El ministro asesor de Asuntos Internacionales de la Presidencia, Federico González, anunció en una conferencia de prensa que el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, y el presidente de la República Federativa de Brasil, Jair Bolsonaro, mantuvieron una comunicación telefónica en la fecha para conversar sobre la situación de la frontera.
En este sentido, González informó que ambos mandatarios llegaron a un acuerdo: abrir las fronteras cuando estén dadas las condiciones, y siempre y cuando los presidentes autoricen. “Con el presidente Bolsonaro se acordó, de mutuo acuerdo, que las fronteras van a reabrirse cuando las condiciones estén dadas y ambos gobiernos y ambos jefes de Estado así lo determinen”, mencionó el secretario de Estado.
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Igualmente, el mandatario paraguayo también se comunicó con otros jefes de Estado de la región. El primero fue el presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, y luego con el presidente venezolano reconocido por el gobierno paraguayo, Juan Guaidó. “Con todos ellos hubo intercambio de información, ideas, posiciones para avanzar juntos en el combate a esta pandemia, esta crisis que estamos viviendo”, mencionó.
En este sentido, González resaltó la apertura no solo del presidente Mario Abdo y otros mandatarios de la región y el mundo para el intercambio de experiencias en el marco de la lucha contra la propagación del COVID-19.
“Por lo tanto, eso demuestra una vez más el grado de apertura del presidente Mario Abdo y de todos los jefes de Estado de la región y del mundo, para intercambiar experiencias positivas que tenemos en nuestro país y también aprender de lo que están haciendo en otros países, y juntos avanzar para alcanzar el objetivo que todos perseguimos, que es vencer esta crisis, vencer esta pandemia y salir airosos”, indicó el asesor presidencial.
Por otra parte, González pidió tener confianza en el Gobierno y en la coordinación especial que lleva adelante el plan de lucha contra la pandemia. “Pueden contar con el trabajo serio y profesional del Gobierno y del Centro de Coordinación Interinstitucional que funciona en el Consejo de Defensa Nacional”, sentenció.
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La decisión que transformó una frontera disputada en una zona de paz
- Embajador Carlos José Fleitas
- Fotos: Gentileza
A lo largo de su historia, Paraguay recurrió en tres momentos decisivos al arbitraje para resolver controversias territoriales. El primero fue el laudo Hayes con la Argentina en 1878, que reconoció la soberanía paraguaya sobre el territorio situado entre los ríos Verde y Pilcomayo; el segundo, el laudo arbitral del Chaco del 10 de octubre de 1938, que fijó la frontera con Bolivia después de la guerra del Chaco; y el tercero, conocido como el arbitraje del cerro Chovoreca, culminó con el fallo del 11 de julio de 1969 y determinó la ubicación correcta de uno de los vértices establecidos en 1938.
Pese a su importancia para la definición territorial del país, el laudo de 1938 ha recibido menor atención que los otros dos casos. Detrás de su pronunciamiento existió, además, un episodio poco conocido y todavía controvertido: el acta reservada del 9 de julio de 1938, mediante la cual las partes y los países mediadores anticiparon el trazado fundamental de la futura frontera antes de la firma del Tratado de Paz y del fallo formal de los árbitros.
DE LA TREGUA AL ARBITRAJE
El Protocolo de Paz firmado en Buenos Aires el 12 de junio de 1935 puso fin a las hostilidades de la guerra del Chaco y abrió las negociaciones para resolver la cuestión territorial. La Conferencia de Paz del Chaco, integrada por representantes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, asumió la tarea de acercar las posiciones de los antiguos contendientes.
Las negociaciones se extendieron durante más de tres años, prueba de que el cese del fuego no había resuelto automáticamente el problema de límites. Finalmente, el 21 de julio de 1938, Paraguay y Bolivia firmaron en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y Límites, bajo los auspicios y la garantía moral de los seis Estados mediadores.
Por Paraguay participaron, entre otros, Cecilio Báez, José Félix Estigarribia, Luis A. Riart y Efraím Cardozo; por Bolivia, Eduardo Diez de Medina y Enrique Finot. Los instrumentos de ratificación fueron intercambiados el 29 de agosto de 1938 (González de Bosio, 2022).
ACUERDO RESERVADO
Antes de la firma pública del Tratado de Paz, Amistad y Límites, en la madrugada del 9 de julio de 1938 las delegaciones de Paraguay y Bolivia rubricaron, junto con los mediadores, el proyecto de tratado, aunque debían someterlo a la aprobación de sus respectivos gobiernos. En esa misma fecha se suscribió un documento reservado titulado “Paraguay-Bolivia.
Acta rubricada en la ciudad de Buenos Aires, 9 de julio de 1938”, en el cual los representantes de las partes y de los países mediadores anticiparon el recorrido general que debía respetar el futuro laudo arbitral.
El acta afirmaba que la Conferencia de Paz había identificado, con el asesoramiento de sus técnicos militares y después de escuchar separadamente a las partes, una delimitación transaccional basada en los puntos de coincidencia existentes. En él se anticipó una línea que comenzaba en Esmeralda, sobre el río Pilcomayo; se dirigía hacia 27 de Noviembre, dejando Yrendague al este; continuaba por Capitán Ustares, Palmar de las Islas, Fortín Paredes y cerro Chovoreca; y llegaba al río Negro u Otuquis y a su desembocadura en el río Paraguay.
El documento declaraba que el futuro laudo respetaría esa solución “fiel y escrupulosamente”, considerándola razonable y definitiva por los negociadores (Rout, 1970).
Los compromisos del 9 de julio fueron confirmados y complementados, ya que el 19 de julio Bolivia solicitó nuevas garantías de que el Colegio Arbitral respetaría lo acordado, mientras Paraguay recibió seguridades escritas sobre el sector occidental de la frontera y la permanencia de los fortines Patria y Galpón bajo su jurisdicción.
El acta no fue un documento aislado, sino la pieza central de una negociación reservada más amplia que preparó el camino para la firma pública del Tratado de Paz, el 21 de julio, y para el laudo arbitral del 10 de octubre. Aunque el fallo mantuvo la orientación general del acta, incorporó referencias geográficas como Villazón, el punto situado diez kilómetros al oeste de Estrella; Cerrito Jara y determinadas intersecciones de paralelos y meridianos. Es decir, el trazado definitivo mantuvo la orientación fundamental del acuerdo previo, pero no lo reprodujo literalmente. El documento, por tanto, no sustituye al laudo arbitral, aunque permite comprenderlo como la culminación jurídica de una solución política negociada previamente y mantenida bajo reserva.
CONTROVERSIA
El acta ha generado controversias históricas, su carácter reservado y su divulgación pública muchos años después motivaron cuestionamientos sobre la transparencia de las negociaciones. Además, al afirmar que el futuro laudo respetaría “fiel y escrupulosamente” la línea acordada, abrió la discusión sobre el margen de decisión que conservaron los árbitros. También provocó reparos jurídicos porque fue rubricada antes de que las delegaciones obtuvieran la aprobación definitiva de sus gobiernos y antes de la firma y ratificación del Tratado de Paz. A ello se sumaron las diferencias internas de la representación paraguaya ante las concesiones territoriales discutidas.
BASE JURÍDICA
El tratado no sometió nuevamente a discusión la totalidad del Chaco Boreal. Reconoció directamente determinados espacios y estableció una zona dentro de la cual los árbitros debían fijar la línea definitiva. La decisión tendría el carácter de un arbitraje de equidad: los árbitros debían pronunciarse según su leal saber y entender, considerando la experiencia de la Conferencia de Paz y los dictámenes de sus asesores militares.
A diferencia de un arbitraje estrictamente jurídico, centrado principalmente en la aplicación de tratados anteriores, títulos coloniales y otras normas de derecho, los árbitros de equidad podían buscar una solución considerada justa, razonable y viable para ambas partes. Debían pronunciarse según su “leal saber y entender”, tomando en consideración los antecedentes reunidos por la Conferencia de Paz, los dictámenes de los asesores militares y las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de los dos países. La finalidad era alcanzar una fórmula que pudiera cerrar el conflicto y evitar una nueva guerra.
El Tratado fijó los márgenes que la decisión no podía sobrepasar. En el sector occidental, la línea debía situarse dentro de una franja determinada entre el río Pilcomayo y el meridiano del fortín 27 de Noviembre. En el norte y el este, debía mantenerse entre la propuesta presentada por la Conferencia de Paz el 27 de mayo de 1938 y la contrapropuesta paraguaya del 24 de junio. Además, el litoral del río Paraguay situado al sur de la desembocadura del río Negro u Otuquis quedó expresamente excluido del arbitraje.
Los árbitros eran los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, quienes delegaron sus funciones en representantes plenipotenciarios. Argentina designó a José María Cantilo, Isidoro Ruiz Moreno y Pablo Santos Muñoz; Brasil, a José de Paula Rodrigues Alves; Chile, a Luis Barros Borgoño y Manuel Bianchi; Estados Unidos, a Spruille Braden; Perú, a Felipe Barreda Laos y Luis Fernán Cisneros; y Uruguay, a Eugenio Martínez Thédy. Sus poderes los facultaban para deliberar y suscribir el fallo en nombre de los respectivos jefes de Estado (Comisión Mixta Demarcadora de Límites Boliviano-Paraguaya, 2007).
EL FALLO
Cumplidas las ratificaciones, los delegados de los seis presidentes mediadores se reunieron en Buenos Aires como Colegio Arbitral y el 10 de octubre pronunciaron el fallo que determinó la línea divisoria.
Paraguay y Bolivia fueron oídos en una audiencia especial y presentaron alegatos acompañados de documentación y una Comisión Militar Asesora realizó un relevamiento aerofotográfico y reconoció las zonas definidas. El Colegio Arbitral no examinó solamente los antecedentes jurídicos e históricos, sino también las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de ambas partes. Sobre esa base, concluyó que la línea adoptada representaba una solución equitativa y aprobó el fallo por unanimidad.
La frontera quedó organizada en dos grandes zonas que convergían en 27 de Noviembre o Gabino Mendoza. En la zona occidental, la línea partía de ese punto, descendía hacia Villazón, pasaba diez kilómetros al oeste de Estrella y terminaba en el thalweg o canal navegable del río Pilcomayo. En la zona norte, avanzaba hacia el cerro Capitán Ustares, la Cañada del Palmar de las Islas y la intersección del meridiano de Fortín Paredes con el paralelo de Fortín Ravelo. Luego alcanzaba el punto más alto del cerro Chovoreca y Cerrito Jara, llegaba al río Negro u Otuquis y seguía su thalweg hasta la desembocadura en el río Paraguay.
El uso de fortines, elevaciones, palmares, cursos de agua, paralelos y meridianos muestra que la frontera combinó referencias militares, accidentes naturales y líneas geométricas. El documento fue dado en Buenos Aires en tres ejemplares redactados en español, inglés y portugués, y dispuso que el texto en español prevalecería en caso de duda.
DELIMITAR VS. DEMARCAR
El laudo delimitó la frontera: determinó jurídicamente por dónde debía pasar. Todavía era necesario demarcarla, es decir, identificar sus puntos en el terreno, calcular coordenadas, abrir picadas y construir los hitos que harían visible la separación entre los dos Estados.
El acta del 25 de noviembre de 1938 constituyó la Comisión Mixta Demarcadora de Límites. Bolivia estuvo representada por el coronel Abelardo Prieto y el mayor Walter Salinas; Paraguay, por el teniente coronel Abdón Palacios y el teniente primero de Marina Néstor Rodríguez. Como quinto miembro y presidente fue designado el coronel argentino Ernesto Florit, en representación de los países mediadores.
La Comisión debía dictar su reglamento, acordar el plan de acción y definir los métodos de trabajo. El presidente dirigía los debates, verificaba la ejecución de las decisiones y resolvía definitivamente las cuestiones técnicas y prácticas en las que las partes no alcanzaran un acuerdo.
LEGADO
El Tratado de Paz estableció la fórmula política y jurídica; el laudo determinó la línea dentro de la zona acordada; y la Comisión Mixta se encargó de reconocerla y demarcarla materialmente.
Los documentos producidos durante la demarcación –actas, mapas, croquis, fotografías, informes y libretas de campo– muestran una dimensión de la historia fronteriza que suele quedar oculta detrás de los grandes acontecimientos diplomáticos. La frontera no fue únicamente una línea decidida por presidentes y cancilleres: también fue recorrida por técnicos, topógrafos, militares, ingenieros y delegados que debieron confrontar las palabras del fallo con la geografía del Chaco.
El carácter equitativo del arbitraje permite comprender por qué la solución de 1938 no coincidió plenamente con las aspiraciones territoriales máximas de ninguna de las partes. Aunque la consigna del Dr. Manuel Domínguez –“Ni más allá ni más acá del Parapití”– había expresado durante años la reivindicación paraguaya de reconocer aquel río como límite histórico del Chaco, la frontera definitiva surgió de una realidad más compleja.
Las consecuencias de la guerra, las posiciones de Paraguay y Bolivia, la intervención de los mediadores y la necesidad de evitar un nuevo enfrentamiento exigieron concesiones y una intensa negociación diplomática. Para el Paraguay significó el reconocimiento de la mayor parte del Chaco Boreal y la preservación de su soberanía sobre el litoral del río Paraguay; para Bolivia, consolidó el dominio sobre el sector noroccidental.
El laudo no satisfizo todas las aspiraciones territoriales de ambos países, pero alcanzó algo que décadas de conversaciones, protocolos y mediaciones no habían conseguido: transformar el final de la guerra de dos naciones hermanas en una frontera jurídicamente definida y así abrir una nueva etapa de paz entre Paraguay y Bolivia.
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Buscan a conductor paraguayo que arrolló y mató a un hombre en silla de ruedas en Posadas
La Policía de Misiones, Argentina y de Paraguay, trabajan en conjunto para localizar un automóvil blanco con patente paraguaya que arrolló y mató a un hombre que estaba en silla de ruedas en Posadas. El conductor huyó y los investigadores sospechan que cruzó la frontera hacia Encarnación inmediatamente después del hecho.
El terrible suceso se registró durante la noche del pasado miércoles, en la esquina de las avenidas Marconi y Mariano Moreno. En este punto de la ciudad el fallecido, identificado como Plácido Facundo Martínez, que se movilizaba en silla de ruedas, acostumbraba a pedir ayuda monetaria a los conductores que circulan por la zona.
En vídeos socializados por las autoridades se puede ver que el hombre estaba en medio de la avenida pidieron dinero, pero en un momento dado un automóvil de color blanco, en vez de detener la marcha aceleró y chocó a Plácido, quien fue despedido para luego quedar tendido en la capa asfáltica.
Tras analizar las imágenes de las cámaras de seguridad, se pudo constatar que el automóvil tenía chapa paraguaya como lo indicaron los testigos. Los investigadores del vecino país presumen que luego de cometer el percance el conductor continuó su marcha sin detenerse y cruzó la frontera hacia Encarnación.
Hoy, agentes de Inteligencia de Frontera de la Policía de Misiones trabajan junto a la Policía Nacional de Paraguay para establecer la identidad y dar con el conductor. Así también, continúan analizando las imágenes de videovigilancia para conocer la ruta que tomó el automóvil y recabando testimonios de las personas que se encontraban en el lugar al momento del accidente.
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Trump celebra posición de fuerza de Bolsonaro en comicios de Brasil
El derechista Flávio Bolsonaro encara en posición de fuerza y con un guiño de Donald Trump el balotaje del 25 de octubre en Brasil contra el presidente Lula, que deberá batallar para intentar una remontada.
- AFP.
El senador conservador, de 45 años, obtuvo 47 % de los votos en la primera vuelta del domingo, frente a 45 % del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
La ventaja del hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro (2019-2022) suma a Brasil a un fenómeno global del crecimiento de la derecha, que se ha impuesto en varias elecciones en América Latina bajo la influencia de Trump.
Sin manifestarle su apoyo directamente, el presidente estadounidense saludó ayer la “gran victoria” del heredero de su aliado, que cumple prisión domiciliaria por golpismo.
Trump, que impuso aranceles y sanciones a Brasil tras la condena de Jair Bolsonaro, indicó que la disputa en el balotaje será “muy reñida”.
“EL CAMBIO”
La victoria de Flávio se dio a la par del avance del bolsonarismo en el Congreso, la Cámara de Diputados y los tres estados con más electores del país.
La ex primera dama Michelle Bolsonaro y otros dos hijos de Jair Bolsonaro conquistaron escaños parlamentarios.
La Bolsa de São Paulo marcó ayer un máximo histórico, una clara señal de apoyo de los mercados.
“Está decretado el fin de la era del Partido de los Trabajadores” de Lula, llegó “el cambio en nuestro país”, aseguró Flávio triunfante el domingo en Brasilia.
PRECIOS E INSEGURIDAD
Durante la campaña, Flávio prometió combatir el alto precio de la carne y otros productos, y mano dura contra la inseguridad rampante.
Además, anticipó un ajuste fiscal para contener el incremento de la deuda pública registrado durante el tercer mandato de Lula.
Lula centró su campaña en la defensa de la soberanía frente a la presión de Trump y en recordar el legado de sus tres gobiernos, con una larga lista de programas sociales.
Durante su tercer mandato, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del costo de vida y están hastiados con la delincuencia.
APOYOS EXTERNOS
Dentro de tres semanas, Flávio Bolsonaro podría sumar el gigante suramericano a la lista de países que viraron a la derecha en los últimos tiempos como Chile, Perú y Colombia.
El presidente argentino, Javier Milei, felicitó al senador por su ventaja ante el “comunista” Lula.
“Hoy mi corazón está con Brasil, que Dios se apiade del hermano país como lo hizo con Colombia. El verdadero cambio es derrotar a la izquierda”, escribió el colombiano Abelardo de la Espriella.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, deseó a Bolsonaro una “gran victoria” en el balotaje.
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Brasil elige próximo Congreso, que puede definir el destino de Jair Bolsonaro
No es solo Lula o Flávio Bolsonaro. El domingo, los brasileños depositarán seis votos entre la presidencia, autoridades estatales y un Congreso que cobra importancia en esta elección porque puede definir el destino del ex mandatario Jair Bolsonaro, preso por golpismo.
Más de 158 millones de electores están convocados para elegir casi 1.800 cargos.
La reñida carrera entre el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el hijo mayor del exmandatario ultraderechista, Flávio Bolsonaro, acapara la atención.
Pero la renovación de la Cámara de Diputados y de dos tercios del Senado, ambos de mayoría conservadora al día de hoy, será clave para el futuro presidente.
El voto del Congreso es necesario para una amnistía que defiende Flávio Bolsonaro para su padre, condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado contra Lula en 2022.
Michelle y Carlos Bolsonaro, esposa e hijo del exmandatario, aspiran a dos de los 54 escaños en juego en el senado.
Jair Renan Bolsonaro, de 28 años y el menor de los hijos varones del exmandatario, aspira a un escaño en la cámara baja, que dejó su medio hermano Eduardo al autoexiliarse en Estados Unidos en 2025.
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Revancha suprema
Decenas de pedidos para destituir a Alexandre de Moraes, el juez que condujo el proceso contra Bolsonaro, esperan trámite en el Senado.
Hasta ahora los ha frenado la presidencia de la cámara alta, en manos del “centrão”, un bloque conservador informal. Pero el nuevo Senado elegirá a su jefe en febrero. Destituir a un juez requiere 54 de los 81 votos de los senadores.
Flávio Bolsonaro defiende un “impeachment” o juicio político para Moraes.
“Es un poder que nunca se ha utilizado, pero diversos senadores, especialmente de la derecha, han señalado que forma parte de su plataforma política”, dijo a la AFP Alvaro Jorge, profesor de derecho de la Fundación Getulio Vargas.
El Senado también aprueba o rechaza a los nominados del presidente a la corte suprema.
Quien gane las presidenciales podrá postular a cuatro de sus 11 integrantes.
En la Cámara de Diputados se disputan los 513 asientos.
Cerca del 80 % de los diputados busca la reelección en el hemiciclo, donde hoy el bolsonarismo tiene la mayor bancada, sin ser mayoría.
Fuente: AFP
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