Washington. Estados Unidos. | AFP

Un horrible video de la masacre en mezquitas de Nueva Zelanda fue bloqueado por Facebook, pero circuló en otros medios, poniendo de relieve los desafíos a los que se enfrentan las plataformas de internet para contener la viralización de contenido violento.

Aunque Facebook afirmó haber retirado “rápidamente” el video del hombre armado disparando en dos mezquitas en Christchurch, ataques en los que murieron 49 personas, la transmisión en vivo que duró unos 17 minutos, según algunos informes, fue compartida repetidamente en YouTube y Twitter, y algunas tomas seguían viéndose horas después.

Si bien las principales plataformas de internet se han comprometido a adoptar medidas enérgicas sobre la publicación de imágenes de contenido violento y otro tipo de contenido inapropiado en internet a través de sistemas automáticos y de monitoreo humano, algunos estiman que no está funcionando.

“No hay ninguna excusa para que el contenido de esa transmisión en vivo esté circulando ahora”, señaló Lucinda Creighton, ex ministra de gobierno irlandesa y asesora de la ONG Counter Extremism Project, que hace campaña para retirar contenido violento de internet.

Las plataformas en línea “dicen que tienen sus propias tecnologías, pero no sabemos a qué se refieren, no hay transparencia y obviamente no están funcionando”, agregó.

DETECTAR VIOLENCIA

Su organización ha desarrollado tecnología capaz de detectar algunos tipos de contenido violento y se lo ha ofrecido a compañías de internet, en vano. Las grandes plataformas han desarrollado una tecnología para detectar la pornografía infantil, pero no han logrado unir sus esfuerzos contra los contenidos violentos.

Facebook indicó que, además de sus herramientas tecnológicas y sus propios moderadores, utiliza cada vez más las informaciones de los usuarios para retirar contenidos inapropiados.

La empresa tiene contratados 20.000 moderadores aunque, según varios medios, están sometidos a un gran estrés por los violentos videos a los que están expuestos y les resulta difícil gestionar las secuencias difundidas en directo.