Científicos y especialistas en población advierten sobre un fenómeno que marca un antes y un después en la historia demográfica: por primera vez en el planeta hay más personas de 65 años o más que niños de hasta 5 años. Las estadísticas reflejan así una transformación profunda de la humanidad, impulsada principalmente por la disminución de los nacimientos y el progresivo aumento de la longevidad.
El dato, del que se hizo eco este jueves la agencia RT, surge de un reciente informe de la Oficina del Censo de Estados Unidos, que evidencia cómo la tradicional pirámide poblacional comienza a invertirse. El cambio no es solamente una cuestión estadística, sino una tendencia que podría redefinir la economía y la organización social de numerosos países durante las próximas décadas.
Uno de los principales factores detrás de esta transformación es el descenso sostenido de la fecundidad. En 2023, más del 71 % de la población mundial residía en países donde la tasa de fertilidad se encontraba en el nivel de reemplazo o por debajo de este, establecido aproximadamente en 2,1 hijos por mujer. Una década antes, esa proporción alcanzaba al 45%.
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Al mismo tiempo, los avances médicos, las mejores condiciones de vida y otros factores han permitido que cada vez más personas alcancen edades avanzadas. Como consecuencia, aumenta el peso relativo de los adultos mayores mientras disminuye la cantidad de niños que ingresarán en el futuro a la población económicamente activa.
Cambio se profundizará
Las proyecciones apuntan a que esta tendencia está lejos de detenerse.
- El número de personas de 65 años o más pasaría de unos 852 millones en 2025 a alrededor de 2.000 millones en 2060.
- En ese mismo período, la población mundial total crecería de aproximadamente 8.130 millones a 10.230 millones.
Por regiones
Asia concentraría la mayor parte del incremento absoluto de adultos mayores. África, por su parte, continuará siendo la región con una población relativamente más joven, aunque también registrará un importante crecimiento del número de personas mayores.
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Este envejecimiento acelerado plantea interrogantes especialmente relevantes para los sistemas de jubilaciones, atención sanitaria y cuidados de larga duración. También podría modificar profundamente los mercados laborales, debido a que habrá proporcionalmente menos personas en edad de trabajar para sostener a una población cada vez más longeva.
El desafío será adaptar las sociedades a esta nueva realidad. Medidas vinculadas con la prevención sanitaria, la extensión de la vida laboral y la creación de puestos de trabajo adecuados para personas de mayor edad podrían transformar el envejecimiento poblacional de una amenaza económica en una oportunidad para aprovechar la experiencia y el potencial de millones de adultos mayores.