La galería de arte BGN/ARTE de Plaza Moiety es escenario de la muestra denominada “Caos y orden”. Se trata de una exposición de pinturas y objetos de los artistas plásticos nacionales Silvio Alder y Félix Toranzos, la cual permanecerá abierta a todo el público hasta mediados del mes de junio y puede ser visitada bajo previo agendamiento al 0971 200-483.
En esta ocasión, Félix Toranzos toma el caos como pretexto para describir su mundo creativo, desde los cielos rasos encontrados, las telas recicladas de los cielos rasos, las nuevas texturas y sobre todo las pinturas de sus mesas de trabajo, con huellas de años trabajando. Un espacio donde también utiliza muebles ya utilizados por otros y de otros tiempos.
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Mientras que Silvio Alder elije el orden como medio para desarrollar su geometría abstracta y concreta, a través de sus series Polyhedra y Albers. De esta manera, Silvio marca una importante posición en el campo geométrico.
En medio de toda su fuerza cromática aparecen los objetos en diferentes escalas los cubos y los poliedros. En esta oportunidad, experimenta su técnica combinada con nuevas intensiones cromáticas, el blanco sobre blanco, el rojo sobre el rojo ha logrado obtener interesantes resultados.
Alto contraste
Así se puede construir esta historia entre dos corrientes visuales, la del caos de Félix Toranzos y el orden geométrico de Silvio Alder. El caos de Félix Toranzos, que parte de la formación de un mundo irreal de mundos lejanos, de planos, de colores profundos, trazos incoherentes en el universo de un cosmos imaginario. Frente a este universo surge el orden de Silvio Alder, una geometría que surge de ese caos universal, como el inicio de la materia que construye su propia geometría.
En este espacio se enfrentan el caos y el orden. El caos que transita Felix Toranzos no es otra cosa que su propio universo, una atmósfera cartesiana, dónde el desorden no es más que su paleta de colores, dónde nacen las texturas, los mundos irreales, los paisajes lunares de la pintura de Toranzos.
Y sin salir del corte geométrico, Silvio Alder, se presenta con dos de sus series, Polyhedra y Albers, en ambas partes el color participa con alto contraste frente a las atmásferas rebeldes de Félix Toranzos. Estas obras generan un plano minimalista, un mundo realizado de alta pureza geométrica.
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Cadam Motor Show lanzó su edición 2026
La Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (Cadam), realizó el lanzamiento de la 29ª edición del Cadam Motor Show. El evento estuvo encabezado por el presidente de la Cámara, Dr. Miguel Carrizosa, el vicepresidente, Dr. Víctor Servín, el gerente general, Econ. Diego Lovera y representantes de las empresas auspiciantes que acompañan esta edición.
Cadam Motor Show es la mayor exposición del mundo automotor en un solo lugar, la propuesta contempla más de 11.000 metros cuadrados de exposición, con lo mejor del mundo automotor en un solo lugar, y la participación de más de 40 marcas y 300 modelos de vehículos, entre camionetas, SUV, furgones de carga y pasajeros, entre otros.
En su 29ª edición, el evento se caracteriza por presentar lo último en tecnología e innovación automotriz, con el respaldo de los representantes oficiales de las marcas. Esta muestra, dirigida a las familias paraguayas, permite a los visitantes comparar opciones en un entorno seguro y climatizado, así como acceder a condiciones de financiamiento preferenciales, gracias a las alianzas con bancos, cooperativas y concesionarias participantes.
Las marcas presentes con distintos modelos son Audi, Bestune, BYD, Chery, Chevrolet, Citroën, Fiat, Ford, Foton, GAC Motor, GWM, Honda, iCAUR, JAC, Jeep, Jetour, Kia, Leapmotor, Lexus, Mazda, MINI, Mitsubishi, Nissan, Peugeot, Porsche, RAM, Renault, Soueast, Subaru, Suzuki, Toyota, Volkswagen y Volvo.
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Una muestra para entender los pactos sociales del Paraguay
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Pánfilo Leguizamón / Gentileza
Está habilitada en el Archivo Nacional la exposición “Cuatro tiempos de la República”, un recorrido por documentos y archivos que dan cuenta de cómo se ordenaron las cuatro principales constituciones que tuvo el país. “Al contemplar estos documentos, el visitante no solo observa piezas históricas de extraordinario valor, sino que se encuentra con las huellas materiales de la construcción de la ciudadanía, la búsqueda de la justicia y el permanente fortalecimiento de la vida democrática”, se invita.
Los responsables de la muestra “Cuatro tiempos de la República. Las constituciones en el Paraguay” indicaron que fue “concebida como un desmontaje analítico que presenta las cartas magnas paraguayas no solo como fríos compendios normativos, sino como complejos testimonios políticos e históricos de los momentos de crisis y reorganización que experimentó el territorio nacional”.
La exhibición podrá visitarse hasta setiembre en la sede del Archivo Nacional, sito en Mariscal Estigarribia esquina Iturbe, con entrada libre y gratuita. Los horarios de visita fijados para la temporada son de lunes a viernes de 7:00 a 19:00 y los sábados en horario extendido de 11:00 a 20:00.
Vicente Arrúa, director del Archivo Nacional, explica que la muestra está enmarcada “dentro de la conmemoración de los 34 años de la puesta en vigencia de la Constitución de 1992. En realidad, lo que se intenta hacer es un recorrido sobre la historia constitucional del Paraguay a través de varios documentos tanto del Archivo Nacional, la hemeroteca de la Biblioteca Nacional y de la Biblioteca y archivo central del Congreso de la Nación”, cuenta.
DEVENIR HISTÓRICO
“Cada constitución refleja un momento específico, los cambios políticos que se dan en ese momento y también tiene que ver con el tema sociocultural y también establecen tipos, son una especie de testimonios que nos muestran un poco todo ese devenir histórico que se inicia prácticamente con la reconstrucción del país”, expone.
“Pero también hacemos una revisión de los antecedentes de lo que sería el periodo constitucional, que son los reglamentos de gobierno o de administración política, la de 1844, que se hace en tiempo de Carlos Antonio López, y el manifiesto del gobierno provisorio que se hace en 1869”, apunta.
Explica luego que “también estamos exponiendo un documento que es un borrador de Constitución Nacional o Constitución política del año 1866, que no llegó a sancionarse, pues estábamos en plena guerra, pero está dentro de nuestro acervo”, señala.
ORGANIZACIÓN ESTATAL
“Esa es la idea de la muestra, establecer un relato, una narrativa de cómo se fue organizando el Estado a través de las constituciones y estos marcos legales que garantizaban los derechos que se establecían, cómo eso fue, cuáles fueron los conflictos que generaron y en qué momento se dieron estas constituciones”, apunta Arrúa.
El recorrido se inicia con la Constitución de 1870, “que se enmarca dentro de ese momento de reconstrucción de la República tras la guerra contra la Triple Alianza con todo lo que ese momento representa históricamente”, agrega.
Sigue señalando que “también exponemos la Constitución o la Carta Política de 1940, que es más conocida como una constitución fascista o de corte fascista, autoritario, donde se le da mayor poder al Poder Ejecutivo”, hija de un proceso bastante convulsivo y que se corresponde a su contemporaneidad.
De allí se pasa “a la Constitución de 1967, que se establece en el marco del gobierno autoritario de Alfredo Stroesnner, que digamos de cierta forma legitima o establece la continuidad del gobierno”, al consagrar la posibilidad de una reelección indefinida.
SISTEMA DE PESOS Y CONTRAPESOS
Finalmente, se llega a la Constitución del 92, “que es digamos la que se establece dentro de un proceso de democratización y que nos rige hasta nuestros días”, indica recordando que la Constitución de 1992 estableció un diseño de pesos y contrapesos buscando asegurar el equilibrio de los poderes del Estado.
En síntesis, las constituciones del Paraguay testimonian más de un siglo de historia nacional. Cada una de ellas expresa una visión particular sobre la organización del poder, el papel del Estado y los derechos de los ciudadanos, constituyéndose en un reflejo de los debates y circunstancias que marcaron a distintas generaciones de paraguayos.
A través de sus disposiciones puede observarse la evolución de conceptos fundamentales como la representación política, la participación ciudadana, la división de poderes y la protección de los derechos y garantías individuales.
MONTAJE MUSEOGRÁFICO
El montaje museográfico está dividido en cuatro grandes núcleos temáticos: el recorrido se inicia con la Constitución de 1870, ligada al proceso de reconstrucción civil, demográfica e institucional posterior a la guerra contra la Triple Alianza. Continúa con la Constitución de 1940, un texto asociado conceptualmente a la estructuración de un modelo de Estado más fuerte, interventor y centralizado.
El tercer espacio examina la Constitución de 1967, diseñada y desarrollada durante una etapa de prolongada concentración y verticalidad del poder político. Finalmente, el circuito concluye con el núcleo dedicado a la Constitución de 1992, nacida durante la transición y la recuperación democrática.
En cada una de las estaciones del Archivo Nacional, estarán disponibles los ejemplares originales impresos y manuscritos de los textos constitucionales. Las vitrinas históricas se encuentran acompañadas por reproducciones gráficas de gran formato, fragmentos explicativos destacados, galerías de fotografías de época, retratos de los legisladores, así como las firmas autógrafas y los cuños oficiales de cada periodo, elementos que permiten apreciar de cerca detalles documentales que habitualmente permanecen bajo resguardo estricto en los depósitos de seguridad.
“Los documentos aquí exhibidos forman parte del patrimonio documental de la Nación. Más allá de su contenido jurídico, constituyen testimonios materiales de los procesos históricos que dieron forma al Paraguay contemporáneo. Su preservación permite mantener viva la memoria de las decisiones, acuerdos y transformaciones que contribuyeron a definir el rumbo institucional del país”, señala el texto curatorial de la muestra.
“Al contemplar estos documentos, el visitante no solo observa piezas históricas de extraordinario valor, sino que se encuentra con las huellas materiales de la construcción de la ciudadanía, la búsqueda de la justicia y el permanente fortalecimiento de la vida democrática. Esta exposición propone, así, una reflexión sobre el camino recorrido por el Paraguay y sobre la vigencia de los principios constitucionales que continúan orientando nuestro presente y nuestro futuro”, concluye.
UN HOMENAJE ESPECIAL
La muestra “Cuatro tiempos de la República” en el Archivo Nacional nace en el marco del recientemente instaurado Día Nacional de la Constitución, que se celebrará cada 20 de junio, de acuerdo a la Ley N.° 7544, en conmemoración de la sanción de la Carta Magna vigente.
Ante ello, el presidente Santiago Peña protagonizó un acto oficial de homenaje a los convencionales constituyentes de 1992 que hizo las veces de apertura del evento el pasado 22 de junio.
La jornada de conmemoración cívica se inició en las instalaciones del Espacio Cultural Staudt y continuó con un recorrido guiado por las salas del Archivo Nacional de Asunción. El encuentro contó con la participación de la primera dama, Leticia Ocampos; la ministra de Cultura, Adriana Ortiz; autoridades del gabinete nacional, convencionales redactores del texto de 1992, historiadores e invitados especiales.
Peña consideró: “Hoy conmemoramos el nacimiento de un Paraguay verdaderamente nuevo. Nuestra Constitución de 1992 es el texto que trajo democracia, pluralismo y el respeto a nuestros derechos después de décadas de autoritarismo. Este texto es el alma de nuestra democracia”. Y agregó: “Tenemos desafíos y deudas pendientes, pero esta Carta Magna es la herramienta que nos permite resolver nuestras diferencias en paz y seguir construyendo juntos el futuro. Conocer nuestra historia es la mejor manera de defender nuestra democracia”, dijo.
Acto seguido y, como homenaje a la tarea, tomaron la palabra algunos convencionales constituyentes.
José Félix Fernández Estigarribia, convencional y ex canciller nacional, recordó los difíciles inicios en 1991 y la voluntad de asegurar las libertades civiles recuperadas en febrero de 1989. Explicó entonces que fue central establecer límites estrictos al poder presidencial, entre ellos impedir la reelección, expandir los derechos individuales, avanzar en la descentralización de los recursos públicos y blindar la libertad de expresión.
El constitucionalista Emilio Camacho destacó el amplio pacto político, social, económico y cultural entre las distintas fuerzas para llegar al resultado final que entendió satisfactorio. La alternancia democrática pacífica, la organización de elecciones libres y competitivas, y la vigencia plena de los derechos fundamentales, constituyen el dato principal de esa consideración. El experto indicó que la defensa de este marco “es una responsabilidad compartida entre los poderes estatales y la sociedad civil”.
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Félix Toranzos, las artes plásticas como horizonte de vida y lucha
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Cristóbal Núñez / Gentileza
Trabajando siempre, el gran plástico se muestra conmovido por el reciente premio que le otorgara el Fondec a su trayectoria artística y cultural. Cuenta de su obra, de su afán de preservar el patrimonio arquitectónico nacional, de la necesidad de una ley de mecenazgo que ayude a los artistas a representar mejor la belleza que se crea y recrea en el país.
“Para mí fue una sorpresa porque generalmente no se acuerdan de nosotros”, cuenta del reconocimiento que le hiciera el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec) al entregarle recientemente el “Premio a la trayectoria artística y cultural”.
Toranzos, que fue galardonado en Francia como Caballero de la Orden de Artes y Letras, valora esta distinción porque “cuesta tanto que el Estado nos represente, nos recuerde. Tenemos que estar chillando a cada rato”, dice risueño.
Lo apunta con particular emoción, ya que “el Fondec es como una casa mía. He pasado por la Secretaría Nacional de Cultura y he trabajado con ellos cooperando siempre… llevo ya más de 45 años trabajando en y con la cultura, así que por eso te digo, es una gran sorpresa y un gran beneficio para mi historia”.
Actualmente expone “La memoria de los árboles”, hasta el 23 de junio próximo, en la Galería Matices, sita en Cruz del Defensor 241 de esta capital, una serie maravillosa de su obra prolífica y diversa. “Lo de los árboles es parte de una experiencia personal, porque significan muchas cosas para nosotros y para mí también: es el constante devenir de la creación, porque un árbol se seca o puede dejar otra vez una pequeña planta que crece”.
REEDUCAR ESTILO
Toranzos sigue abordando su obra que involucra pinturas, grabados y objetos. “No puedo decir que haga escultura”, indica. Con una vitalidad envidiable revela que “por mi enfermedad me tuve que reeducar para pintar”, cuenta mostrando su nueva serie donde crea climas a partir de gamas de colores en un esfumado particular, conmovedor.
“Estoy trabajando con esta atmósfera, le voy agregando historias. Tiene mucho que ver con mi trabajo en la restauración del Palacio de López, donde desarrollé estas texturas como fondo. Entonces, eso mismo recodifico en mi obra”, revela.
Esta modernidad muestra una nueva faceta de este gran plástico, admirador del Renacimiento al punto de que series de su obra receptan esas formas. Quizá lo hizo siguiendo a su padre, también pintor “de fin de semana”, su primera influencia, a su abuelo el poeta.
Ecléctico también, tuvo ciclos geométricos y abordaje de objetos siempre mirando un poco “el costado mercantil”, porque pintar fue un trabajo para ayudar a la familia, para sostenerse.
IDEA ARQUITECTÓNICA
Lo que aparece también es un amor continuo por el trazo de los edificios, del entorno urbano. La arquitectura lo conmovió de joven y es siempre una materia cercana para Toranzos: “Hace mucho tiempo estoy muy comprometido con el patrimonio arquitectónico nacional y mi trabajo en la Manzana tiene mucho que ver con esto que elegí para trabajar”.
Anticipa entonces que prepara una exposición que se verá en la Manzana: “Será un pequeño espacio de historia y memorabilia de lo que fue la arquitectura patrimonial en el país en los años 1900, 1910, un aporte mío personal a la ciudadanía que va a quedar allí”.
Recuerda que “desde el año 85 comencé a hacer un relevamiento fotográfico de los edificios que quedaban de comienzos del siglo XX”, comenta vinculando ellos a sus estudios de historia de la arquitectura en la Universidad Nacional de Asunción (UNA): “Allí fue cuando desaté esta pasión”, narra.
“El año pasado encaré el estudio ‘Las nueve casas de la Manzana’, un proyecto gráfico destinado a captar fondos culturales para exposiciones, montajes, insumos y materiales diversos que incluye ilustraciones a pluma de las casas que componen la Manzana de la Rivera: Casa Viola, Casa Clari, Casa Clari-Mestre, Casa Emasa, Casa Vertúa, Casa Castelví, Casa Ballario, Casa Serra I y II, y el Salón García Lorca”, señala.
En su taller, muestra como ejemplo un cuadro que decidió volver a hacer, uno que recrea a “La victoria alada”, la escultura en homenaje al movimiento de los Comuneros que preside la escalinata de Antequera que, en el lienzo de Toranzos, se despliega en un universo etéreo y profundo.
GESTOR INCANSABLE
“¡Estoy firme!”, dice de su trabajo al frente de la Manzana de la Rivera, el complejo cultural del centro histórico de Asunción donde sigue peleando por poder desarrollar “proyectos personales”, expresar creatividad.
“Si no tenés presupuesto por lo menos que te dejen trabajar con lo que uno proyecta para ese lugar fantástico que cada vez tiene más visitas, más interés. Por eso tengo que estar creando todo el tiempo actividades para poder provocar e invitar al público y a la ciudadanía a utilizar un espacio que es nuestro”, explica.
El maestro de las artes plásticas entiende que hay un “déficit en el mecenazgo a nivel país” señalando que “desde hace mucho se está peleando para tener la ley del mecenazgo y la ley del artista, que no logramos… Por suerte se logró la ley del cine, que es un ejemplo a seguir”.
Considera que se da un reiterativo cuadro de situación: “Siempre carecemos de presupuestos, entonces tenemos que crear primero un fondo para lograr esos proyectos y un fondo otra vez para mantenerlos… Pero esa es parte ya del trabajo nuestro, parte de la gestión, crear cosas también, ser creativos e ir seleccionando los eventos que tenemos que desarrollar, pensando siempre en cómo crear expectativas, cómo lo haríamos”, comenta.
PATRIMONIO EN TERAPIA
Considera que “nuestro patrimonio está en terapia, tenemos que actuar con urgencia y cuidar desde ya…, pero es tan lento nuestro proceder por la cuestión de la crisis económica y también por falta de interés general de nuestro país, que solemos llegar tarde a tareas esenciales de preservación”.
A pesar de ello, entiende que hay espacios con buena voluntad. “Ahora tenemos un gobierno que se ocupa del patrimonio cultural, en especial el Despacho de la Primera Dama, que es el que está manejando más bien esas manifestaciones, esos intereses ciudadanos”, que espera se multipliquen para bien de todos.
Lo hace soñando: “Lo primero que tendríamos que hacer es dotarle de un edificio propio al Museo Nacional de Bellas Artes y Antigüedades que hoy funciona en uno alquilado”, propone recordando que se trata de una tarea fundamental y que inclusive hay proyectos arquitectónicos pensados para el mismo.
“Por eso quiero que esto llegue a oídos de los que pueden ayudar, cooperar para desarrollar nuestra cultura, que no quede en proyectos, sino que podamos manifestarlos y realizarlos”, pide.
LA GRAN ESCUELA DEL MUSEO DEL BARRO
“El Museo del Barro fue mi gran escuela, ahí aprendí de todo”, cuenta con emoción. “A trabajar con bajos fondos; con los compañeros, estaban todos mis maestros y mis guías, Carlos Colombino, Ricardo Migliorisi, Ticio Escobar, Osvaldo Salerno y otros artistas más, con los cuales trabajamos mucho en aquellos tiempos”, memora.
“Gracias al Centro de Arte Visual del Museo del Barro cumplí mi primer sueño que era ser director de un museo”, dice. “Después de eso tuve siete museos a cargo cuando estuve en la Secretaría Nacional de Cultura y ahora administro una Manzana que contiene cinco museos nacionales, así que muy agradecido, sobre todo con Carlos Colombino, que fue el creador de la Manzana de la Rivera. Él me llevó consigo a trabajar, estuve cinco años y después me dio la libertad de hacerlo por mi cuenta. Ahora yo vuelvo como director, antes era cadete y ahora volví como director”, reseña.
Preguntado sobre la museística nacional, destaca que la misma está creciendo: “Estamos bien, pero necesitamos más, aunque ahora se le da mucha importancia a las personas que trabajamos en los museos, se abren instituciones para enseñar cómo se organiza un museo, cómo se mueve un museólogo”, dice.
“Nosotros en la Manzana de la Rivera tenemos la actividad Museólogos por un Día, destinada a niños y adolescentes de entre 6 y 15 años que generalmente hacemos en el medio de setiembre, donde enseñamos cómo se lleva a cabo un museo”, describe.
“Nuestros museos están avanzando mucho porque tienen contacto con experiencias del exterior, estamos trayendo técnicos y también, alguna vez, enviando a algunas personas a perfeccionarse en su profesión en el exterior, así que por lo menos no estamos quietos ni atrasados”, expone.
“NECESITAMOS MÁS VOCES QUE NOS REPRESENTEN”
“Están surgiendo nuevos artistas y eso es muy bueno”, se alegra Félix Toranzos. “Gracias a la posibilidad que tienen de encarar sus estudios o sus experiencias con los premios que aparecen, con las exposiciones, las licitaciones, eso genera interés”, apunta.
Explica que las especialidades viven como espirales de crecimiento, decadencia y renovación, que ha pasado en el país con la pintura, el grabado, la escultura. En estos tiempos destaca la tarea del escultor Roque Ardissone, “que está haciendo mucho por la cultura de Paraguay, le está motivando a los jóvenes dándole la posibilidad de realizar obra en su taller”, cuenta.
A la hora de evaluar la pintura, entiende que “hace mucho tiempo que se está moviendo, hay una nueva generación de pintores, hay buenas pinturas en el Paraguay y hay fuertes motivadores para la pintura. Yo creo que estamos a un buen nivel y solamente nos falta que nos lleven a representar al país internacionalmente, que nos pongan como ejemplo de nuestras expresiones porque las invitaciones vienen y todo queda en un cajón del Ministerio de Relaciones Exteriores”, señala.
“Y te lo digo por experiencia propia, nos cuesta mucho representar al país en bienales importantes. No solamente fútbol tenemos en Paraguay, tenemos también nuestros valores culturales, patrimoniales que están manifestándose a nivel internacional. Necesitamos más oído, más voces que hablen por nosotros, que nos representen”, reclama.
UN PREMIO EN VIDA
“Como institución cultural, creemos que reconocer en vida a quienes han dedicado su talento, esfuerzo y creatividad al desarrollo de nuestro país es una forma de valorar y preservar aquello que nos identifica como sociedad”, consideró el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec) al justificar el premio a la trayectoria cultural otorgado a Félix Toranzos.
“Artista plástico, arquitecto, diseñador gráfico y escenógrafo, Félix Toranzos ha dejado una huella profunda en las artes visuales del Paraguay. Su obra ha trascendido fronteras, representando al país en destacados espacios culturales de América, Europa y Asia, y consolidándolo como un referente indiscutible de nuestra cultura” explicó.
“Este reconocimiento celebra no solo una trayectoria de excelencia, sino también una vida dedicada a inspirar, crear y enriquecer el patrimonio cultural paraguayo”, expuso el Fondec.
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Fotografías de Luis Vera sobre los ayoreos se exponen en la Bienal de Curitiba
El lunes 15 de junio de 2026 a las 18:30, el fotógrafo y artista visual paraguayo Luis Vera inaugurará su exposición individual “Seguimos vivos, ahora usamos ropa”, en el Espacio Cultural del Consulado del Paraguay en Curitiba (R. Benjamin Lins, 935 - Batel), en Brasil, integrándose oficialmente a la programación del ArtWeek Curitiba como parte de la Bienal de Curitiba 2026. La entrada para la apertura y las posteriores visitas es libre y gratuita, abriendo al público de lunes a viernes en el horario de 9:00 a 16:00.
En una propuesta artística que se sitúa conceptualmente en la fractura ontológica entre la selva y las máquinas, Luis Vera, a través de series fotográficas organizadas en cuatrípticos, visibiliza la situación de los grupos Ayoreo en aislamiento voluntario, quienes subsisten como “islas” de alteridad radical en el Chaco paraguayo frente al avance de un modelo de intensa deforestación y grandes obras de infraestructura.
El sugerente título de la muestra, “Seguimos vivos, ahora usamos ropa”, funciona como un ready-made lingüístico extraído directamente de la investigación antropológica. Proviene del libro de Benno Glauser, publicado en 2022 (pág. 69), donde documenta que un grupo ayoreo capturado y reducido en la comunidad de Campo Loro en los años 90, regresó a un campamento abandonado en el monte. Allí, utilizando el lenguaje ancestral del bosque (marcas de clanes, ramas y plumas), dejaron señales informativas para sus parientes que permanecen en los bosques en situación de no contacto.
“Es la brevísima y mejor explicación de la situación de vida dejada por las mismas familias que salieron del monte décadas atrás. Aunque siguen vivas, están constreñidas por el mundo occidental, en este caso representado por la vestimenta que son obligadas a usar al dejar la vida exclusivamente silvícola. La tensión central de la obra opera en ese “ahora”: una bisagra temporal que separa el antes libre del después colonizado, donde la supervivencia biológica se consigue al costo de la asimilación cultural”, explica Luis Vera.
“Inscribir “seguimos vivos, ahora usamos ropa” dentro del marco curatorial “Umbrales” (Limiares) de la Bienal de Curitiba significa desactivar la noción del umbral como una simple línea de transición arquitectónica o temporal, para entenderlo como una zona de fricción ontológica y geopolítica”, comentó sobre su obra, Luis Vera. Luego amplía: “el umbral no es un espacio pacífico de paso, sino la herida abierta e inestable donde colisionan dos mundos irreconciliables: la alteridad radical del pueblo Ayoreo en aislamiento voluntario y la pulsión devoradora de la sociedad envolvente”.
La mirada crítica de Ticio Escobar
El crítico de arte y curador Ticio Escobar escribió el texto de la muestra, analizando los complejos mecanismos estéticos de la exposición: “Luis Vera presenta fotografías con cuidado, pero con convicción y firmeza. Se refiere a los ayoreos aislados respetando delicadamente su distancia forzosa y exponiendo de modo contundente la situación en que se encuentran. Levanta imágenes potentes, fragmentadas y desplazadas casi siempre, interceptadas por el murmullo de los mensajes que cruzan el aire del Chaco sin rasgarlo”.
“Para hacerlo, el fotógrafo manipula un archivo multimedia mediante un software programado para la edición de archivos de formato diferente. Este procedimiento, databending, genera distorsiones, a menudo azarosas, que complejizan la imagen de base. Luis Vera interviene las imágenes así alteradas con frases intercambiadas entre los grupos que aún se encuentran aislados y los que fueran arrancados de la selva y hoy visten ropas occidentales desgastadas”, agrega.
Trayectoria del artista
Luis Vera (1961, Asunción, Paraguay) posee una vasta trayectoria en los campos del fotoperiodismo, la fotografía documental y la artística. Tiene estudios de Comunicación, Derecho y Antropología; cuenta con postgrados internacionales en Fotografía Contemporánea, Crítica y Curaduría de Arte realizados en Node Center de Berlín, y ha sido multipremiado con decenas de distinciones, como el Premio Bayard de Fotografía (2020), lo que le permitió realizar residencias artísticas en París.
El vínculo de Vera con el circuito artístico del Estado de Paraná es estrecho y de larga data. El creador ya ha participado previamente como artista expositor en la Bienal de Curitiba en su edición del año 2015. Asimismo, en su rol de docente universitario y formador de nuevos talentos, sus estudiantes han tenido una activa y destacada presencia internacional participando de forma consecutiva en el Circuito Universitario de la Bienal de Curitiba (CUBIC) durante las dos últimas ediciones, de 2017 y 2019. Por otra parte, realizó exposiciones en países de América y Europa, así como en decenas de ciudades de su país.
Sobre el ArtWeek
El tema de la 16.ª Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Curitiba, es “Umbrales” (Limiares), sobre la curaduría de Adriana Almada y Tereza de Arruda. La edición se enfoca en la fusión entre lo humano, la tecnología, inteligencia artificial y el mundo virtual. El evento retorna al formato presencial, ofreciendo un circuito por galerías y espacios públicos de la ciudad.
La Bienal de Curitiba se erige como uno de los eventos de arte contemporáneo más influyentes de la región, propiciando un diálogo global entre creadores de diversas latitudes. Una de las artistas anunciadas es Chiharu Shiota con su obra “El espacio entre nosotros”, con curaduría de Tereza de Arruda. En esta edición 2026, el programa ArtWeek Curitiba expande las expresiones visuales por toda la ciudad a través de circuitos dinámicos y sedes aliadas. La inclusión de la muestra de Luis Vera en el espacio cultural del Consulado del Paraguay no solo enriquece la oferta cultural del festival mediante la fotografía y los nuevos medios, sino que fortalece la diplomacia cultural y los lazos históricos de fraternidad artística entre Paraguay y Brasil.
Un faro de diplomacia cultural en Batel
Ubicado en el corazón de Batel —uno de los barrios más tradicionales y encantadores de Curitiba—, el Consulado General del Paraguay funciona en una casona de relevancia histórica, reconocida como Unidad de Interés de Preservación (UIP) y considerada patrimonio arquitectónico de la capital paranaense. La imponente edificación no solo alberga la representación diplomática oficial destinada a fortalecer los lazos políticos, económicos y consulares especialmente con el Estado de Paraná, sino que también se ha consolidado como un dinámico epicentro para el intercambio artístico internacional.
A través de su Espacio Cultural, el Consulado mantiene un compromiso permanente con la difusión de la memoria y de los lenguajes artísticos contemporáneos de la región. Esta vocación artística le otorgó al lugar un papel destacado en el circuito de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Curitiba. En ediciones anteriores del evento, el Espacio Cultural ya integró oficialmente el programa de exposiciones de la Bienal, actuando como una sede aliada fundamental para la descentralización del arte por toda la ciudad. Al abrir sus puertas a manifestaciones que desafían y enriquecen la mirada del público —como la muestra de fotografía contemporánea y databending de Luis Vera en la edición de 2026—, el Consulado del Paraguay reafirma el papel de la diplomacia cultural como un puente sensible, vital e ininterrumpido entre los pueblos.