Se concretó ayer la reunión de la Junta de Paz, en Washington D.C., con la participación de numerosas personalidades de la política inter­nacional. Con la intervención de nuestro país en esa agrupación creada para resol­ver conflictos internacionales a partir de la guerra de Gaza, el Paraguay se está convir­tiendo en importante protagonista en el concierto de las naciones del mundo. Con su presencia en ese acontecimiento, el pre­sidente paraguayo Santiago Peña se con­vierte en uno de los referentes globales, según la Cancillería Nacional.

El ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, Rubén Ramírez Lezcano, resaltó la importancia de la presencia del Paraguay en ese grupo privilegiado de naciones del mundo que trabajarán para contrarrestar los fenómenos bélicos y para hacer realidad la concordia internacio­nal. Como señaló, lo más relevante es que el Paraguay se convierte en un protago­nista internacional en escenarios que antes nunca había alcanzado.

“Somos un actor que logra un protago­nismo en el concierto de las naciones, en las relaciones internacionales entre los países, y nos permite construir un mecanismo de cooperación entre los que interactúan en este Board of Peace (Junta de Paz), que son 55 países miembros”, manifestó el secreta­rio de Estado.

El mandatario paraguayo también se posi­ciona como un importante exponente de la política mundial. “Peña se constituye en un importante referente global en materia de construcción de valores y principios de liber­tad, democracia, derechos humanos y estado de derecho”, apuntó Ramírez Lezcano para remarcar el papel que está cumpliendo el presidente de la República, quien estuvo pre­sente en el encuentro internacional.

El presidente de nuestro país es un activo protagonista de la Junta de Paz desde que lo creó, en octubre pasado, el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, quien invitó a Peña para el acontecimiento.

La histórica cumbre de paz para el Medio Oriente que puso fin a la guerra entre Israel y las fuerzas palestinas de Hamás, en la zona de Gaza, se llevó a cabo el 13 de octu­bre último, en territorio de Egipto, en la península del Sinaí, en la localidad denomi­nada Sharm el-Sheij.

De ese memorable acontecimiento del que participaron algunos mandatarios de la zona del conflicto y de Europa, Asia y África, tomó parte el presidente paraguayo Santiago Peña, el único gobernante latinoa­mericano que representó a todo el conti­nente, a invitación del presidente Donald Trump. El líder norteamericano fue el gran propiciador de la paz en Gaza, donde se ter­minó oficialmente la guerra luego de dos años.

Esa privilegiada situación de ser testigo del acuerdo de paz en Gaza entre Israel y las fuerzas palestinas constituyó también un compromiso para el jefe de Estado de nues­tro país y para todo el Paraguay en la tarea de combatir los conflictos y construir la paz de las naciones.

La República del Paraguay es por princi­pio una nación de paz, propiciadora de la amistad entre las naciones y los pueblos. El hecho de haber tenido dos terribles gue­rras internacionales, la primera contra la Triple Alianza, en el siglo XIX, y la segunda contra Bolivia, hace algo más de 90 años, ha sido muy doloroso y dejó la enorme lección de que lo único importante es evitar las confrontaciones bélicas y cultivar el buen relacionamiento y la armonía a pesar de las diferencias que existen entre los países. Es una de las naciones del planeta que apren­dió bajo el peso de las duras lecciones de su historia que lo más importante es la paz.

Por ello, el estar tomando parte activa de la Junta de Paz, como miembro activo de ese grupo de naciones, es no solo un privile­gio, sino una enorme responsabilidad para nuestro país. Un compromiso que implica no ver las guerras como un hecho lejano, sino como un acontecimiento cercano, ligado a la suerte de las personas que tiene que evi­tarse por todos los medios. No solo eludir las confrontaciones que producen destrucción y muerte, sino también trabajar e intervenir donde sea para construir la armonía entre las naciones en pos de una verdadera paz.

La intervención del presidente paraguayo en ese grupo de tanta trascendencia mun­dial es una oportunidad para que ponga su talento y su compromiso para hacer que la Junta de Paz cumpla sus objetivos de impe­dir la lucha armada y de hacer posible una realidad apacible para el planeta.

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