Desde el año 2009, cada 17 de noviembre se celebra el Día Mundial del Niño Prematuro, una fecha para concienciar sobre el alto riesgo de mortalidad que implica traer bebés prematuros al mundo.
Se trata de prevenir pero también de ayudar a los niños y a sus familias para que puedan superar con éxito esta circunstancia.
A través de la premisa “Cuidame antes, durante y después”, se reafirman los tres momentos en los que se deben intervenir: antes de la etapa gestacional, con controles prenatales; durante el parto, ofreciendo la atención adecuada, y luego realizando un seguimiento, para detectar alteraciones en el sistema motor, neurosensitivo, cognitivo permitiendo una intervención profesional oportuna.
Desde el departamento de Neonatología del Hospital de Clínicas de la Facultad de Ciencias Médicas UNA, explican que en Paraguay cada año, entre el 8% y el 10% de los nacimientos se producen antes de las 37 semanas de gestación y esto se ha incrementado a consecuencia de la pandemia, así también el 95% de las muertes ocurridas dentro de los primeros 28 días de vida tienen alguna causa asociada al nacimiento prematuro.
Por eso, este año la denominada “Semana del Prematuro”, quedó instaurada por Decreto Presidencial N° 6311/16, a partir de la tercera semana del mes de noviembre, y el lema de este año es “Cuida de mis ojos hoy, para contemplar el mundo mañana”.
La Dra. Larissa Genes, jefa interina del departamento de Neonatología, explicó que esta fecha tiene como objetivo visibilizar la importancia de la atención integral del binomio madre e hijo, así como del entorno familiar y comunitario.
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En el país de las paradojas, ¿a quién protege la Policía?
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
El Hospital de Clínicas fue un símbolo de la resistencia a la dictadura de Alfredo Stroessner. Al sindicato de enfermeras y trabajadores se habían sumado médicos y estudiantes de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Asunción para una movilización popular cuya magnitud no registraba la historia de las dos últimas décadas. Exigían mayor presupuesto y la libertad de sus compañeros presos por orden superior. Corrían los meses de abril y mayo de 1986. Los vecinos –eufóricos– salían a aplaudir y pasar agua a los manifestantes. Habían derrotado a su peor enemigo: el miedo. En los días siguientes la represión recrudeció. Los organismos de seguridad habían cercado el viejo nosocomio que era refugio de los pobres.
Desde ahí, quienes habían optado por permanecer dentro de sus derruidas paredes, convocaron a una conferencia de prensa. Tuvimos que dejar el vehículo del diario a varias cuadras e ingresar caminando. Ya en el lugar, la Policía nos obliga a permanecer, con los demás periodistas, pegados a una muralla. Minutos después, con gritos desaforados y arrastrando gruesas cadenas, entraba el “pelotón” de la Chacarita comandado por Ramón Aquino, el “moderador” de la Universidad Católica. Mientras nosotros éramos “protegidos” de la furia de los atracadores, sus alcoholizados integrantes empezaron a recorrer el hospital rompiendo todo a su paso. Hasta que el doctor Jacques Balanzá sale a enfrentarlos y los increpa con la dureza de un valiente y la integridad de un caballero. Atónito, el “comandante” de la horda decide abandonar el lugar. Afuera, el oficial a cargo del operativo hacía su trabajo. Todos los fotógrafos debían entregar los rollos de sus cámaras. Los menos jóvenes sabrán de lo que hablo. No había que dejar evidencia gráfica de la barbarie. Pero Jorge Adorno no era un simple fotógrafo. Tenía alma de sagaz periodista. Igual que los demás, cumplió con la orden. Solo que ya tenía en el bolsillo las primeras tomas de un primer rollo. Y fue tapa.
Esa sensación de rara paradoja volví a sentir en estos días. De policías que protegen a las personas equivocadas. Pensé que podría tratarse de un hecho anecdótico y lo dejé pasar. Hasta que la escritora y periodista Milia Gayoso experimentó una frustración similar. Y se pregunta: “¿Quién nos protege de quienes deberían protegernos?”. Relata que un domingo, pasadas las 16:00, con su hija y sus nietos pequeños (6, 3 y 1 año), iban hasta la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se desarrollaba una feria de libros. “Una cuadra después de la llamada Curva de la Muerte (Mariscal López y Santa Teresa) suenan sirenas y dos jóvenes con camisetas del club Olimpia, montados en motos, se adelantan y hacen la señal de que circulemos más rápido. Mi hija continuó manejando a velocidad normal, por la derecha, dando paso a quien fuera que estuviera viniendo apurado detrás nuestro. En eso, se acercan dos oficiales de Policía en una moto, nos pasan rozando, y uno de ellos golpea tan fuerte la camioneta, que todos nos asustamos pensando que chocamos. En especial los niños”.
Y la colega vuelve a preguntarse: “¿Qué estaba pasando?”. Y ella misma se responde: “No venía una ambulancia, ni el presidente de la República: pretendían que ‘volemos’, porque detrás venía el colectivo que trasportaba a los jugadores de Olimpia. Dejarles libre la vía rápida (el carril izquierdo) no era suficiente. ¿Es potestad de la Policía golpear el vehículo de un ciudadano para dar paso a un plantel de fútbol?”. Ahí quisiera realizar un subrayado especial. No creo que haya sido un bus de jugadores, sino de barrabravas, porque hace poco –repito– viví una situación similar, pero con hinchas del “Ciclón”.
Faltaba menos de media hora para que se jugara el partido en “La Nueva Olla”. Yo circulaba por la avenida Fernando de la Mora. Al llegar al cruce de Bartolomé de las Casas, dos colectivos rebosando de hinchas (algunos sentados en las ventanillas) ya venían a mi costado, de contramano. Frente a un conocido local de venta de pollos al espiedo, aguardaban dos patrulleras y dos motos con policías. A partir de ese lugar, ya con “escolta oficial”, fueron cruzando semáforos en luz roja como alma que lleva el diablo, es decir, a una imprudente velocidad. La caravana, con ayuda policial, giró en un lugar prohibido, sobre General Santos. En cada semáforo cerraban las bocacalles transversales para que los colectivos circularan libremente. Ni que fuera el presidente de la República o una ambulancia, como diría Milia. Luego continuaron por Félix Bogado hasta una estación de servicio, desde donde los hinchas fueron caminando, casi seguro, con entradas ya en manos. La interrogante se impone necesaria: ¿Se trata de un operativo que cuenta con la anuencia de los superiores o es solo una iniciativa de algunos comisarios zonales?
Soy plenamente consciente de que existen problemas más graves en nuestro país, pero también hay que evitar algunos vicios que, de tanto repetirse, vamos normalizándolos en nuestra vivencia cotidiana. Además, el nombre de los buenos policías merece ser resguardado. Algunos son amigos, ya que estamos, que honran el servicio. Buen provecho.
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Fiscal allanó Hospital de Santaní en caso de supuesta negligencia médica por muerte de bebé
El agente fiscal de San Estanislao, Alexander Argüello, allanó el Hospital Distrital de Santaní y recabó varios elementos en el marco de una investigación por presunta negligencia médica en la muerte de un recién nacido, que supuestamente no habría recibido la atención médica adecuada.
El representante del Ministerio Público ordenó la autopsia del bebé fallecido a fin de esclarecer las causas del deceso. Durante la diligencia se incautaron del DVR del sistema de cámaras de seguridad, el historial clínico, así como los análisis realizados a la madre.
La intervención se produjo tras la denuncia presentada por familiares de una joven madre de 20 años, cuya beba nació sin signos de vida en el citado centro asistencial.
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Según el relato de la afectada, el día lunes acudió al hospital con dolores y contracciones propias del trabajo de parto, sin embargo, presuntamente fue enviada de regreso a su domicilio bajo el argumento de que aún no se encontraba en condiciones de dar a luz. Posteriormente, regresó al hospital debido a la intensidad de los dolores, pero no habría recibido atención inmediata.
El Ministerio Público deberá definir si presenta el acta de imputación contra los profesionales médicos.
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Hospital San Pablo: autopsia confirma que bebé falleció días antes del parto
La autopsia practicada al bebé en el caso denunciado como presunta negligencia médica -en el Hospital San Pablo- confirmó que el fallecimiento se produjo el domingo, o sea varios días antes del parto.
Desde la Morgue Judicial, la Dra. Rafaela Fernández informó que los estudios forenses determinaron que el deceso ocurrió dos días aproximadamente del nacimiento, dato que será clave en el avance de la investigación.
“Se encontró un feto con una muerte intrauterina de aproximadamente 37 semanas de gestación, por el examen físico encontramos un feto con una maceración grado 2″, explicó la profesional.
Dijo que con la macroescopía no se encontraron detalles que pudieran llamar la atención, o una mala formación congénita, “orgánicamente tampoco se evidenció al simple estudio macroescópico, o algún tipo de alteración orgánica”, refirió.
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Recordó que el siguiente paso será realizar la histología, ya que se procedió a la extracción de los órganos necesarios para los estudios patológicos correspondientes.
“El patólogo realizará el estudio histológico y luego nos entregará el resultado para tratar de investigar la causa de la muerte”, afirmó la Dra. Fernández.
Según la denuncia presentada por familiares, la paciente ingresó al hospital cerca del mediodía de ayer martes y que recién a la noche sacaron al bebé, que ya estaba muerto. Hoy, médicos que asistieron a la mujer indicaron que, no bien fue atendida, se le realizó una ecografía que confirmaba que ya no había latidos fetales.
“La paciente de 27 años ingresó ayer por urgencias por un dolor en el bajo vientre y se le realizó un estudio físico donde no se constatan latidos cardíacos en el feto. Posteriormente, eso es constatado por una ecografía obstétrica y la recibimos con diagnóstico de óbito fetal", explicó la doctora Camila Cantero en la 730 AM.
Lea más: San Pablo: paciente ingresó por dolor y manifestó que no sentía a su bebé hace tres días
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San Pablo: paciente ingresó por dolor y manifestó que no sentía a su bebé hace tres días
Tras la denuncia por supuesta negligencia médica en el Hospital San Pablo, médicos que estuvieron de guardia confirmaron que la paciente ingresó por un dolor fuerte y que dijo que ya no había movimiento fetal hacía tres días. Además, estudios demuestran que tenía sífilis, que suele provocar muertes fetales.
Según la denuncia presentada por familiares, la paciente ingresó al hospital cerca del mediodía de ayer martes y que recién a la noche sacaron al bebé, que ya estaba muerto. Hoy, médicos que asistieron a la mujer indicaron que, no bien fue atendida, se le realizó una ecografía que confirmaba que ya no había latidos fetales.
“La paciente de 27 años ingresó ayer por urgencias por un dolor en el bajo vientre y se le realizó un estudio físico donde no se constatan latidos cardíacos en el feto. Posteriormente, eso es constatado por una ecografía obstétrica y la recibimos con diagnóstico de óbito fetal", explicó la doctora Camila Cantero en la 730 AM.
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Positivo a sífilis
Por su parte, la doctora Liliana Vera informó que a la mujer se le realizaron varios estudios y pudieron constatar que tenía un resultado positivo para una enfermedad que conocemos como lúes, que es la sífilis en el embarazo. “El 6 de febrero se constató un resultado positivo para lúes, que es una enfermedad feticida. Con este tipo de patologías maternas se puede dar una muerte del bebé”, puntualizó.
Refirió que la paciente indicó hipomotilidad, que sería falta de movimiento fetal de hacía 8 días aproximadamente, pero que hace tres días el movimiento era totalmente nulo. “Pero su motivo de consulta real fue por dolores en bajo vientre”, refirió.
Se indujo un parto natural
Indicó que esto fue comunicado a los familiares y que como médicos tomaron la medida más favorable para la paciente. En este caso, como el bebé ya había muerto, decidieron inducir a un parto normal; no fue a una cesárea, como denunciaron parientes de la mujer.
Reconoció que tuvieron una atención tardía porque ayer tuvieron 94 pacientes en las urgencias. “Se hizo un trabajo de parto que es lo más conveniente obstétricamente hablando y se siguió con todos los protocolos, pero se habló sobre el tema con la paciente y familiares”, concluyó.
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