La Haya, Holanda. AFP

Para responder al apetito insaciable que despiertan los peces, cada vez se mejoran más las técnicas de pesca, con barcos más grandes, redes más profundas y sonares más eficaces, lo que podría dejar al mar sin una parte impor­tante de sus recursos.

El aumento se debe a creci­miento de la población y a un mayor consumo por habi­tante.

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Pero los recursos marinos no son inagotables. En 1996 se alcanzó un pico de las cap­turas de pescados, según la FAO, y, desde entonces, estas se han estancado.

Un tercio de las reservas de peces del mundo está sobre­explotado, advierte la FAO. Esto no significa que las espe­cies implicadas puedan des­aparecer, pues una reserva de peces corresponde a una población en una zona geo­gráfica concreta.

Sin embargo, esta situación sí que puede amenazar su pesca en el futuro. Las reser­vas sobreexplotadas “pueden caer a niveles de abundancia tan bajos que ya no resulta rentable pescar”, explica Didier Gascuel, investiga­dor y miembro del consejo del instituto de investiga­ción Ifremer.

“La historia de la pesca es una larga huida hacia adelante: cuantos menos peces hay en el mar, más medios eficaces inventamos para ir a pescar­los”, añade.

En la actualidad, los arras­treros son responsables de la mitad de las capturas mun­diales, pero no siempre son selectivos con sus redes en forma de embudo.

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