Jessica Chastain y Oscar Isaac protagonizan esta historia sobre el amor que se acaba con el tiempo, y que se trata de la adaptación moderna de la clásica serie sueca de Ingmar Bergman.
Por: Jazmín Gómez Fleitas
Si no te enteraste, los dos actores actores fueron virales recientemente en Twitter, en su paso por el Festival de Venecia, donde se estrenó la miniserie de Escenas de un matrimonio (Scenes from a marriage, en el título original).
Y esto porque protagonizaron uno de los momentos más inesperados y lleno de química en la alfombra roja. Recrearon el momento en el cual Homero Addams besa apasionada y seductoramente el brazo de su esposa Morticia. La acción fue filmada en slow motion y simplemente, nadie pudo quedar indiferente.
Sin duda, fue la mejor promoción para la miniserie que llega ya este domingo 12 de setiembre a HBO Max. Jessica Chastain (Zero Dark Thirty) y Oscar Isaac (Show Me a Hero de HBO) interpretan a Mira, una ejecutiva de tecnología confiada y ambiciosa que no se siente satisfecha por su matrimonio, y Jonathan, un profesor de filosofía complaciente e hiperintelectual desesperado por mantener intacta su relación.
Escenas de un matrimonio vuelve a examinar los dilemas explorados por la serie original, desde una mirada más contemporánea y a través de una pareja estadounidense. El amor, el odio, el deseo, el matrimonio y el divorcio, tratando de extraer toda la complejidad de Jonathan y Mira como individuos que, en última instancia, saben que su matrimonio no se está desgarrando por ningún evento o defecto en particular, sino que están divididos entre sentimientos de odio y amor.
Está escrita, dirigida y producida por Hagai Levi (Our Boys, The Affair y In Treatment de HBO) ya recibió críticas positivas, muchas de ellas haciendo alusión a la gran interpretación de ambos como “una bomba de tiempo a punto de estallar” y que es muy probable que ambos sean nominados en la categorías de Mejor actriz y actor en los Emmys.
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“Yo quiero vivir con vos, no para vos”: la serie de Moria reabre el debate sobre las formas de ser madre
Una escena de la miniserie biográfica de la actriz y presentadora argentina Moria Casán, estrenada en Netflix, puso sobre la mesa un debate que atraviesa generaciones y fronteras: ¿hasta dónde debe llegar la entrega de una madre a sus hijos y cuánto espacio queda para preservar su propia vida?
La maternidad volvió a quedar en el centro de la conversación pública a partir de una de las escenas más comentadas de la miniserie sobre Moria Casán, recientemente estrenada en Netflix. El audiovisual aborda, entre otros aspectos íntimos de la vida de la artista argentina, su particular vínculo con su hija, Sofía Gala, y una forma de entender la maternidad que desafía el modelo tradicional de entrega absoluta.
“Yo nunca me levanté para hacerte una sopa”, le dijo Moria a Sofía durante su programa televisivo y tras felicitarla por su papel en la miniserie y por su rol de mamá. Inmediatamente, Sofía le respondió “pero hiciste otras cosas, mami, hiciste otras cosas. Hay muchas maneras de ser mamá”.
Esta breve conversación deja en evidencia la estrecha relación que mantienen y contextualiza el debate que se generó tras los primeros capítulos de la miniserie, en los que se ve a Moria decirle a Sofía, a una corta edad, una frase polémica: “Yo quiero vivir con vos, no para vos”.
Esta frase fue analizada por conductores de un programa de Infobae, quienes expusieron visiones contrapuestas sobre una pregunta que excede ampliamente a la figura de Moria y que se repite en hogares de Argentina, Paraguay, la región y el mundo: ¿ser madre implica necesariamente renunciar a una parte de la propia vida?
¿Entrega total o una maternidad con identidad propia?
Para algunos de los panelistas, el mensaje de Moria resulta liberador y plantea una idea necesaria: una madre puede amar profundamente a sus hijos sin desaparecer como mujer, profesional, pareja o persona con intereses propios. “Entrego mi vida por vos, sí. Pero no renuncio a nada por vos”, fue una de las interpretaciones surgidas durante el debate.
La idea apunta a cuestionar la expectativa social que durante décadas recayó, principalmente sobre las mujeres, de que la maternidad debe estar marcada por el sacrificio permanente y la disponibilidad absoluta.
Desde esa mirada, hacer una sopa, llevar todos los días a los hijos al colegio o postergar sistemáticamente los propios deseos no serían las únicas medidas para evaluar el amor de una madre. Hay otras formas de cuidar: hablar, educar, acompañar, proteger, enseñar a tomar decisiones y dar herramientas para que los hijos puedan desenvolverse en el mundo.
Pero la postura también encontró fuertes cuestionamientos. “Cuando uno decide tener un hijo, renuncia a muchas cosas y hay que bancársela”, fue una de las respuestas durante la discusión, al plantearse que la llegada de un hijo modifica inevitablemente las prioridades y exige sacrificios.
La edad del hijo, otro punto de discusión
Uno de los aspectos que generó mayor debate fue la edad de Sofía Gala en los recuerdos recreados en la serie. Algunos consideraron que determinados mensajes pueden resultar valiosos cuando los hijos ya tienen mayor autonomía, pero cuestionaron que puedan trasladarse sin matices a la crianza de niños pequeños.
El debate, entonces, no parece reducirse a una elección entre ser una madre “sacrificada” o una madre “libre”. La discusión pasa también por las distintas etapas de la crianza y por una pregunta clave: ¿cuánta autonomía puede tener un hijo según su edad y cuáles son las responsabilidades que no pueden delegarse?
En ese punto surgió otro concepto: el de la “distancia de rescate”, entendido como la posibilidad de permitir que los hijos exploren y ganen independencia, pero dentro de un entorno seguro y con la presencia de un adulto que sigue estando disponible cuando realmente lo necesitan.
“Hago lo que puedo, como toda”
La serie también parece mostrar una dimensión más vulnerable de Moria. Algunos participantes del debate interpretaron que detrás de su discurso hay, incluso, un posible diálogo pendiente con su propia hija y una forma de revisar la maternidad que ejerció.
Es asi que el material, más allá de contar la historia de una de las figuras más disruptivas del espectáculo argentino, terminó poniendo en discusión un mandato mucho más amplio: el de la madre que debe poder con todo, estar siempre y renunciar a sí misma por sus hijos.
Y allí no parece haber una respuesta única. Porque entre la sopa hecha de madrugada y el “yo quiero vivir con vos, no para vos” existe una amplia zona de grises en la que millones de madres intentan, todos los días, encontrar su propia manera de amar, cuidar y criar.
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Paraguay busca ser un hub de producción cinematográfica mediante un plan de incentivos
- Por Lourdes Torres, lourdes.torres@nacionmedia.com
Los diputados Rodrigo Gamarra y Rocío Abed presentaron un proyecto de ley que busca promover la industria audiovisual paraguaya, atraer inversiones nacionales e internacionales vinculadas a la producción cinematográfica y audiovisual, fomentar la generación de empleo y posicionar al Paraguay como destino competitivo.
La iniciativa legislativa “de promoción de la industria audiovisual, atracción de inversiones cinematográficas y fortalecimiento del contenido audiovisual paraguayo” declara de interés nacional estratégico a la industria audiovisual y cinematográfica, atendiendo su impacto económico, cultural, tecnológico, turístico y de promoción internacional del país.
En conversación con La Nación/Nación Media, el parlamentario Rodrigo Gamarra explicó que esta propuesta busca fomentar la inversión en la producción cinematográfica en el Paraguay, especialmente incentivar a plataformas de streaming como Netflix, Disney, Amazon, HBO y otras grandes compañías de producción de audiovisual a que vean a Paraguay como un destino interesante para inversiones.
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Explicó que, si bien ya existe la ley n.° 6.106/2018 de Fomento al Audiovisual Paraguayo, con esta propuesta se busca que el países sea mucho más competitivo otorgándole las herramientas necesarias para que grandes productoras internacionales puedan venir a realizar sus producciones cinematográficas o de series televisivas.
“Estas grandes industrias cinematográficas hoy eligen aquellos países que les ofrecen incentivos económicos, trámites rápidos, seguridad jurídica. Pero, además, nuestro país tiene mucho más que ofrecer con paisajes espectaculares, tenemos nuestros idiomas, tenemos costos competitivos, mano de obra. Contamos con estabilidad macroeconómica que es reconocida por el mundo. Pero tal vez aún nos faltan algunas herramientas que son estándares en materia de la industria del cine”, comentó Gamarra.
Incentivos para la inversión
El diputado indicó que el proyecto plantea la creación del Régimen Nacional de Incentivos Audiovisuales del Paraguay (RENIAP), que permitirá a producciones nacionales e internacionales acceder a un sistema de devolución parcial de gastos realizados en el país, denominado “Cash Rebate Audiovisual”.
Señaló que estuvo realizando un estudio de legislación comparada y encontró que si una productora cinematográfica invierte unos 10 millones de dólares, usando locaciones de la filmación en el territorio paraguayo, el Estado podría devolver un porcentaje de esa inversión, siempre y cuando se cumplan con las disposiciones establecidas, como ser contratar mano de obra paraguaya, filmar en el interior del país, promocionar la cultura, el idioma, sus tradiciones.
“No se trata de un regalo, sino de una inversión, que lo que se busca justamente es atraer mayores inversiones, más dinero de lo que se puede llegar a devolver. Estas inversiones tiene a su vez un efecto derrame, porque no se trata solo de traer grandes equipos, sino que mueve toda la economía local, al contratar mano de obra local, actores, hoteles, consume en restaurantes, contrata transporte, vehículos, compra materiales, utiliza servicio de seguridad, construcciones, logística. Es decir, genera un número importante de trabajo para cientos y miles de personas”, destacó.
Ventanilla única audiovisual
El legislador resaltó que se estima que entre un 60 a 70 % de toda la inversión termina beneficiando a diferentes sectores de la economía local. Indicó que este proyecto, que presentó junto con la diputada Rocío Abed, plantea crear una ventanilla única audiovisual.
“Hoy, una productora puede perder semanas, gestionando permisos en diferentes instituciones, sean éstos municipios, Hacienda, y todo estamento que corresponda. Entonces, lo que planteamos es que en un solo punto de contacto esa productora pueda contar con todos los permisos y todos los procesos de una sola vez”, explicó.
Resaltó que con esta propuesta se busca fortalecer al Instituto Nacional de Audiovisual con una “film commission especializada”, que será la encargada de promocionar al Paraguay en los principales mercados internacionales y con ello atraer las inversiones y acompañar a las distintas productoras en los diferentes procesos.
Gamarra comentó que apuntan a la formalización profesional con la contratación de mano de obra local, capacitación de técnicos, actores, camarógrafos, sonidista y todo trabajador que involucre la producción audiovisual. Señaló los trabajadores paraguayos podrán adquirir experiencias, que a su vez servirán el día de mañana para trabajar con otras inversiones. De esa forma se desarrollará el talento local y se fortalecerá la propia industria audiovisual nacional.
“No se trata de una ley pensada simplemente en el cine, sino que promueve el desarrollo económico a nivel local, y que el Paraguay no sea simplemente un consumidor de contenido extranjero, sino que pase a ser productor y exportar nuestras historias, nuestras costumbres. Historias como ‘7 cajas’ o ‘Los buscadores’, que fueron producciones nacionales impresionantes, y que historias similares puedan llegar a las plataformas sería espectacular”, concluyó Gamarra para La Nación.
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Javier Bardem se vuelve amenazante en la miniserie de “Cabo del Miedo”
El español Javier Bardem buscó inspiración en el mundo animal para meterse en la piel del perturbado Max Cady en la versión televisiva de “Cabo del Miedo”, y traer el personaje interpretado en el pasado por Robert De Niro y Robert Mitchum a otra generación con otros traumas. “Hay algo amenazante, un componente animal en Max Cady que siempre ha estado ahí”, dijo Bardem en una mesa redonda de cara al lanzamiento de la serie que llega a la plataforma Apple TV el 5 de junio.
“Tiene algo que no te deja quitarle los ojos de encima, pero cuando menos lo esperas, te puede atacar (...) y fuimos en esa dirección”, agregó el actor de 57 años. “¡Un predador paciente!”, le complementó su antagonista en la pantalla, Amy Adams. La actriz de 51 años interpreta a Anna Bowden, quien al igual que su esposo Tom (Patrick Wilson) y sus dos hijos, se convertirá en el blanco de la furia de Cady, un exconvicto que cumplió condena acusado de matar a su esposa.
Para el rol, Adams se inspiró en las actrices clásicas “por la forma en que podían equilibrar una feminidad extrema con una voluntad y determinación absolutamente inquebrantables”. “Creo que es simplemente parte de cómo me gusta ver a las mujeres, fuertes y suaves a la vez. Me encanta esa contradicción”, acotó.
“Los verdugos”
La serie está basada en el libro “Los verdugos” (1957) de John D. MacDonald, del cual hay dos versiones cinematográficas, una de 1962, y la otra de 1991, protagonizada por De Niro, Nick Nolte y Jessica Lange, y dirigida por Martin Scorsese. Scorsese y Spielberg son productores ejecutivos de la serie creada por Nick Antosca.
“Ellos leyeron los guiones, dieron sus observaciones, vieron los episodios”, dijo Antosca en la mesa redonda. El también guionista defendió expandir “esta pesadilla atemporal” a una serie de diez episodios para traer elementos del pasado e introducir “muchas sorpresas y giros” que reflejen la cultura del momento, “así como las versiones previas”.
Uno de estos nuevos elementos es la historia de Cady, cuyo juicio termina uniendo a su entonces abogada Anna y al fiscal que lo acusa, un joven Tom Bowden.
“Ellos se casan por el juicio, tienen hijos por el juicio, así que esta condena y su sufrimiento es la base de su felicidad”, comentó. Para Antosca, “Cabo del Miedo” es la historia “de la destrucción de una familia que se siente segura”, y el aspecto más aterrador de la trama es que “un monstruo” es capaz de “encontrar vulnerabilidades invisibles”, y psicológicamente, poco a poco, separar a los miembros de la familia.
Pero el formato televisivo le permitió además dar más profundidad a Cady y mostrar la evolución de su furia. “Quería que la audiencia pudiese a veces simpatizar con él, y otras veces, tenerle pavor”. Bardem, en la alfombra roja de la serie en Los Ángeles, sostuvo que el elemento tecnológico fue crucial para traer la historia a la década actual.
“El hecho de poder manejar, manipular el pensamiento, la idea, la voluntad a través de lo que leen por este teléfono, por el ordenador... Él es un hombre consciente de eso y lo utiliza”, dijo a la AFP. El thriller veraniego, ambientado en la pantanosa Georgia, incorporó a los jóvenes Joe Anders y Lily Collias para encarnar a los hijos de la atormentada familia Bowden.
Fuente: AFP.
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“Beef” vuelve más ambiciosa: capitalismo, deseo y el desgaste íntimo de las relaciones
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La segunda temporada de “Beef” no quiere repetirse. Y quizá esa sea su decisión más inteligente. Después de convertir una pelea de tráfico en una parábola contemporánea sobre la rabia, la serie creada por Lee Sung Jin —“Sonny” para todos en la industria— abandona la furia individualista de su primera entrega para mirar algo todavía más incómodo: el matrimonio, el dinero y el modo en que el capitalismo termina modelando incluso nuestras formas de amar.
La nueva temporada cambia Los Ángeles suburbano por un ecosistema de élites entre Montecito y Corea del Sur. Hay nuevos personajes, nuevos conflictos y una estructura más coral. Pero el corazón de la serie sigue siendo el mismo: personas atrapadas en ciclos emocionales que apenas comprenden.
Durante una conferencia virtual organizada por Netflix, Lee Sung Jin explicó que la inspiración inicial fue “muy simple”: observar dos parejas en etapas distintas de sus relaciones. Sin embargo, al desarrollar la historia, apareció inevitablemente otra variable. “Si quieres explorar honestamente el matrimonio en 2026, inevitablemente tienes que enfrentarte al capitalismo”, afirmó.
La temporada, según el creador, está construida alrededor de “las cuatro estaciones de la vida”. Cada pareja representa un momento distinto del desgaste sentimental: juventud, estabilidad, resignación y vejez. El plano final —una imagen aérea inspirada en el samsara budista— resume la idea central: todos permanecen atrapados en un ciclo repetitivo de deseo, frustración y búsqueda de sentido.
La gran novedad de esta entrega no es solo temática. También lo es generacional. Lee Sung Jin reúne por primera vez en pantalla a dos leyendas absolutas del cine coreano: Youn Yuh-jung y Song Kang-ho. Dos intérpretes monumentales que, paradójicamente, pasaron buena parte del encuentro minimizando su propio talento.
Youn Yuh-jung interpreta a Chairwoman Park, una multimillonaria afilada, manipuladora y profundamente lúcida. Para el público estadounidense supone además un pequeño giro: la actriz, acostumbrada a encarnar figuras cálidas o excéntricas, asume aquí un rol más cercano al antagonismo. Ella misma bromeó con ello durante la conversación: “En realidad soy una mujer elegante. No hablo así en mi vida real”.
Parte de su ansiedad provenía del idioma. Aunque ha trabajado internacionalmente durante años, confesó sentirse insegura actuando en inglés. Lee Sung Jin respondió incorporando esa tensión al personaje: una mujer tan poderosa que puede decidir cuándo hablar inglés y cuándo no hacerlo. La lengua deja de ser una limitación para convertirse en una demostración de poder.
Más reveladora aún fue la historia detrás del fichaje de Song Kang-ho. El actor de Parasite rechazó inicialmente el proyecto. Según contó, le aterraba interpretar un personaje tan distinto a los que había hecho antes. Fue Youn Yuh-jung quien terminó convenciéndolo personalmente por teléfono. “Le dije: eres el mejor actor de Corea, puedes hacer cualquier papel”, recordó ella entre risas.
El resultado es una relación tan extraña como fascinante. Ella interpreta a una mujer inmensamente rica que ya no busca amor romántico ni utilidad práctica en el matrimonio. Busca entretenimiento. “El primer marido es por amor, el segundo por conveniencia y el tercero por diversión”, explicó la actriz.
Song Kang-ho, por su parte, definió a su personaje como alguien dominado por la carencia emocional. Un hombre movido por el dinero, sí, pero también por una necesidad infantil de afecto. “Creo que le falta amor, incluso amor maternal”, señaló.
La temporada también expande el universo identitario de la serie. Lee Sung Jin contó que decidió trasladar parte de la acción a Corea después de volver al país para dirigir un videoclip de RM, miembro de BTS. Allí volvió a conectar con una sociedad atravesada por el poder económico de los chaebol —los grandes conglomerados familiares coreanos— y vio en ello una dimensión poco explorada de la experiencia asiático-estadounidense.
Por eso “Beef” ya no habla únicamente de rabia. Habla del agotamiento moral de sobrevivir dentro de sistemas que transforman las relaciones humanas en transacciones permanentes. Incluso los personajes más jóvenes, explicó Lee Sung Jin, terminan descubriendo cómo el tiempo erosiona ideales que parecían sólidos a los veinte años.
Quizá ahí reside la evolución más interesante de la serie: entender que la violencia emocional no siempre explota en gritos o persecuciones. A veces aparece en cenas silenciosas, matrimonios funcionales o conversaciones donde nadie dice exactamente lo que siente.
La primera temporada de “Beef” era una historia sobre personas incapaces de controlar su ira. La segunda parece mucho más sombría: una historia sobre personas que ya ni siquiera saben si todavía son libres.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.