Un grupo paraguayo le rinde tributo a la gran estrella del Mundial. “Messias” une el sonido del arpa, el acordeón y los sintetizadores en un tango electrónico de Ndavaru ft.Alejandro Favian.
El tema compuesto con el arpa paraguaya, nace de la inspiración y admiración que genera Lionel Messi, una figura mundial del deporte, ejemplo de perseverancia y compromiso con su talento. Todo eso tuvo su punto culmine al consagrarse campeón del último mundial de futbol.
La historia de esta canción, empieza después de la final de la Copa América 2021 en donde la empatía hacia Messi se convirtió en una sensación que se generó a nivel casi global. Eso se tradujo en videos, artículos, documentales y canciones que surgieron alrededor del mundo.
En el caso de Blas Flor, la inspiración nació en su arpa. De esa melodía con base de tango construyeron el tema junto con los demás integrantes de Ndavaru, al que se sumaron por último el acordeón de Alejandro Favián (ex Polka Stereo) y los beats que dan el toque electrónico a “Messias”.
Desde sus inicios, esta agrupación busca nuevos sonidos en las obras compuestas con el arpa paraguaya, explorando dentro del género folklore fusión, con influencia de La Avanzada del Maestro Oscar Nelson Safuán y otros ritmos tradicionales del Paraguay.
En sus lanzamientos más recientes, incorporaronsintetizadores a sus composiciones folk. Son ejemplo de ello “Misterios del Corazón”, “Encuentro de Almas” y “Slow remix” parte de su repertorio presente en todas las plataformas, al que se suma “Messias”.
Con la canción tributo a Messi se introducen por primera vez al territorio del Tango, uniendo el acordeón con el arpa. Una hermandad sonora argentina y paraguaya acompañada por la electrónica contemporánea que fusiona sonidos de diferentes generaciones en un “ElectroTango”
El videoclip de “Messias” cuenta con la participación de Armando Benítez y Seudy Villasanti, directores del Conservatorio de Arte Esther Villasanti, embajadores del tango danza en Paraguay, cuatro veces finalistas del Campeonato Mundial de Tango.
El single está disponible en todas las plataformas digitales desde el jueves 10 de noviembre del 2022. La grabación del mismo cuenta con el apoyo de Autores Paraguayos Asociados (APA).
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Lucía Shiomitsu y Alfredo Ortiz engalanan el Festival Mundial del Arpa
El Teatro Municipal de Asunción “Ignacio A. Pane” volverá a convertirse en el epicentro de la música instrumental al albergar la XIX edición del Festival Mundial del Arpa, cita programada del viernes 9 al domingo 11 de octubre. En esta oportunidad, el encuentro internacional rendirá un especial homenaje al gran compositor e intérprete paraguayo Luis Bordón en conmemoración del centenario de su nacimiento, celebrando su invaluable legado y aporte a la difusión del arpa en el mundo.
La cartelera reunirá a destacados cultores locales y renombradas figuras internacionales que han enaltecido la sonoridad del arpa paraguaya en el exterior. Entre las atracciones principales destacan la arpista japonesa Lucía Shiomitsu y el reconocido instrumentista cubano-estadounidense Alfredo Rolando Ortiz, ambos de amplia trayectoria, quienes encabezan un elenco que busca afianzar al festival como un espacio de intercambio cultural y patrimonio vivo.
Las dos primeras galas, previstas para el viernes 9 y sábado 10 de octubre, iniciarán a las 20:00. La noche de apertura contará con la presentación de Alfredo Rolando Ortiz junto a una orquesta dirigida por Miguel Ángel Echeverría, además de las actuaciones de Marcos Lucena, Marcelo Rojas y el Dúo Matías Rojas & Jorge Díaz. El sábado subirán a escena Norma Ortega junto a la Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional, el italiano Raoul Moretti, Luana Encina, Christian Portillo y Marcelo Ojeda Quíñonez.
La jornada de clausura se desarrollará el domingo 11 a partir de las 18:00, con la participación de Francisco Giménez, el colombiano Wülmer López, Malen López junto a Los Rodríguez, y Lucía Shiomitsu acompañada por Naotoshi Takayama y Rolando Cristaldo, culminando con un gran cierre de estilo tradicional a cargo de Los Ídolos de Piribebuy. La XIX edición del certamen, de acceso libre y gratuito, es presentada por la Secretaría Nacional de Cultura y la Fundación Itaú, con el apoyo de la Municipalidad de Asunción.
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“El arpa paraguaya es el sonido que representa a todo un país”
- Fotos: Mariana Díaz
Con más de cuatro décadas de trayectoria internacional, el arpista Ismael Ledesma está pasando una temporada en Paraguay para promocionar su último disco y brindar algunos conciertos, aunque también impulsado por la nostalgia, la música y el deseo de reencontrarse con sus raíces. En conversación con Augusto dos Santos para el programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, habla de su formación, su vida en Francia y el vínculo inseparable con un instrumento que considera “el sonido de todo un país”. También reflexiona sobre el presente del arpa paraguaya, la necesidad de respetar sus etapas de aprendizaje y los planes de volver definitivamente al país.
–Si tuvieras que volver a tu pasado, ¿cuál sería tu primer recuerdo de niño?
–Recuerdo de niño tengo muchos, pero pienso que la primera imagen que me viene es la imagen de mi madre, porque veo la imagen de mi madre con la guitarra y cantando.
–¿Tocaba guitarra y cantaba?
–Ella cantaba y tocaba la guitarra y era su cotidiano.
–¿Qué cantaba tu madre?
–Mi madre cantaba música folclórica del Paraguay. Entonces, en nuestra casa era música todo el tiempo. Al despertar ya mamá cantando.
–¿Tenía alguna canción favorita?
–Muchísimas. Hay un tema de Demetrio Ortiz que se llama “Rohechajeývo”, que es una obra que ella cantaba siempre y acompañada de mi padre, que era arpista.
ARPISTA DE CUNA
–Naciste en un nido de artistas donde las posibilidades de que sigas con el legado eran importantes…
–Era prácticamente inevitable y una obligación digamos porque estaba el arpa, estaba la guitarra, los amigos de mis padres que venían a ensayar en la casa. Entonces, evidentemente yo estaba muy atraído por la música.
–¿Y cómo empezó la música en tu vida?
–Empezó a la edad de 5 años en la ciudad de Fernando de la Mora, donde vivíamos. Yo tenía 5 años, era en 1967 me acuerdo y yo detrás de mi papá. Él estaba tocando el arpa y yo le insistía para que me enseñe y una tarde calurosa de 1967 me puso el arpa en el hombro y me empezó a enseñar las primeras notas.
–Y ahí empezó un camino, ¿no? Nunca te divorciaste del arpa.
–Ya no. Fue a partir de ahí que el arpa me acompaña como me acompaña hoy, ¿verdad? Es algo ya como un miembro más de mi cuerpo, un órgano más mío, ¿verdad? Es un brazo más o es algo de mi cuerpo desde ese momento. Tuve lógicamente mi periodo de rebeldía en mi adolescencia, en donde quise dejar, pero ahí intervino mi mamá nuevamente para decirme “esto te puede llevar lejos”. Y se cumplió.
–¿En algún momento migraste a otros instrumentos también o te centraste en el arpa desde siempre?
–Fue el arpa. Cuando llegué a Francia en 1982, ahí me sentí en la obligación de tocar la guitarra y cantar, porque con el arpa solamente no iba a tener mucho trabajo. Entonces, me aconsejaron tomar la guitarra y cantar. Entonces a los 19 años empecé con la guitarra.
–¿Y ellos tenían una agrupación musical?
–Ellos trabajaban en dúo. El dúo se llamaba Madrigal y ellos cantaban más en Argentina y en Uruguay. O sea, íbamos muy seguido allá. Íbamos en tren. Yo tengo esa suerte de haber vivido esas etapas del tren. Lo que yo recuerdo más es que yo no dormía. Yo miraba el paisaje, la luna, el trayecto, el ritmo. Para mí el ritmo del tren era muy agradable. Y yo compuse cuatro temas pensando en esos momentos.
CAMINO AL ANDAR
–¿Cuándo es que te independizás y empezás a mirar un camino?
–A los 6 años, cuando mis padres se separaron, ya me sentí muy independiente porque yo tenía que arreglármelas. Mi mamá iba a trabajar y yo tenía que estar solo. Y tomé conciencia de que el destino de mi vida iba a ser una vida solitaria, una vida con la música. Entonces, empezó todo así mi independencia a partir de los 6 a 7 años.
–Ya tenías la seguridad de que este camino del arpa iba a ser para siempre.
–Prácticamente sí porque era lo que sabía hacer, yo sabía tocar el arpa y ya muy rápido mi madre me instaló en el mundo de los adultos. Yo participaba con ella en actuaciones primeramente privadas, los cumpleaños, serenatas. Entonces, después ya en festivales escolares, colegiales. Entonces muy rápido me acostumbré a estar en ese mundo del arte.
–¿Cuándo es que empezás a actuar en forma independiente?
–En la adolescencia a partir de los 14, 15 años ya podía tocar como solista. Yo tocaba las músicas que yo aprendí y ya tenía acompañantes como mi madre. Antes yo acompañaba a mi madre, después a partir de los 14 años ella me acompañaba en los festivales. Entonces, digamos que a partir de los 14 años.
–Parece que hay planes muy serios para que dentro de 200 años empecemos a poblar Marte. Aparentemente estamos medio renunciando a esta superficie tan contaminada. ¿Qué perdería el mundo si en esa nueva colonia se olvidaran de llevar un arpa?
–Y creo que perderían la espiritualidad, porque pienso que el arpa incita a la reflexión, a la espiritualidad, a la calma, también a la alegría. Pienso que el arpa es bastante espiritual.
–De hecho que también sus raíces tienen que ver con eso.
–Es un instrumento muy antiguo. Se dice que David tocaba ya el arpa, o sea que la lira, pero la lira es el origen del arpa. Entonces, ya es un instrumento antiguo y bastante celestial porque era lo que escuchaban los reyes para calmarse un poco.
EL SÍMBOLO DE UN PAÍS
–Hay mucho orgullo en Paraguay al respecto del arpa, ¿no? Voy a hacerte una pregunta bien en paraguayo. ¿Qué lo que es el arpa paraguaya?
–El arpa paraguaya es prácticamente todo un símbolo, todo el sonido de un país. Yo me di cuenta de eso porque la gente paraguaya o sobre todo paraguaya que está afuera escucha el arpa y ya totalmente se identifica con su país. Entonces, es un instrumento que sale del alma del paraguayo, es un instrumento que tiene una sonoridad muy especial, muy clara y tiene elementos, digamos, partes muy importantes, los agudos, los medios, los graves y en el arpa paraguaya se puede expresar poesía, se puede expresar música.
–¿Esa es una diferencia con la morfología del arpa clásica? ¿Qué diferencias encontrarías?
–El sonido es totalmente diferente. El arpa clásica se toca con la yema del dedo y es un sonido diferente, el sonido es un poquito más opaco. El arpa paraguaya tiene una claridad que le diferencia y la fabricación también es diferente, la madera es de pino o cedro o yacarandá, depende de las épocas. Cada vez el arpa va evolucionando más.
–Y el luthieres del arpa paraguaya, ¿cuál es su estado del arte?
–Está muy bien, porque cada vez se están haciendo arpas más sofisticadas. Los luthiers y los arpistas ya trabajan juntos. Antes los luthiers proponían sus instrumentos y el arpista tocaba. Pero como las épocas van evolucionando y cambiando, ahora el arpista, el maestro ya pide ciertas condiciones, más claros en los agudos, más medios en los medios, más graves, sonido más voluminoso, etc. Entonces de esa manera el luthier va experimentando nuevas arpas que gusten a los maestros.
UN ERROR
–¿Cómo ves las divisiones inferiores del arpa en Paraguay?
–Hay una etapa que están salteando. Los nuevos arpistas ya se están volviendo maestros muy rápido. Y ahí está el error. Tienen que primeramente foguearse muchísimo, tienen que aprender de los demás, formarse como arpista paraguayo, tocando música tradicional, folclórica. Después, a medida que uno va logrando experiencia, puede experimentar nuevas cosas, ¿verdad? Pero veo que hay un salto muy rápido de un niño que ya está tocando música moderna o cosas así. Entonces no está bien.
–Son signos de este tiempo también, todo es vertiginoso, ¿verdad? Nadie quiere esperar 10 minutos por nada.
–Ese es el problema, pero no van a tener durabilidad. Tienen que pasar por las etapas obligatorias de un arpista paraguayo.
–Estaba meditando lo siguiente, qué productiva es la nostalgia.
–Así es, eso hace parte también de mi vida, ya que hace 44 años que estoy afuera y creo que es mi motor como compositor, porque la nostalgia hace parte de la creación, digamos, hace parte de mí querer crear en lugar de aburrirme o de sufrir.
–La distancia, muchas veces obligada, es un motor de inspiración que finalmente se transforma en un puente permanente.
–Sí, realmente es paradójico. Es algo curioso porque yo ahora que vengo a mi país me siento totalmente feliz aquí, o sea que acá no siento nostalgia. Estoy aquí ya hace un mes, un mes y medio y te puedo decir que soy el hombre más feliz del mundo porque estoy logrando estar en el lugar donde quiero estar. O sea, yo estoy en Europa por mi trabajo, por mi profesión, pero añoro todo lo que sea mi país. Entonces, a veces la gente dice ¿por qué no volvés? Y no es simple. Una vez que uno ya empezó una carrera hay que continuar hasta que se termine. Entonces, yo trato de vencer justamente y siempre digo que quiero ser un abuelo feliz, porque quiero dejar de lado esa nostalgia y esa melancolía que tuve durante toda mi vida, durante 44 años, volviendo al Paraguay en algún momento y disfrutar nuevamente de lo que yo quisiera disfrutar.
UNA AÑORANZA
–¿Dónde estás viviendo y desde cuándo?
–El proyecto de vida futura para mí es la ciudad de Areguá, donde ya por fin pude terminar una casa que con muchos sacrificios lo hice y ahí quisiera volver. Ahí me siento bien, es una región aún verde, con la tierra roja presente, entonces todo eso yo busco. Y la gente aún sencilla.
–¿Cuáles fueron tus etapas en esa región tan competitiva del mundo?
–Yo volví a nacer allá porque llegué a un mundo totalmente diferente y estuve perdido durante un tiempo porque tenía que aprender la lengua y es lo que hice, estudié la lengua. Yo salía de los estudios acá en Paraguay, entonces estaba todavía en el ritmo de estudiante y asimilé la lengua muy rápido y asimilé también la idiosincrasia francesa. Aprendí a conocer al francés, aprendí el sistema, tuvo su proceso, pero primeramente conocí a paraguayos, toqué con grupos paraguayos, haciendo dúos en boliches, después también viajé en otros países. Yo llegué con polquitas paraguayas, yo no sabía tocar otra cosa hasta que yo mismo me di cuenta de que tenía que progresar. Entonces pedía consejos para que me enseñen nuevo repertorio. Integré primeramente un círculo latinoamericano. Aprendí primeramente la música latinoamericana y más música paraguaya aún y la música latinoamericana en general, y también músicas que se escuchaban en esa época en Europa. Entonces, tenía que estar yo en onda, como se dice, y aprender la música que se escuchaba en esos momentos.
–¿Quiénes son tus referentes históricos?
–Mis referentes principales son Luis Bordón, por su claridad en las interpretaciones, también adoro cómo tocaba Lorenzo Leguizamón. Después lógicamente Nicolasito Caballero, que era un innovador ya hace muchísimo tiempo. También admiré a Enrique Samaniego, que también hizo buenísimas obras, Cristino Báez Monges. No quiero olvidar a otros. En Francia tuve como referencia a Andreas Ollenweider, que es un arpista suizo, a quien escucho prácticamente cotidianamente, es como mi dios. Si no lo escucho, no me siento bien. Él es mi guía principal y en la actualidad, pues no me está gustando nadie. Porque no es lo que yo espero.
–¿Te parece que hay demasiada inversión en el show y menos en la profundidad?
–Y sí, lo que se está haciendo ahora es más ruido y la gente se está embruteciendo, están embruteciendo los oídos, un poco duro lo que digo.
–¿No te gustan los malabares con el arpa?
–Respeto a todos los arpistas que hacen eso y yo respeto a todos, no voy a criticar a nadie, pero no es mi manera de interpretar la música. Para mí la música tiene que ser clara, tiene que ser precisa y audible. Entonces lo que noto ahora es mucha espectacularidad, mucha potencia en los bafles, entonces ya no se aprecia.
UN CONSEJO
–Si tuvieras a un niño de la edad que tuviste cuando empezaste con el arpa, ¿qué consejo le darías?
–Primeramente, le diría que ame la música y que ame su instrumento y que lo integre a su vida, porque de eso se trata. Cuando uno es artista, el instrumento lo tiene ya integrado. Entonces, lo que le diría al niño es que vaya a su ritmo, que con dulzura integre el instrumento a su vida.
–¿Te satisface o no la enseñanza del arpa en Paraguay?
–Hay varios buenos maestros en Paraguay, está un primo mío que se llama Marco Lucena, que ha formado a muchísimos chicos en Luque, está también Martín Portillo, que es un gran maestro del arpa, enseña, un gran pedagogo. Después existen otros músicos que están en Villarrica, Roberto Brítez, después en Encarnación también. O sea que está bien esparcida el arpa por Paraguay. Escuela no falta y creció muchísimo.
–¿Ya tenés preciso en cuánto tiempo se daría tu transferencia definitiva a Paraguay?
–Creo que estoy en las últimas temporadas, tengo las dos rodillas ya bastante usadas y creo que estoy pensando si juego todavía este año o no, pero ya me duele bastante. Entonces creo que el momento se acerca.
Los compañeros a veces me llaman pero ya hasta me estoy negando porque como tengo tantos dolores entonces…
–Inmael podemos despedirnos con una musiquita como se merece este encuentro agradeciéndote muchísimo por el tiempo y nada, esperando tu retorno para otra charla por supuesto.
–Ha sido un placer y muy agradecido. Y termino con esta obra que se llama “La balada del indio”.
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Pareja argentina gana el Mundial de Tango con “un abrazo profundo”
Trece años después de haber rozado el título, los argentinos Nair Schinca y Nicolás Schell se consagraron el miércoles campeones de Tango Escenario del Mundial de Tango 2026, con una coreografía que reivindicó el abrazo y la ternura ante un teatro colmado en Buenos Aires. Vestida de negro con detalles plateados y acompañada por Schell, de esmoquin y pajarita, Schinca desplegó una interpretación delicada y elegante que provocó aplausos del público incluso en medio de la actuación.
“Este año decidimos hacer foco en ese lugar, en un abrazo profundo. Pero también reivindicar un poquito el romance, la ternura”, dijo Schell, de 39 años, a periodistas tras recibir el premio. Entre quienes salían del teatro Gran Rex, Ayelén Hassel, de 35 años, destacó la capacidad de los campeones para traducir la música en movimientos complementarios.
“Hermosos. Hicieron una coreo muy musical”, dijo a la AFP. “La vi a ella bailando un instrumento y a él bailando otro, fue increíble”. Schinca y Schell se impusieron entre veinte parejas en la modalidad más acrobática de la competencia, que permite romper el abrazo e incorporar saltos, piruetas y elementos de otras disciplinas.
Era la quinta vez que participaban en el Mundial. En 2013 terminaron subcampeones. “Venimos presentándonos ya hace bastante, bastante tiempo”, recordó Schinca, de 40 años. Ambos describieron el género como el centro de su vida profesional y familiar. “Vivimos por y para el tango. Es cultura, es como el fútbol”, dijo él. “Es mi hijo, es mi mamá, es la familia, es todo”, añadió ella.
La fiesta del tango
La víspera, el argentino Lucas Gauto y la griega Naima Gerasopoulou conquistaron en el mismo teatro el título mundial de Tango de Pista.
Radicados en Atenas, donde bailan y enseñan profesionalmente, Gauto y Gerasopoulou se conocieron hace una década durante el Mundial de Buenos Aires. Fueron cuartos en 2024 y subcampeones en 2025 antes de alcanzar este año el primer puesto.
El Tango de Pista recrea la forma en que se baila en las milongas porteñas. A diferencia de la categoría Escenario, las parejas no pueden romper el abrazo ni realizar figuras acrobáticas: el jurado evalúa la conexión, la musicalidad y el caminar cadencioso.
Las finales cerraron el Festival y Mundial de Tango BA 2026, organizado por la alcaldía de Buenos Aires, que reunió a más de 2.000 artistas en unas 50 sedes de la ciudad.
Durante dos semanas se realizaron unos 150 conciertos, espectáculos, muestras, clases de danza, milongas y otras actividades vinculadas al género nacido a fines del siglo XIX en la región del Río de la Plata. En las primeras rondas participaron unas 800 parejas de 47 países. Solo 60 llegaron a las finales: 40 en Tango de Pista y 20 en Tango Escenario.
Fuente: AFP.
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El arpa paraguaya y la necesidad de políticas que sostengan su práctica
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Archivo/Gentileza
Un esfuerzo por debatir la realidad del instrumento emblemático del folclore nacional se dio entre destacados cultores del mismo buscando acuerdos para defender su enseñanza y práctica a nivel país. Enseñanza académica, la posibilidad de llegar a escuelas y colegios, esfuerzos para la difusión, aparecen como propuestas para revitalizar la presencia de sus mágicas 36 cuerdas.
El gran maestro Marcos Lucena sostiene que “el arpa tiene la bendición de ser el instrumentos de los ángeles y está citado más de 40 veces en la Biblia. Es el instrumento más antiguo de cuerdas y de ella nacen todos los demás”, dice presentando a su compañera este ejecutor de arpa paraguaya y también de arpa clásica en la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA). Explica entonces que aunque existe una idea extendida de que hay un importante número de arpistas, no se sabe a ciencia cierta cuántos son en el país.
Recuerda su colega Martín Portillo que con Sonidos de la Tierra “habíamos organizado un recorrido y reunimos 420 arpistas, la mayoría estudiantes, pero también profesionales que eran aquí de la capital y el departamento Central, pero la verdad es que no sabría precisar un número nacional de arpistas”.
Alicia Brizuela, arpista y docente, apunta que “el panorama del arpa nacional es rico en tradición, pero enfrenta desafíos de visibilidad y profesionalización. Se estima que existen muchos ejecutores en el país, entre profesionales, estudiantes y aficionados, aunque la cifra exacta varía según las zonas. La mayoría se concentra en ámbitos culturales y festivales, pero aún falta un registro oficial que permita dimensionar con precisión la comunidad arpística”, señala.
Lo hace en el marco del conversatorio “Maestros del arpa paraguaya”, una iniciativa de la Asociación de Músicos del Paraguay (AMP) concebida como un espacio de encuentro, reflexión y aprendizaje en torno al instrumento que tuvo lugar en la semana en el salón auditorio Carlos Lara Bareiro de la institución.
“La expectativa es que surja un compromiso colectivo entre músicos, instituciones y autoridades para impulsar políticas públicas que fortalezcan la enseñanza y práctica del arpa”, expone.
TRADICIONES Y REALIDAD
El joven arpista Reynaldo “Koki” Cabañas recuerda que “generaciones atrás, la difusión y la enseñanza del arpa se daban de una forma mucho más orgánica. Se aprendía en el entorno cercano, a través de familiares, amigos o vecinos que tocaban. En las reuniones familiares era supercomún que se armaran esos momentos de peña, que en la práctica terminaban siendo una verdadera escuela, un aula viva de nuestra música popular”.
Apunta que “hoy en día la realidad es otra y la música folclórica ya no se difunde de la misma manera. Los espacios donde una persona puede ir a escuchar arpa paraguaya son muy pocos; se fueron reduciendo o quedaron casi inexistentes. Y esto influye muchísimo en el incentivo de un alumno para continuar con el estudio. De hecho, cada vez cuesta más lograr que un estudiante empiece con el arpa y, sobre todo, que sostenga el proceso en el tiempo”, explica.
A pesar de compartir ese cuadro de situación, Lucena entiende que “el arpa paraguaya se encuentra en su mejor momento. La cantidad de jóvenes que se inscriben en los conservatorios para estudiarla es impresionante”, destaca.
TÉCNICAS Y ESTUDIO
La idea de los arpistas es promover una formación técnica integral que abarque la lectoescritura, la armonía y la aplicación de técnicas clásicas y contemporáneas para darle mayor volumen al aprendizaje del instrumento.
Lucena destaca que Agustín Pío Barrios, Mangoré, es el mejor ejemplo: su técnica es clásica y con ella amplió las posibilidades de expresión y técnica en la guitarra creando una escuela guitarrística clásica paraguaya, que lo catapultó como uno de los genios de la guitarra universal y es estudiado en todos los conservatorios del mundo”.
“La lectoescritura es lo que permite al instrumentista descifrar repertorio de cualquier índole y poder ampliar su panorama de conocimiento. Tanto en repertorio universal como nacional, tener acceso a nuevas técnicas de ejecución del instrumento y también poder escribir nuevas creaciones. Es fundamental porque en Paraguay folclóricamente componemos de forma empírica no académica”.
Portillo agrega que “el conocimiento de la armonía y las técnicas clásicas y contemporáneas facilitan muchísimo el aprendizaje”.
Cabañas, que se formó en arpa clásica en Buenos Aires, comenta que “hay muchísimas técnicas que son compartidas, pero en el arpa clásica, con pedales, se fue acumulando casi toda la información de la historia de la música occidental. Hay muchísimos problemas técnicos a los cuales por ahí nos enfrentamos por primera vez los que tocamos las arpas folclóricas –ya sea paraguaya, llanera, jarocha– que ya fueron resueltos hace años atrás en la técnica clásica”, apunta.
“Desde cómo resolver una melodía, qué dedos utilizar para que sea más ‘fácil’ o cómo acompañar dependiendo el estilo y la época. La ventaja de estudiar o adentrarse en el mundo del arpa de pedales es que nos da muchísimas herramientas para poder después desarrollar casi cualquier estilo musical, ya que nos entrena para leer y escribir partituras específicamente para el instrumento en estilos muy diversos”, apunta.
QUÉ HACER A FUTURO
Brizuela entiende que, para desarrollar el instrumento, además de institucionalización se hace trascendente apostar a la formación docente. “Debemos tener maestros especializados, una mayor difusión cultural con más conciertos, festivales y espacios de promoción y una apuesta a la investigación y documentación creando archivos y estudios que fortalezcan la identidad del arpa nacional”, dice para ofrecer un marco general.
También “facilitar el acceso a instrumentos con programas de apoyo para que jóvenes puedan adquirir arpas, podría ser por ejemplo mediante la ayuda de empresas privadas”, propone.
Cabañas entiende que “haría falta un boom a nivel de marketing, mediático tal vez, para que vuelva a despertar el interés en el público general”. Igual sostiene que las variaciones en las formas pueden ayudar.
“En el arpa paraguaya hay un terreno muy virgen en cuanto a la información que encontramos disponible para poder abarcar distintos estilos de música y para luego poder tomar esas herramientas y crear lo propio, ya sean arreglos de música paraguaya o directamente tocar por ejemplo un standard de jazz. Por eso considero muy importante que el arpista también aprenda a tocar otro instrumento que ya tenga ‘incorporados’ esos distintos lenguajes. De esta forma, la adaptación y creación de esos lenguajes en el arpa puede darse de forma más orgánica”, señala.
Otro aspecto importante es “la internacionalización del arpa paraguaya. Sería bueno promover intercambios culturales, becas y presentaciones en el extranjero para posicionarla como símbolo de identidad. Esto no solo fortalecería la práctica local, sino que abriría oportunidades para que intérpretes nacionales se proyecten globalmente. De hecho, ya existen arpistas paraguayos en el exterior, pero es importante que las oportunidades se den a muchos más intérpretes”.
Portillo apunta que “la música evoluciona, es infinito esto, no te podría decir exactamente qué es lo que estaría faltando, pero todo es bienvenido y, por supuesto, lo que puedan ir desarrollando los jóvenes, la nueva generación”, dice para concluir pidiendo que estos espacios de discusión sobre el instrumento se vayan concretando “en diferentes lugares del país”.
El recuerdo de los maestros
“Estamos en una búsqueda constante para que el instrumento siempre esté presente”, dice Martín Portillo. El arpista destaca ese legado de Félix Pérez Cardozo, “que le puso en el escenario al arpa paraguaya como un instrumento protagonista porque antes en toda Latinoamérica se utilizaban las arpas como acompañamiento para cantos, coros de iglesias, etc.”.
A partir de allí, grandes ejecutores fueron perfeccionando técnicas y creando una obra profusa y atesorada por el pueblo “hasta que después vino el gran maestro Nicolás Caballero, que le dio un realce más elevado al arpa paraguaya utilizando los mediotonos mediante llaves especiales que creó al efecto”, recuerda.
Enseñar en colegios
Alicia Brizuela propone la inclusión formal del instrumento en los programas de estudio de escuelas y colegios del país y trabaja para ello en un proyecto que elevará próximamente a la Cámara de Diputados. “Requiere voluntad política y respaldo institucional”, apunta.
La docente recuerda que “una formación integral asegura que los estudiantes no solo aprendan a ejecutar el instrumento, sino también a comprender la música en su totalidad. La lectoescritura musical permite interpretar y crear partituras; la armonía desarrolla la capacidad de acompañar y componer; y las técnicas clásicas y contemporáneas brindan versatilidad, conectando tradición con innovación. Esto forma músicos completos, capaces de dialogar con diferentes estilos y escenarios.
Koki Cabañas agrega que “dominar estos recursos le otorga al artista un entendimiento más abarcativo, permitiéndole abordar diferentes estilos, y organizar ideas musicales coherentes para cada contexto, ya sea como solista, como acompañante o integrante de una agrupación. Asimismo, lo capacita para dejar un registro de su trabajo y compartirlo de forma práctica a través del lenguaje universal que implica la lectoescritura”.
Cabañas celebra lo ocurrido en el conversatorio porque “busca generar conciencia, abrir diálogo y construir consensos. La expectativa es que surja un compromiso colectivo entre músicos, instituciones y autoridades para impulsar políticas públicas que fortalezcan la enseñanza y práctica del arpa. También se espera que sea un espacio de inspiración, donde nuevas generaciones encuentren motivación para acercarse al instrumento”.
Del mismo participaron el maestro Papi Basaldúa, reconocido como Tesoro Vivo de la Nación, disertando sobre “el arpa paraguaya como bandera. Composición, itinerancia y legado”, aportando la perspectiva de más de cinco décadas de carrera internacional como embajador cultural.
Por su parte, Lucas Zaracho, integrante de la Orquesta Nacional de Música Popular Paraguaya (ONAMP), expuso sobre la composición y la experimentación en las nuevas rutas de itinerancia artística.
También lo hicieron Jorge Cáceres, arpista aregüeño conocido como Cigarro Po’i, con su charla “Trayectoria y transmisión del arpa paraguaya”, revisitando los códigos de la ejecución empírica y la identidad comunitaria, y el maestro Rito Pedersen, que resumió saberes de sus más de sesenta años de trayectoria.