya de la comunicación paraguaya, que enviara el señor Fleitas en los primeros años de la última década del siglo XX.
Inspirado en el viaje del proyecto Artemis y en la antigua antena de Radio Nacional del Paraguay. Hoy, 12 de abril de 2026, al cumplirse exactamente siete años de estas publicaciones de domingo de Cuadernos de Barrio y coincidente con el cumpleaños número sesenta de quien escribe estas páginas, desde hace mucho tiempo, desde el corazón de América.
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Trabajar desde la playa: productividad y lifestyle
El escritorio ya no es un lugar fijo, en redes sociales crece una tendencia que mezcla trabajo remoto con escenarios de vacaciones: laptops frente al mar, reuniones por Zoom con fondo de olas y jornadas laborales que terminan en el agua. El concepto se resume en una idea simple pero potente: beach office.
Reels que circulan en redes sociales muestra a personas trabajando desde la playa, combinando tareas laborales con una experiencia que antes estaba reservada exclusivamente para las vacaciones. Esto no es casual, de hecho, forma parte de un fenómeno más amplio impulsado por el trabajo remoto y el contenido aspiracional que domina las plataformas digitales.
El concepto no es nuevo, pero sí está tomando otra dimensión. Hashtags como #beachoffice o #workfromanywhere acumulan miles de publicaciones y reflejan un cambio en la forma en que se percibe el trabajo: menos atado a una oficina y más integrado al estilo de vida.
Detrás de esto hay dos fuerzas claras; por un lado, la consolidación del trabajo remoto tras la pandemia, y por otro, el impacto de Instagram en la forma en que se construyen aspiraciones: destinos, experiencias y hasta formas de trabajar se vuelven virales y replicables.
Esta tendencia lleva a pensar que las redes no solo muestran lugares, también moldean comportamientos, y se está observando con fuerza en destinos como Brasil, México, Bali o el sur de Europa, donde existen infraestructuras pensadas para nómadas digitales: buena conectividad, espacios híbridos y servicios adaptados a quienes trabajan mientras viajan.
Pero el concepto va más allá de solo “trabajar en la playa”, sino de un ecosistema que lo hace posible, y en América Latina, países como Brasil ya capitalizan este movimiento con destinos como Florianópolis o Bahía, donde el concepto de “workation” (trabajar mientras se está de vacaciones) gana terreno. Incluso ciudades costeras están adaptando su oferta para atraer a este nuevo perfil de trabajador.
¿Y en Paraguay, a cuánto estamos de esta tendencia? Aunque no tengamos costa marítima, el fenómeno abre una ventana interesante. Lugares como San Bernardino, Encarnación o incluso destinos internos con fuerte componente natural podrían reinterpretar el concepto: menos “beach office” y más “nature office”. La clave no es el mar, sino la experiencia.
Pero el desafío está en la infraestructura, es preciso conectividad estable, espacios adecuados y servicios que acompañen a más de una narrativa. Así como Instagram convirtió playas desconocidas en destinos globales, también puede posicionar nuevas formas de trabajar desde lugares no tradicionales.
Es decir, lo que hoy parece una tendencia aspiracional, trabajar con vista al mar, en realidad es parte de un cambio más profundo: el trabajo deja de ser un lugar y pasa a ser una actividad que se adapta al estilo de vida, y eso, más que una moda, es un cambio estructural.
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Huyeron de la guerra en Ucrania y encontraron en Paraguay su espacio
“Paraguay superó todas nuestras expectativas: los miedos no se confirmaron y las esperanzas se cumplieron”, dice el artista Axander “Suricoma” Babich, mostrando la alegría de saber confirmada la intuición que tuvieron con su compañera, Anastasia Alforova, de que este rincón sudamericano al que arribaron en 2024, sería un sitio de bienestar. Sus dibujos y grabados sorprenden en redes sociales, muestras y galerías por la precisión de su técnica, por la aprehensión del espacio paraguayo con un afecto especial.
- Por Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Hoy, todavía lidiando con las dificultades del español y aventurándose al guaraní, Alexander “Suricoma” Babich ya disfruta de “la tradición del tereré” y cuenta que antes de venir “leía que la mayoría de la gente siempre lleva un termo y guampa consigo, pero no lo creía hasta verlo”.
En sus redes sociales posteó su ranking de temas paraguayos: “Sí, realmente me gusta la música y el gusto musical de los paraguayos. Como complemento, por supuesto, está la cocina y la parrilla con la mejor carne del mundo y la tradición de que casi todas las casas están equipadas para el asado. Me encantan la chipa y el mbeyú”, reseña.
Con su esposa hacen un equipo artístico que va teniendo alta repercusión en medios digitales, muestras y galerías locales. “En esto me ayuda mi esposa Anastasia que es videógrafa y una verdadera estratega de marketing, porque este se ha convertido en una parte importante del trabajo del artista. Ella crea contenido para Instagram, promueve mi trabajo y ayuda a construir un diálogo con el espectador. Trabajamos como un equipo: yo creo mundos y ella hace que se vuelvan visibles y comprensibles”, destaca.
“HUYAMOS DE LA GUERRA”
Pero todo tuvo un proceso de gestación: “La noche antes de nuestra boda, mi futura esposa y yo nos despertamos por un ataque con lanzagranadas, uno de los primeros actos de sabotaje militar, en 2014. Hoy en Járkov eso ya es algo cotidiano: bombardeos de artillería, el zumbido de drones y la oscuridad total por la noche. Pero en ese momento, fue un verdadero shock”, cuenta de aquellos tiempos de los inicios de las hostilidades en su Ucrania natal.
“Nos dimos cuenta de que no somos árboles, porque la evolución nos dio la capacidad de movernos y decidimos construir nuestra vida juntos lejos de la guerra”, explica.
“Después de nuestra primera emigración espontánea a Polonia, nos tomamos muy en serio la elección del siguiente país: establecimos criterios, ‘señales de alerta’ y pusimos la libertad como lo más importante. Entendimos que solo la libertad da verdadera seguridad a las personas y que solo un país libre puede ofrecer condiciones para ser feliz”, sigue narrando de ese momento tan especial.
Lo curioso del caso, la conclusión: “Según nuestro propio ranking, el país más libre del mundo resultó ser Paraguay y hacia aquí vinimos”.
También tuvo otras señales: “Incluso cuando vivía en Polonia, las estadísticas de Spotify mostraron que mi gusto musical coincidía más con la ciudad de Asunción. Ese fue también un aliciente para elegir el país. La gente mala no escucha buena música, y lo que más me gusta son las personas que escuchan y la interpretan”, destaca.
Pero la historia no termina ahí, “por aquel entonces, tenía sueños todas las noches sobre un país fantástico y caluroso. Parte del paisaje inusual eran unos majestuosos tótems que al despertarme dibujé. Incluso diseñé un juego de ajedrez inspirado en ellos. Hoy me parece que esos sueños eran sobre Paraguay. Y esos tótems los representé en mi obra ASU-2316”, cuenta.
TEMAS FAVORITOS
Apasionado del dibujo, lo cotidiano y lo fantástico conviven en su obra. “Me gusta crear mundos, en cualquier forma: diseño industrial, escultura, cómics y ahora gráfica. Para mí lo más importante es el mundo en sí, no la forma en que se presenta”, define.
“Actualmente trabajo simultáneamente en tres series: ‘Vedutas del Paraguay’, ‘Rohayhu Paraguay’ y ‘Paraguay Futurista’. En esencia, es un solo mundo, solo que varían el tiempo y el enfoque: lo cotidiano y lo futurista”, agrega.
“De niño me inspiraba Julio Verne: al estudiarlo, entendí que las ideas de las obras artísticas tarde o temprano se hacen realidad, de una forma u otra. Cuanto más popular es una obra, más gente sueña con ella y empieza a pensar en cómo llevarla a la realidad”, apunta.
En “Vedutas…” registra haciendo gala de ductilidad en el “vedutismo”, género pictórico italiano del Settecento (siglo XVIII) donde el artista representa al detalle un paisaje urbano, edificios, etc.
Suricoma comenta sobre su versión de la Iglesia de la Candelaria de Areguá: “A veces, como autor, me gusta experimentar e introducir un poco más de estilización, como en esta obra. Los árboles aquí son más arquitectónicos lo que los hace lucir un poco más mágicos, algo que, en mi opinión, encaja muy bien con este paisaje… Estoy muy agradecido con mis amigos paraguayos que me llevaron y me mostraron este lugar: nos sentamos allí, tomamos tereré y observamos cómo los últimos rayos del sol caían sobre el lago Ypacaraí. Por cierto, mis amigos se esconden en la gráfica detrás de los árboles”, concluye bromeando.
En la serie “Rohayhu…” hay pequeños grabados numerados que comercializa a 100 mil guaraníes. “Cada ilustración está hecha con cuidado, numerada, firmada y lista para encontrar su lugar en tu hogar. Se puede pagar por transferencia, y coordinamos entrega o retiro en Asunción”, dice recordando su número telefónico (0987) 202-065. La misma tiene homenajes a las chiperas, al verano, los copetines, la danza de la botella, el campo y la guarania, aunque promete abordar nuevas temáticas.
En la mirada “Futurista…” se pueden apreciar “algunos elementos que me aparecieron en sueños hace mucho tiempo, cuando ni siquiera pensaba en mudarme a Paraguay. Otros se me ocurrieron después de emigrar. Creo que los trenes volverán a circular en Asunción muy pronto, mucho antes del año 2316. Y creo que en Paraguay siempre habrá lugar para los pastizales del ganado, incluso si toda la tierra estuviera completamente urbanizada”, comenta.
LA ANARKIOGRAFÍA
Suricoma desarrolló un concepto particular: la Anarkiografía. Así la define: “es más una filosofía que una técnica. Se suele creer que cuanto más compleja es la técnica, más valor tiene la obra. Pero yo pienso que si la idea es mala, es mala, y las decenas de horas dedicadas a preparar una plancha para un grabado a media tinta (mezzotinta) no mejorarán la obra”.
Explica entonces que “la idea principal es la libertad frente a la autoridad de la técnica. Puedes hacer lo que quieras, como quieras y con lo que quieras. Es arte porque tú lo consideras así, y eso es suficiente. Anarkiografía: tu arte, tus reglas, tu libertad con uso libre para todos. Para expresar mi posición, inventé el término. La palabra es hermosa por sí misma, y proviene de Anarkio (anarquía en esperanto) y de grafia (del griego graphía “escritura”, “dibujo”, “modo de representación”).
Alexander, de 41 años, estudió y fue profesor en Academia Estatal de Diseño y Artes de Járkov. Fundada en 1921, es una de las más destacadas de su región en diseño gráfico; diseño industrial y ambiental; multimedia; diseño de ropa y calzado, bellas artes, escultura, pintura, arquitectura, restauración y peritaje artístico, animación, fotografía, comunicación visual y estudios culturales.
Desde esa formación nos cuenta que a los artistas digitales “les resulta más difícil entrar en un museo, mientras que al mencionar la técnica de grabado de “punta seca” muchos entran en éxtasis. Pero la verdad es que todas estas técnicas fueron originalmente formas de simplificar y abaratar la producción, hasta que artistas concretos las elevaron a arte, como Andy Warhol con la serigrafía”, historia.
MIRAR Y SER MIRADO
Insiste entonces en que “en el mundo contemporáneo, el arte no es solo creación, sino también la capacidad de ser visto. El marketing”.
Desarrolla la idea comentando que “antes a un artista le bastaba con tener un solo mecenas, por ejemplo Leonardo da Vinci trabajó en la corte de Ludovico Sforza y de Francisco I; Velázquez fue pintor de corte de Felipe IV, y Jan Vermeer pintaba para su coleccionista Pieter van Ruijven”, recuerda.
“Más tarde ese papel lo asumieron los museos, las galerías y los galeristas. Así, Picasso trabajó con el marchante Kahnweiler; Jackson Pollock con Peggy Guggenheim, y las obras de Marcel Duchamp son prácticamente impensables fuera del contexto galerístico. Sin embargo, hoy estamos viviendo una nueva etapa: el artista puede comunicarse directamente con el mundo a través de las redes sociales. Y poco a poco esto deja de ser solo una posibilidad para convertirse en una necesidad, incluso en una obligación”, concluye.
Un “marcante” casual
Cuenta Alexander que su primera experiencia en el internet fue en un sitio de citas: “Fue allí donde por primera vez conocí el concepto de los apodos (nicknames). ¿Cómo inventar algo único? Mi apellido, Babich, es muy común en Ucrania, y hay muchísimos, miles, con mi mismo nombre y apellido, entonces simplemente cerré los ojos y golpeé el teclado. El resultado me sorprendió: Suricoma”, cuenta.
“¿Qué probabilidad había de que, usando ese método de tecleo, cada vocal estuviera seguida de una consonante? En fin, muchos no me creen, pero fue así que salió y desde entonces he usado este nick en otros sitios, y más tarde se convirtió en mi pseudónimo artístico”, relata.
Ya con el aprendizaje del español, “mi seudónimo cobró nuevos colores. Asociativamente, para mí Suricoma ahora es un sueño de un país del sur, una fantasía, una ensoñación con un país fantástico del sur a través de su creatividad”, arriesga.
Un llamado a la paz
“Lo que más extraño es mi trabajo como profesor en la Academia en Járkov, para mí era valioso e importante”, cuenta Alexander Suricoma Babich con nostalgia y algún dolor.
Resulta que “muchos de mis profesores, que luego se convirtieron en colegas, fallecieron durante los 12 años de guerra. Doce años es mucho tiempo. Se trata principalmente de consecuencias indirectas de la guerra: no murieron por disparos ni explosiones, sino, por ejemplo, por un infarto mientras corrían a un refugio antiaéreo. La mayoría no eran jóvenes, aunque entre ellos había también algunos de mi edad (41 años). Más de la mitad de mis docentes falleció en ese período. Extraño la comunicación con ellos. Podríamos haber seguido en contacto al menos otros veinte años…”, lamenta.
A la hora de analizar cómo llegar a la paz reflexiona: “Hay un viejo anime ‘Un viento llamado amnesia’ (A Wind Named Amnesia/1990). En él, el viento borra toda la memoria de la humanidad, y la trama gira en torno a una pregunta filosófica: ¿merece la humanidad sus recuerdos perdidos o debería desaparecer para siempre?”. Entiende que “la mayoría de los políticos europeos no quieren la paz, y mucho menos el líder del país agresor (Vladimir Putin). Quieren un 1984 al estilo Orwell. Y, lamentablemente, se están acercando a su objetivo con gran éxito. No creo en la estupidez de los políticos ni en la debilidad de los países aliados. Los aliados tienen todos los medios para detener la guerra. Lo más fácil hubiera sido hacerlo en 2014, más difícil en 2022, y ahora aún es más difícil, pero todavía posible. Así que a los políticos simplemente les falta fuerza de voluntad y deseo”, desarrolla.
“Por eso solo nos queda soñar con que un viento de amnesia se lleve la memoria de todos los líderes y altos funcionarios. Que por un instante olviden ambiciones, lemas y juegos de poder, los pseudointereses nacionales, y finalmente vean cómo es el mundo real, sin sus máscaras habituales y sin reglas ilusorias. Entonces, quizá quede claro qué es lo que la humanidad realmente merece o no”, imagina.
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Artista paraguayo juntó su pasión por el fútbol y la música pintando remeras para sus ídolos
Por Karina Ríos
Ignacio Adolfo Villalba Denis es un joven villarriqueño que se dedica a dibujar y pintar desde que tiene 10 años. Siempre dibujó en papel y por un año estudió, pero la mayor parte de sus conocimiento los adquirió siendo autodidacta para mejorar sus técnicas. Hoy, con 20 años está cumpliendo su sueño de reunir su pasión por el fútbol y la música para llegar a sus ídolos.
Ignacio, hijo de Rafael Villalba y Lucía Denis, oriundo de la comunidad Félix Pérez Cardozo de la ciudad de Villarrica, departamento de Guairá, está cumpliendo su sueño de conocer a reconocidos jugadores y cantantes nacionales. Anhela con llegar a nivel internacional con su arte.
“Soy muy fanático del fútbol y la música, llevo muchos años haciendo esto, siempre dibujé en hojas. Un día quise hacer algo diferente y una camiseta representa muchas cosas, por lo que pensé en plasmar mis dibujos en una casaca y se valora mucho más”, confirmó Villalba, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Hace 10 años comenzó a pintar y la única vez que tuvo una preparación profesional fue a los 14 años, cuando su madre lo inscribió a una clase de dibujo y fue por un año, cuando aprendió algunas técnicas. “Prácticamente todo lo que hago lo aprendí solo”, detalló.
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Su primera camiseta
El artista indicó que la primera camiseta que hizo la preparó para Diego Gómez, a quien admira muchísimo y fue una experiencia muy gratificante cuando el jugador aceptó encontrarse con él para recibir el presente.
“Mi primera entrega fue con Diego y cuando llegó el día estaba muy nervioso, me atrevo a decir que fue el único día que lloré porque me superó. Era algo que no esperaba y desde ese día dije que puedo hacer más y llegar a más personalidades con mi arte”, confirmó en LN.
También entregó las casacas a Enzo González, Tacuara Cardozo, Roque Santacruz, Gustavo Velázquez y Rodrigo Villalba.
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Promocionar su trabajo
Ignacio indicó que todos los trabajos que llegaron a grandes jugadores nacionales los hizo como un regalo y que eso le ayudó muchísimo para promocionar su trabajo y llegar a más personas. “Gracias a esos trabajos me conocieron y mi mayor premio fue conocer a jugadores tan importantes”, expresó.
Afirmó que uno de sus últimos trabajos fue para los Kachiporros, para los que preparó camisetas para los miembros de la banda que quedaron bastante maravillados con su trabajo y lo compartieron en sus redes sociales.
“La remera para los Kachiporros fue para toda la banda, fue algo muy especial porque cuenta la historia de este grupo tan importante del país desde el 2006 hasta lo que son ahora. Ahora pude ver que compartieron un vídeo con mi trabajo y me siento muy orgulloso”, indicó.
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Familia orgullosa
El joven indicó que su familia está muy feliz por todo lo que ha logrado hasta ahora y se ha convertido en el ejemplo de sus hermanas Luz, de 17 años, y Librada Raquel. de 7 años, que ya tienen planes de seguir los pasos de su hermano.
“Mis padres están muy felices con todo esto. En especial mi mamá, que es bastante sentimental como yo y está muy contenta con todo lo bueno que me sucede. Mis hermanas también ya quieren seguir mis pasos”, expresó en nuestro medio.
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Mensaje
Ignacio recomendó a los jóvenes a que peleen por sus sueños y que no se rindan a la primera, que todo esfuerzo y sacrificio tiene sus recompensas, tarde o temprano. Afirmó que él luchó mucho para que su trabajo sea visto y valorado como lo es ahora, que espera perpetuar eso.
“Hay que pelear por los sueños, no tenemos que sentarnos a esperar que las oportunidades lleguen. Soy alguien muy joven para esto, pero quiero animarlos a que siempre lo intenten porque esto parece fácil, pero me costó bastante, nunca hay que darse por vencido”, puntualizó en La Nación.
Agregó que es difícil contactar con los famosos o figuras locales porque manejan una agenda y tienen muchos compromisos, pero hay que andar detrás para lograr cumplir con los sueños. ”Siempre hay que buscar la manera de hacer las cosas bien, proyectar lo mejor de uno. Cuando uno hace con cariño las cosas, al final logra lo que quiere”, concluyó.
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Datos clave
- Ignacio Adolfo es estudiante de Licenciatura en Ciencias de la Educación y está cursando el tercer año, busca ser docentes e impartir sus conocimientos en su comunidad.
- Con la venta de sus cuadros, dibujos y remeras personalizadas está cubriendo gastos de su universidad y también ayuda a sus padres.
- Ignacio se encuentra en redes sociales como: ignaciovillalba23 en Instagram e igna__villa en Tik Tok.