Una campaña oficial fue lanzada en Kinshasa para impulsar la inclusión de la rumba congoleña, máxima expresión de la música africana, como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
El dosier, presentado el año pasado ante la Unesco, es defendido en ambas márgenes del río Congo por los dos países que toman su nombre, la República Democrática del Congo (RDC, Congo-Kinshasa) y la República del Congo (Congo-Brazzaville).
En 2016, la versión cubana de la rumba obtuvo dicho estatuto por parte de la Unesco.
“Aún nos queda por delante la etapa de promoción y hacer ‘lobby’ para que esta candidatura sea apoyada activamente para fines de 2021”, declaró André Yoka Lye Mudaba, director general del Instituto nacional de las artes y presidente de la comisión mixta para la promoción de la rumba congoleña, en el diario Le Potentiel.
El lanzamiento oficial de esta iniciativa tuvo lugar en el marco de una ceremonia en Kinshasa, presidida por la ministra de Cultura de la RDC, Catherine Kathungu Furaha, quien instó a una movilización absoluta en los medios de comunicación, redes sociales, embajadas, ministerios, universidades y escuelas.
Además, manifestó su anhelo de que las transmisiones de radio y televisión den a conocer cada semana a la población “la gloriosa historia de la rumba, emanada en parte de un rito de la danza del vientre hasta convertirse en una seña de identidad para los afrodescendientes y todos nosotros, cada cual en su época”.
Fuente: AFP.
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Haití, Congo y Jordania: ¿Qué pasa afuera de la cancha?
Mientras las expectativas por el Mundial de Fútbol 2026 crecen en todo el mundo, algunas selecciones llegan desde contextos marcados por conflictos armados, desplazamientos e incertidumbre. ¿Qué hay detrás del fútbol en países atravesados por crisis humanitarias y conflictos regionales? Las historias de Haití, Congo y Jordania.
Hoy 48 selecciones van por la Copa del Mundo, pero no todas parten del mismo lugar. Haití y Congo enfrentan crisis humanitarias agudas: violencia armada, desplazamiento interno y sistemas de salud al límite. Jordania atraviesa una realidad desafiante: es uno de los países que más refugiados acoge en el mundo. El evento deportivo es una oportunidad de visibilizar realidades que rara vez ocupan la agenda internacional. En estos contextos, equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) brindan atención médica de emergencia, atención materno-infantil, cuidados para sobrevivientes de violencia sexual, rehabilitación y respuesta a brotes epidémicos. Hoy, mientras el fútbol concentra la atención del mundo, también es una ocasión para mirar qué pasa afuera de la cancha.
Haití: conflicto armado, crisis institucional e incertidumbre
Haití atraviesa una de las crisis humanitarias más graves de la región. Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, la violencia armada y el colapso institucional se profundizaron: grupos armados controlan amplias zonas de Puerto Príncipe y otras regiones del país, miles de personas fueron desplazadas y gran parte de la población quedó atrapada entre enfrentamientos y situaciones de violencia.
El deterioro del sistema de salud es extremo. Más del 60 % de las instalaciones sanitarias de Puerto Príncipe están cerradas o fuera de servicio, y solo queda un hospital público con capacidad quirúrgica, completamente desbordado. Mientras tanto, aumentan las necesidades médicas vinculadas a heridas por violencia armada y violencia sexual, utilizada cada vez más como mecanismo de control territorial.
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Los ataques reiterados contra ambulancias, hospitales y personal sanitario agravan todavía más la situación. En varias ocasiones, MSF se vio obligada a suspender actividades y cerrar centros de atención.
Aún en este contexto, Médicos Sin Fronteras (MSF) mantiene su presencia en hospitales, clínicas móviles, servicios materno-infantiles y espacios de atención para sobrevivientes de violencia sexual. Solo en los primeros meses de 2026, se realizaron más de 7.500 consultas médicas y se atendieron más de 4.300 urgencias.
En medio de esta crisis, Haití volverá a jugar un Mundial después de 52 años.
República Democrática del Congo (RDC): violencia, desplazamientos y crisis sanitaria
En la República Democrática del Congo (RDC), el desplazamiento se volvió parte de la vida cotidiana. Los enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas estatales obligaron a más de 7 millones de personas a abandonar sus hogares, en un contexto de violencia e inestabilidad que sigue deteriorando las condiciones de vida de la población.
A esta situación se suman crisis sanitarias recurrentes. La RDC es, de hecho, el país donde Médicos Sin Fronteras (MSF) desarrolla su mayor número de proyectos médico-humanitarios. Los equipos de la organización trabajan en consultas ambulatorias, campañas de vacunación, programas de hospitalización y tratamiento para la desnutrición infantil e intervenciones quirúrgicas. Además, responden a emergencias epidemiológicas y desastres naturales en diversas regiones del país.
En mayo, se declaró un nuevo brote de Ébola en el este del país, una región afectada desde hace años por la violencia y la inestabilidad. Frente a esta emergencia, MSF desplegó una respuesta a gran escala junto con el Ministerio de Salud, la Organización Mundial de la Salud y organizaciones locales. Cientos de trabajadores y trabajadoras de la organización llevan adelante actividades de atención médica, aislamiento y tratamiento de pacientes, vigilancia epidemiológica, rastreos de contactos y medidas de prevención y control de infecciones. MSF tiene una amplia experiencia en la respuesta a brotes de enfermedad por ébola y está movilizando equipos, recursos y materiales para apoyar y colaborar con las autoridades de la RDC.
En medio de este escenario crítico, el país volverá a participar de un Mundial después de 50 años.
Jordania: curar heridas en medio de crisis regionales
Jordania alberga a una de las mayores poblaciones refugiadas de Medio Oriente: personas que huyeron de crisis y conflictos en Irak, Yemen, Sudán y Somalia, además de 2,4 millones de refugiados palestinos, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Oriente Próximo (UNRWA).
En Amán, capital del país, Médicos Sin Fronteras (MSF) gestiona un hospital de cirugía reconstructiva. Este centro especializado ofrece atención integral para pacientes que requieren cirugías reconstructivas por heridas de guerra, fracturas, quemaduras, en otras causas, provenientes de diversos conflictos en Medio Oriente.
A nivel general, el programa trabaja de forma continua para crear soluciones innovadoras y mejoras en la atención de todos sus pacientes, tales como prótesis impresas en 3D, mascarillas para quemaduras y un laboratorio especializado en microbiología y resistencia a los antibióticos.
Dentro de este contexto regional, la situación de la Franja de Gaza representa un desafío crítico. En los últimos casi tres años, la escalada de la guerra en Gaza ha causado pérdidas y devastación inimaginables; las personas han sido asesinadas, heridas, sitiadas y desplazadas de manera sistemática.
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Frente a este escenario, los equipos de MSF en Amán brindan atención especializada a heridos de la guerra en Gaza, incluidos niños y niñas evacuados por motivos médicos.
Sin embargo, MSF denuncia que, desde el 1 de enero de 2026, las autoridades israelíes bloquean la mayoría de las evacuaciones médicas de pacientes que necesitan atención especializada fuera de Gaza. Esta medida agrava una situación que ya era crítica: las derivaciones por traslados médicos fuera de la Franja llevaban meses siendo extremadamente limitadas. Como consecuencia, más de 18.500 personas continúan en lista de evacuación médica, incluidos 4.000 niños, según datos de la OMS.
Este año será la primera participación de Jordania en un Mundial. Pero detrás del debut histórico también están las historias de millones de personas desplazadas por las guerras y conflictos de la región.
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Ébola enciende las alarmas en Brasil
Brasil activó sus protocolos de emergencia sanitaria luego de que un hombre de 37 años, oriundo de la República Democrática del Congo (RDC), fuera internado en aislamiento en el Instituto de Infectología Emílio Ribas de São Paulo con síntomas compatibles con el ébola, una de las enfermedades más letales del mundo.
La información fue divulgada este sábado por el portal brasileño Conexão Política Brasil a través de sus redes sociales, mientras las autoridades sanitarias investigan si se trata del primer caso sospechoso de la enfermedad en territorio brasileño en medio de un preocupante rebrote registrado en África central.
De acuerdo con datos proporcionados por la Secretaría de Salud del Estado de São Paulo, el paciente ingresó en estado delicado, presentando diarrea severa, desorientación y otras complicaciones que obligaron a los médicos a intubarlo. Inicialmente fue atendido en una unidad de urgencias bajo sospecha de malaria, pero posteriormente fue derivado al Instituto Emílio Ribas, centro de referencia nacional para enfermedades infecciosas.
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Las autoridades confirmaron que el hombre había viajado recientemente a la República Democrática del Congo, país que actualmente enfrenta un brote de ébola que mantiene en alerta a la comunidad internacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha seguido de cerca la evolución de la emergencia, especialmente en las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur, donde se concentra la transmisión.
Hasta el momento no existe una confirmación laboratorial del caso registrado en Brasil. Las muestras fueron remitidas al Instituto Adolfo Lutz, responsable de realizar los análisis especializados. Mientras tanto, se pusieron en marcha las medidas previstas en el Plan Nacional de Contingencia, que incluyen el aislamiento del paciente, la notificación inmediata a las autoridades sanitarias y el seguimiento de todas las personas que tuvieron contacto con él.
Regiane de Paula, coordinadora del Centro de Vigilancia Epidemiológica de São Paulo, señaló que las acciones adoptadas responden a los criterios clínicos y epidemiológicos observados durante la evaluación médica del paciente.
El actual brote en la RDC está asociado a la variante Bundibugyo del virus del ébola, una cepa para la que aún no existe una vacuna aprobada ni tratamientos específicos. Los especialistas estiman que su tasa de mortalidad puede oscilar entre el 30 % y el 50 %, dependiendo de la rapidez con que se detecten y traten los casos.
La OMS calificó recientemente la expansión del brote como una situación “profundamente alarmante”. Ante la gravedad del escenario, el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se trasladó personalmente a la provincia de Ituri para supervisar las operaciones de contención y fortalecer la respuesta internacional.
Pese a la preocupación generada por el caso sospechoso, las autoridades brasileñas consideran actualmente que el riesgo de introducción y propagación de la enfermedad en Brasil y el resto de Sudamérica sigue siendo muy bajo. No obstante, la red sanitaria permanece en estado de vigilancia reforzada mientras se aguardan los resultados definitivos de laboratorio.
El ébola es una enfermedad viral grave que se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados. Sus síntomas incluyen fiebre alta, debilidad extrema, vómitos, diarrea y, en los casos más severos, hemorragias internas y externas. Desde su identificación en 1976, diversos brotes han causado miles de muertes en África, convirtiéndolo en uno de los virus más temidos por las autoridades sanitarias mundiales.
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La OMS se moviliza ante alarma por avance del ébola
La expansión del ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) vuelve a generar preocupación internacional, mientras los casos sospechosos continúan aumentando y los organismos sanitarios advierten sobre el riesgo de una propagación más amplia en la región africana.
El portal ruso RT se hizo eco este sábado de la información ya que el propio director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, visitó la ciudad de Bunia, en la provincia de Ituri, considerada uno de los principales focos del actual brote, donde ya se registran más de 1.000 casos sospechosos.
Durante su recorrido por la zona afectada, Tedros insistió en la necesidad de fortalecer la participación de las comunidades locales para frenar la transmisión del virus. El titular de la OMS sostuvo que los propios habitantes conocen mejor las dificultades que enfrenta la región y pueden desempeñar un papel clave en la búsqueda de soluciones para contener la enfermedad.
La visita se produjo luego de que el responsable de la agencia sanitaria llegara a Kinshasa para coordinar la respuesta internacional frente a una epidemia que avanza en medio de un complejo escenario marcado por conflictos armados, desplazamientos masivos de población y limitaciones en la infraestructura sanitaria. Además, Tedros alertó sobre la falta de recursos económicos para enfrentar la emergencia y señaló que la OMS apenas ha recibido una tercera parte de los fondos necesarios para sostener las operaciones de respuesta.
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Las cifras más recientes muestran un panorama inquietante. La OMS informó que hasta finales de mayo se habían reportado más de 1.000 casos sospechosos y al menos 223 muertes sospechosas relacionadas con la enfermedad. Parte de los contagios ya fueron confirmados en laboratorio en distintas zonas de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, mientras que Uganda también detectó casos vinculados al brote.
La situación llevó a la OMS a declarar una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, el nivel más alto de alerta contemplado por el Reglamento Sanitario Internacional. No obstante, el organismo aclaró que, por el momento, la crisis aún no reúne las condiciones para ser catalogada como una pandemia global.
El actual brote está siendo provocado por la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, una variante para la cual todavía no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados. Expertos de la OMS estiman que la tasa de mortalidad de esta cepa puede oscilar entre el 30 % y el 50 %, lo que incrementa la preocupación entre las autoridades sanitarias.
Alta letalidad
El ébola fue identificado por primera vez en 1976 en lo que hoy es la República Democrática del Congo, cerca del río Ébola, del cual tomó su nombre. Desde entonces, el país africano ha enfrentado numerosos brotes, algunos de ellos considerados entre los más mortales registrados. La enfermedad provoca fiebre alta, dolores musculares, vómitos, diarrea y hemorragias internas y externas, con índices de letalidad que en determinados episodios llegaron a superar el 50 % de los pacientes infectados.
Las autoridades sanitarias internacionales temen que la combinación de violencia, movilidad de la población y falta de recursos complique aún más las tareas de rastreo, aislamiento y tratamiento de los enfermos. Organizaciones humanitarias advirtieron incluso que se trata de uno de los brotes de ébola de propagación más rápida desde que la enfermedad fue descubierta hace medio siglo.
Aunque la OMS mantiene el riesgo global en un nivel relativamente bajo, considera que la amenaza es alta tanto para la RDC como para los países vecinos, especialmente por la circulación transfronteriza de personas y la ausencia de herramientas médicas específicas contra esta variante del virus.
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Director de la OMS visitará la zona cero del ébola en RD Congo
El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se reúne este viernes en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo (RDC), con las autoridades del país para discutir el grave brote de ébola, antes de desplazarse al epicentro de la epidemia. Su viaje a Ituri, una provincia remota en el noreste y principal escenario de la más reciente epidemia de ébola en RDC, estaba previsto para este viernes, pero fue pospuesto al sábado.
La RDC, uno de los países más pobres del planeta, declaró el 15 de mayo una nueva epidemia en su inmenso territorio, donde viven más de 100 millones de habitantes. La OMS ha decretado una alerta sanitaria internacional. Desde entonces, las autoridades sanitarias congoleñas e internacionales luchan por frenar la propagación del virus, ya presente en tres provincias, así como en la vecina Uganda, donde se han confirmado siete infecciones, una de ellas mortal.
En la RDC se han registrado 246 fallecimientos entre más de 1.000 casos sospechosos. Las autoridades sanitarias internacionales consideran que la magnitud efectiva de la epidemia aún se desconoce y que los balances son probablemente inferiores a la realidad, principalmente debido a la escasa capacidad de la RDC para realizar pruebas de laboratorio que confirmen los casos de transmisión.
La enfermedad del Ébola, que ha matado a más de 15.000 personas en África en los últimos 50 años, provoca una fiebre hemorrágica aguda y extremadamente contagiosa. La epidemia más mortífera en la RDC causó cerca de 2.300 muertos y 3.500 enfermos entre 2018 y 2020. “Aunque la situación es compleja, creo que podemos parar esto”, dijo Tedros a su llegada a la capital congoleña. En una carta abierta publicada poco antes en X, había asegurado a los congoleños que no están “solos”.
“Seremos exterminados”
En la remota región de Ituri, los servicios del Estado están en gran medida ausentes. La presencia de grupos armados -rebeldes afiliados al grupo radical Estado Islámico o milicias comunitarias que masacran regularmente a civiles- dificulta el acceso. Las provincias vecinas de Kivu del Norte y Kivu del Sur, también afectadas por la epidemia, son escenario de violencia casi ininterrumpida desde hace 30 años.
Amplias zonas de territorio están controladas por el grupo armado antigubernamental M23, apoyado por Ruanda y su ejército. Y millones de desplazados que han huido de los conflictos se hacinan en campos. La llegada del virus a estos espacios plagados de lonas y tiendas, donde reina el hacinamiento y las condiciones de higiene desastrosas, sería catastrófica.
Dorcas Mapenzi lava su ropa en una palangana colocada directamente sobre el suelo. Como otro millón de desplazados en Ituri, ella vive en un campo superpoblado en las afueras de Bunia, la capital provincial. “Si llega el ébola, seremos exterminados, porque estamos amontonados”, dice a la AFP. “Dormimos unos encima de otros”, describe Déborah Nzale, otra desplazada. “Si una sola persona se contagia aquí en este campo, todos vamos a morir”, comentó.
La epidemia actual está provocada por el virus Bundibugyo, para el cual no existe ni tratamiento específico ni vacuna. La mayoría de las epidemias anteriores se debieron al virus Zaire, el único para el que hay una vacuna homologada.
El jueves, el director de la agencia sanitaria de la Unión Africana, Jean Kaseya, prometió que había una vacuna y un medicamento contra la cepa Bundibugyo “para finales de 2026”. Por su parte, la OMS anunció que sus grupos consultivos habían recomendado ensayos clínicos para varias vacunas y tratamientos potencialmente eficaces contra Bundibugyo.
Uganda y Ruanda han cerrado recientemente sus fronteras con la RDC. La OMS elevó la semana pasada el nivel de riesgo sanitario en la RDC a su máximo. También señaló que el riesgo para los países de la región era “alto”, pero que a escala mundial seguía siendo “bajo”.
Fuente: AFP.