Atrás quedó la imagen del liderazgo perfecto que se mostraba incólume y hasta insensible a toda situación contrastante que se presentaba en su vida.
La autenticidad, ese atributo intangible que nos conecta con nuestra esencia más pura, es una cualidad esencial para los líderes y emprendedores de hoy en día. En un mundo lleno de ruido y falsas apariencias, ser auténtico se ha convertido en una poderosa ventaja competitiva. Pero, ¿qué implica realmente ser auténtico y cómo podemos cultivar esta cualidad en nuestra vida profesional?
Ser auténtico implica ser fiel a uno mismo, vivir en coherencia con nuestros valores y principios. Es tener el coraje de mostrarnos tal como somos, sin máscaras ni disfraces, con nuestras virtudes y también con nuestras imperfecciones. La autenticidad se traduce en la capacidad de ser transparentes, de comunicarnos desde el corazón y de conectarnos genuinamente con los demás.
Para ser auténticos, debemos comenzar por conocernos a nosotros mismos. Debemos reflexionar sobre nuestras motivaciones, nuestras fortalezas y debilidades, y tener una comprensión clara de nuestros propósitos y valores. Solo cuando estamos en sintonía con nuestra verdadera identidad podemos proyectar una autenticidad que inspire confianza y respeto.
La vulnerabilidad también desempeña un papel crucial en la autenticidad. Como dijo Brené Brown, “la vulnerabilidad no es ganar ni perder; es tener el coraje de mostrarnos cuando no tenemos control”. Ser auténtico implica tener la valentía de mostrarnos abiertos y sinceros, incluso cuando eso significa exponernos a la crítica o al rechazo. La vulnerabilidad nos conecta con nuestra humanidad compartida y nos permite establecer relaciones genuinas y significativas.
La autenticidad no es solo una cuestión individual, sino también una forma de liderazgo que impacta positivamente en los equipos y las organizaciones. Los líderes auténticos generan un ambiente de confianza y honestidad, fomentando la colaboración y el crecimiento. Su autenticidad sirve como modelo a seguir para los demás, inspirándolos a ser también ellos mismos y a contribuir con su mejor versión.
Justamente sobre este tema versará una de mis participaciones en el evento El Negocio de ser tú a realizarse presencialmente (y también en versión online) los días 31 de julio y 1 de agosto en la ciudad de Miami.
La autenticidad es la clave para el bienestar. No hay mejor momento que ahora para abrazar nuestra autenticidad y brillar con luz propia.
Para ser auténticos, debemos comenzar por conocernos a nosotros mismos. Debemos reflexionar sobre nuestras motivaciones, nuestras fortalezas y debilidades, y tener una comprensión clara de nuestros propósitos y valores.
Cuando ser “uno mismo” puede limitar el crecimiento
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Bruno Felix
Profesor de FDC, Brasil
Linkedin: Bruno Felix
Existe un momento frecuente en toda trayectoria profesional en el que aquello que llevó al éxito deja de funcionar. Es cuando el analista brillante necesita convertirse en líder, el especialista técnico debe aprender a comunicar ideas complejas de manera simple o quien obtenía resultados individualmente pasa a depender del desempeño de otros.
En esas transiciones aparecen nuevas exigencias. Sin embargo, el mayor obstáculo rara vez es aprender habilidades distintas. El problema suele ser abandonar las anteriores. Muchas veces esas capacidades dejan de ser simples herramientas y pasan a formar parte de la identidad personal. No solo representan algo que hacemos bien, sino algo que creemos que define quiénes somos. Por eso cambiar puede sentirse como una traición.
El caso de una ejecutiva encargada de recuperar una empresa de transporte ilustra esta situación. Los resultados eran excelentes: la compañía volvió a crecer, recuperó rentabilidad y reorganizó sus operaciones. Aun así, mantenía tensiones permanentes con el presidente del consejo. El problema no estaba en los números, sino en la forma de comunicarse.
Mientras el presidente impulsaba un liderazgo más inspirador y cercano, ella seguía aferrada al estilo que siempre le había funcionado: datos, planillas detalladas y argumentos técnicos rigurosos. Cualquier apelación emocional le parecía manipulación. Su postura resultaba auténtica, aunque también rígida.
Ese dilema es común en las transiciones de carrera. Muchas personas interpretan el desarrollo de nuevas competencias como una amenaza a su integridad y terminan creando una falsa elección entre autenticidad y eficacia.
Esa interpretación suele apoyarse en tres ideas muy difundidas. La primera sostiene que ser auténtico significa ser fiel a uno mismo. Pero surge una pregunta inevitable: ¿a cuál versión de uno mismo? ¿A la del pasado, a la actual o a aquella en la que todavía nos estamos convirtiendo?
La segunda asocia autenticidad con sinceridad absoluta: decir exactamente lo que pensamos. Sin embargo, toda comunicación eficaz requiere adaptación al público. Ajustar la forma del mensaje no implica necesariamente alterar su contenido.
La tercera vincula autenticidad con fidelidad a los propios valores. Los valores son fundamentales, pero muchas veces se confunden con hábitos profesionales adquiridos durante la carrera. Lo que funcionó en un contexto puede convertirse en una limitación en otro.
Estas interpretaciones generan una trampa psicológica: la persona cree que debe elegir entre seguir siendo quien siempre fue o convertirse en alguien artificial. Entonces aparecen conductas defensivas. Se insiste en métodos antiguos, se los justifica moralmente y se bloquea el propio desarrollo.
Salir de esa trampa rara vez ocurre solo mediante reflexión. El cambio suele surgir desde la acción. A menudo es necesario probar conductas que inicialmente resultan incómodas o artificiales. Con el tiempo, al actuar de maneras diferentes, ampliamos la forma en que nos vemos y reinterpretamos nuestro rol.
La autenticidad deja así de ser algo fijo para convertirse en un proceso. El origen griego de la palabra authentikós remite justamente a la idea de ser autor de uno mismo. No se trata de conservar una identidad inmutable, sino de participar activamente en la construcción de quienes estamos llegando a ser.
Ser auténtico no significa permanecer igual. Significa seguir siendo el autor de la propia transformación
Transformación digital: cinco claves para ganar competitividad
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Por Luis Noguera
La transformación digital es un paso que toda empresa debe plantearse ahora o, quizás, quedará rezagada con el desarrollo de la tecnología. Actualmente, muchas organizaciones están efectuando la transición, convencidos de que significará una mejoría en sus gestiones.
Al respecto, Karen Coronel, CEO de Grow Solutions y referente en el ámbito gremial tecnológico, conversó con La Nación/Nación Media en esta nueva edición de Ellos saben y brindó las claves para avanzar en el proceso.
1- En qué consiste y para qué sirve
La transformación digital no consiste solamente en incorporar tecnología, comprar un software o dejar de usar papel. Consiste en repensar la forma en que una empresa opera, toma decisiones, se relaciona con sus clientes, gestiona sus procesos y desarrolla a sus equipos, utilizando la tecnología como habilitador.
Entendemos la transformación digital como un proceso integral que conecta estrategia, cultura, procesos y tecnología. Es decir, no se trata solo de digitalizar lo que ya existe, sino de revisar si la forma actual de trabajar sigue siendo eficiente, competitiva y sostenible para el contexto actual.
Sirve para que las empresas puedan ser más ágiles, más eficientes, más orientadas a datos, más cercanas a sus clientes y más preparadas para competir en mercados que cambian cada vez más rápido.
2- Qué gana una empresa
Una empresa que concreta exitosamente un proceso de transformación digital gana, sobre todo, capacidad de gestión y competitividad. Puede lograr mayor eficiencia operativa, reducción de tiempos, mejor trazabilidad de la información, procesos más ordenados, decisiones basadas en datos y una mejor experiencia para clientes, colaboradores y proveedores.
También gana escalabilidad. Muchas empresas crecen, pero sus procesos no acompañan ese crecimiento. La transformación digital permite ordenar la casa para poder crecer mejor, con menos dependencia de personas específicas, menos reprocesos y mayor visibilidad sobre lo que ocurre en el negocio.
3- Cómo impacta
El impacto es transversal. Puede verse en los ingresos, en la rentabilidad, en los procesos, en la experiencia del cliente, en la productividad de los equipos y en la capacidad de gestión.
En ingresos, puede impactar porque permite llegar mejor al cliente, vender por nuevos canales, personalizar propuestas y responder con mayor velocidad. En procesos, impacta al reducir tareas manuales, errores, tiempos muertos y reprocesos. En rentabilidad, puede mejorar márgenes al optimizar recursos, automatizar tareas, reducir ineficiencias y mejorar la planificación.
Por otro lado, en gestión, permite contar con información más confiable y oportuna para tomar decisiones. En definitiva, la transformación digital no es un tema exclusivo del área de tecnología: atraviesa a toda la organización.
4- Cómo lograr un proceso exitoso
Desde nuestra experiencia, hay varias claves fundamentales:
Tener claridad estratégica
Antes de incorporar tecnología, la empresa debe tener claro para qué quiere transformarse. No es lo mismo buscar eficiencia operativa, mejorar la experiencia del cliente, escalar el negocio o profesionalizar la gestión. La tecnología debe responder a un objetivo de negocio.
Involucrar a la alta dirección
La transformación digital no puede ser solo un proyecto del área de sistemas. Necesita liderazgo, visión y compromiso desde la dirección. Si la alta gerencia no impulsa el cambio, es muy difícil sostenerlo.
Revisar y ordenar los procesos antes de digitalizarlos
Uno de los errores más frecuentes es digitalizar procesos desordenados. La tecnología no corrige por sí sola una mala gestión. Primero hay que entender cómo funciona la empresa, detectar cuellos de botella y rediseñar procesos cuando sea necesario.
Trabajar la cultura organizacional
Todo cambio tecnológico implica cambios en hábitos, formas de trabajo, roles y responsabilidades. Por eso, la cultura es clave. Las personas deben entender el sentido del cambio, recibir acompañamiento y participar del proceso.
Karen Coronel brindó las claves para un proceso de transformación digital exitoso. Foto: Matías Amarilla
Gestionar el cambio y la adopción
No basta con implementar una herramienta. El éxito depende de que las personas la usen correctamente y la incorporen a su rutina. La adopción es uno de los grandes desafíos de cualquier transformación.
Tomar decisiones basadas en datos
Una empresa digitalmente madura no solo usa tecnología, sino que aprende a gestionar con información. Medir, analizar y tomar decisiones basadas en datos es una capacidad cada vez más importante.
Avanzar por etapas
La transformación digital no tiene que hacerse toda de una vez. Lo recomendable es priorizar, definir etapas, generar resultados visibles y construir capacidades progresivamente.
Elegir bien las soluciones tecnológicas
No siempre la herramienta más sofisticada es la más adecuada. La tecnología debe adaptarse al tamaño, madurez, presupuesto y necesidades reales de la empresa.
Medir resultados
Todo proceso de transformación debe tener indicadores: tiempos, costos, productividad, satisfacción del cliente, eficiencia, reducción de errores, ventas, rentabilidad o cualquier otra variable relevante para el negocio.
5- No es una moda
La transformación digital no debe verse como una moda ni como un proyecto tecnológico aislado. Es unacondición para competir mejor, crecer con más orden y construir empresas más sostenibles.
El verdadero desafío no es solo incorporar herramientas, sino desarrollar una nueva forma de gestionar. Las empresas que logren integrar estrategia, cultura, procesos y tecnología van a estar mejor preparadas para crecer, adaptarse y generar valor.
Aseguran que no hubo filtración de datos en el Registro Civil, hablan de información falsa
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El director general del Registro del Estado Civil, Maximiliano Ayala, confirmó que la información de supuesta venta de datos personales de los paraguayos es falsa. Indicó que, desde que surgió la información el equipo informático del REC estuvo trabajando con el equipo del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), para corroborar la situación y en principio no se encontró ningún rastro que evidencie que el sistema del Registro Civil haya sido vulnerado.
Ayala destacó durante una entrevista en la radio 1020AM, que la información que contenía la publicación en redes sociales carece de veracidad.
“Realmente la información que se dio a conocer en redes sociales, a través de un perfil es de contenido falso, ya que la información no es correcta. Es importante mencionar esto para la tranquilidad de la gente. Desde ayer trabajamos con el equipo informático y con el equipo de respuestas ante incidentes cibernéticos del Mitic, y en primera instancia no se encontró ningún rastro de que nuestra base de datos haya sido vulnerada”, precisó.
Remarcó que luego de la verificación concluyeron que la información es falsa, y que en ningún momento se vulneró la base de dato del REC. Asegurando que se cuenta con todos los sistemas activos, tanto de producción, como los sistemas de seguridad, trabajando con total normalidad.
Informó además, que desde el Registro Civil continúan llevando adelante los trabajos de capacitación de los funcionarios en materia de ciberseguridad, ya que la ciberdelincuencia es una realidad latente y están al acecho de cualquier tipo de base de datos que se puedan vulnerar, que no es el caso del Registro Civil.
“Nosotros también informamos que estamos trabajando en una ardua capacitación de nuestros funcionarios que están comprometidos en áreas sensibles que manejan y administran base de datos; a efectos que no tengamos inconvenientes de esta naturaleza. También trabajamos con el Mitic para que podamos reforzar nuestro sistema de seguridad del Registro del Estado Civil”, acotó.
Sostener el ritmo de crecimiento y profundizar su impacto social será el principal desafío
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Paraguay cerró el 2025 con un balance económico ampliamente favorable, marcado por la consolidación de su estabilidad macroeconómica y por un fuerte respaldo del escenario internacional, señaló el economista Juan José Galeano, asesor de Asuntos Económicos de la Presidencia de la República a La Nación/Nación Media.
Destacó que el hecho más relevante del año fue la obtención delsegundo grado de inversión, otorgado por Standard & Poor’s (S&P) en diciembre último, que se sumó al grado de inversión concedido por Moody’s en 2024 y a la reciente mejora de perspectiva de Fitch, dejando al país a un paso de alcanzar también esta calificación con dicha agencia.
A los ojos del gobierno, este avance consolida la credibilidad del país y refuerza su posicionamiento como una de las economías más estables de la región.En términos de actividad económica, Galeano resaltó que al tercer trimestre del 2025 el producto interno bruto (PIB) creció 6,5 %, acompañado por una tasa de desempleo de 4,9 %, uno de los niveles más bajos registrados en los últimos años.
A diferencia de otros periodos, este crecimiento se caracterizó por ser homogéneo, con expansión en todos los sectores productivos, incluyendo agricultura, industria, comercio y servicios. Desde el lado de la demanda, el dinamismo estuvo impulsado por una fuerte expansión de la inversión y del consumo privado, reflejando un clima de mayor confianza y previsibilidad en la economía.
Los indicadores macroeconómicos confirman este desempeño positivo. A la expansión del producto interno bruto (PIB) se suma un aumento cercano al 6 % en las ventas de los distintos rubros de la economía, así como un mayor dinamismo del crédito, tanto en moneda local como extranjera. La inflación cerró el año en 3,1 %, dentro de la meta establecida por el Banco Central del Paraguay (BCP), lo que permitió preservar la estabilidad de precios.
En el mercado laboral, se registró un incremento en la cantidad de trabajadores incorporados al sistema de seguridad social del IPS, lo que contribuyó a una reducción gradual de la informalidad, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Este contexto de estabilidad macroeconómica también permitió avanzar en políticas sociales clave. Entre ellas, Galeano mencionó el programa Hambre Cero, que garantizó alimentación diaria a más de un millón de niños en todo el país, y Che Róga Porã, orientado a facilitar el acceso a la vivienda con condiciones consideradas inéditas a nivel regional. Desde la visión del Ejecutivo, estas iniciativas buscan que el crecimiento económico se traduzca en mejoras concretas en la calidad de vida de la población.
De cara al 2026, el principal desafío será sostener este ritmo de crecimiento y profundizar su impacto social. El BCP proyecta una expansión del 4,2 % para el próximo año, lo que, de concretarse, marcaría por primera vez en la era democrática cuatro años consecutivos de crecimiento superior al 4 %, entre 2023 y 2026.
No obstante, el gobierno reconoce que persisten retos importantes, como la generación de empleo de calidad, el fortalecimiento de la productividad y el acceso al financiamiento, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas.