No hay evidencias de que la radiofrecuencia de los teléfonos celulares, y otros dispositivos que emiten ondas electromagnéticas como las computadoras o el WIFI, provoquen cáncer. A esa conclusión llegó el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) de Madrid, tras estudiar las ondas electromagnéticas que se desprenden de los mismos. Los investigadores revisaron 350 trabajos ya realizados entre el 2013 y el 2016 sobre la materia.

En su informe, el CCARS incluyó, además, el 4G, los escáneres de los aeropuertos o la compatibilidad de celulares con dispositivos como marcapasos y su incidencia en la salud de los usuarios.

En el 2011, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), calificó a la radiación de los celulares como "posibles carcinógenos para los seres humanos". Tal clasificación había encendido las alarmas en una época en la que el teléfono móvil se convirtió en casi un apéndice humano.

El informe descartó cualquier daño en el organismo relacionado a los celulares o a los electrodomésticos y las antenas. "No existen razones técnicas ni sanitarias que justifiquen la imposición de límites de exposición más exigente que los recomendados por la OMS", señalan las conclusiones.

Aunque alerta que no es conveniente tener los celulares muy cerca de aparatos de hospitales. Recomendaron una distancia mínima de un metro. En cuanto a los portadores de marcapasos cardíacos, descartaron la interferencia y aconsejaron no tener el celular encendido a 15 cm del dispositivo.