Por Leah Soibel.

La violencia en Jerusalén comenzó hace 28 días, e inició con vídeos en la red social Tik Tok de palestinos agrediendo a judíos ortodoxos, y hoy ha llegado a una batalla campal en la Explanada de las Mezquitas en la Ciudad Vieja de Jerusalén, con cientos de palestinos heridos y misiles de Hamás que, en esta ocasión, han alcanzado a la propia Jerusalén.

Hoy los israelíes celebran el Día de Jerusalén, la reunificación de la capital tras la recuperación de la parte oriental de la ciudad de manos jordanas en la Guerra de los seis días de 1967, y el hecho de que los judíos pudieron volver a rezar en el Muro de los Lamentos.

Y el Muro de los Lamentos, que es el lugar más sagrado para el judaísmo, comparte recinto con el tercer lugar más sagrado para el islam, el complejo donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa, construida en la parte más alta del lugar.

La tormenta perfecta en gestación

Este sitio, que los judíos llaman Monte del Templo y los musulmanes Haram esh-Sharif, ha sido testigo en los últimos días de la peor violencia de los últimos cinco años.

La especie de tormenta perfecta que se ha ido gestando en las últimas semanas ha juntado varios elementos, el primero, el Ramadán, el mes sagrado musulmán, que suele traer consigo un repunte en la violencia cada año, también el Día de Jerusalén, con marchas de judíos por el lado árabe de la Ciudad vieja, hasta llegar al Muro de los Lamentos, el posible desahucio de cuatro familias palestinas de sus casas en el barrio jerosolimitano de Sheik Jarra, en árabe, o Shimon Hatzadik, en hebreo, donde fueron construidas en terreno que pertenecía a judíos y en estos días el caso de ambas partes se debate en la corte.

Además, las elecciones palestinas iban a celebrarse a finales de mayo y fueron canceladas por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud, bajo el pretexto de que Israel no permitía a los votantes de Jerusalén oriental ejercer su voto, cuando en realidad sabemos que la desunión y desarmonía interna palestina son las causantes del estancamiento político.

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Una pareja de israelíes se refugia en la ciudad sureña de Ashkelon, después de que el movimiento islamista Hamas lanzara cohetes desde la Franja de Gaza hacia Israel en medio de una espiral de violencia. Foto: AFP.

La eterna incitación y el terrorismo que no cesa

Los puntos calientes de estos días son tres: Jerusalén, Cisjordania y Gaza. En Jerusalén oriental, los roces y fricciones del mes del Ramadán y la utilización política y la incitación que está en curso ha dado resultados desastrosos hoy.

Además, en Cisjordania ha habido varios ataques terroristas en las últimas semanas, en uno de ellos, un joven israelí de 19 años murió tiroteado por un palestino, y su amigo sigue grave en el hospital.

En Gaza, Hamás tampoco ha dado tregua y, además de los varios proyectiles lanzados en los últimos días hacia Israel, así como globos incendiarios que están provocando fuegos en bosques y reservas naturales, hoy ha dado un ultimátum advirtiendo a Israel que, si no sacaba sus tropas de Al Aqsa, atacaría. Y así ha sido.

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Rehenes del terrorismo

En estos momentos llueven los misiles sobre diferentes puntos del país, siete cayeron sobre Jerusalén, sin causar grandes daños, y todos los demás sobre las comunidades del sur colindantes con Gaza. Siempre rehenes del terrorismo.

A pesar de decirse amantes de Jerusalén, cuando los terroristas atacan desde diferentes puntos a la Ciudad Santa, no parecen estar enviando ese mensaje.

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