El palmarés de la tercera edición de los Premios Quirino, que se entregó este sábado 27 de junio pasado, incluyó el galardón a Mejor Animación de Encargo para el cortometraje “Mate?”, una coproducción entre Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, dirigida y producida por Buda.tv, en que participan los artistas paraguayos Esteban Pedrozo y Laura Giménez.
Bajo la dirección de Dalmiro Buigues y Martín Dasnoy y con la participación de 23 artistas de seis países, los animadores de Paraguay contribuyeron con uno de los fragmentos en torno a la tradición del mate.
Conocido como “Rocko”, Esteban Pedrozo realizó en el 2012 el primer corto paraguayo en 3D, “Asteroid Attack” (junto a José Pedersen), es uno de los coordinadores del colectivo Paraguay Animation, integra la producción del próximo largometraje animado “Alas de gloria” y trabaja en un proyecto para Netflix. En tanto, Laura Giménez se encuentra radicada en Francia, donde obtuvo licenciaturas en animación y animación 3D y ha colaborado en diversos proyectos de publicidad y animación.
“Klaus”, mejor película
El largometraje español “Klaus”, la serie brasileña “Tainá e os guardiões da Amazônia” y el cortometraje colombiano “El Pájarocubo” fueron reconocidos en las respectivas categorías de estos premios que han podido celebrar su tercera edición en este innovador formato gracias al patrocinio principal del Cabildo de Tenerife, a través de la Tenerife Film Commission.
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Los Premios Quirino tenían previsto celebrar su tercera edición el pasado 18 de abril en Tenerife y han tenido que modificar su fecha de celebración y formato como consecuencia de la pandemia de coronavirus.
El debut en la dirección del español Sergio Pablos, “Klaus” ha sido definido como una vuelta a la animación tradicional. Producido por las madrileñas The Spa Studios y Atresmedia Cine para Netflix, la película se basa en la leyenda de Papá Noel para contar la historia de un cartero que se va al Círculo Polar Ártico para abrir una oficina de correos.
Anteriormente, el filme fue premiado en los Premios Annie y BAFTA, además de ser uno de los finalistas en la categoría Mejor Película de Animación en la pasada edición de los premios Oscar. El debut de este animador y guionista, creador de películas como “Gru: mi villano favorito” o “Smallfoot”, también fue reconocido con el Premio Quirino al Mejor Diseño de Animación.
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Todos los ganadores
Mejor Largometraje: “Klaus”, dirigido por Sergio Pablos. Producido por The Spa Studios, Atresmedia Cine (España).
Mejor Serie: “Tainá e os guardiões da Amazônia”, dirigida por André Forni. Producida por Hype, Sincrocine (Brasil)
Mejor Cortometraje: “El pájarocubo”, dirigido por Jorge Alberto Vega. Producido por La Valiente Estudio, Cintadhesiva, Animaedro (Colombia).
Mejor Cortometraje de Escuela: “Néstor”, dirigido por João Gonzalez. Producido por Royal College of Art (Portugal, Reino Unido).
Mejor Animación de Encargo: “Mate?”, dirigida por Buda.tv. Producido por Buda.tv (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay).
Mejor Animación de Videojuego: “Gris”, dirigida por Conrad Roset. Producida por Nomada Studio (España).
Mejor Desarrollo Visual: “O peculiar crime do estranho Sr. Jacinto”, dirigida por Bruno Caetano. Producida por Cola - Colectivo Audiovisual, Wild Stream (Portugal, Francia).
Mejor Diseño de Animación: “Klaus”, dirigida por Sergio Pablos. Producida por The Spa Studios, Atresmedia Cine (España).
Mejor diseño de Sonido y Música Original: “Néstor”, dirigida por João González. Producida por Royal College of Art (Portugal, Reino Unido).
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Luis Szarán: “La música tiene el poder de humanizar a los humanos”
- Jimmi Peralta
- Fotos: Cristóbal Núñez / Gentileza
El material audiovisual “Mborayhu porã: Luis Szarán” propone un recorrido íntimo por la historia de un hombre que convirtió la música en una herramienta de transformación social. El documental reconstruye el camino de quien, tras formarse en el exterior, eligió regresar al Paraguay para demostrar que el arte puede sembrar oportunidades, fortalecer comunidades y, sobre todo, humanizar a las personas.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” es el nombre del documental producido por Maneglia-Schembori, dirigido por Armando Aquino y Alfredo Galeano. Se trata de un trabajo que presenta la vida de superación del reconocido músico, intelectual y gestor social Luis Szarán. El audiovisual cuenta con coproducción de la Presidencia de la República, la Oficina de la Primera Dama, la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), Itaipú Binacional y el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic).
“Cuando me plantearon hacer el documental, yo pensé en principio que iba a ser algo muy sencillo, buscar fotos de archivo, recortes de periódicos, fotos, relatos en general y había sido era más complicado. Primero hacer el guion en tres meses de trabajo, para luego filmar con los directores, eso nos llevó 9 meses”, comenta el maestro respecto a la producción en conversación con La Nación/Nación Media.
La pieza audiovisual aborda distintas facetas de su vida: la dirección orquestal, su momento de creación musical, la investigación histórica y los últimos 25 años como “emprendedor social”. “El objetivo no era mostrar medallas de condecoración y todas las vanidades del mundo del espectáculo, sino un ejemplo de lucha, de vida, de alguien, de una persona que de la nada surgió, se fue armando herramientas, que tuvo que emigrar de un lugar a otro para capacitarse, para lograr sus objetivos y en el momento culminante de una carrera decide devolver a la vida lo que la vida le dio, un poco la síntesis de mi trabajo”, explica Szarán.
UNA HISTORIA
Hijo menor de inmigrantes polacos, nació en Itapúa en 1953. Empezó con apenas 8 años sus estudios musicales maravillado por el sonido de la guitarra. Se trasladó a Asunción para estudiar con el maestro José Luis Miranda y con un poco más de 20 años ya obtuvo becas internacionales para perfeccionarse, primero en Argentina, después pasó por Brasil y luego dio el gran salto a Italia. No obstante, ese no fue un camino recto y sin obstáculos, aunque siempre contó con cómplices para lograr su sueño.
“Mi madre era ultrarracional. Nos impulsó a pisar tierra siempre, a cuidar los recursos, a trabajar desde chicos, hacerse un pequeño capital, hacerse un techo. Su preocupación era la solidez. Por eso un poco era la negativa de acompañar mis sueños de ser músico”, comenta.
“Mi hermana mayor fue la que fue cómplice, porque me veía con talento. Ella era educadora, una educadora muy importante y buscó la forma de que yo cumpliera mis sueños. Mis otras dos hermanas que siempre están son las del equipo de aplauso desde el comienzo y también mis asesoras para bajar los humos cuando hay que bajar y para no desanimarme en esta profesión, que es una lucha permanente contra la indiferencia, contra la falta de apoyo, son personas claves dentro de mi carrera”, agrega.
El maestro Miranda fue su mentor, otorgándole una beca de por vida al hijo de dos agricultores que apenas conocía. El padre fue violinista aficionado que dejó esa práctica cuando subió al barco huyendo de la Segunda Guerra Mundial. Su madre se resistió a que su pequeño tome una carrera incierta como la de músico, aunque se haya inspirado en Luis Alberto del Paraná para darle el nombre.
“Mi padre fue un músico aficionado nomás en Polonia. No era músico, viene de una familia de agricultores y tenía sí su grupo musical, que los fines de semana tocaban entre ellos. Dentro del proceso de mi formación, como músico estudié un año violín y después estudié violonchelo. Recuerdo una vez que tenía el violín, le puse en sus manos y temblando pudo sacar una melodía sin problemas y no había tocado por más de 50 años”, recuerda.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” narra a través de sus palabras y de la voz de dos hermanas y sus hijos cómo es el maestro, qué relación tuvo con sus padres, qué legado y aprendizajes hereda a su descendencia.
COMPARTIR LA MAGIA
“Mi proceso con la música fue bastante natural. A mí me motivó de niño el sonido que salía de una guitarra, me parecía casi algo de magia, que algo que suena y que está en el aire, que es una belleza inaudita y que no podés tocar con las manos, no podés modificarla. Es un arte realmente mágico, porque en la literatura ves las palabras, en la pintura ves los cuadros, podés tocarlo físicamente”, explica.
Para el maestro Szarán, la música sigue siendo una magia extraordinaria que permite unir voluntades y talentos, eso vive regularmente como director de orquesta. Él celebra ese momento al que no podría llegarse tal vez a través de la palabra, sino solo a mediante el sonido, el instante de construir conexiones en las personas, algo propio de la música.
“La música tiene ese poder de apagar o encender las pasiones. Apagar digo en el sentido de hacer contención a momentos desagradables, a penurias. La gente que va a un concierto o a una sesión familiar de música en menos de 10 o 15 minutos experimenta ese milagro de que te limpia todo, es parte de la ceremonia de asistir a esos eventos. Y, por otro lado, en hacerte soñar y conectar con las personas”, sentencia.
EXPERIENCIA HUMANIZADORA
Ser no solo testigo, sino actor de esos momentos de magia lo llevaron a reflexionar sobre cómo podría compartir esa experiencia humanizadora con el resto de su pueblo. Y es así que luego de su formación en Europa regresa al país, primero comparte conocimiento musical, después documenta con registros la música popular, la música indígena, luego rescata archivos musicales de las comunidades jesuíticas de los siglos XVII y XVIII, de las misiones en Paraguay, para finalmente arrancar con un proyecto que le permite compartir el don de la música y abonar el tejido social alrededor de ella, Sonidos de la Tierra.
“Esa conexión yo ya la sentía cuando era adolescente, cuando con mi guitarra recorría y cantaba canciones en eventos de familiares, de amigos, donde sale una canción buena y a la gente le brillan los ojos y parece que se vuelve más buena, más sensible, más comprensiva, más humana. Y hoy día, con el trabajo masivo de la música que llevamos a cabo en los programas de orquestas juveniles, que sí produce un efecto social muy grande, de humanizar a los humanos, no solo a los participantes, sino a quienes acompañan. Eso es muy necesario, es una herramienta educativa hoy día fundamental para ir buscando crear las sociedades equilibradas emocionalmente, como necesitamos aquí en el Paraguay y en todo el mundo”, comenta.
VALORES Y BUENAS PRÁCTICAS CIUDADANAS
Sonidos de la Tierra nace en 2002 de la mano de Szarán para promover valores y buenas prácticas ciudadanas mediante escuelas comunitarias de música, algunas en zonas muy vulnerables, poniendo lo social y lo humano como norte y la música como medio. Con ese mismo marco creó la Orquesta H2O Sonidos del Agua, promoviendo un mensaje ambiental y comunitario.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” habla de la vida de un profesional de la música, pero lo presenta en un tono profundamente humanista y esperanzador. Szarán, quien decidió en un momento volver a Paraguay a pesar del contexto cuesta arriba que supone encarar una carrera artística de manera profesional en el país, cuenta aquí su historia poniendo lo social en el centro y reivindicando la mágica de la música como catalizador de un cambio estructural en la sociedad.
Lejos de limitarse a una biografía de logros y reconocimientos, el filme retrata una convicción que ha guiado toda una vida: la música no es un fin en sí mismo, sino un puente hacia una sociedad más sensible, solidaria y esperanzada. En tiempos marcados por la fragmentación y la indiferencia, el documental invita a redescubrir el inmenso poder del arte para transformar vidas y recuerda que las melodías más perdurables son aquellas que logran resonar en la condición humana.
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“Nobody”: el fenómeno chino que rompe el 2D en Annecy
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La animación china llega este año al Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy con uno de los títulos más importantes de su historia reciente. “Nobody”, dirigida por Yu Shui, no solo competirá en la sección oficial del certamen francés, sino que lo hace respaldada por un logro excepcional: convertirse en la película de animación china en 2D más taquillera de todos los tiempos.
El éxito de “Nobody” marca un punto de inflexión para la industria de animación del país. Durante años, las producciones en 2D parecían haber alcanzado un límite comercial difícil de superar frente al auge de la animación digital. Sin embargo, la película rompió esa barrera. «Esta vez duplicamos aproximadamente el récord anterior», explica su director. Para él, el fenómeno no se explica por la técnica empleada, sino por la identificación del público con la historia: «No creo que el éxito se deba a que sea animación 2D; se debe a que conectó con la audiencia. Es una historia que habla de ellos».
La película tiene sus raíces en uno de los episodios más celebrados de la antología Yao-Chinese Folktales, aunque el equipo creativo optó por una solución poco habitual cuando decidió convertirla en largometraje. En lugar de ampliar el relato original, reescribió completamente la historia para construir una nueva aventura.
Uno de los aspectos más originales de “Nobody” es su mirada sobre el universo clásico de Journey to the West. Mientras la mayoría de las adaptaciones se concentran en figuras heroicas como Sun Wukong, Yu Shui decidió observar ese mundo desde la perspectiva de personajes secundarios y anónimos.
«La inmensa mayoría de las personas son corrientes, incluyéndome a mí mismo», afirma el director. «Contar la historia de Journey to the West desde el punto de vista de un pequeño yao sin nombre era algo nuevo». Esa elección convierte la película en una reivindicación de los personajes invisibles y de las experiencias cotidianas, un enfoque que ha conectado especialmente con las nuevas generaciones de espectadores chinos.
Visualmente, “Nobody” también representa una declaración de intenciones. Frente a la espectacularidad digital dominante, apuesta por una estética artesanal donde los personajes presentan diseños extremadamente simples, mientras que los fondos despliegan una riqueza visual extraordinaria inspirada en la pintura tradicional china.
El equipo artístico desarrolló herramientas digitales específicas para trasladar técnicas de tinta y pincel al entorno informático, combinando la tradición pictórica china con influencias occidentales. El resultado es un universo visual donde montañas, nubes, árboles y lluvias adquieren una presencia casi protagonista.
La película dialoga además con referencias culturales muy diversas. Aunque está profundamente arraigada en la mitología china, incorpora influencias reconocibles para espectadores de todo el mundo. Yu Shui reconoce la importancia que tuvieron en su formación obras internacionales como Dragon Ball, pero considera que ambas tradiciones son perfectamente compatibles.
«No creo que las dos cosas entren en conflicto», señala. «A medida que creces, el poder de la cultura tradicional china se va revelando poco a poco».
Bajo su apariencia fantástica, “Nobody” es también una reflexión sobre las dificultades de la vida contemporánea. El director define su propuesta con una expresión propia: «Yo mismo acuñé un término: realismo mitológico». En la película, criaturas fantásticas enfrentan preocupaciones muy humanas: ansiedad, incertidumbre laboral, frustraciones cotidianas y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.
Esa combinación de fantasía y realidad constituye una de las razones por las que la obra ha sido interpretada como un reflejo del momento que atraviesa la sociedad china actual. La película demuestra que las historias inspiradas en la tradición pueden seguir siendo relevantes cuando hablan de problemas contemporáneos.
El éxito de “Nobody” también confirma la madurez que está alcanzando la animación china. Según Yu Shui, ha comenzado a emerger una generación de autores capaz de desarrollar una identidad propia, alejada tanto de los modelos estadounidenses como de los japoneses.
«Han encontrado un camino creativo diferente al de la animación estadounidense y japonesa», asegura. «Y ha surgido un grupo de directores con características muy distintivas».
Ahora, tras conquistar al público chino, la película afronta su prueba internacional más importante. La selección en Annecy supone para el director la realización de una aspiración largamente perseguida.
«Siempre soñé con que algún día una de mis obras fuera seleccionada en Annecy, y ahora ese sueño se ha hecho realidad», afirma. Más allá del reconocimiento profesional, considera que la presencia de “Nobody” en el festival demuestra que la película puede trascender fronteras culturales: «No es solo una obra para espectadores chinos, sino una película que puede ser vista y apreciada por personas de otros contextos culturales».
La pregunta que Annecy ayudará a responder es si las emociones que convirtieron a “Nobody” en un fenómeno nacional pueden encontrar eco también en el resto del mundo. Yu Shui está convencido de que sí. «Creo que la humanidad enfrenta los mismos dilemas y que nuestra búsqueda de la justicia, la bondad, la verdad y la paz es universal».
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Crítica: “Nobody”, la animación china 2D más vista de la historia
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Dentro de esa nueva ola destaca Shui Yu, cineasta y guionista vinculado al histórico Shanghai Animation Film Studio, responsable también de la exitosa serie “Yao-Chinese Folktales”, una reinterpretación moderna del folclore chino que sorprendió por su capacidad para mezclar tradición y sensibilidad contemporánea. “Nobody” nace precisamente como una expansión de uno de aquellos episodios y confirma a su director como una de las voces más interesantes de la animación china actual.
El filme fue un enorme éxito en su país, convirtiéndose en la película china de animación 2D más taquillera de la historia, y tras su paso por diversos mercados internacionales ha logrado entrar en la competición oficial del Festival de Annecy 2026, el gran escaparate mundial de la animación. Un reconocimiento que demuestra que la producción china ya no solo compite en taquilla, sino también en prestigio artístico.
Lo primero que llama la atención de “Nobody” es su apartado visual. A simple vista, el diseño de los personajes parece sorprendentemente sencillo, casi minimalista. Sus trazos son básicos y recuerdan que la espectacularidad no siempre depende de la complejidad del dibujo. Sin embargo, basta con que la cámara se detenga en un paisaje para comprender el enorme trabajo que hay detrás.
Los árboles movidos por el viento, las hojas, las ramas, las antiguas construcciones de piedra o las montañas envueltas entre nubes están realizados con una sensibilidad extraordinaria. Hay secuencias de tormentas y paisajes naturales que resultan absolutamente hipnóticas y convierten cada escenario en una pequeña obra de arte. En cierto modo recuerda a lo que ocurría en Flow: unos personajes sencillos integrados en un universo visual de enorme riqueza y belleza.
Pero donde realmente conquista la película es en sus protagonistas. El pequeño demonio cerdo, el sapo, la comadreja y el gorila forman un grupo imposible, aunque cada uno posee una personalidad perfectamente definida. Sus diferencias son precisamente las que alimentan una evolución constante durante toda la aventura, construida sobre la amistad, la cooperación y la necesidad de apoyarse mutuamente para sobrevivir.
El humor merece una mención aparte. No responde al esquema habitual de la animación occidental ni busca exclusivamente al público infantil. Es un humor muy particular, lleno de pequeños detalles absurdos y situaciones inesperadas que aparecen constantemente. Desde un personaje señalando con absoluta naturalidad el camino por el que acaba de escapar alguien, hasta una desternillante secuencia en la que uno de los protagonistas utiliza los duros pelos de su espalda para fregar una enorme cazuela y, cuando ya no puede más, continúa restregándola con la cabeza, provocando un gag físico sencillamente brillante.
La película también juega continuamente con la mitología china y con referencias a Viaje al Oeste, algo que puede resultar inicialmente confuso para el espectador europeo, especialmente cuando aparecen dioses y figuras tradicionales cuya importancia cultural no siempre conocemos. Pero una vez el espectador acepta esas reglas del juego, el universo termina absorbiéndolo por completo. Incluso hay momentos de acción que evocan inevitablemente a Dragon Ball, como si la sombra de Son Goku apareciera de forma fugaz entre estas criaturas mitológicas.
Lo más interesante es que, bajo su apariencia de aventura fantástica, “Nobody” habla de personajes humildes, casi insignificantes, que sobreviven entre dificultades económicas, trabajos ingratos y sueños imposibles. La película se ríe de sus propias miserias y convierte esa fragilidad en uno de sus mayores encantos. Sin caer nunca en el dramatismo excesivo, transmite valores como la amistad, la solidaridad y la importancia del trabajo en equipo con una enorme naturalidad.
La historia arranca con calma, casi de forma modesta, pero poco a poco va creciendo hasta desembocar en una aventura completamente desatada que mezcla comedia, drama, fantasía y acción con una sorprendente facilidad.
Y conviene insistir en un detalle: sería un error juzgar “Nobody” únicamente por la aparente simplicidad del diseño de sus personajes. Bajo esa estética contenida se esconde una película de enorme riqueza visual, mucho humor, una construcción narrativa muy cuidada y una profundidad emocional que aparece casi sin que el espectador se dé cuenta.
Una de las grandes sorpresas de la animación reciente y una de esas películas que demuestran que la sencillez estética puede esconder un trabajo artístico de enorme sofisticación. Divertida, emotiva y llena de personalidad, “Nobody” se sitúa como una de las propuestas más estimulantes del Annecy 2026.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Annecy 2026: Karla Castañeda y el exilio de los “niños cuervo”
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La animadora tapatía Karla Castañeda compite en la selección oficial del certamen francés más prestigioso del mundo con "Canción de Noche", una fábula en stop-motion sobre la ausencia, la migración y el perdón. Tras dos años de aislamiento en Zacatecas y su paso por el equipo de Guillermo del Toro, Castañeda desnuda los sacrificios de la animación independiente en Latinoamérica.
Detrás de cada segundo de magia en la pantalla, hay horas de oscuridad, soledad y tierra roja. Mientras la industria cinematográfica global voltea sus ojos hacia el Festival Internacional de Animación de Annecy —la meca indiscutida de la disciplina—, la mexicana Karla Castañeda llega a la exigente selección oficial con una obra que late con el pulso, el dolor y la resiliencia de su país.
Originaria de Guadalajara, Jalisco, Castañeda es una de las pocas voces latinoamericanas que logran colarse en la competitiva grilla de Annecy. Su nuevo cortometraje, Canción de Noche, es el resultado de dos años de encierro en un pequeño pueblo de Zacatecas, donde la naturaleza, un estudio artesanal y un equipo de apenas cuatro personas bastaron para crear una fábula oscura sobre la ausencia y la violencia.
La fantasía como espejo de una realidad hostil
Lejos de ser un simple ejercicio estético, Canción de Noche es una profunda crítica social envuelta en realismo mágico. La historia se sitúa en un pueblo donde la música es el alma de la gente, pero donde la sombra del exilio involuntario lo acecha todo.
“Es una historia sobre una madre y un hijo que se quedan solos cuando el padre tiene que irse a la frontera, al exilio, a buscar cómo mandar de comer a su familia”, explica la directora. “De pronto, en ese hogar lleno de música, llega la maldad. Yo los quise representar como los ‘niños cuervo’, que son esos ‘niños halcones’ de 10 o 12 años a los que los adultos les pagan para vigilar o hacer daño”.
El cortometraje no rehúye al dolor, pero tampoco cae en el panfleto. Cuando los “niños cuervo” le arrancan el corazón a la madre, el niño protagonista emprende un viaje de venganza que, en un giro magistral, desemboca en el perdón. “El niño levanta la máscara del otro niño, se da cuenta de que es un niño como él, que llora y tiene sentimientos. Decide perdonarlo, absolverlo, y se lleva a su madre en una barca tocando la tuba, de donde empiezan a salir mariposas. Es el legado musical, es la catarsis”, relata. A través de la fantasía de Canción de Noche, Castañeda logra universalizar el desgarrador fenómeno de las familias mexicanas fracturadas por la migración y la violencia.
Hacer animación en México: entre el serrucho y la cinta médica
Si la historia de Canción de Noche es conmovedora, su detrás de cámara es una epopeya de la artesanía latinoamericana. Para lograr los texturizados y escenarios del filme, Castañeda no recurrió a estudios gigantescos, sino a la geografía misma de Zacatecas, con el apoyo de la Secretaría de Cultura local y las bandas de viento del pueblo.
“Yo tenía que ir a cortar los árboles al cerro. Me llevaba mi serrucho, caminaba 40 minutos, y si se acababa la batería de mis herramientas, tenía que regresar. Agarraba tierra roja de costales, me subía a la maqueta y ponía los costales. Tenía muchísima alergia, pero todo el arte me lo tenía que levantar yo”, recuerda la animadora.
Esta realidad contrasta con los procesos de producción en Europa o Estados Unidos, donde los departamentos están fragmentados. “En México tienes que hacer todo solito. ¿Cómo solucionas esto? Pues con cinta médica, con hilo, cosiendo para que parezca una herida. Es cómo solucionarla en México, es la vida misma”, sentencia.
De Guillermo del Toro a los gigantes de Annecy
El talento de Castañeda no pasó desapercibido en la industria internacional. Tras años de trabajar de manera independiente y con apoyos del Imcine, llegó a colaborar en el Departamento de Arte y Diseño de Producción de Pinocho, la obra maestra stop-motion de Guillermo del Toro y Mark Gustafson, donde se encargó de las escenas más oscuras de la muerte y los conejos.
Esa conexión fructificó aún más: actualmente, Castañeda se encuentra coescribiendo junto a del Toro su primer largometraje, El gigante enterrado, un proyecto que mantiene en estricto secreto pero que describe como “muy lindo”.
Para Canción de Noche, la directora logró reunir a un equipo de ensueño que refleja el respeto que su obra ha ganado a nivel global. La música estuvo a cargo del español Fernando Velázquez (compositor de Lo imposible y Un monstruo viene a verme); el color fue tratado por Compadre 3; y los créditos fueron animados por la aclamada portuguesa Regina Pessoa. “Que un músico de esta talla haga la partitura para Canción de Noche, o ver a gente que yo admiro en el mismo programa... es muy lindo", confiesa con emoción.
La animación no es un “hobby”
A pesar de los elogios y de la alfombra roja de Annecy, Castañeda es enfática al defender la dignidad de su oficio, el cual suele ser subestimado por el público general. Para ella, cada proyecto es una forma de procesar el duelo, tal como lo hizo con sus anteriores trabajos Jacinta y La Noria.
“La gente me dice: ‘Qué flojera, qué paciencia’. Pero no es un hobby. Hay gente que dice ‘en mi tiempo libre quiero hacer animación’, y no, no es tu tiempo libre. La animación es algo muy serio, te tienes que tomar 24 horas, sábados y domingos. Trabajas en la oscuridad, es como estar en una mina”, advierte.
Tras dos años de aislamiento en Zacatecas, rodeada de ancianos, mujeres solas y la música de las bandas de viento locales, Karla Castañeda logró traducir el silencio y la tierra roja de México en nueve minutos de poesía visual. Con Canción de Noche, la animadora tapatía no solo compite por un premio en Francia; ofrece al mundo un abrazo cinematográfico a todas las madres que esperan, y a los niños que, incluso en la hostilidad, deciden aprender a tocar la tuba para que vuelvan las mariposas.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.