Para eliminar las malas hierbas del jardín se puede removerlas manualmente o con la ayuda de sustancias químicas, sin embargo, existe una solución natural que funciona bien y es totalmente inofensiva: la sal.
Si bien ningún herbicida puede etiquetarse como verdaderamente “inofensivo”, la sal es una opción no tóxica que se puede utilizar para controlar eficazmente las malas hierbas que crecen en el jardín.
Pero no toda sal es igual cuando se trata del control de malezas, para que realmente funcione debes usar sal de mesa regular yodada o no yodada. El cloruro de sodio logra matar las malas hierbas al deshidratar las plantas y alterar el equilibrio hídrico interno de las células de las plantas.
¿Cómo usar la sal como herbicida?
Dado que la sal es soluble en agua, se aplica con mayor eficacia cuando se prepara como agua salada, ya que esto facilita la absorción de las malas hierbas. Solo necesitas disolver 200 gramos de sal en 1 litro de agua y pulverizar sobre las plantas no deseadas.
El agua salada deben aplicarse directamente al follaje de la maleza, evitando remojar las raíces con la mezcla para proteger el suelo y las plantas circundantes. El preparado se puede aplicar desde una botella rociadora o verter desde un recipiente, y si hay otras plantas cerca, debes regarlas para eliminar el agua salada que haya llegado a ellas y al suelo circundante.
En macizos de flores y huertas con espacios reducidos, no se recomienda el tratamiento con sal.
Otros herbicidas no tóxicos
Los vinagres domésticos son una opción, aunque son menos efectivos que los vinagres hortícolas que contienen concentraciones más altas de ácido acético. Este producto, cuando se mezcla con sal y agua, tienen el potencial de controlar las malas hierbas, pero al igual que el agua salada, debe aplicarse con cuidado, ya que con el tiempo puede cambiar el equilibrio del pH del suelo, lo que afectará el crecimiento de futuras plantas.
El agua hirviendo también se puede utilizar con cierto grado de eficacia. Es una excelente opción para lidiar con grupos de malas hierbas, ya que el agua no tendrá efectos residuales en el suelo. Sin embargo, como con la mayoría de los otros herbicidas, el agua hirviendo debe aplicarse al jardín con mucho cuidado para no dañar las plantas que no desea matar.
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Emprendedora convirtió su pasión por las plantas en un negocio que florece en redes
Tunas & Suculentas nació de la pasión de Andresa Villalba por la jardinería, una afición que con el tiempo se convirtió en una pequeña empresa familiar. Hoy, el emprendimiento recibe pedidos a través de Instagram y WhatsApp y trabaja con empresas de distintos puntos del país.
Treinta años pueden parecer una eternidad en un emprendimiento, pero para María Andresa Villalba representan una historia construida planta por planta, cliente por cliente. Propietaria de Tunas & Suculentas, convirtió su pasión por la jardinería en un negocio familiar que, con el paso del tiempo, encontró en las redes sociales una nueva vía para crecer.
“Hace 30 años empecé haciendo jardín. Fui creciendo lentamente, con la ayuda de la comunidad y de mis clientes. Avancé gracias a las personas que quedaron conformes con mi trabajo y que confiaron en mí”, contó en una entretenida charla por su local ubicado en el barrio Pinozá.
La historia de Tunas & Suculentas también demuestra cómo un negocio tradicional puede encontrar nuevas oportunidades cuando cambia la forma de relacionarse con sus clientes. Andresa reveló que el punto de inflexión llegó durante la pandemia, cuando el aislamiento llevó a muchas personas a mirar hacia sus hogares y a interesarse más por las plantas.
Fue entonces cuando una de sus hijas le propuso llevar el trabajo a las redes sociales. “Un día, durante la pandemia, mi hija me dijo: ‘Mamá, vamos a publicar tu trabajo por redes, por Instagram’. Creamos nuestra propia página, Tunas & Suculentas, y desde ahí empezaron a llegarnos pedidos”, relató.
La incorporación de las plataformas digitales permitió ampliar el alcance de un negocio que mantiene una característica esencial: sigue siendo una empresa familiar y de pequeña escala. “Mi local es pequeño, es un local familiar”, reiteró.
Sin embargo, el tamaño del establecimiento no limita la capacidad de atender pedidos. Al contrario, Tunas & Suculentas encontró un nicho especialmente interesante en los obsequios empresariales y souvenirs para acontecimientos especiales.
Cada temporada tiene su propia demanda. Por ejemplo, en el Día de los Enamorados, Día de la Amistad, Día de la Primavera y fin de año son algunas de las fechas que movilizan los pedidos corporativos. “Cada fecha importante del año tenemos muchos pedidos para obsequios empresariales”, señaló.
La cartera de clientes se fue ampliando con el tiempo e incluye empresas de diferentes rubros. Andresa mencionó desde entidades bancarias hasta locales gastronómicos y destacó que los pedidos llegan desde distintos puntos del país. “Hay muchas empresas que ya nos conocen y confían en nuestro trabajo. Ayer, por ejemplo, hicimos una entrega grande en Carmen del Paraná”, comentó.
Atender pedidos de 300 o 400 unidades requiere algo más que pasión por las plantas. Para responder a la demanda, Andresa desarrolló una red de proveedores que le permite complementar su propia producción.
“Para cubrir los pedidos, en realidad soy un pulpo, porque tengo muchos proveedores que cumplen conmigo”, dijo entre risas. La emprendedora cultiva plantas, pero para pedidos de mayor volumen recurre también a proveedores de diferentes puntos de la región.
“Yo planto, pero para la venta en el local trabajo con cantidades pequeñas. Cuando tengo pedidos grandes, de 300 o 400 souvenirs para eventos, bodas o cumpleaños, cuento con proveedores de Brasil, Ciudad del Este y Pedro Juan Caballero”, explicó. Agregó que ese modelo le permite mantener la identidad artesanal del emprendimiento y, al mismo tiempo, responder a una demanda que puede crecer considerablemente en determinadas épocas del año.
Los precios también buscan adaptarse a distintos presupuestos. En el local se pueden encontrar pequeños ejemplares en distintas presentaciones con valores que van desde de G. 10.000, G. 15.000, G. 20.000, G. 50.000, dependiendo de la variedad y el tipo de planta.
Pero más allá del negocio, Andresa transmite su conocimiento acumulado durante tres décadas de contacto cotidiano con las plantas. Contó que cuando se trata de cactus y suculentas, hay dos reglas que considera fundamentales: luz y agua.
“Los cactus y las suculentas necesitan mucha luz y poca agua. Lo más importante es cuidar el riego y el abono. Esa es la parte más delicada de las plantas”, refirió.
El consejo resulta especialmente útil para quienes buscan incorporar verde en oficinas o espacios interiores. Aunque suelen ser consideradas plantas fáciles de mantener, necesitan condiciones adecuadas para prosperar.
“Cada planta tiene sus cuidados y estos varían. En el caso de las tunas y las suculentas, ambas necesitan mucha luz y poca agua”, precisa.
La frecuencia del riego depende además de la estación y del lugar donde se encuentre la planta. “En invierno se riega dos o tres veces al mes, dependiendo del lugar que le damos a cada planta. En verano se podría regar una vez a la semana”, detalló.
Para la emprendedora, muchas veces el problema no está en la planta, sino en las condiciones que recibe. “Muchos dicen: ‘No me quiere esta planta’, pero en realidad somos nosotros los que no la ponemos en el lugar adecuado o no le damos el riego ideal”, reflexionó.
Con tres décadas de experiencia, una nueva generación involucrada en el negocio y una comunidad digital que continúa creciendo, Tunas & Suculentas encontró la manera de transformar una pasión personal en una empresa familiar con clientes dentro y fuera de su entorno inmediato.
La historia de Villalba también habla de adaptación. De un jardín que comenzó hace 30 años a una marca que hoy recibe pedidos desde una pantalla, el emprendimiento demuestra que incluso un pequeño local puede encontrar nuevas oportunidades cuando combina conocimiento, relaciones de confianza y capacidad para adaptarse a los cambios
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Jóvenes de zonas vulnerables aprenden oficios construyendo obras
En la ciudad de Lambaré, jóvenes provenientes de zonas vulnerables aprenden oficios mientras que construyen obras que están enfocadas en el desarrollo de su comunidad, al mismo tiempo que adquieren experiencia. Actualmente 60 personas están inscriptas en la “Escuela Taller de Lambaré”, en la institución ofrecen siete oficios vinculados al agua, el saneamiento y la vivienda social.
El modelo de formación se basa en el sistema “Aprender Haciendo”, que permite a los jóvenes trasladar los conocimientos adquiridos directamente a escenarios reales. De esta manera, las prácticas no solo contribuyen al aprendizaje técnico, sino que también se traducen en obras y servicios de utilidad para familias e instituciones de la comunidad.
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Por ejemplo, quienes se forman en plomería pueden participar de la instalación de sistemas sanitarios que posteriormente serán utilizados por familias o instituciones educativas. En el área de carpintería, los estudiantes aplican sus conocimientos en la reparación de pupitres de escuelas, mientras que la formación en jardinería puede derivar en la creación y mantenimiento de huertas comunitarias.
La propuesta también busca ampliar la participación de mujeres en oficios que tradicionalmente tuvieron una mayor presencia masculina. Actualmente, alrededor del 30 % de los estudiantes de la Escuela Taller de Lambaré son mujeres, quienes participan en áreas como albañilería, pintura, electricidad y jardinería.
El programa es ejecutado por Hábitat para la Humanidad Paraguay, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) y la Unión Europea. La iniciativa apunta así a combinar capacitación laboral y experiencia práctica con acciones que generan un beneficio directo para el entorno donde viven los jóvenes.
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La sal, el enemigo silencioso que millones consumen sin medir el peligro
Desde este lunes 11 hasta el 17 de mayo se recuerda la Semana Mundial de Sensibilización sobre Consumo de Sal. Aunque para muchos este aspecto pasa realmente sin consecuencias, con el tiempo se convierte en un problema mortalmente peligroso.
La primera señal de alarma para la ciudadanía la establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), teniendo en cuenta que el consumo máximo diario permitido de sal es de 5 gramos para un adulto sano, lo que equivale a una cucharadita pequeña rasa de sal de mesa.
El pensamiento generalizado es que esa cantidad es muy poca, al punto que la mayoría de la gente está acostumbrada a ingerir esa cuchadatita rasa de sal para sazonar el plato cada vez que se sientan a la mesa, ya sea en el almuerzo, en la cena o en toda ocasión que se presente.
Tres detalles que hay que tener en cuenta son:
- el primero, que esa cantidad incluye toda la sal que se puede consumir en el día, no solo la que se le agrega al cocinar
- segundo es que la ingesta extra se produce cada vez que la persona consume pan, queso, embutidos, snacks (papas fritas/pororó, palitos saladas), comidas rápidas y hasta salsas industriales
- tercero es la concientización de que el consumo excesivo de sal sí es muy serio porque la hipertensión muchas veces no da síntomas hasta que el daño ya ocurrió.
Desde el Miniserio de Salud advierten que el consumo excesivo de sal incrementa el riesgo de hipertensión, la principal causa de accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas, además de los problemas renales. El fantasma silencioso de la hipertensión es uno de los factores de riesgo más importantes de muerte cardiovascular en el mundo.
Yodo en la sal
Las autoridades sanitarias indican que en Paraguay, el Programa Nacional de Control y Prevención de los Desórdenes por Deficiencia de Yodo (DDY) garantiza que la sal que llega a la mesa contenga la cantidad adecuada de yodo para la salud.
“Las Guías Alimentarias del Paraguay promueven una alimentación saludable a través de 12 mensajes prácticos. Ponemos en práctica la recomendación número 8: “La sal: úsala con moderación, pero siempre verifica que sea la sal adecuada”.
Finalmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que la yodación de la sal y la reducción de su consumo a menos de 5 gramos diarios son medidas compatibles, seguras y efectivas, con grandes beneficios para la salud pública. “Con pequeños cambios como este, cuidamos nuestra salud y la de nuestras familias”, reiteraron.
Aunque parezca un hábito inofensivo, el exceso de sal puede convertirse en una amenaza silenciosa para la salud. Reducir su consumo, leer las etiquetas de los alimentos y optar por una alimentación más natural son pasos simples que pueden prevenir hipertensión, enfermedades cardíacas y daños renales. En esta Semana Mundial de Sensibilización sobre el Consumo de Sal, el llamado es claro: menos sal hoy significa más salud y calidad de vida mañana.
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Lluvias previstas impulsan la recuperación de la soja y el maíz zafriña
La Unión de Gremios de la Producción (UGP) reportó que el avance de la campaña de los cultivos de soja y maíz zafriña se mantiene marcado por las variaciones climáticas, por lo que se prevé un impacto disparejo en las distintas zonas productivas. Se espera que las lluvias ayuden a recuperar las plantas que fueron sembradas de forma tardía.
“La falta de agua y las altas temperaturas durante la etapa de desarrollo vegetativo tuvieron un fuerte impacto en los cultivos de soja, que no alcanzaron el crecimiento esperado, por lo que se prevé una merma en los rendimientos”, indicaron en su más reciente informe.
Se espera que el pronóstico de lluvias para este fin de semana y las próximas contribuya a mejorar las condiciones, pero se proyecta una zafriña por debajo de los niveles normales, pues la campaña presenta una mala germinación; sin embargo, los cultivos continúan en proceso de recuperación. Para esta zafra la meta de los productores es alcanzar una siembra de 3,6 millones de hectáreas y superar las 11 millones de toneladas de producción.
Detallaron que en la zona de Alto Paraná la etapa de desarrollo varía según la fecha de siembra, con algunas parcelas que ya están iniciando la maduración de los granos, pero se verá como evolucionan hasta fin de mes cuando inicie la cosecha, aunque se registra ya muy poco margen para el crecimiento.
Igualmente en Colonia Yguazú, los cultivos no cumplieron con las expectativas iniciales, y señalaron que incluso hay productores que analizan la posibilidad de trillar parcelas muy dañadas y prepararlas para la siembra de trigo, teniendo en cuenta que las lluvias de las últimas semanas fueron muy variables según la zona y los niveles de agua.
Maíz y sorgo
Sobre el maíz, indicaron que las plantaciones también fueron afectadas, aunque en distinta medida, pero debido al estrés hídrico en etapas clave de desarrollo, el rendimiento se verá comprometido, principalmente en las siembras más tempranas.
“Actualmente, hay áreas con cultivos en etapa de llenado, otras en floración y algunas aún en crecimiento, según la fecha de siembra”, agregaron. A su vez, se registraron dificultades con insectos, pero los productores lograron controlarlos y actualmente enfocan sus esfuerzos en alcanzar el mejor rendimiento posible.
En cuanto al sorgo, este sufrió un fuerte ataque de plagas en Itapúa, lo que ocasionó resiembras y una inversión adicional en su manejo. Su desarrollo varía según las condiciones de cada parcela y si bien las lluvias recientes y previstas podrían favorecer una recuperación parcial en siembras tardías, el escenario general apunta a rendimientos por debajo de lo normal, puntualizaron desde el gremio.
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