El Teatro Hotel Guaraní inicia su temporada levantando el telón con una variada cartelera que propone obras de estilo musical y comedia para toda la familia. Subirán a las tablas los elencos de “El Mega Showman”, “She’s Lali” y “La reina de Atlantis”.
“El Mega Showman” relata una historia mágica, tributo a la película “The Greatest Showman”, aclamada a nivel mundial. Serán dos únicas funciones: el sábado 20 y domingo 21 de marzo, a las 17:00. La producción reúne a Santiago Palumbo, Fátima Fernández, Susan Zaldívar, Luigi Manzoni, Rayam Mussi, Amambay Narváez, Anyi Glez y a quince artistas más.
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Las entradas pueden ser adquiridas con anticipación en la plataforma PassLine o a través del WhatsApp (0986) 799-821. También estarán en venta en la boletería del teatro hasta llenar la capacidad permitida por función, de cien personas.
Por su parte, el unipersonal “She’s Lali”, la nueva propuesta de Lali González, ofrecerá un show de comedia en el que la actriz deja un poco de lado el tema de la maternidad para hablar del paso de los 20 a los 30 años, e incluso un poco más, todo con su característico humor. Las únicas funciones serán el sábado 20 y el domingo 21 de marzo, a las 19:00. Más información al (0971) 874-367.
Mientras, para el mes de abril está previsto el estreno de la nueva propuesta de La Comadre: “La reina de Atlantis”. La puesta trata sobre la historia no contada de La Comadre, mientras una realidad difícil da fuerzas para llegar a cumplir sueños en el marco de la búsqueda del príncipe azul. Con un gran despliegue musical y todo el desenfado propio de la artista, más la presencia de influencers invitados, el público podrá disfrutar de La Comadre en todo su esplendor.
Por otra parte, hay buenas noticias para los amantes de las artes escénicas debido a que la compañía argentina de Teatro Musical Juvenil, con la dirección general de Ricky Pashkus y la dirección académica de Paula Schapiro, anuncia su apertura en Paraguay con la dirección local de Santiago Palumbo y la presencia de los maestros argentinos Dani Blaires (canto), Jazmín Romero (teatro), Patilu (danza).
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En esta oportunidad, la Compañía de Teatro Musical Juvenil convoca a jóvenes entre 8 y 17 años que tengan formación previa en canto, danza, acrobacia, actuación o alguna disciplina en la que se destaquen para ser parte en esta sede. La audición se llevará a cabo el sábado 27 de marzo, a las 10:00, en el Teatro Hotel Guaraní. Para solicitar el formulario de inscripción escribir al WhatsApp (0986) 799-821
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Artista paraguayo juntó su pasión por el fútbol y la música pintando remeras para sus ídolos
Por Karina Ríos
Ignacio Adolfo Villalba Denis es un joven villarriqueño que se dedica a dibujar y pintar desde que tiene 10 años. Siempre dibujó en papel y por un año estudió, pero la mayor parte de sus conocimiento los adquirió siendo autodidacta para mejorar sus técnicas. Hoy, con 20 años está cumpliendo su sueño de reunir su pasión por el fútbol y la música para llegar a sus ídolos.
Ignacio, hijo de Rafael Villalba y Lucía Denis, oriundo de la comunidad Félix Pérez Cardozo de la ciudad de Villarrica, departamento de Guairá, está cumpliendo su sueño de conocer a reconocidos jugadores y cantantes nacionales. Anhela con llegar a nivel internacional con su arte.
“Soy muy fanático del fútbol y la música, llevo muchos años haciendo esto, siempre dibujé en hojas. Un día quise hacer algo diferente y una camiseta representa muchas cosas, por lo que pensé en plasmar mis dibujos en una casaca y se valora mucho más”, confirmó Villalba, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Hace 10 años comenzó a pintar y la única vez que tuvo una preparación profesional fue a los 14 años, cuando su madre lo inscribió a una clase de dibujo y fue por un año, cuando aprendió algunas técnicas. “Prácticamente todo lo que hago lo aprendí solo”, detalló.
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Su primera camiseta
El artista indicó que la primera camiseta que hizo la preparó para Diego Gómez, a quien admira muchísimo y fue una experiencia muy gratificante cuando el jugador aceptó encontrarse con él para recibir el presente.
“Mi primera entrega fue con Diego y cuando llegó el día estaba muy nervioso, me atrevo a decir que fue el único día que lloré porque me superó. Era algo que no esperaba y desde ese día dije que puedo hacer más y llegar a más personalidades con mi arte”, confirmó en LN.
También entregó las casacas a Enzo González, Tacuara Cardozo, Roque Santacruz, Gustavo Velázquez y Rodrigo Villalba.
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Promocionar su trabajo
Ignacio indicó que todos los trabajos que llegaron a grandes jugadores nacionales los hizo como un regalo y que eso le ayudó muchísimo para promocionar su trabajo y llegar a más personas. “Gracias a esos trabajos me conocieron y mi mayor premio fue conocer a jugadores tan importantes”, expresó.
Afirmó que uno de sus últimos trabajos fue para los Kachiporros, para los que preparó camisetas para los miembros de la banda que quedaron bastante maravillados con su trabajo y lo compartieron en sus redes sociales.
“La remera para los Kachiporros fue para toda la banda, fue algo muy especial porque cuenta la historia de este grupo tan importante del país desde el 2006 hasta lo que son ahora. Ahora pude ver que compartieron un vídeo con mi trabajo y me siento muy orgulloso”, indicó.
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Familia orgullosa
El joven indicó que su familia está muy feliz por todo lo que ha logrado hasta ahora y se ha convertido en el ejemplo de sus hermanas Luz, de 17 años, y Librada Raquel. de 7 años, que ya tienen planes de seguir los pasos de su hermano.
“Mis padres están muy felices con todo esto. En especial mi mamá, que es bastante sentimental como yo y está muy contenta con todo lo bueno que me sucede. Mis hermanas también ya quieren seguir mis pasos”, expresó en nuestro medio.
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Mensaje
Ignacio recomendó a los jóvenes a que peleen por sus sueños y que no se rindan a la primera, que todo esfuerzo y sacrificio tiene sus recompensas, tarde o temprano. Afirmó que él luchó mucho para que su trabajo sea visto y valorado como lo es ahora, que espera perpetuar eso.
“Hay que pelear por los sueños, no tenemos que sentarnos a esperar que las oportunidades lleguen. Soy alguien muy joven para esto, pero quiero animarlos a que siempre lo intenten porque esto parece fácil, pero me costó bastante, nunca hay que darse por vencido”, puntualizó en La Nación.
Agregó que es difícil contactar con los famosos o figuras locales porque manejan una agenda y tienen muchos compromisos, pero hay que andar detrás para lograr cumplir con los sueños. ”Siempre hay que buscar la manera de hacer las cosas bien, proyectar lo mejor de uno. Cuando uno hace con cariño las cosas, al final logra lo que quiere”, concluyó.
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Datos clave
- Ignacio Adolfo es estudiante de Licenciatura en Ciencias de la Educación y está cursando el tercer año, busca ser docentes e impartir sus conocimientos en su comunidad.
- Con la venta de sus cuadros, dibujos y remeras personalizadas está cubriendo gastos de su universidad y también ayuda a sus padres.
- Ignacio se encuentra en redes sociales como: ignaciovillalba23 en Instagram e igna__villa en Tik Tok.
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Mujeres trabajadoras del teatro: tres miradas en diálogo
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Hoy, con motivo del Día Internacional de la Mujer, conversamos con tres mujeres directoras de teatro que muestran fragmentos de su vida en el arte, los vínculos personales y también el contexto profesional en el marco del que sea tal vez uno de los trabajos más subvalorados a los ojos de la sociedad. Paola Irún, Selva Fox y Raquel Rojas aportan sus miradas y voces sobre el trabajo femenino en el arte.
Paola Irún (PI), Selva Fox (SF) y Raquel Rojas (RR) responden un cuestionario común que involucra su relación misma con la actuación y la dirección, así como procuran rescatar una mirada respecto al trabajo femenino en el arte.
Se rescatan muchos avances a poco más de un siglo de la primera conmemoración de esta fecha y a pocos años de la última oleada del feminismo que interpeló con fuerza a la sociedad global. Tres creadoras y trabajadoras comparten preguntas, territorio y fragmentos de historia, pero responden desde su propio mundo personal y social.
–¿Cómo nace su vínculo con el teatro?
–PI: Veo teatro desde niña, como público y también tras bambalinas. Pero tardé en dedicarme yo al teatro. La figura de mi madre era tan superlativa que decidí no entrar en ese campo. No cabíamos las dos en un mismo rubro. Trabajé como 10 años en televisión. De hecho, empecé a actuar frente a una cámara y a manipular la imagen de manera narrativa desde la edición, práctica que disfruto hasta hoy. Pero llegó un momento en el que me di cuenta de que negando mi esencia solo estaba perdiendo tiempo y años de vida. Cuando decidí dedicarme enteramente al teatro, fue cuando me dije “quiero hacer el teatro que yo quiero ver”, y empezó todo.
–SF: Cuando yo con el colegio voy al Teatro Municipal a ver “Yo el supremo” y veo que una popa de barco atraviesa el escenario digo “esto es lo que yo voy a hacer toda mi vida, yo voy a llegar hasta la popa del barco, yo quiero estar ahí dentro de ese barco”. Y ahí comencé fuertemente con el apoyo de mi familia. La primera obra en la que estuve se llamaba “Prohibido en la plaza los niños y los perros”, de Moncho Azuaga. Así comencé y de ahí ya no paré más.
–RR: Desde muy joven. Desde las olimpiadas teatrales del Colegio Teresiano. Integré como actriz el grupo Tiempoovillo, un grupo histórico de la vanguardia de los años 70. En el año 1975 fundé el Grupo de Teatro Aty Ñe’ê con Tony Carmona, Yiya Gunsett, Alcibiades González del Valle, Arturo Pereira y Ramón del Río como grupo inicial. Esta ya fue mi primera experiencia de teatro profesional: Aty Ñe’ê .
FIGURA INSPIRADORA
–¿Tuviste alguna figura femenina inspiradora?
–PI: Y por supuesto mi mamá. Qué mayor inspiración que esa. Sobre todo porque mi mamá hacía teatro en tiempos donde no era tan bien visto o aceptado como una profesión, un estilo de vida. Ella optó por dedicarse enteramente al teatro, contra viento y marea. En época de la dictadura, vivían amenazados, ella se iba a hacer la función igual. Y yo fui testigo de sus transformaciones, sus distintos personajes, su grandiosidad en el escenario.
–SF: En “Las troyanas” estaban actrices como Clotilde Cabral... Cuando esas mujeres fuertes agarraban el escenario. También otra obra como “El herrero y la muerte”, en la que la muerte hacía esta actriz, Líber Fernández, me voló la cabeza. Le vi a Regina Bachero en una comedia. Me iba a ver esas obras y yo decía “esto es lo que yo quiero algún día en mi vida”.
–RR: Aty Ñe’ê trabajó en teatro territorial y giras durante casi siete años. Cuando la dictadura ya nos prohibió salir al interior con Aty Ñe’ê, nos asociamos al Teatro La Farándula, dirigido por la actriz y directora Edda de los Ríos. Ella fue para mí una hermana mayor, una inspiración, pues era una mujer de teatro en todas sus facetas, desde la actuación a la dirección de compañía, con una dedicación y fuerzas poco común en el ambiente de la época. En arte y en política Edda fue para mí una gran inspiración, inolvidable.
EXPERIENCIA
–¿Qué encontraste en el teatro y con el teatro?
–PI: Encontré mi voz. Con mi dramaturgia, yo digo lo que quiero decir, las obras hablan por mí. Es por eso que dirijo las obras que yo misma escribo en un proceso de laboratorio de dramaturgia colaborativa que voy induciendo y dando forma. Muy pocas veces dirigí obras de otros autores. En este momento no me interesa. Eso no significa que cuando me toca otro autor o autora dejo de hablar yo. Sigo hablando a través de herramientas de dirección; pero con mi propia dramaturgia me siento más libre. Encontré también mi lugar. Tengo ansiedad social, pero en el escenario (dirigiendo, escribiendo o actuando) me siento poderosa. También el teatro al darme una voz me dio postura. Es muy importante para una artista tener postura y trato de tenerla en las decisiones que tomo. Qué historia decido contar, cómo la voy a contar, de qué manera decido mover al público. Muchos dicen que el arte no tiene que ser necesariamente político, pero creo es una confusión. Todo es un acto político, no solo en el arte, sino en la vida misma, que no es lo mismo que partidario.
–RR: Con Aty Ñe’ê en La Farándula conocí los primeros Brecht. Como actriz y directora. Acompañé como asistente de dirección todos los montajes y me involucré en la dirección con la “De la guerra al cabaret”, una adaptación y puesta en escena mía, de la obra de Brecht “Cachorro de elefante”. La puesta era una sala de fiestas antifascista en el entorno de la dictadura nazi. Con una orquestita en vivo que dirigía Arturo Pereira y con interacción con el público que era a la vez parte del montaje y público. Allí supe que ya no era solo directora y actriz de teatro de grupo, sino que debía abrazar la dirección teatral como arte, profesión y oficio y así lo hice.
–¿Entre la primera obra que dirigiste y la última qué cosas cambiaron?
–PI: Mucho cambió porque yo cambié. Indefectiblemente la vida y las experiencias vividas te van posicionando en lugares diferentes, a veces te sorprende. Pero mi esencia es la misma, sigo buscando, sigo investigando nuevas formas, sigo probando lo que no sé hacer y tratando que cada desafío supere al anterior. Sí, quizás hoy le puedo poner nombre a las formas, a herramientas, estilos, a mis experimentos. Pero siempre quise ir más allá y emocionarme yo primero, luego el público.
–SF: Hay miles de cambios, yo cambié, cambiaron las formas. Pero, por ejemplo, hoy día me gustan más las cosas un poco más minimalistas, aunque lo que yo siempre en una obra trato de tener ahí es el asombro, trato de tener a mi lado eso, y eso estuvo conmigo desde el comienzo hasta ahora. Eso de mirar con los ojos de los niños, eso es lo que nosotros no tenemos que perder y cuesta muchísimo eso. El teatro para mí era como una aventura que después fue mi vida y forma parte de mi vida. Acá en Nhi-Mu vivo de una manera teatral siempre y en este país cuesta mucho eso, tener una burbuja gigante en el medio de esto. Nhi-Mu para mí es una burbuja gigante donde se hacen sueños, donde podemos hablar de miles de cosas.
SER MUJERES
–¿Para vos qué significó ejercer la dirección teatral como mujer en el contexto machista local?
–PI: Lo que realmente deseo es que estas preguntas dejen de existir. Quiero ser yo. Sí, soy mujer, pero también soy Paola, mucho más allá de eso. Creo que hay un poder mayor en no posicionarme desde la dificultad o el menoscabo. El día que dejemos de preguntarnos esto pienso que habremos dado realmente un paso gigantesco.
–SF: En Nhi-Mu siempre fue un matriarcado. Nosotras las chicas tomamos la posta y nos hacemos fuertes y nos abrimos caminos juntas, trabajamos juntas y vivimos el teatro juntas. En los comienzos de mi mundo era una lucha constante. Chicas que volaban por los aires, armaban estructuras, hacíamos luces, estábamos ahí armando todo lo que es el escenario, cosas así. Entonces, eso era brutal, era costoso eso, pero la gente nos hacía de menos, había proveedores que no creían en nosotras, y eso nos costó muchísimo, años y años. Hoy día yo me voy a un espectáculo y ya saben que cuando llega mi estructura, yo dirijo la puesta de estructura, hay chicas en luces, en sonido. En eso ahora ya hay respeto, estamos tratando, aunque siempre hay gente desubicada que cree que no hay cambio, que cree que todo sigue igual. Pero no.
–RR: Fue y es un esfuerzo inmenso sobre las espaldas de una mujer creadora, que ya tiene las dificultades propias de ser artista y mujer en Paraguay, a lo que se suman los problemas del machismo vigente en el ambiente cultural del país. Incluso de compañeros de teatro, maestros inclusive, aquellos que reivindican derechos de no discriminación para su sector también son los primeros y tenaces discriminadores hacia una mujer creadora.
–¿Ubicás una experiencia transformadora o de enseñanza para vos como mujer en cualquiera de los roles que te hayan tocado dentro del ambiente del teatro que puedas comentarnos?
–PI: Todas las experiencias son transformadoras para mí, pero no necesariamente como mujer, insisto, sino como ser humano habitante de este mundo muchas veces injusto, desigual, frustrante. Un ser que piensa, siente, se emociona y trabaja en pos de lo que quiere decir.
EL CAMBIO
–El proceso extendido de la defensa de derechos de la mujer lleva más de un siglo y en la última década tuvo una nueva oleada desde el #Metoo. ¿Cambió algo para bien?
–PI: Cambió muchísimo. El hecho de que intente no diferenciar mi lucha solo por el hecho particular de ser mujer no implica que sea ajena a cuantos cambios han habido. Para empezar, ya no nos callamos, ya no fingimos demencia, ya no soportamos todo, ya no nos tragamos sapos. Eso solo es inmenso. El patriarcado se está cayendo hace tiempo, a veces con quiebres muy notorios, y otras con pequeñas sutiles rajaduras que van desmantelando el sistema. Ese sistema dentro del cual a la gente le cuesta recibir “órdenes” de una mujer, le cuesta aceptar que una mujer sea cabeza de equipo y tome decisiones con seguridad. Asusta una mujer con opinión fuerte, independiente, hacedora de su propio camino. Asusta o intimida. También el eterno derecho a piso. Me pasa más en otros ámbitos fuera del teatro, o el mal manejo del privilegio; o que nos tengan que explicar todo, el “mansplaining”, ese acto condescendiente de explicarnos cosas porque se asume que sabemos menos o tenemos menos experiencia. El hecho de que yo lo diga está sujeto a duda, no siempre se acepta de entrada en ciertos ámbitos. Ese sistema se está destruyendo.
–SF: Claro que hubo cambios. Pero nosotras debemos de seguir ahí, alertas, insistentes, porque este mundo patriarcal que nos toca no se quiere ir así nomás, no se quiere ir, nosotras tenemos que estar atentas a eso y seguir, nosotras todos los días vamos a ganar, todos los días vamos a ir ganando. Nosotras las mujeres somos las que movemos el mundo y todavía no están entendiendo.
REIVINDICACIONES
–¿Qué necesidades tienen en la escena teatral local la mujeres actrices, guionistas, directoras, gestoras, respecto a los derechos como trabajadoras y la valoración artística de su aporte?
–PI: Tendríamos que siempre tener derecho a decir nuestra opinión en cualquier tiempo y lugar, y a no tener que estar constantemente defendiendo nuestra manera de pensar y nuestras decisiones. El derecho a existir en un ambiente libre de acoso y misoginia. A una sexualidad libre, sin prejuicios, ni juzgamientos. Derecho a simplemente existir y ser quienes somos. Digo simplemente, pero no es fácil, se rema, remamos. Derecho a fluir.
–SF: Son lugares que son nuestros. Muy importantes somos nosotras las mujeres en esta parte cultural, en el teatro, así como estaban citando gestoras culturales, directoras, somos importantísimas. Con nosotras el cambio se viene más fuerte. Somos personas que tenemos que visibilizarnos más para poder llegar a los lugares que son nuestros, que nunca nos dejan ocupar. Siempre está ahí cualquier personaje que ahí ocupa el lugar de una mujer sin tener derecho a eso y nosotras estamos siempre como esperando el momento. No, nosotras, las mujeres, tenemos que comenzar a tomar los lugares que son nuestros, basta. Directoras, guionistas, gestoras culturales, tenemos que ir adelante y tomar esos lugares.
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Habilitan muestra “Una joya en plena guerra”
La exposición amplía la mirada tradicional sobre las residentas en el marco del Día de la Mujer Paraguaya.
La Secretaría Nacional de Cultura (SNC) habilitó el pasado martes la exposición “Una joya en plena guerra: manifestaciones y donaciones patrióticas de las mujeres en el Paraguay 1864-1870”, en el Archivo Nacional de Asunción (Mcal. Estigarribia esq. Iturbe), en el marco del Día de la Mujer Paraguaya.
La colección presenta documentos originales sobre el rol de las mujeres durante la guerra contra la Triple Alianza (1864-1870). La muestra pone en valor registros de donaciones de joyas y alhajas, entregas de dinero en efectivo, ganado, productos agrícolas, vestimenta y otros bienes destinados al sostenimiento del ejército y la defensa nacional, así como constancias del trabajo de mujeres proveedoras del Estado.
La pieza central de la exposición es el Libro de Oro, un volumen ofrecido por damas paraguayas el 24 de julio de 1867 al entonces presidente Francisco Solano López con motivo de su cumpleaños. El libro reúne firmas y manifestaciones de adhesión a la causa nacional y constituye un testimonio material del compromiso público de las mujeres en uno de los momentos más críticos de la contienda.
Posteriormente, fue capturado por el ejército imperial durante la toma de Piribebuy, convirtiéndose en una pieza de alto valor histórico y simbólico. Asimismo, se exhiben materiales periodísticos de la época, como ejemplares de Cabichuí, El Centinela y Estrella, que permiten comprender cómo la prensa de guerra difundía relatos, artículos y grabados vinculados a actos considerados heroicos realizados por mujeres.
La exposición amplía la mirada tradicional sobre las residentas, incorporando también documentos que evidencian la dimensión económica, social y humana de la participación femenina en el conflicto. Se incluyen antecedentes vinculados a la Asamblea Americana de Mujeres del 24 de febrero de 1867, considerada uno de los hitos más significativos de las manifestaciones patrióticas femeninas, así como registros de mujeres que acompañaron al ejército, sostuvieron la producción agrícola y enfrentaron procesos ante tribunales de guerra en un contexto de extrema adversidad.
La muestra permanecerá abierta al público hasta el mes de abril, de lunes a viernes, de 7:00 a 19:00.
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De las tablas al agua, estrenan “Subacuática”
El elenco integrado por Lali González, Andrea Quattrocchi, Ato Gómez y Guadalupe Lobo, bajo la dirección de Fátima Fernández Centurión, estrenan esta noche, a las 19:30, la obra teatral “Subacuática”, una puesta inmersiva que combina luces y sonido, que tiene como particular escenario el Natatorio Escuela de Educación Física de las FF. AA. (Avda. Gral. Santos 258).
La adaptación teatral de la novela de la argentina Melina Pogorelsky combina teatro, sonido y audiovisual en una piscina real, creando una experiencia teatral y sensorial única.
Cuatro personajes llevan a los espectadores a un viaje visceral en el que el agua no solo es el escenario, sino que también un protagonista esencial. “Subacuática” es una obra en donde los personajes se enfrentan a sus propios miedos, deseos y desafíos mientras interactúan con el agua mezclando así lo físico y emocional en una experiencia energética y real.
La obra sumerge al público en un entorno acuático auténtico, donde cada brazada de los personajes se convierte en un viaje. La atmósfera envuelve a los espectadores en un ambiente azul y acuático.
Las entradas se encuentran a la venta en Tuti.com.py con un precio de G. 190.000 para Preferencia y G. 160.000 para Generales. Abonando a través de Personal Pay, las entradas tienen un costo de G. 155.000 para Preferencias y G. 125.000 para Generales. Las funciones serán sábados y domingos de marzo.